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lunes, 11 de julio de 2011

Quería contar tantas cosas, pero no tantas

Sábado 18 o 19 de Mayo

Quería contar tantas cosas. Qué bajé al mundo (me volvió a empujar Julián casualmente) , y luché por arreglar la moto, y perdí el día y las fuerzas,

Don Uriel. Mayordomo y mecánico (bomba San Antonio - La Ceja)

Pieza que compré, y que una si era, y la otra no, entonces, mamando.

y a los dos días, la pieza que me faltaba para la moto valió 500 pesos oro, con hoja manual de moto y todo. Faltaba ponerla.

y que subí en bus con una amiga,



y en la carretera sufrimos una persecución (de película B gringa) por un carro manejado por un borracho, a las 10.10pm en una vereda oscura y en una noche lluviosa. No pasó a mayores. La experiencia la escribiré en un cuentecito corto. Vale la pena.

Y que el prado de la casa está llenito de flores amarillas, y yo todos los días (yo que soy antiflores) mando digitalmente una flor distinta casa día.

Y que me llamaron de Cali, que fuera, que me ayudaban a ir en bus.

Siempre los Doritos!!

Aprendiendo (en la foto Internautismo), escuchando, hablando, en plena Celebración del Día de Internet Cali (made in Casa Occio).

Con el amigo Julián Mauricio Perez (profetaloco)

Quiere? Mmmmmm! en Cali lo compra, ve! (Plaza de la Gobernación)

Y que después de meses de no parar de camellar, tomé tres días de reflexión y ventiada, y volví a casa con más preguntas que respuestas. Con más miedos que seguridades. Pero voy recobrando la felicidad, el ánimo, la buena onda, las ganas de hacer de esta vida algo luminoso y poderoso en la sencillez de lo que somos.

Por eso no les cuento detalle a detalle, como siempre; pues, a nadie le importan mucho. Sólo a mi. Entonces, mezclare mis días con mis historias medio inventadas, con la anécdota de un día, con la ocurrencia que me provoco aquella señora, con la realidad que lo supera todo.
Cuentos mal escritos, para hacer de la realidad todo un cuento.

Deseénme suerte, tanto en la vida, como en la escritura.

jueves, 7 de julio de 2011

Un día de esos buenos que terminan mal

11 de Mayo del 2011


Como le decía a alguien: venia volando en la moto para llegar a contarte que ánimo, que todo bien, que ya como que no miro al suelo sino al frente, y estoy aquí, atento, sintiendo lleno de buena energía, aprendiendo, mirando todo por el lado más amable, y así, de a poco, voy volviendo a mis andanzas, a sonreír, a conversar con la gente.

Pero, siempre hay un pero, antes de contarle que la gente me atendía bien y me ayudaba con las direcciones, y en el semáforo una señora se atrevió a preguntarme por “si iba en contravia?”, y otro me habló de las botas "Venus", y ya me importa menos lo importante y me estreso menos por lo urgente, y así le doy tiempo a lo que en verdad es “vida”: todo aquello que dejas de hacer mientras planeas otras cosas; y antes de contar que ha hecho buen clima, un bochornito y cielos azules bacanos, antes que eso, de que el viaje y la moto se sentían muy bien, antes que me diera cuenta, en una curva en la vía San Antonio - La ceja, la cadena de la moto se safó, y 200 metros más allá (iba muy rápido), veo que se safó de adelante y no de atrás como es normal, y que cuando estaba agachado en la oscuridad de una comenzó a llover, y bueno, me fui corriendo para la bomba que afortunadamente quedaba cerca, y el pelao estaba simpático y mis destornilladores chiquitos y pelando los tornillos. Una mierda!! Pero seguía sonriendo, como con una alegría de que por obligación me iba a tocar vivir otros retos.

No pudé quitar las tapas. Los tornillos se seguían pelando. Otro motoneto no tenia herramientas, pero me aconsejó dejar la moto ahí, y al otro día bajar de nuevo. Eran las 10pm, masomenos.
Después de titubear, e imaginar el panorama de esta noche y mañana, y buscar la pieza que se le había caído a la moto (en botas y con una bolsota de ropa limpia que traía de la ciudad), saludé a un señor de un carro, y lo pedí el favor que me llevara hasta la entrada de la vereda, “hasta ahí no más”, le dijé. Y se desvió, y con “guascas” a todo volumen me empujó unos 3 kilómetros, y le agradecí, y con la ropa en el hombro, camine por la pavimentada (1 kilómetro) y me interné 500 metros en la destapada (menos mal había dejado el portátil en la oficina) y otro bacan, que se llama Julián, en su moto nueva (o parecía) sin sentirse mucho las piedras y sin que sonará las tapas de la moto, me ahorro 20 minutos de caminada en la oscuridad de la carretera polvorienta.



