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domingo, 6 de diciembre de 2009

Hoy, el abuelo en la clinica

El viernes nos despertaron con otra noticia. Esta vez fui yo el que recibió la llamada. Era mi prima llorando al teléfono celular: Que el abuelo está muy grave en el hospital, que le dio un paro cardíaco y que creen que tiene edema pulmonar, y un grave problema con sus riñones: No tiene.

Le dije que tranquila, que en el hospital eran muy tesos (y el abuelo es roble), y que nos tuviera avisados.

Al medio día subimos a la Cardiovascular. Llegamos 5 minutos tarde a las visitas. Entonces, no lo pudimos ver. Los que si, dijeron que estaba mejor, que él no sentía nada, y a demás, hacia chistes y todo.

Ya con ese parte de tranquilidad, y a pesar que está en cuidados intensivos de Coronarios, dijimos que aguantaba un día más para visitarlo.
A las 11.55 del otro día volvimos a llegar. Corrimos, pues en 5 minutos solo uno podría entrar.

Le dije a mi hermano que entrara. Lo saludo, le grabo videos (que luego, no sé cuando, estarán por aquí). Y salió ligerito, para que yo entrase.

Lavada de manos, pasillos blancos, y habitaciones con enfermos (casi todos viejitos)viendo televisión. Habitación 3. Bonita habitación. Bonito abuelo.


Me dijo que tenia 84 años. Que había nacido en las Andes, municipio de Salgar. Y que se quería ir para la casa. Y luego tosió, y tosió, y luego le trajeron el almuerzo, y luego me despedí cariñosamente (casi nunca lo hago), y lo deje ahí, con caracol TV y las enfermeras y su corazón fallando y sus ganas de ir a sentarse a su balcón en Belén Granada.

viernes, 29 de mayo de 2009

Hoy, En Urgencias

En un día con un clima loco de calor y frio, y de mareos, y de dolores intensos, pero también de conversa con la mami acerca de todo, sobre todos de remedios para el mareo y los dolores, no quería hacer nada, no quería estar enfermo, pero lo estaba.

Hoy, cuando logré sacar fuerzas para salir a la calle y comprar una bolsita de suero y visitar a mi padre en la Plaza de Mercado, resulte caminando con mamá por el hospital en busca de un papel, y nos dio por a la Doctora qué era bueno para mi enfermedad, y nos dijo: Urgencias es lo mejor.

“¿Qué tiene?”

Otra vez conté mi mal, y mientras lo hacía, pensaba en las veces que he contado qué tengo al médico que anota impávido en su planilla. Siempre se tiene pocas fuerzas para hacerlo. Estar enfermo, aporreado, o llevado del Hifueputa no es una buena posición para acordarte a qué horas fue ni a qué sos alérgico qué. Esta vez estaba relativamente de pie a comparación de las otras veces que he llegado a urgencia ensangrentado o con algo quebrado.

"Tu estomago suena como La guerra de los mundo: ¡Pum, pom, pum, pam! Ay mijito".

Esta vez el chuzón dolió menos, pero me bajo la presión igual que siempre. Otra vez sentí el frio del suero, de la droga. Otra vez el blanco del hospital me mareo. Otra vez la enfermera, la doctora y mi mamá me preguntaron que si estaba bien, y yo les dije “como que si”.

Las gotas de Solución Salina, y de Ranitidina, y de Plasil, bajaron lentamente. Una hora donde el mareo me hacia dormir por unos segundos, y yo miraba a todos lados, y no encontraba refugio. Estar enfermo y en un hospital y con un catéter es una posición de plena indefensa. Es como estar doblemente en pelota, es como volver a ser niño, es como ser viejito.

El dolor nunca se va. Tu siempre dices que estas mejor, por optimista, y porque no querés más líquidos en tu débil cuerpo.

“La idea era quitarte esa palidez que tenias. Y lo logramos” Eso dijo la simpática y gordis Doctora, que es amiga de mi madre (por supuesto).

domingo, 10 de mayo de 2009

Hoy, Registrar la Vida

Tantos días preguntándome, por qué publicar. Para qué y por qué hacer publico las intimidades. Cada vez que saco la cámara o cuando trato de recordar, pienso en la frase de mi mamá: “Yo no puedo vivir con ustedes que graban hasta una cagada”.

Hoy, como los últimos días de mi vida, publico un pedazo “importante” de nuestra familia en la web. Hoy, más que nunca, me dan ganas de contarle al mundo, a mis 50 lectores, a la nada, que estamos haciendo haciendo vida a cada segundo, que mi hermanita acaba de tener a Juan José, y que estamos rodando!



Nunca quería salir al frente. No quería estar en las fotos. Quería ser invisible.
Y lo conseguí, y me divertí y lloré.

Un día, a escondidas, cogí una cámara que mi tía había llevado a la casa, y la mire, y la toque. Y me tome dos fotos, y dizque dañe el rollo. Nunca, hasta los 13 pongamosle, había mirado por una cámara.
Tal vez cuando bajaba por “El Verdún”, estaba yo pelao, los “Loteros” me dejaron ver por unos binoculos gigantezcos, y vi una linda mariposa. Fue un segundo. Luego compre con mi domingo unos binoculares amarillos, y me gustaba ver el mundo pequeño, y “normal”.

Miro los albumes de fotos de la familia, y claro, la pobreza no dejo grabar muchos años. Más bien es mejor no recordarlos. Pero yo hubiese querido tener fotos de esto, o de aquello, de cuando niño, de cuando grande.

Mis fotos son un desastre. Igual que las de mi papá. No sabemos posar.
De mi mamá no hay, porque ella no es fotogenica.

Mi padre me regalo una cámara para la universidad. Mi padre empeño la misma cámara un día sin avisar.

Mi madre me regalo un cámara para que trabajara. Y Juan David la daño un día sin querer

Ahora, compre un cámara. Y aun toma fotos:

Desde hace unos años, cuando aprendí el poder de la cámara, y que ese arte es el que me da la comida, he intentado mirar el mundo de forma diferente. Quiero registrar el mundo tal y como lo veo todos los días. Me gusta ver películas y TV que se parezca a la vida real. Una ficción me hace pensar cómo lo hicieron, una escena real me hace pensar cómo sobrevivieron.

El video nos dio la oportunidad de quitarle eso de Luces, Grúa, asistentes, extras, cámara, acción!
Nos permitió grabar hasta una cagada, si señor. Nos permite llegar hasta las pecas, hasta la lagrima, hasta la cortada abierta, hasta el brillo en los ojos.

Hoy, que enciendo mi cámara y me puedo grabar los pies, o los gatos, o a mi padre, con la tranquilidad de la vida cotidiana, con el afán del muchacho loco que es artista, con la mirada de un profesional en la imagen, con la astucia del narrador que estuvo toda la vida en silencio, con las suerte de estar vivo, con las ganas de eternizar las bobadas que vivimos, con la visión de hacer de nuestras desesperanzas y escándalos una poesía larga y bella.

Hoy, les mostré a mi sobrino Juan José, hijo de mi Hermanita Juliana, quienes han comenzado un nuevo ciclo de la vida. Hoy, volvimos a emitir nuestras historias para que no las escuche nadie, para que sigamos excluidos, para que estemos de últimos, para que sigamoss pobres, para que sigamos igual, para que Juan José se entere cuando se tenga que enterar, que vale la pena seguir.

Vloguer: Jorge Escobar