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sábado, 19 de noviembre de 2011

Cartas a un jóven poeta

Rainer Maria Rilken

Me lo paso alguien que compra varias copias para regalarlo a joven que tiene ojos que lo necesitan. Se quedo en la biblioteca por mucho tiempo. Pero lo abrí y lo leí en el momento más critico de mi soledad, y como suponen, era el mejor momento. Lo leí con el corazón. Me salvo. Me lleno de fuerzas

Lo prologa Antoni Pascual (desde Sant Celoni, la ciudad donde se fraguo Orsai, pero en 1995):

Seres lúcidos lo presiente: vivimos un tiempo de diluvio universal, invisible, si, pero no por ello menos explosivo. Sus signos patentes son la crisis energética y económica, el paro -llamada al ocio y al silencio- imparable y creciente, la guerra entre los vecinos que amenaza con garras gigantes, arma terrible en manos de los débiles de siempre para achicar la conciencia progresivamente miedosa y restringida de los súbdito que creen elegirlos...

Como los ídolos, ideólogos y poetas están contratados para convencerte que esto va bien:

Imperceptiblemente, imparablemente, está llegando, quizá, la hora del final del espíritu: la hora de ahondar en nosotros mismos, de escuchar y obedecer a aquella alma antigua y nuestra, más vieja que la historia y más duradera que ella, que conoce por dentro la biografía interior del ser que nos habita y que nosotros, como un embrión, poco a poco, se trenza...

Las cartas de Rilke a un joven poeta, están escritas a todos los jóvenes, solos, y poetas del mundo:

Nunca hubiéramos podido esperar encontrar unos textos tan veraces, tan sinceros y auténticos como estas diez cartas. Sin ellas nuestra vida habría sido distinta”.

Quién estaba solo y era y uno, se convirtió en dos. Rilke se sentó a mi lado.”

El jovén poeta se llama Franz Xavier Kappus, que vivió en Berlín (1929), y que gracias a sus preguntas y dudas, estas cartas están aquí (allí) para todos. Por eso: gracias.


Ahora, les copiare algunas lineas de las cartas que tanto me conmovió:

De la Carta 1:

Sobre todo, pregúntese en la hora más callada de su noche: ¿Debo escribir? Excave en sí mismo en busca de una respuesta que venga de lo profundo. Y si de allí recibiera una respuesta afirmativa, si le fuera permitido responder a esta seria pregunta con un fuerte y sencillo “debo”, construya su vida en función de tal necesidad; su vida, incluso en las horas más indiferentes e insignificantes ha de ser un signo y un testimonio de impulso...”

“Por eso, póngase a salvo de todos los motivos generales y preste atención a lo que su propia vida cotidiana le ofrece; describa sus tristezas y anhelos, los pensamientos fugaces y la fe en algo bello; describalo todo con sinceridad intima, callada, humilde y, para expresarse, sírvase de las cosas que le rodean, de las imagenes de sus sueños y de los objetos del recuerdos”
.

De la carta 3:

“Las obras de arte son soledades infinitas y con nada son menos alcanzables que con la crítica. Sólo el amor puede comprenderlas, celebrarlas y ser justo con ellas. Dése siempre a usted mismo y a su sentimiento toda la razón frente a cualquier polémica, discusión o introducción...”.

De la carta 4:

Si usted ama lo menudo, y con toda sencillez busca como un servidor ganarse la confianza de los que parece pobre, todo se le volverá más fácil, más unificado, tal vez no en el entendimiento, que siempre retrocede sorprendido, pero sí en su más intima conciencia, en su estar despierto y atento, en su íntimo saber de la vida”.

“Usted es tan joven, está tan lejos de toda iniciación, que quisiera pedirle, lo mejor que sé, querido señor, que tenga paciencia con lo que no está resuelto en su corazón y que intente amar las preguntas por sí mismas, como habitaciones cerradas o libros escritos en una lengua extraña. No busque ahora las respuestas: no le pueden ser dadas, porque no podría vivirlas. Y se trata de vivirlo todo. Viva ahora las preguntas. Quizá después, poco a poco, un día lejano, sin advertirlo, se adentrará en la respuesta”.

“Que su queja resuene con belleza. Pues los que están cerca, dice usted, en realidad están lejos, lo cual demuestra que empieza a abrirsele una gran amplitud a su alrededor.”

“Pero su soledad, en medio de las relaciones muy extrañas, le será también apoyo y hogar. Desde ella encontrará usted todos sus caminos”
.

