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lunes, 21 de febrero de 2011

Día 12, de 14 días en el Ecuador

Sábado primero de enero.

Salí con bloquiador puesto, con los dólares justos para el desayuno, y con ropa para el mar. Ninguna seña de guayabo, ni mucho menos. El pueblo que me encontré era un pueblo cerrado, no había donde desayunar, todas las casas tenía borrachos y música romántica a todo dar.
La ventanilla de la empresa de transportes decía: “Boletos para Quito, para el 2 de enero”. Me asuste. Y escuche el motor de un bus y la voz de una ayudante que gritaba: “Manta, manta!!”.

Le pregunte a la gente, me preocupe más, compre una Sprite y 3 panes, corrí al hotel, empaque rápido, pagué el hospedaje, y cuando regrese a la calle principal de Puerto López, el bus se había ido. Es su puesto, estaba otro, donde gritaban: “Jipijapa, Jipijapa!!”.
Y la verdad, no quería estar en Puerto López otro día gastando. Me dijeron que cogiera ese que allá se podía montar en otro a Portoviejo.

Desayune en el bus. Dólar cincuenta valió el bus (una ruta de 2 horas).
Ya era medio día cuando llegue a Jipijapa. Que se escribe Xipixapa.

En la plaza de la terminal, en un restaurante al aire libre, donde encima de la mesas había una capa densa de moscos que volaban encima de una riquísima sopa de queso (0,80 ), y unos doritos y un juguito que empaqué en el bolso.
Espere un rato más, y ya estaba en un bus rumbo a Portoviejo.

1 hora de camino, con borrachos tomando vino barato, hasta divertido se veía un bus y una gritería, y cumpleaños feliz, y el ayudante como esta de lindo, y joven quiere tomar… No quise tomar, habría sido fatal para el buche.
En la terminalde Portoviejo, había más taquillas abiertas, a diferencias de las otras que todo el transporte fue informal (de buseros que se levantan enguayabados a mover a gente en un día que debería ser quieto).
Pero, en todas, a Quito Salía a las 8pm. Qué hacer en un polvero de esos todo una tarde?
Pregunte por la alternativa, otra ruta. Era 6 dolares hasta “Santo Domingo”.

6 Horas pasando por cuanto pueblo pudo. Se subían 10, se bajaban 5. Puesto incomodo. Tripas sonando. Dormí casi todo el viaje.

Me acabo de comer otro menú de 2 dolares, buenísimo! Escribo desde una banca de la terminal de Santo Domingo, más abierta y movida que las 3 anteriores.
A Quito, 3 dolares con 50, y dos horas (quizá 3) de camino hasta la terminal del norte.
Mi estomago ya no suena, estoy cansado, solo quiero llegar a “casa de la mona”. A las 8.50pm sale el bus. Mientras, me sigo leyendo “Huasipungo” de Jorge Icaza.


***

Un Colombiano que estaba en el asiento conmigo en el bus hacia Quito, me dijo que este era el único país donde con plata se podía hacer TODO.

Y sí, aquí todo es un dolarito, 10 centavitos para pasar un torniquete y puedas coger el bus (Un robo!), varios dólares para irse de pie en el bus (así este prohibido). En fin.

3 horas largas de viaje, y llegar a Quito en pantaloneta a la media noche (1pm) te hace pagar 7 dolares al taxista, así sea un medio robo.

Llegue a casa, y no había luz. Encendí el fogón de gas, creí (porque estaban los servicios pegados en la puerta) que estaban cortados. Me arropé con miles de cobijas, y cuando el sueño me abrazaba, puff! Vino la luz, y todas las bombillas que había encendido, pues, se prendieron. Más frío sentí al ir a pagarlas.

jueves, 23 de septiembre de 2010

En la Costa Norte Colombiana, Cartagena (parte 1)

Ver el mar siempre es motivo de alegría. Supongo que es como los Marines que ven por fin la tierra.

Nos hospedamos en un hotel a dos cuadras del mar de Bocagrande, Cartagena:

dimos dos vueltas, tres guaros, una cazuela gigantezca de Mariscos me trague,

Sudé lo que no había sudao en una mes, y así empapadito, y mamao, a la cama en una habitación caliente, y muy fría si se encendía el aire. Me arrope con las pocas ganas que tenia y con una sabana delgada.

En la mañana, del día lunes, comí huevo revuelto, mucho jugo de naranja, y un taxi rumbo a no sé donde.
En los carros de las partes calientes los vidrios van cerrados, y el aire a toda.

El taxista atravesó la ciudá con su música a toda mierda (buenísima en ultimas), y nos llevó a la isla de la Escuela Naval "Almirante Padilla".

Pasamos los controles, sin ningún problema, menos mal (jajaja), y exactamente íbamos para el CIOH, donde hay militares más amables que los que andan en la guerra, porque son científicos.

El capitán, de Bello Antioquia, con su elegancia y su hablado militar, y nos dio la bienvenida, y nos dio vía libre para grabar su parche.

Aprendí que estudian quimicamente el mar.

Que observa las costas, las protegen, las mapean, y las dimensionan.

Que por 4500 le venden un almuerzo regulimbis, pero llenador, en la Cámara de suboficiales.

Casi en 300 metros, de regreso al camello, vimos un observatorio de astronomía, o algo así,

y también vimos cadetes (soldados) correr con bolsos encima (40 grados centígrados!) y fusiles de palos, y en fin.
De nuevo buscamos fresquito, y encontramos que tienen estaciones meteorológicas y le avisan a todo el mundo que clima va a tener el atlantico...
y en un ratico de espera, porque la lancha no estaba, porque el resto de gente estaba con el Capital Uribe (el de Bello) en una reunión, me dedique al ver el mar y los barcos pasar, y Cartagena imponente al fondo, y me puse a pensar en las bobadas que le importan a uno.

Nota: Hay un punto negro en la cámara, que no sé qué es, pero hace un rato viene tirándose las fotos. Y más si el paisaje es cielo azul. Estoy que lloro, pero soy berraquito.
Igual, seguí sereno, sintiendo el viento, pensando que debía buscar el lugar donde a mi corazón lo traten bien. Lo necesito.

Nuestro miami de indias de fondo, y el mar meciéndose. Maravilloso.

Llegó la lluvia, entonces a hablar con oceanografos que mapean el mar como Marcopolo, o los romanos de gran imperio. Hay que saber qué tenemos, para defenderlo, dijeron.

Luego, ya que no se puedo ir al Buque de investigaciones por la lluvía, nos metimos a los Servidores de la internet de los servicios web y de información de este centro de investigaciones, y luego hable con el gran jefe, qué habiendo guerra, porque meterle a la ciencia y la tecnología?

ya era tarde, en la costa todos salen a las 5pm del trabajo. Y es justo.

vi pedacitos a muchos kilómetros por hora, de esa Cartagena legendaria y añeja.

y claro, un atardecer lindo, en un taxi que pitaba (todos pitan, todos! hasta el de la bicicleta!).

Un duchazo lentamente, y de una para la calle, pal´malecon a conversar, a hablar de la vida buena, y de lo que soñamos.

Un Guarito Cartagena?
De paseo fantástico. De trabajo, muy agotador. Para uno vivir allá tienes que ingeniártelas para vivir pasiando y trabajando.