El viernes nos despertaron con otra noticia. Esta vez fui yo el que recibió la llamada. Era mi prima llorando al teléfono celular: Que el abuelo está muy grave en el hospital, que le dio un paro cardíaco y que creen que tiene edema pulmonar, y un grave problema con sus riñones: No tiene.
Le dije que tranquila, que en el hospital eran muy tesos (y el abuelo es roble), y que nos tuviera avisados.
Al medio día subimos a la Cardiovascular. Llegamos 5 minutos tarde a las visitas. Entonces, no lo pudimos ver. Los que si, dijeron que estaba mejor, que él no sentía nada, y a demás, hacia chistes y todo.
Ya con ese parte de tranquilidad, y a pesar que está en cuidados intensivos de Coronarios, dijimos que aguantaba un día más para visitarlo.
A las 11.55 del otro día volvimos a llegar. Corrimos, pues en 5 minutos solo uno podría entrar.
Le dije a mi hermano que entrara. Lo saludo, le grabo videos (que luego, no sé cuando, estarán por aquí). Y salió ligerito, para que yo entrase.
Lavada de manos, pasillos blancos, y habitaciones con enfermos (casi todos viejitos)viendo televisión. Habitación 3. Bonita habitación. Bonito abuelo.
Me dijo que tenia 84 años. Que había nacido en las Andes, municipio de Salgar. Y que se quería ir para la casa. Y luego tosió, y tosió, y luego le trajeron el almuerzo, y luego me despedí cariñosamente (casi nunca lo hago), y lo deje ahí, con caracol TV y las enfermeras y su corazón fallando y sus ganas de ir a sentarse a su balcón en Belén Granada.