Hoy, al mirar bien el agua que nos habían dado en El Bazar de la Confianza, leo que es un agua gratuita.


Mientras reenvasaba, y el agua golpeaba las paredes de mi tarrito con agua que me acompaña para todos lados, de cañiña en caniña, de bolsa en bolsa, pensaba: agua gratis?
Mínimo, yo todos los días lleno mi tarrito, unas 3 veces. Siempre me estoy hidratando, y refrescando. Afortunadamente en esta ciudad en que vivo, el agua que sale por las tuberías, es potable.
Más no gratis. Porque, incluso, siendo el agua un bien publico, hay miles de familias en esta misma ciudad, que no tienen agua potable, porque no tienen con que pagarla.
A estas horas del día, después de un día fresco, y de subir a casa a pie, y de pasar la tarde, y de volver a caminar hasta más arriba y volverá abajar, y de estar aquí sentado escribiendo eso, me he tomado mucha agua.
Agua pagada por la U. Por el mismo EPM. Por mi mismo.
Agua refrescante que viene de montañas lejanas (Abejorral, en nuestro caso), que nos da el elemento fundamental a toda la ciudad, todos los santos días.
Eso de traer el agua, y de potabilizarla, y de “todos los santos días”, debe costar un billete. Lo sé. Pero ya esta demostrado que los servicios públicos es un negociazo. Por algo, EPM, la que “regalo” bolsa de agua en un fiesta que apoya el Referendo por el agua, y que dice que el Agua debe ser un bien publico, y que el agua es vida, y que no paguemos un peso por un elemento que podemos sacar de nuestras casa y trabajos.
Yo las únicas veces que pago, es cuando pierdo mi tarrito, o cuando ando a las carreras. Ojala, alguna día sea gratis, porque son nuestras montañas, y porque son nuestras empresas.