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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Un viaje al sur, como regalo (Parte 2)

"Las nubes son hechas por una máquina de algodones de azúcar gigante"

La Barra, un paraíso escondido en una esquina del sur de Colombia..

Días enteros sin plan. No hay afán, ni interés de correr. Sólo playa, comer, fumar, tirar, bañarse, volver a comer, fumar, ver el mar, escuchar a los negros hablar, sonreír...


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Sentados donde Ola (Hola Ola!), que hace loa comida más rica y barata de La Barra.
Ayer comimos arepa´huevo, en la noche sancocho de ñato, empanadas y arroz con coco. Y hoy, otra arepa´huevo y le metimos dedito de queso, deli!!

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El Biche que sale de una caneca azul de esas que en la infancia vi llenas de petrolio. El biche es un liquido blanco, destilado de la caña, el vapor de una partecita del proceso, una vaina que se mete en cualquier botello, y al entrar en tu cuerpo te lo calienta todo.

...hace días perdí la forma para tomar tragos fuertes, pero igual me metí como 10 tragos, de los más sabrosos, y solo por 5 mil pesos (y nos sobró). Para que sepan, se compra en la tienda que queda al frente del palo de mangos.

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¿Aquí si vienen los turistas?

Sí, de vecinos de cabañas - me responde- teníamos (ya se fueron) un Colombiano y una Española, que dormían en una hamaca y no eran muy afables.
Y ayer, también llegaron unas francesas a la otra habitación de la cabaña de "Cerebro", y claro, también vienen los caucanos y los pastusos (una parejita que se quedó en otra cabala de otra señora), y otros jóvenes (parecen de Cali) que se quedan en una carpita en la playa (y se la pasan tomando fotos y fotos), y los compadezco porque han caído unos aguaceros increíbles en las noches.

Uno se siente turista, después de salir de la casa, eso es claro.
Pero somos pareja y turistas que buscamos estar solos en un paraíso. Y este es.
Escasamente nos saludamos con los blanco, y con algunos negros que son muy buena gentes, y nada, pura tranquilidad vivida en chanclas, en pantaloneta, picados por bichos, sudorosos por muchas razones.

Vinimos a gozar, a comer, a mirar el mar, a...

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Por estos lados del pacifico, también me cobran caro. Escuchamos, comparamos y nos damos cuenta que pagamos un poquito más, que nos tumban, pero a pesar de eso, sigue siendo baratisimo el viaje. Pero rabia si da. Bueno, también da rabia ver a un turista extranjero o capitalino pidiendo rebaja a una vaina de menos de 2 dolares.



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El Pacifico es calientito. Por eso los ballenatos se amañan, porque debe ser parecido al útero de sus madres. Y en este mar sopla el viendo tibio, que seguro te hace sentir tan cómodo, como si estuvieras en casa.

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En este lugar no hay ningún atardecer parecido a otro. Ninguno, todos los días son diferentes. Una belleza, que emboba, que se da cada tarde, y que emociona.
Nos hemos sentado en muritos, palitos, sillas rimax, y por ahí paraditos también.
Hemos hablado con Ola, le preguntamos cosas a Cerebro, o a cualquier negro, mestizo, indio... qué cómo viven por aquí. Y nos han contando, pero mi memoria es débil, y con tanto biche y tanta hermosura, y el alma moviéndose tanto, se me olvida todo.


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4 horas remando (yo mucho menos que Jair, el hijo de Cerebro) en el mar calmado de los manglares. Uno ni piensa, solo rema y rema y rema. Bogar es relajante. Muy.

Cada día es conocer una maravilla pequeña. Una maravillita de la naturaleza o del hombre. Eso es viajar, moverse, ir y volver.

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estas notas dispares y simplonas, que tomo en la libreta en unos garabatos terribles, dicen cosas como:

"no soy el hombre que buscas, soy el hombre que conoces".

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El turismo genera mendicidad. Porque todos viven cómodos estirando la mano, y poco trabajo. Y el olvido político genera aún más miseria, y así una escala de problemas que terminan en vidas que esperan solo un turista para vivir otra semana más tomando cerveza, "relajado".

No somos salvadores, somos blancos en chanclas.

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Yo hablo español del inicio de la segunda década del siglo XXI

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Seremos felices. Eso: Unos felices.

Tu cumpliendo tus sueños, yo aprovechando cada papayaso de la vida para cumplir los míos.
Hoy, ya, escuchó tus argumentos, y vos los míos. Igual de enredados, y sinceros. Con el corazón mio vuelto nada, ya no queda algo distinto sino la despedida.


Se feliz, seguro lo serás... (lo dije al oído varias veces, me dijeron, con lágrimas rodando, de aquí y de allá)...

