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lunes, 28 de noviembre de 2011

Este viaje fue vendido sin tiquete de vuelta

Hace días quiero escribir que estoy en un viaje. No lo había hecho, porque estaba dejando que el silencio contara lo que sabe.
Pero seguro los lectores de este blog, de sitios tan dispares como Macedonia, Bahamas, Senegal, Slovakia, Japón, Australia, Kenia, Bolivia, y Chia (Cundinamarca), se deben estar extrañando de encontrar un blog lleno de reseñas melosas de películas y excesivos elogios a cada pedazo de libro que lee, y nada de la promesa de una bitácora de un joven adulto depresivo con 28 años de mala suerte.

Las letras vuelva a aparecer, por supuesto, porque ando leyendo a Orsai. Y el por supuesto, es porque mi viaje empezó decididamente hace poco.
Y en la número 3 de Orsai, encontré el momento donde empezó.

Este care loco en la segunda pagina de una revista de culto, que me inspira, que viéndolo bien, yo hago posible mi propia energía inspiradora, y la revista del otro, la historia que vamos a contar juntos mañana.

Desde ese día del viaje, decidí sin contárselo a nadie, ni a usted amigo Pakistani que entras por error buscando a Pablo Escobar, que no iba a parar, que la felicidad había que llenarla con algo, y que las tristezas había que dejarlas sin palabras, sin memoria, sin justificación.

No tengo ni idea si lo he logrado. Lo que si les aseguro, es que el trip continua. Siempre a media caña, con ganas del ultimo, celebrando que estamos vivos y con ganas de estarlo.

Pero como el viaje es traicionero y culebrero, y extenso, confieso que mis depresiones cada vez son más hondas, y mis alegrías son más enérgicas. Si no, no valdría la pena levantarme a disculparme mañana, y a querer a ir a soñar en la noche.

Y le volví a la oportunidad a las nuevas aventuras, con los vientos que traigan. Con todo el miedo, con todas las ganas. Porque este viaje fue vendido son tiquete de vuelta...

En este viaje a veces escribo en las paredes donde alguien pueda leer, y sonreír conmigo.

Les recomiendo no preocuparse por tantas reseñas. Lea las que le plazcan. Yo sólo estoy haciendo un rastro de lo que me entra al cuerpo, porque ya era suficiente contándoles los pesares que salían de él.

domingo, 15 de mayo de 2011

Jueves Santo, día de bicicleta

Un buen día para un viajecito en bicicleta. Un buen clima para un trip, trip, trip.

En la mañana un papelito debajo y en medio de la lengua y los sueños rumiandos a
las siete de la mañana de un jueves santo en el año 2011, y despues todo el día fue luz. Aun hoy.
Pero así se incendiara la casa, mi vida... el corazón seguiría ahí, intácto.

Hizó sol y camine en la manga. Comí mucho dulce, mucho. La música, el porro, y mi mente ida, adentro de mi, buscando, preguntando.

Una licencia poética en tiempos capitalistas de cumplir compromisos, de llegar a una hora, de
pensar algo, de... nada. Ni andar uno la hace bien, porque se esta ocupado en los detalles
de las cosas, en los segundos que aun están pasando y son maravillosos sensorialmente. El cuerpo está ocupado sintiendo, no tiene ganas de hacer lo que hace siempre.

Estuve feliz. Triste. Indiferente. Preocupado. Menos mal uno con internet tiene información a la carta y se puede uno reír a carcajadas, solo, en un puntico del oriente antioqueño. Me ausente. Volví. Recordé. Sentí, sobre todo eso, sentir que se está aquí, o allí...

"A veces levanto la cabeza y veo la tierra iluminada, fluorescente, echando vida. Y vuelvo y bajo la cabeza."

Es lo único que me animo a escribir por ahí en un papel. Después de tantos viajes en la adolescencia -un poquito más de una década- prometí no escribir mientras los "viajes", porque siempre eran estupideces, tales como: "¡Motilese!".

Un viaje ir al futuro inmediato, y no estando en el presente, y sobre todo, navegando en sensaciones ya aprendidas, pero activadas de nuevo, porque el loco tiene memoria, y aun recuerda que adentro vamos en un viaje, siempre incompleto, en naufragio, pero honesto, batallador, utópico como cualquier viaje de loco que se respete.

