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sábado, 27 de noviembre de 2010

La Universidad de Antioquia ya es privada

Ya lo sabíamos antes de bajar a la U de A , pero no sospechamos que daba tanta rabia.
De qué les estoy hablando? pues, que en la Universidad Publica del Departamento de Antioquia, no es permitido que la ciudadania en general entre a las instalaciones.

¿Por qué?

porque solo entra el Smad (a "controlar" los disturbios), y los de la TIP, que entrar a estudiar, a trabajar, o a pasar los años.

El muchacho con uniforme y placa de Miro Seguridad, nos observa serio y fijo, no antes sin cerrar la puerta de rejas durisimo, y nos dice:

-Si son visitantes no pueden entrar.

-Y por qué?

-Porque no. A menos que tengan permiso.

-Permiso de quién?

-De la persona que van a visitar.

-Pero si está adentro, es estudiante. Cómo se llama el permiso?

-No, un permiso de ingreso.


Ni para que seguir la conversa con un pelao que se hace el rudo, y que no sabe decir otra cosas que: "No puede entrar".

Señalen otras Universidades Públicas de Latinoamerica donde en la entrada la seguridad es ejercida por una empresa privada. O, una universidad Pública donde no dejen entrar al publico, a ciudadano.

A ver?

Solo en Colombia, en Antioquia, en Medellín, en pleno gobierno godo (recontra conservador) de Luis Alfredo Ramos, y solo en el 2010, con los pares (que se parecen a uno), los amigos, y toda mi generación que andan haciendosen ricos, y en silencio con todos los absurdos e injusticias. Solo podría pasar aquí y ahora, que los estudiantes, los profesores y administrativos están tranquilos en lo suyo, mientras los que pagamos su estudio y trabajo (de alta calidad) tenemos y somos prohibidos en el lugar académico de todos.

Ah?

Y la Asamblea de Estudiantes callada. Solo dos o tres capuchos que por ellos dizque es el lío (+drogas+robos+delincuencia), tiran una que otra bomba contra el suelo de la U de A que se está volviendo la cortina de humo más descarada que han utilizado las extremas políticas, para evitar hablar y tomar acciones sobre la calidad de educación, el presupuesto justo y generoso para la U publica, de la guerra (y la paz) que se vive en los barrios y en los montes.... y muchos temas más, qué ni pa´qué boto corriente!

Para colmo de males, a mi me toca decirle a todos una cosa obvia. Estos comentarios, las inflexiones, los gritos que yo digo, son mios no más, y no tienen nada que ver la gente y el trabajo que hago y que tengo.
Solo soy un joven de 28 años, que se sorprende porque no dejan entrar a la Universidad de todos a la señora que va a inscribir (como hace 10 años) a su hijo en "vacaciones recreativas", o el que va por unos papeles para reingresar (que puede ser algún día mi caso), o el que paso "a conocer no más". Pero tranquilos, soy un mocoso, un quejón, un nostálgico de un mundo mejor, y que seguro mañana, como el señor (Yo soy Camilo y el rock es mi vida) del comercial de una empresa de Pensiones y Cesantías, cambiaré, y querré hacerme rico, tener hijos, ir al trabajo y volver, y dormir feliz (mientras más medio mundo se muere de hambre, infeliz).

La vida cambia y te cambia.
Y quién putas está generando los cambios en nuestras vidas? ah?! ah?! Y nosotros callados.

o más poético, via Twitter: "El árbol frágil se dobla ante la fuerza del viento pero..... ¿quién está soplando?."


Para terminar, ya que dejaron privatizar la U, por lo menos no la dejen convertir en un colegio del Opus Dei. Por favor! (ustedes que pueden entrar).

martes, 23 de octubre de 2007

"En busca de choques en estéticas audiovisuales Nº II"

Yo, Juan David Escobar, que tengo como únicas labores: el incomodar, el preguntar y, por supuesto, el meterme en lo que no me importa. Que me da rabia y provoco. Estorbo. Y pienso. Y nada más.

