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domingo, 15 de mayo de 2011

Jueves Santo, día de bicicleta

Un buen día para un viajecito en bicicleta. Un buen clima para un trip, trip, trip.

En la mañana un papelito debajo y en medio de la lengua y los sueños rumiandos a
las siete de la mañana de un jueves santo en el año 2011, y despues todo el día fue luz. Aun hoy.
Pero así se incendiara la casa, mi vida... el corazón seguiría ahí, intácto.

Hizó sol y camine en la manga. Comí mucho dulce, mucho. La música, el porro, y mi mente ida, adentro de mi, buscando, preguntando.

Una licencia poética en tiempos capitalistas de cumplir compromisos, de llegar a una hora, de
pensar algo, de... nada. Ni andar uno la hace bien, porque se esta ocupado en los detalles
de las cosas, en los segundos que aun están pasando y son maravillosos sensorialmente. El cuerpo está ocupado sintiendo, no tiene ganas de hacer lo que hace siempre.

Estuve feliz. Triste. Indiferente. Preocupado. Menos mal uno con internet tiene información a la carta y se puede uno reír a carcajadas, solo, en un puntico del oriente antioqueño. Me ausente. Volví. Recordé. Sentí, sobre todo eso, sentir que se está aquí, o allí...

"A veces levanto la cabeza y veo la tierra iluminada, fluorescente, echando vida. Y vuelvo y bajo la cabeza."

Es lo único que me animo a escribir por ahí en un papel. Después de tantos viajes en la adolescencia -un poquito más de una década- prometí no escribir mientras los "viajes", porque siempre eran estupideces, tales como: "¡Motilese!".

Un viaje ir al futuro inmediato, y no estando en el presente, y sobre todo, navegando en sensaciones ya aprendidas, pero activadas de nuevo, porque el loco tiene memoria, y aun recuerda que adentro vamos en un viaje, siempre incompleto, en naufragio, pero honesto, batallador, utópico como cualquier viaje de loco que se respete.

A los 28, ni rico, ni pobre. Ni acompañado, ni solo. Ni sobrio, ni demente. En la mitad de todos los
precipicios, estoy. No hay mejor lugar para reír y llorar a carcajadas.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Día 14, de 14 días en el Ecuador

Amaneció Quito muy frío. Demasiado. Y el chorro del baño solo salía hielo (es una metáfora).
Mi nariz, mi estomago y cabeza ya están vueltos nada, quieren casa, quieren clima menos ásperos.

Iba a salir al centro, pero ni sabía a donde. Entonces me quede en casita viendo cosas de internet, desayunando con Ana (la amiga de Putumayo dueña de la casa que me toco a la 1pm para que le quitara las trancas a la puerta). Ah, y empacando.

Un chococrispis con leche, y empaque varios pedacitos de servilletas para secarme la nariz izquierda que es una incontinente, y con 5 dolares al aeropuerto.

***

Son las 12.35. No veo por ningún lado a la compañera de viaje. Seguro llega. A las 12.53 es la presentación en la taquilla (o como se diga en inglés), y a las 15.55 se supone que es la salida para Medellín.

Se acabaron los 13 (14!!) días en el Ecuador. Hay que cambiar de billetes y monedas, tener las llaves de la casa a mano, e ir preparando la tusta (la cabeza) para empezar a trabajar.

Hasta aquí este diario escrito en jeroglíficos que solo entiendo yo.
A menos que pase algo extraordinario, ¡Feliz regreso a casa Juan David!

***

Volví a encender mi "Ipad" el Cid, porque 40.80 dolares de impuestos aeroportuario si es algo extraordinario.
Tuve que cambiar pesos colombianos por dolares. A 2200 el dolar, 400 pesos más de que como los compré en Colombia.
La compañera de viaje apareció, y se recorrió todo el aeropuerto para poner la queja.

Igual, en el pdf que imprimes dice que cuidado que hay que pagar algo. Bruto y montañero es uno que no lee, que no averigua, que no supone.
Le presté los dolares que sobraron, y luego, al abrir un bolsillito del bolso encontré 20 más que tenia encaletados (si los hubiese encontrado antes!!!).

De todo se aprende, y viajar a otro lugar, a otro punto cardinal, si que te deja enseñanzas.

Decía un amigo: le mejor música la escuchas en tu casa. El mejor hotel es el del hogar de mamá. Bueno, ahí vamos aprendiendo a escuchar otros sonidos, a hacerse un huequito donde existir que no sea la comodidad de tus sitios de siempre.