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martes, 22 de junio de 2010

Uno cuando niño era más bonito

Para nadie es un secreto que uno cuando niño era más lindo, lo querían todos, y era el rey de la casa.

Y si fuiste de los gorditos que cuando nene te disfrazaron de pollito como a mí,

entenderás muy bien que uno se extraña de lo poco atractivo, poco querido por la mayoría, y por supuesto, que ya no hay casa y menos reinato cuando uno ya está grande, o en palabras sabias de mi madre: "cuando ya está uno hueví-rayado".

La bella foto salió de un cajón de un escaparate que abrieron de la pieza del abuelo.

Me regalaron un álbum lleno de fotos, que dicen, el abue me había prometido hacia mucho. Cada niño desde niño con sus gustos va diciendo que va ser cuando grande, cuando sea más feito. A mi me han gustado las historias. Esas historias que se han ido con los abuelos, con los desaparecidos. Y seguro en un momento él y yo pactamos esa herencia.

Ya no visto de pollo, aunque parezca un nene y la gente crea que tengo 20 cuanto de verdad tengo tisiete, y la abuela ya murió hace 17 años y el abuelo hace poco, y mi mamá, la que tiene el marco de la foto sostenido en el aire y trajo a este ex-gordito al mundo, y que ya tiene azúcar (lo mismo que la Virgelina, su madre) y es asintomática (como Valentin, su padre), y ya no es tan linda por fuera (según ella), pero cada vez más se desvive por nosotros, por su nieto, y es una maravillosa mamá de unos niños ya grandes que algún día fueron lindos.

domingo, 30 de mayo de 2010

¡Adiós Valentín!

Hace unos días volvimos a visitar el hospital, ese edificio blanco, silencioso y amable de La Cardiovascular, porque el abuelo había vuelto a enfermarse grave.
Y estaba muy grave.

(inicios de mayo)

Vimos televisión juntos un rato. Igual, cada vez que se sentaba, o se quitaba ese mascara, los aparatos pitaban y él se maluquiaba.

Unos días después, ya en casa, lo vi lo más de repuestico. Hace 15 días no más fue eso.
Pero anoche, cuando mi mamá entro llorando a la casa, diciendo: "Murió papá". Dije para adentro, adiós Valentín.

Yo soy de los que no lloro, y mas cuando las muertes que me han tocado próximas, han sido la de los abuelos, que ya sobradamente había vivido y revivido. Las lágrimas sobran en esos momentos.

Algunos viajaron en la madrugada, otros apenas en la mañana, y en la sala de velación de Campos de Paz,

nos entramos todos los familiares cercanos y lejanos, de los Alvarez, Vega, Palacio, y el resto de combinaciones de apellidos que los hijos y sobrinos y nietos han hecho en todos estos años. Todos me había cargado cuando niños. Y yo no conocía a nadie. Ya los viejos se están yendo, ya los adultos están enfermando, ya los jóvenes están comenzando a formar familias (bueno, existimos pocas excepciones).

No lo vi en el ataúd. Me gusta recordar la imagen de vivos, que es donde esa energía llamada vida le daba forma al cuerpo que uno recuerda como "el abuelo Valentin" (o el papito).

Y por los borditos, lo acompañe en el ultimo rito.

Mucha gente acompañando al viejo.

Apenas entran a la iglesia, el cielo suelta un vendaval. Días tristes, días para irse del todo.

La misa fue con cantada de esas que te ponen a llorar. Mejor no entré, desde afuera lo acompañaba.

Vi desde arribita, la entrada a la vaina esa donde los creman. Muchos entraron, y salieron destrosados. Mejor, desde lejitos.

Adios abuelo. Tal y como fuiste, paisa machista liberal jubilado, con la abuela y sin la abuela (que ya viajó hace 17 años), siempre tu casa fue nuestro centro de encuentro, de comer mediamañana, el algo, y la merienda. Y de la jugada de dominó hasta la madrugada. Y la bolsa de leche todos los días. Y las bermudas hechas con las pancartas del Partido Liberal. Y los pedos olorosos y sonoros que abundaban a tu paso. Y los años de vivimos juntos, y que me aguantaste, y después de no hacerlo, igual, unos años de silencio, y volvimos a saludarnos tranquilamente, a hablar de cualquier cosa sentados en el balcón.
Los alumnos (y me cuenta mi mamá, que hasta presos) que pasaron por la puerta que cuidabas (se jubiló de celador), seguro te mandan saludes, y te recuerdan.

Menos mal ayer se cobraste el ultimo sueldito. Y de aquí para adelante, esa platica se la ahorraran el Departamento de Antioquia y la nación.

Yo debo tener mejores fotos de él, pero esta es la que encontré rápidamente, y tiene un sonrisa.

¡Adiós Valentín! (saludes a la abuela).



PD: con estos resultados de las elecciones presidenciales, mañana, si hubiese vida, habría renegado del país en que estamos.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Hoy, el abuelo en la clinica

El viernes nos despertaron con otra noticia. Esta vez fui yo el que recibió la llamada. Era mi prima llorando al teléfono celular: Que el abuelo está muy grave en el hospital, que le dio un paro cardíaco y que creen que tiene edema pulmonar, y un grave problema con sus riñones: No tiene.

Le dije que tranquila, que en el hospital eran muy tesos (y el abuelo es roble), y que nos tuviera avisados.

Al medio día subimos a la Cardiovascular. Llegamos 5 minutos tarde a las visitas. Entonces, no lo pudimos ver. Los que si, dijeron que estaba mejor, que él no sentía nada, y a demás, hacia chistes y todo.

Ya con ese parte de tranquilidad, y a pesar que está en cuidados intensivos de Coronarios, dijimos que aguantaba un día más para visitarlo.
A las 11.55 del otro día volvimos a llegar. Corrimos, pues en 5 minutos solo uno podría entrar.

Le dije a mi hermano que entrara. Lo saludo, le grabo videos (que luego, no sé cuando, estarán por aquí). Y salió ligerito, para que yo entrase.

Lavada de manos, pasillos blancos, y habitaciones con enfermos (casi todos viejitos)viendo televisión. Habitación 3. Bonita habitación. Bonito abuelo.


Me dijo que tenia 84 años. Que había nacido en las Andes, municipio de Salgar. Y que se quería ir para la casa. Y luego tosió, y tosió, y luego le trajeron el almuerzo, y luego me despedí cariñosamente (casi nunca lo hago), y lo deje ahí, con caracol TV y las enfermeras y su corazón fallando y sus ganas de ir a sentarse a su balcón en Belén Granada.