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jueves, 22 de octubre de 2009

Hoy, Prohibido la moto

Entre caminando al Jardín Botánico, así la entrevista sea allí, y así hayan dicho los políticos de turno que el ese espacio era de todos, y seria abierto y disponible para toda la comunidad, tuvimos que dejar la moto roja bien lejos de allí.

Una vez, de noche, a punto de comenzar el evento (cualquier evento), me dijeron que no guardaban motos, que mirara el prohibido, que era la administración, que despejara.
Despeje dejando la moto a un señor parecido al “Grasosos de los motoratones de marte”, que aprovechando el abuso de la empresa privada con el espacio publico, monta su negocio en un espacio de menos de 10 metros, que le estaban pagando para que “celara” (Malicia colombiana)

Hoy dejamos la moto a cuadra y media, y no peliamos con nadie, para evitar la fatiga.

Lo mismo pasa en muchos sitios: Los motociclistas no podemos parquear, o nos ponen al lado de la basura, o en una humedad de un sótano olvidado. Tanto en Centros Comerciales, en Urbanizaciones lujosas, o en Hoteles.
Parecemos los “desechables” de la movilidad de la ciudad. Nos pitan, nos echan el carro, nos mojan con los charcos, nos requisan cada cuadra, no atienden mal en las bombas, nos ponen leyes absurdas (otras necesarias) que nos hacen sacar plata de la poca que tenemos, y no nos dejan parquear ¡El colmo!

Somos la solución vial, mientras, algún día, esta ciudad se llene de Bicicletas. Eso es real.
Y es real, también, que las motos si generamos muchos accidentes, variados tacos (trancones, embudo, atascamiento), generamos desordenes, y claro, mucho parrilleros andan armados y dispara y roba. Si, lo mismo que en los taxistas, o en los buses, o los que manejan las 4x4: Muchos llegamos a casa sanos y tranquilos, otros pocos no llegan.

Pero así como vamos, nos están es obligando a tener un hijodeputa carro que bien costoso y contaminador y aparatoso es.
En vez de fomentar el uso del transporte liviano, en lo publico y privado, hacen todo lo contrario, nos castigan por ser motonetos.

martes, 16 de diciembre de 2008

El susto de hoy

Iba tarde. O con el tiempo justo, como decimos los motociclistas.
Busque rápidamente en todo el parqueadero. No veía ninguna moto roja Viva 115. Volví a mirar. Nada.

Llame al “Cucho” del parqueadero.
Y miro, y miro. Se tocaba la cabeza comenzándose a preocupar.
- “Nada hombe. Muy raro. Esa moto no ha salido de aquí mientras yo estaba”

Y con el corazón a mil, y ya sentía el olor a problemon (porque lo conozco bien), trague saliva, y le pregunte:
-“¿Y hace cuanto estas aquí?
-“Desde anoche”

“¿Y entonces?”
“No sé” Me dijo ya muy preocupado. “Como se va a perder esa moto”.

Fue a la piecita que tiene el parqueadero. Se demoraba. Mientras yo estaba tirando cabeza, recordando qué había hecho yo ayer.
Nada. Yo ayer no había salido. Fue mi hermano. Le marque al Tigo. Recién me había despedido de él hacia 5 minutos. Le marque al Comcel. Me lo imagine en el fondo de la casa viendo TV a todo volumen.

Mire al “Cucho”, estaba como apurado, abriendo el teléfono publico que tiene el parqueadero, cogío la bocina.
Al mismo tiempo yo marcaba: 034 471… Sonó varias veces. Escuche: “alo!”

-“Parce. Parce. Usted ayer a qué horas y donde guardo la moto?”
Un silencio largo, como si la señal se hubiese caído. Pensé que era un fijo, y que no era posible lo de la señal caída, que era una señal de culpa, no digital.

-“Parce!! La moto!!!.... No la guardo?!!!!”

Otro silencio. Palabras que no entendí.

-“Jorge, aquí estoy poniendo problemas, salí YA!! y mira si la puta moto está!!!”

Puta. La moto. Otra vez. Ya esto lo conozco. Deja vú.
Eso estaba pensando, eso estaba sintiendo.

Fui donde el “cucho”, le dije que yo no había sido el que había guardado la moto ayer, que yo también estaba sano, que estaba llamando a mi hermano, pero que no le entendí que me dijo. Que ya venia.

No le mencione que mi hermano ayer llego como a las 6pm, que hizo comida, que vimos TV, que lo deje en la misma pieza que lo deje hoy, haciendo lo mismo que estaba haciendo hoy.

Con una rabia inmensa, con la cara caliente, subí la cuadra y media de la 95 a la 96, ví la moto roja mal parqueada afuera de la casa, al frente.

Eh, nunca mire para allá. Pensé.

La limpie con la mano. Mire para la puerta, estaba abierta pero sin mi hermano. No tenia tiempo para entrar y putiarlo. No quería tampoco.

Hoy, a pesar del puto susto, trate de calmarme, de estar sin gritar y sin acelerarme, que si todo era cierto y se habían robado la moto, era lo mismo, los gritos y los insultos dichos con rabia no cambiaba absolutamente nada.

Arranque de una para donde tenia la cita. Ya seguro que no llegaba a tiempo, pero por lo menos si me montaba en la moto, sentía con su vibración que todo estaba bien.
Muchos sustos pase hasta los “Pies Descalzos”. La gente está muy acelerada y mala gente, fue mi conclusión cuando llegue vivo y parquee en AUTONorpe.

Lo bueno de hoy, es que ya sé que en La 68 no roban motos, y que mi hermano no quiere hacer nada, ni siquiera llevar la moto al parqueadero que esta a una cuadra de su comodidad.