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martes, 26 de octubre de 2010

Y cómo van los gatos??

Las ultimas noticias de los gaticos, era que ya caminaban.
Eso hace un tiempo. Ya estamos sobre la octava semana. Se supone que ya no es tan inhumano regalar los gatos. En fin.

Hace unos días, el papá de los gatos entró a la casa, y Max furioso lo recibió con toda. Durante un buen rato le dió, y bueno, casi en bola, abrí la puerta, y los dos gatos se fueron a seguir su pelea afuera:



Por eso es que la gata trataba de ocultar los gatos en mi habitación, y no se quedaba en la terraza. Estaba protegiendo a la manada. O qué sé yo.

Por eso es que los gatos están creciendo, y cagando, Patio= Parqueadero, y en este momento que les escribo, en toda la casa. De noche son una pandilla de hifueputicas, de día también.



Yo bien caprichoso que soy, y asquiento, y llevo semanas recogiendo la mierda de esos gaticos tan bellos. Nunca lo creí; pero veanme.
A veces a las 12 de la madrugada pelea, o a todas horas hacen daños, y a todas horas cagan y cagan! Ya va llegando el día de donarlos a otras casas.
Por ahí en internet dos amigas reafirmaron las ganas de quedarse con dos criaturitas. Falta uno, o una. Aun no sé si son machos o hembras, cómo se sabe eso?

Quiere llevarse el tercero? (esos si, sin desparasitar, porque de aquí salen es para otra casa, no señores y señoras!), quién??!!

Además, me falta operar a Salome, porque ese gato amarillo que se fue herido, vinó fue por otra cosa, que no eran hijos.
Y así, gatos donados con amor, y dos gatos viejos operados y resignados, me puedo ir para donde sea, masomenos tranquilo.

jueves, 26 de marzo de 2009

Hoy, mierda y libertad

Hoy, el día iba a ser caluroso, y resulto ser lluvia, sol, lluvia, sol… Variadito.

Hoy, en un día que me levante con los ánimos arriba, cuando estaba caminando, de repente sentí que algo cayo desde el cielo y pego en mi camiseta blanca.


Pensé que con una furia silenciosa y penosa, que puedo contar en los dedos de las manos cuantas mierdas me han caído encima. Siempre estoy antes, o ya había pasado, pero caerme encima de mi preciosa y única camiseta, no, no, no.

No quise pensar que era una señal, ni que eran 7 años de mala suerte, ni un mal día como me han dicho desde niño con escaleras que uno se pasa por el medio, y con espejos que se quiebran, ni con mierdas que te caen encima.

Yo desde niño tengo una mala suerte agudizada, cualquier mal que me caiga será atendido como se debe. Por eso desde niño, y hoy menos, me importo las escaleras, o los espejos, o las mierdas., o los males de ojo.

Por eso seguí mi día, a la carrera, corriendo, haciendo visitas técnicas, entrevistas de ultima hora, hasta llegar, algo cansado ya, a la tarde que trajo protestas, que trajo libertad, que trajo descontrol.
Desde niño me pegaron por ser contestón, pero me aplaudieron la inteligencia. Una contradicción que supe manejar con muchos silencios, que me ayudo a ser fuerte y líder, pero también me dio valor para ser invisible, inaudible.

Aprendí a soñar solito un mundo nuevo, y a medida que crecía (aun estoy en esas) he conseguido armar mi vida de una forma, que la libertad y la rebeldía estén en mis cotidianidades, en mis sueños que hago realidad a punta de trabajo diario.