A los 28, ni rico, ni pobre. Ni acompañado, ni solo. Ni sobrio, ni demente. En la mitad de todos los
precipicios, estoy. No hay mejor lugar para reír y llorar a carcajadas.

lunes, 9 de agosto de 2010

Tierra roja magnética, soy

En la mejor zona del supermercado casi llenamos el carrito. Parecíamos niños que íbamos para el paraíso a grabar la segunda parte de Trainspotting.

Mientras corretiabamos por los pasillos, y posábamos:

Él es Tomas (Tomy), el mismo de la frase: "Pose como roquero".

Nos metimos a la montaña, a una horita de Cali, donde hace frío, donde el sonido ambiente está a muy alto volumen.

Hablamos media noche de viajes, de Trip, de sueños, y jugando nos tiramos cartas (Tarot) que salieron muy parecidas a lo que queríamos. Ya no me acuerdo qué salio, muchas definiciones, viajes, oros, amores, y libertades.
No tengo nada por decir, solo me parece simpático lo que mandan a decir las cartas. Me limito a sonreír.

y a mirar y sentir la noche, la selva que es nuestro guardia.
Dormí intranquilo.
Pero ahí estaba la mañana, el Hoffman bajo mi lengua, los amigos cerca, la naturaleza gritando.

Puro trip, trip, trip, una miradita, un dulcecito, y el chistecito, el sonidito, y más mecatico, y pensar, y tranquilizar todas las maquinas, y pies en el piso tocando manga, y preguntas que uno se hace, y lento todo, y sobredosis de dulce, de humo, de química, y las respuestas están ahí en la punta de la lengua, pero imagino que las tres gotas señoriteras no las dejaron salir.

Cuando salga los pedacitos que grabé (por allá en 8 meses supongo), verán lo sensitivo del día, la calma que se logro, las risas por montones que salieron.

Fue un lindo camping familiar, de descanso, amable, acogedor, con todos los climas y sin ninguno extremo.
o un día sensitivo, excesivo, agresivo, de esos que se necesitan cada cambio de pilas, de ciclos, de vida.

Vea como lo vea, fue un parcheeeee! Lo necesitaba.

Dejamos la energía de la montaña que nos acogió con tanta grandeza para nuestra chiquites, y volvimos a la ciudad.
Y mientras un trancón monumental nos hacia bajar lento a Cali, esa ciudad que ya me anda gustando, me preguntaron la fecha de nacimiento: "1 de Diciembre de 1982", dije.
Y además de gozarme, por "pollito", me contaron que yo era Red Magnetic Earth. No sé que significa, pero suena lindo. Creo que Tomas es "Caminante del Cielo", y nos comunicamos por alguna razón, él la encontró. En el asiento de atrás, Milton, Caro, Tomy y yo, somos "Tierra", nos comunicamos, terminaron diciéndome.

Un abrazo a los parceros por ser tan amables, tan. Y por prestarme sus fotos, su casa, su experiencia.

Después, baño rico, taxi caro, bus caro y frío, ciudad conocida cara y de todos los climas, día agitado, muchacho con cuerpo débil y feliz que anda trasnochando para madrugar a preguntar por más historias.

"Tener sus raíces donde se encuentra ahora", alcanzo a leer en una mala traducción de internet, y tiene toda la razón. Me acobijo amor.

miércoles, 30 de junio de 2010

Paseando ando, en vivo estoy

Y si, la capital de la república de Colombia me deje llegar a sus esquinas, no sin antes echarme agua, polvo, y sentir todos los climas.

Recién ponemos los cuerpos adentro de la habitación de 22mil la noche, y como ya se va volviendo costumbre, prendo mi computador portátil, marca Toshiba (negro). y busco a ver si desde la Candelaria, el centro de Bogotá, da señal cómo para hacer una envivo de esos que hace mucho rato no hago.

Algo salió, alguna cosa se dijo mientras gagueaba:



Le pedí prestada mi cámara al twittero más cercano (@Incognito), pues @Quinsal se me perdió en plena arena de Campus Party, para mostrarle que si me dieron pase de Prensa, y que estaré emitiendo desde el no tan fría Distrito Capital.

Mañana, tal vez, si el cuerpo nos alcanza, subimos a internet la crónica de Motoneta que hemos hecho: Medellín a Doradal. Doradal a Bogotá.

Apenas estamos llegando, y este es el texto que le da la bienvenida a las chocoaventuras de un joven que se anda mitad del país es su motico roja, para escribirles que lo hizó, y que fue una chimba (con todos los condimentos de lo que significa chimba).