Igual, llegué a escribir el correo, sonriendo.
El día de mañana cambia, por obligación y demalas, pero nada, aprendamos a divertirnos, así estemos gastando los ahorros, así las pulgas estén por todas partes, así no sepa a ciencia cierta nada para el día de mañana (ni el otro, ni el otro de más allá)... Sólo pido que mi moto roja este donde la dejé.

miércoles, 23 de marzo de 2011

un mes de mierda y otras noticias, parte 5

Febrero 27/2011

Era miércoles, o martes? … y todo iba muy bien.

El fin de semana se había descansado, el lunes trabajado, y era una fría mañana como cualquier otra en el oriente Antioqueño, y dos policías tenía un reten rápido al frente del estadio de Rionegro. Y “Buenos días” dichos falsamente, y “papeles”? Me toque en el bolsillo donde siempre están, y no estaban. Y abrí el bolsillo del morral donde si no están en la chaqueta lo encuentras ahí, y nada!

Eran las 8.30am, la semana estaba planeada, todo casi al limite, con la plata prestada para tanquear, y la comida de los gatos suficiente hasta que llegara la plata nuestra, y preciso, ese día no tenia ningún papel, ninguno!!

Claro, las ganas de llorar de la puritica rabia. Mierda!!! Los deje en Medellín, noche. Los vi bien puestecitos en la mesa de la oficina, mientras rebuscaba desesperadamente.

El policía calvo y malacaroso me miraba sospechoso, pero esperaba que yo buscase e hiciera llamadas. Nadie contesto.
Le dije al man que yo iba a trabajar, que por favor, que por favor (grave error) me dejaran devolverme a guardar la moto, que un parte a estas alturas, fatal.
Me dijó: “Parce, también estoy trabjando” y empezó a escribir.
-“El pase?”
Busqué por cielo, mar y tierra, y tampoco estaba. Mierda!! (esta tampoco me la esperaba).
Y para acabar de ajustar, sólo tenia 1000 pesos en el bolsillo. Ni para sobornar a los tombos, que me esperaron todo ese tiempo con esas intenciones.
-“cómo sale a la calle con 1000 pesos?”. De verdad fue una patada a la tristeza, y le dije que algunos vivíamos así, aunque fuera increíble.

A pie hasta Rionegro, con un parte en el bolsillo, con la compañía de un ajetreado Jorge Eliecer Gaitan, y con cara de triste esperando que desde lejos me consignaran plata, me salvaran la vida (como siempre). Mierda!!

Estoy muy demalas. Muy.
En Medellín encontré los papeles bien puestecitos encima del compu que está encima de la mesa.
Pero la tarjeta de conducción nada que aparecía.
Todo lo tenia medido para la semana, hasta la comida gatuna. Por las circuistancias que quedaba en Medellín, ellos tienen que aguantar con lo que les quedó.

Lo único bueno, es que en el bus de bajada, me encontré 500 pesos.

Todos los santos días hay que inventar un programa de TV llamado Versión Beta (luego hablamos de esto), mientras tanto, mi mala suerte.
Gracias a que “Producción” tiene memoria, logré -con un cuadrito de citas a donde asistí- encontrar que en la U de A fue el sitio donde posiblemente deje el papel ese.
Llame a la universidad. Y preciso, allá estaba. Corrí, en el camino hable con mi padre en el metro. Me encartó con carne y regalos de mamá, y llegue a la U de A, donde por dejar el carnet aparecía como “acceso restringido”. Un guachimán me cuido toda mi estadía en la universidad, y todos me miraban como si fuera un ladrón. Oles sólo dejé un puto carnet!!
Me lo entregaron, y señalándome me dijeron que si volvía dejar algo, era 1 mes de multa no entrando a la U de A. Que por ahora, solo 4 días.
No me reí, porque con ese día encima, ni modo!