Y tal vez paro. Espero. Aguanto.

Y paro cuando no entiendo. Cuando al otro lado me dicen que se acabo, ¿acabo qué? Para acabar es necesario iniciar.

Porque decirme que no entiendo, que no te entiendo en una discusión en donde estoy metido hasta los tuétanos: en hacer imágenes en movimiento. ¡Qué tal!

Yo no discuto semántica, ni lingüística, ni mis textos contra los tuyos. Ahí siempre pierdo. Yo hago imágenes. Yo no escribo. Hablar desde la posición de críticos, desde la posición de la ilusión, hasta donde alcancen las palabras, hasta donde las habilidades literarias permitan llegar; esos “polvos” metales, son muy fáciles, y muy divertidos y obligatorios. Y yo no quiero eso, a demás ni lo sé hacer.

Para llegar a cualquier entereza hay que ser lo que se es. Enorgullecerse de sus limitaciones. No pensar en la fama, es mejor ser una estrella sin darse cuenta. No hablar, hacer.

Yo propongo una vaina ¿Qué quieres hacer en video? ¿Decime un video clip ideal? Y te lo hago.

¿La plata? ¿Cuánto se tiene? ¿Hay límites con ese detalle, tenemos problemas para ser Simon brand o quien más…U Oscar Azula? …¿el problema es el dinero?

Porque eso también entiendo (o tal vez no) de tus imaginarios, esos sueños son los sueños de una generación (la nuestra) de imaginarnos en otros lados, en colores de otras partes, sacar emociones propias de un video que vi, de una imagen que recuerdo. De las rayas estéticas y vitales que nos provoco crecer viendo a Robocop o Rambo, y al mismo tiempo, la muerte del mejor parcero en vivo y en directo en la esquina de la cuadra. Es un viaje hacia otro lado, menos aquí, menos a un espejo y un ambiente parecido a nosotros mismos.

Eso quiero discutir. Lo otro, ya se discutió, o se lleva años en el mismo punto. Ahora, toca entrar en acción.

Yo por ejemplo, hago todos los días los sueños que tengo en las noches. Los sueños y las pesadillas las vomito en imágenes asépticas, filtradas para que lleguen a la gente. Los límites de mis “artistadas” son los límites míos. Si tengo una cámara de cine y un luminotécnico, y una “chimba”, y una bañera, un tráiler lleno de cosas más, yo hago lo que quieras. Hasta llego a esos sueños tuyos. Lo que te imagines, del color que te imagines. Por ahora me fascinan los sueños míos, los que hago ahora mismo.

No se puede esperar la fama y a la vez la entereza, porque ambas se empujan. Son torpes y enemigas. Una es silencio y la otra algarabía.

Estoy convencido que el mundo está cambiando para nuestros intereses, para darle espacio a nuestra ideas, a nuestras imágenes y ritmos. Los astros están a punto de confluir. No sé cuando, tal vez en unos años, en una década. Tal vez sea nuestros nietos (¿nietos?) los que entiendan y respeten nuestros trabajos. Tal vez MTV los pase como especial de la semana. Lo que pasa, es que por ahora, no pasa nada, no tenemos respuesta instantánea. Y eso desespera.

Entonces, comenzamos a acomodarnos, a acomodar nuestras palabras, a ofender a los enemigos y a la vez tratándolos de convencer, a soñar con los flashes siendo una banda de culto. A olvidar los vómitos de quienes les hacen el video, les ponen imágenes a sus videos. Tal vez (y hablo por mí, y no por Punto Link) que vamos por rumbos diferentes, queriendo ver otros horizontes. Imaginándonos cosas opuestas. O las mismas, pero añorando diferentes triunfos.

Eso no es ni malo ni bueno, ni contradictorio. Me gusta, lo necesito. Pero me da rabia que venga de Juan Suarez, en donde la acción ha estado algo escasa, y muchas veces con falta de asistencia.