Bajando a la regional fuí aprendiendo las mañas de la bici que me presto Anita. Y ya en la autopista me volví a decir, a éste perezoso de mierda: Qué chimba es montar en cicla, men!
claro, subí hasta la estación Envigado, y me tome un juguito riquísimo: Naranjas!!

y mis piernas, pulmones, y fosas nasales se esforzaron al máximo, por supuesto ver el paisaje que veo 20 por hora y no a mil como en moto me gusto, pero es que mi nalga debe adecuarse más. Dolió.
Hay que trabajar en resistencia en todos los sentidos, muchachito.