Mientras veía a los muchachos jugar, pensé en los miles de partidos que me jugué.Juegue futbol desde antes de tener uso de razón. Jugaba con mi hermano en el pasillo de la casa y nuestros arcos eran los umbrales de las puertas. Juegue con los pies descalzos en la calles de “San Judas” que estaban mal adoquinadas. Me revente los dedos de los pies contra el cemento, contra las patas de la cama. Metí golazos que definieron partidos. Peleé con los amigos por un gol, o por un partido. Fui capaz de jugar 4 a 5 cotejos seguiditos.
También recuerdo como los carros nos pisaban el balón de 200pesos. Vi como la policía nos capturaba la segunda pelota de la noche. También recuerdo a las doñas mala clases (había muchas) que nos echaban la policía y nos cortaban el balón con cuchillos. Me veo mirar para arriba, esperando que la pelota bajara mágicamente por el techo a la que recién el más “vaca” la había tirado: -“que no se quedara atrancada por dios!!”.
Nuestros arcos fueron dos piedras, un par de línea marcadas en el suelo con pedazos de teja o ladrillo, o de “la acera hasta la camiseta”.
Nuestro balón fue de plástico, de cáscaras, marca Golty, marca “robo”, hasta jugamos con balones rotos pero llenos de tela por dentro. Jugamos hasta con piedras.
Nuestros uniformes fueron: Con Camisa o Sin Camisa.
Y nuestra cancha: La calle, la manga, la subidita, cualquier muro.
La verdad, Jugábamos en cualquier morro.