Ya recordé que puedo enamorarme, que sí siento, y es más, que sí hago sentir muy bien a otra persona. Eso me da esperanzas de seguir en este mar de lágrimas y pesares y oscuridades, por la búsqueda de la vieja de mi vida.

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Parecía un amor perfecto, como si fuéramos el uno para el otro. La pareja más poderosa, la combinación perfecta, la magia hecha parceros, sí, como esas burbujas bellisimas que uno ve volar... pero al final cualquier niño o ramita las hace explotar.

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Me queda no volverme a enamorar, a pesar de que cae muy bien en la vida. O me toca enamorarme de mi mismo ¿? (un consejo que me dieron gratis)

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Unas vacaciones recontrachimbas. Llenas de colores, sabores, palabras, alegrías, tristezas, noches, días, besos, lagrimitas, lagrimotas, sonrisas, carcajadas, tonterías, diálogos profundos, lecturas llenas de amor, miradas que dicen más de lo que reflejan.

Duele en algún lado, que no sé señalar ni mucho menos escribir... ni las fotos podrán mostrar, ni los videos reflejar...

lunes, 14 de febrero de 2011

Día 12 (o 11, no sé), de 13 (o 14 tal vez) días en el Ecuador

Viernes 31 de Diciembre, año 2010.
Son casi las 5pm. Hasta ahora ha sido un lindo dia.

Un desayuno por fuera del circuito turístico, a 2 dolares, y buenísimo.

A las 9.45 estaba Milton recogiéndome en la mototaxi para ir a hacer el tour en la “Isla de la plata”. No me arrepiento de haber gastado los 32 dolares.

1 Hora de viaje en lancha hasta la isla. Dormí mucho tiempo. El viaje es largo y el mar te arrulla.
Nos dieron algo dulce (parva) y un banano.

Cuando llegamos algunas indicaciones, y a caminar por una isla seca llena de especies de pajaros que crian sus hijos por los caminos que hicieron los guías y los turistas. O es al revés? (debe serlo).

En nuestro grupo, que no pasábamos de 14 personas, había suecos, alemanes, y francesas (qué lindas las francesas!!), gente que disfruta y se sorprenden y pagan por ver la naturaleza.
Caminamos por la montaña y cerca de los acantilados, tomando fotos (y haciendo video) de las aves, el mar, la isla, en fin. 37 grados, o como dijeron las francesitas en un español aprendido en rumbas, a “60 grados”. A esa temperatura vimos y recorrimos Isla de la plata. Pedazo de tierra en la mitad de mar que hasta hace poco era de un rico que lo tenía como su paseadero, y que muchos años atrás francis Drake también visitó.

Luego, frutas (sandia y piña) y sanduches de atún y queso de almuerzo en el bote, y luego luego, a caretiar.
Por supuesto, de los 14 que nos echamos en el mar, yo era el único estúpido con chaleco salvavidas. Pero qué más da! Si nadé al lado de los peces naranjas y de muchos colores y vi los corales (por medio de una careta que dejaba entrar el agua y me hacia ver doble), y aprendí a respirar por la boca, y en fin, qué lindo!!

De regreso (1hora), con el sol dándome en la cara, pensé: “Loco, todo lo que no sabes en la vida!! Ni nadar sabes!! Pero todo bien, que lo importante es iniciar el camino, y ya estás en esas. Serás más grande que los enanos!!” (con todo el respeto que se merecen los de estatura baja).

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El Hostal más que hostal, parece casa. Niños que juegan, mamás que sacan a las malas a los hijos de las habitaciones.
Desde anoche comenzó a llenarse el hostal de gente de por aquí que se ponía linda (corbata los hombres, y las mujeres su mejor vestido), salieron a bailar al “disco móvil” más cercano (Minitekas para que entienda el colombiano).

Me puse la camiseta que mi mamá me regalo en el cumple, y quede todo elegante.
Me compre una botella de vino de 10 dolares, y con 2 cigarrillitos y una caja de” chispitas mariposas” alemanas y 2 volcanes de pólvora (pilas que iluminan), me hicé la fiesta en la playa.

Antes de eso, como en la pelis, marqué y marqué a casa desde cada cabina telefónica que encontraba abierta. Nadie contesto. Bueno, por allá como en la sexta cabina, el numero de la casa fue contestado por un papá medio dormido, que lo único que preguntaba era “si estaba bien de salud?”. Le dije que sí varias veces, y le desee feliz año.


Faltando 5 para las 12, después de meter los pies en el mar para que las olas se llevaran todo, y en voz baja recordé cada amigo, amiga, familiar, conocido, a todos, y les ofrecí una oración larga de buena energía mientras el mar iba y venia.
Lo mismo le desee a la gente que se metía al mar, a las parejas abrazadas y con perro de compañía (doble felicidad para ellos) , a todos, a todos, buenos segundos próximos, las mejores.