De la carta 6:

Lo que requiere es sólo esto: soledad, una gran soledad interior. Andar a solas consigo mismo y no encontrar a nadie durante horas, eso es lo que se debe alcanzar. Estar solo como en la infancia, cuando los adultos pululaban alrededor, enredados con cosas que parecían grandes e importantes, porque los mayores siempre parecían muy atareados y no se comprendía nada de su actividad”.

“Piense usted, querido señor, en el mundo que lleva usted en sí mismo, y llame este pensar como usted prefiera -recuerdo de la propia infancia o anhelo de futuro- y esté siempremente atento a lo que se eleva en usted y coloquelo por encima de todo lo que observe a su alrededor.”

“su profesión es dura, lo sé. Sé que está llena de contradicciones, vi venir de lejos en su queja y estaba seguro de que un día u otro aparecería. Ahora que está aquí no le puedo tranquilizar. Sólo le pido que considere si no sucede así con todas las restantes profesiones.”



De la carta 7:

Poco sabemos, pero que debamos mantenernos en lo difícil y grávido es una seguridad que no nos abandonará; es bueno estar solo, pues la soledad es difícil; que algo sea difícil ha de ser para nosotros una razón más para hacerlo”.

“El tiempo del aprendizaje es siempre largo y hermético De este modo, amar será durante mucho tiempo y a lo largo de la vida, soledad, recogimiento prolongado y profundo para aquel que ama. Amar, sobre todo, no es nada que signifique evadirse de sí mismo, darse y unirse a otro, porque ¿qué sería la unión de unos seres aún turbios, incompletos, confusos? Amar es una sublime oportunidad para que el individuo madure, para llegar a ser algo en sí mismo”.

“Quien observe con seriedad encontrará que, como para la muerte, que es difícil, tampoco para el amor se ha encontrado ninguna aclaración, ninguna solución, indicación o camino.”

“...aquel amor que consiste en que dos soledades se protegen, delimiten y respeten mutuamente”.


De la carta 8:

“Yo creo que casi todas nuestras tristezas son momentos de tensión que nosotros percibimos como parálisis, porque ya no sentimos la vida de nuestros sentidos alienados. Porque estamos solos con el extraño que se nos ha introducido; porque, por un momento, se nos arrebata todo lo habitual y lo que nos inspira confianza: porque nos encontramos en una encrucijada donde podemos permanecer”.

“somos soledad”.

“si tiene miedos, son sólo nuestros miedos; si tiene abismos, esos abismos nos pertenecen; si hay peligros, debemos intentar amarlos”.


De la carta 9:

Por lo demás, deje que la vida vaya sucediendo y traiga lo que tenga que traer. Créame, la vida siempre, siempre tiene razón”.

“...y llegará el día en que el destructor se convertirá en uno de sus mejores trabajadores, tal vez en el más inteligente de todos los que edifican la vida”.

Si estás solos, joven, y te crees poeta, léete este librito, y sonríe!!

domingo, 3 de octubre de 2010

Hagamos un trato

Todos estos días tienen cara de jóvenes, tienen un aire pesado, melancólico, lento y borroso, como esos días, quizá 10, o más años, donde escribí sobre la contra portada de un diario:

"Hagamos un trato"



este poema de Benedetti que hoy lo encuentro en varias versiones de youtube, por esos años lo copie en un papelito en cualquier biblioteca, cuando pasaba tardes enteras en los anaqueles, buscando información audiovisual (que había poca) y palabras que me mantuvieran a flote.

Yo si siento que estoy como en aquellos días, donde caminaba solo, me enloquecía solo, hablaba solo, aprendía solo, miraba al suelo solamente.

Madurar rápidamente, para luego devolverse en los años, no es lógico, pero parece que es, yo soy una muestra, y seguro muchos les ha pasado, solo que no son capaces de dejar el comentario.

Prometí a alguien que por mucho tiempo estuvo lejos, cada día, cada segundo, que eramos compañeros. Y así, como dice Benedetti, hicimos un puente donde nos acompañamos y nos salvamos un poquito.
Cada tango, cada canción de punk, o de las sicodelicas hechas en tiempos del amor, conmueve y mueven las fibras de dos cuerpos y almas que están lejos, pero que se acompañan.
Días larguísimos, emotivos, silenciosos, tenía, y tengo ahora.