Al otro día, en Rionegro, en el transito, deje 270mil que valió el partecito. Eso que con el 50% de descuento.
Putos tombos, me dejaron sin disco duro, sin ropa, sin arreglo de moto. Pues, eso se saca plata donde no hay, pero lo deja a uno sin felicidad.
En el parqueadero donde me llevaron la moto roja “inmovilizada”, me quitaron otros 70mil. Otra mierda! Carísimo!
Le lleve comida a los gatos, comí algo en casita, y en medio de un aguacero enorme, enorme, baje a la ciudad, y cuadras antes de llegar a la oficina, la llanta trasera se chuzó. Recontramierda!

Le eche espuma (de esa para desvarar en urgencias, como la mía), y llegue al trabajo. Tarde, tardísimo, pero llegue.
Otra vez en la ciudad, otro día de inventos y cosas y cositas… Le compre a la moto llanta y neumático nuevos, y la volvió a ser una niña buena…. (más plata).
Me subió a casita el viernes.
Me bajó y nos subió (a Daniel Quintero) hasta casa.
Sirvió, en reserva de gasolina, para recoger al parcero que le dicen “rasta”, y hoy, que escribo esta carta trágica, que me da por visitar La Ceja, preciso a las 8.30pm, un verraco Domingo! La rueda trasera se detuvo. No quiso moverse más. Ay Dios, mierda!

Mecánicos a esa hora, ese día, y en pleno parque principal? Imposible!
Imaginándome todas las escenas, mejor me tire al piso y desvarate la moto (la llanta trasera), y me encuentro que un resorte de la pasta de frenos arrugado, y suelto adentro en el tambor de los frenos.

(así se ve de día)

Fuemadre! Fuemadre!
El diablo, los duentes, las brujas, los mecanicos y todo el mundo está detrás de todo esto!!!
Al fin pude desvararme, y volver a casa.

Esa noche, para el frío y las historias, plátano asado.

Pero como vamos, las historias continuaran, y yo cada vez más cansado.

viernes, 11 de marzo de 2011

un mes de mierda y otras noticias, parte 2


(rescatando a un gato)

Precisamente cuando estaba pensando que después de los primeros días de subir y bajar en buses y caminando, y así sea haciéndome de las manos una sola herida, pude desvarar la moto (después de ya dos intentos fallidos); y bueno, apareció la Gata Salome. Flaca, pero apareció; y merque y la cocina esta linda;


y ya pude sacar otros chécheres de las cajas y bolsas que aun quedaban del trasteo;

y preciso, en ese instante que pensaba que todo iba bien (aunque sean 4 días), siento que la moto cascabelea. Me a orillo en la bahía de un restaurante que queda después del peaje y no antes del túnel de la autopista Medellín - Bogotá.
Reviso, y es un tornillo de esos largos (importantes) que sostienen el motor, o el tren de arrastre o las patas de la moto. Boté el tornillo, la tuerca, y no me di cuenta, porque ya estaba mitad de salido y no dejaba meter más cambios.

"¡Puta uno no se mata porque es muy demalas!" Pensé.

Es una varada grave, pero sencilla. Llevaba tantas cosas en el bolso, menos un martillo o llave grande para volver a meter el berriondo tornillo. En medio de la angustia y la impotencia, eso me hizo caminar más de un kilómetro buscando un montallantas que una señora del restaurante, a ver si el mecánico bajaba, o me prestaba algo con qué sacarme del embale.



Reconozco que a uno si le dan ganas de llorar o de tirar todo a la mierda a eso de las 9pm en medio de la neblina y las tractomulas pasando a 100 kilómetros la hora y tirándote agua en la cara. Pero es solo un instante. Tengo que ser berraquito, entonces, seguir caminando.

Dos pescozones al tornillo, y pude subir al montallantas a terminar de asegurar el daño, como sea, lo importante es amarrar ese tornillo.

Albeiro se llama el mecánico. Muy querido. Apenas le di 3 mil de paga (estaba casi sin plata), pero le estoy muy agradecido.

Después, sólo un viaje a 90 kilómetros hora, y soledad en la pista, y pensamientos flotantes que no molestan, solo dejan llegar a casa y limpiar mierdas de tus hijos cochinos y malcriados, y comer lo que aún no se ha vinagrado y me de un tantico de calor, y echarme en la cama para levantarme en la mañana con los pajaritos.