Yo hice mi rito con fuego. Queme lo que quería que pasara ya. Y también ardió lo que quiero que llegue.
Ojalá. Ojalá. Ojalá.

Luego, camine entre los “puerto lopenzes” con mi botella en la mano. Ví arder muñecos. Vi saltar gente los muñecos, sin entender de qué se trataba el agüero. Hasta salude a una señora que pasó con maleta rosada, que me gritó: “Chao, me voy para la argentina, chao!”

Qué feliz me pone la gente feliz.

Y nada, mucha elegancia de los de “aquí”, y los turistas en su rumba felices, los discos móviles lanzando música alegre de amor (qué carajos, aun las canciones me salen. Tanto tiempo y aun me salen!!! Aún sueño!! Nada puedo hacer, es algo que tengo muy adentro).
La canción de moda ("Mi mundo sin ella") dice:
“Dime qué hago sin ella?
Estoy que muero sin ella.
Me desespero por ella…
…(ven mi amor, que te necesito!)…
Dime qué hago sin ella. Si mi mundo era ella. Mi cuaderno era ella. Y la clase era ella…”

Todo en familia, en pareja, compartiendo. Y yo lo único que compartí y le dije que feliz año son a estas notitas de un cuaderno de 50 hojas, y le dije a una cámara mientras el mar sonaba, qué felices días!!
Ninguna canción menciona a los solitarios, pero ahí estamos, algo borrachos.
En fin. A la 1pm, me entré, en medio del mareo puse el mosquitero, y me desee buenas noches, buenos segundos todos. Ojalá.

Ultimo: el que comienza el año solo, o termina solo. Eso lo comprobé.
Y el que termina el año con dólares, lo termina con dólares? Esperemos algo así.

lunes, 24 de enero de 2011

Día 10, de 13 días en el Ecuador

Ahora, despierto. 8am.
Guayaquil con nubes que no dejan ver del todo el color azul.
En la habitación de al lado golpean. Salgo al balcón y la ciudad está casi inmóvil.

No sé para donde quiero ir hoy. Las chicas quieren una cosa, el chico otra.

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Compré dos regalos para mis sobrinos, y un montoncito de libros (viejos, o ya leídos más bien) por 4 dolares y medio.

Y para rematar, almuerzo de 1 dolar 75 (muy bueno), después de haber leído en voz alta en un parque maravilloso (parque Centenario).

Ahora, después de una ducha rápida, nos vamos de nuevo para la terminal aun sin decidir a donde vamos.

No estuvo mal Guayaquil, porque es lindo a pesar de tanto pito, pues tiene niñas más por lo menos lindas a diferencia del resto del Ecuador, y su arquitectura es chévere, y sus parques gigantez, y su brisa refrescante (a veces).

Vamonos!

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En este momento, en "Montañita", paraíso Ecuatoriano del Surf, el sexo y la droga (bueno, la rumba).
Se cogieron 2 buses y más de tres horas y media de camino de Guayas. 5 Dolares y algo más los dos boletos).

Los Hostales en este paraíso oscilan entre los 10, los 50, y hasta los 100 dolares la noche.
Entre más alejado y caluroso y apretado está la "zona rosa" de tu hostal, es más barato y hay cupos disponibles.

Pero si, imagínate la zona pija o play o pelucona de tu ciudad, y así es el town de Montañita.

Mucho bar, mucho hippie (de verdad, rico y sin afán). Mucha belleza (masculina y femenina), mucha. Mucho Show. Muchos dolares. La gente, los turistas, son felices.


Y la gente local, también es feliz.
Todos andan construyendo, pintando, restaurando sus casas y locales, para aprovechar que Montañita es conocido y visitado por todo el mundo.

A menos que pase algo extraordinario, mañana hay que coger para otro lugar, sin duda.
No quiero pasar el fin de año en medio de tanta gente, de tanto extranjero.
Esta bueno conocer, y ver muchas chicas lindas, pero solo una noche y un día.

Me voy a dar un duchazo, y me voy a ver golpear las olas contra la tierra.


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Les escribo después de que un saltamontes (cóctel) se ahogó en el mar.

Una regla juandavidezca es no pagar por entrada, por exclusiva, por glamour, ni mucho menos hacer fila porque chévere que me vean en la fila.

Por eso las chicas, afortunadamente, se quedaron bailando (entraban gratis) y yo ando preparando la dormida.

No sé si les abra. Mi sueño y borrachera es profundo. Por eso dejo la puerta y la ventana abierta.

"Sos oscuro a todas luces" es una frase que se me revienta en la cabeza. Y tengo que entender.
La tomada estuvo muy buena.