Aquellos los viví, dejando trozos de mí en el camino, creciendo como a mil por hora, sintiendo estar vivo a cada latido, hasta que algún día logre acompañar de veras, y hacer vida, y por supuesto, incumplir la promesa de acompañar y hacer vida.

Somos un loop que suena y se ve diferente cada vez, pero en ultimas es lo mismo. Es la búsqueda de el calorcito, del amor sincero, del acompañamiento -los días que se pueda- sin peros, el planear sueños, el vivir días, el terminar noches.

Así ya el mundo me haya dado mil "vueltas canela", y casi todo sea de otro color y sabor, e incluso la mala suerte parece que está lejos, y ya hay mucho olvido, y de nuevo hay que buscar en los libros (modernos), los pasos que anda haciendo uno, en los amores y desamores y soledades y multitudes que andas hoy.



Mi táctica, la táctica de muchos, es una porquería, pero Benedetti con las palabras la embelleció.
Estar lejos agobia almas, vacía cerebros, pone gris el tiempo.
Estar cerca agota, destroza, inmoviliza, enceguece.

Como dice una amiga, el amor es una cosa muy complicada.

Lo diferente hoy, es que ya se vivió mucho y muy intenso y gustó, y ya no hay posibilidad de "hacer un trato" porque no lo escribí ni lo dije ni lo susurre, y no tengo los días aquellos de juventud para desinflarme en una cama y pasar las penas, ni la posibilidad que un pasaje me lleve a calmar las palabras de amor dichas y escritas, y que ya sé que duele y aprieta el pecho (como una borrachera de Chicha), y que dura años y años, y que no hay si no que esperar y a mi me emputa esperar, pero que entre la táctica y la suerte que me dieron en la vida, solo sé que la rueda de este loop de una vida mal llevada le falta un resto por recorrer, y que nada parce, que uno roto y loco es más complicado, pero es todo un periodo de prueba y maduración en el ciclo de existencia, que los gusanos en su momento sabrán disfrutar muy bien.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Dice en un separador de libros

Entregué el libro en la taquilla de la biblioteca, y el señor sacó entre las paginas un separador, y me lo devolvió. No era mío, pero el libro lo tenía yo, entonces si es mío.

Mientras iba cogiendo ritmo para salir corriendo a hacer cada cosas que hago a diario, leí la frase que da una cierta razón a lo que digo siempre: que si hay una juventud en silencio, es que todo anda muy mal!

miércoles, 20 de mayo de 2009

Hoy, cuando la juventud no piensa

Hoy, en un día de D.O.S y de escritura de esa sensación, después de discutir con mi hermano el protestar o no protestar ante las injusticias, al ver la frase que me gusta de Fernando Gonzalez en el metro, pensé en alzar la mano.

Pensé en la frase “aquí están hablando los mayores”. “Usted no me conteste”. “Tan altanero”.
Entonces, aprendí a callar.
Pero en la sangre, desde siempre, he tenido una energía para preguntar, para interrumpir, para alzar la mano, para contradecir, para decir que no, para pensar diferente, para no fingir.
Trato de no serlo, pero es imposible, es como si me prohibiese ser yo mismo

Esa característica me ha hecho pagar caro cada palabra, cada acción, cada protesta. No puedo negar que al actuar de frente, te expones demasiado.
“No queremos niños que piensen, ni jóvenes, ni adultos, ni viejos.”

“No se queje, vamos pa´lante”.

Pero para donde, he preguntado siempre!!!

Nadie tiene más culpa de nuestros males, sino nosotros mismos. Dejamos para después, cada discusión, cada tema, cada explicación. Nos la jugamos al olvido, al reticente. Porque “de pronto mañana es mejor”. Y nada, nunca ha sido mejor. Se mueren las personas, o el político o su hijo nos vuelve y nos promete lo mismo.
Ya recordé que por alzar la mano, o por pensar han excluido y matado a muchos. Si, claro, si.

Pero pensar es lo único que te libra de la lucha física y la guerra, y de la muerte por tristeza.

Necesitamos una juventud que piense y arme su futuro, y sobre todo, como no se ha hecho, que lo haga posible. O sea, ya no nos tocá alzar la mano, sino ponerlas en acción.

Ahorrarse un sinceridad, una discusión acerca de lo que pensaste, es como perder horas de vida, es permitir que el azar de las carambolas que hacen la vida e ideas de los otros fueran nuestro futuro.

Si quiere saber por qué siempre ando protestado, lea en pie de este blog.