Tal vez, todo va bien, y uno es muy débil. Quiero ser positivo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

un mes de mierda y otras noticias, parte 1

Son días en que todo debe ser posible. Lo bueno y lo malo. Tiempos donde me pondré a prueba muchas veces y seré vencido hasta que ya no pueda más.
Nadie dijo que iba a ser fácil.

En una mañana (de las primeras en la casa nueva) en la mañana, y a punto de salir, la moto varada: llanta trasera en el suelo (es una metáfora dolorosa y acertada). Rabia infinita!

Eso destroza el calendario e ideas que tenia para mi vida. Por eso, hay que respirar, pensar, y seguir la vida. Pero de una.

Caminar de ida y vuelta por carretera destapada.
Montar en buses intermunicipales, con y sin plata suficiente.
Dormir en la oficina como si toda la vida lo hiciera.

Trabajar como siempre, y salir para las montañas donde queda la casa, por primera vez.

Y me digo: “andas loco Juan, cómo vivo por aquí, en la mitad de la nada”. Pero es una decisión de tranquilidad, de paisajes, de resistencia, de armarse una vida distinta.

De nuevo en la casa, a las 10.30 de la noche. No había gatos. Miraba a mí alrededor, y es como si fuera mi casa desde hacía mucho. Me adapto muy, muy fácil.
Chocolisto en cafetera para merienda y desayuno, y una noche tranquila, amplio y cómodo en mi habitación de segundo piso. Todo está en desorden, pero está. Menos los gatos, dice el informe.

Al otro día me levante a las 6.30, pero a las 8.30am, a pesar de que ya había un gato aporreado (en una patica trasera) y la otra (salome) no aparece, intente (dañando el neumático nuevo) desvarar la moto, pero fue un desastre. Volví a mis tiempos de mecánico loco. Pero a pesar de la sangre sacando una llanta, o la estupidez completa parchando un neumático, lo seguiré intentado, hasta lograr saber cómo no quedarme tirado en cualquier carretera a cualquier hora.

De nuevo a la ciudad por carretera destapada y pavimentada, de nuevo a Medellín, y el sol, y las ganas de dormir, y el dormir en el bus, y luego el metro, y trabajar, y divertirse trabajando, y de nuevo en la oficina para parchar y dormir, y pues, escribir, y música, y pensar y decir que hay que hacer resistencia civil y espiritual.
Y yo ya comencé la revolución. Cueste lo que cueste.
El gato blanco aún anda en la oficina y está deprimido, el pequeño también (allá arriba), y la grande (arriba) no sé donde se fue. Yo soy el único feliz. Yo equilibro la familia. Luego ellos harán lo contrario.

Tengo fe, que yo tengo un Ángel que siempre está detrás de mí. Y ese ángel me protege, como dice una canción de moda.

sábado, 13 de noviembre de 2010

llegó el segundo puente de Noviembre

Un mes antes se siente el ambiente decembrino: la música, las luces, la decoración, el ánimo de la gente (que ya no quiere peliar sino querer), y muchos gritan: "Dejen vivir a noviembre", pero ya no hay caso, diciembre esta aquí.

Pero primero, debe ocurrir Las Fiestas del Arriero, dos o tres cumpleaños que aun me acuerdo, y que se acabe mes, y llegue día raro. Ahí sí estamos en diciembre, de todo y con todo.

Después de algunas reuniones, pactos, silencios llenos de ideas, andamos trabajando (como locos) como siempre, para hacer posible el otro año, el 2011. Por rutas diferentes, pero por caminos que luego se unirán, seguro.

Pero por todo el ánimo y las citas, y las fechas, el grabar e investigar bastante sobre el tema que nos dará de comer, no pude, como era mi idea, estar desde el miércoles en mi pueblo.
Tenia ganas de ir antes de las fiestas, esa reunión loca que pasa en mi pueblo (Ciudad Bolívar, Antioquia), donde hay baile, bala, borrachos, y vomito, y claro, ambiente familiar, marrano, guaro, drogas.
Quería evitar la locura e irme en los días previos, que están llenos de sancocho, cultura, conciertos, calma.

Y bueno, no se pudo, y estamos a sábado, y la moto no enciende. Otra vez el encendido malo.

Cómo se prende una moto directa? Eso no es pura astucia de ladrones? cuanto me vale esa sabiduría hampona?

Me quise responder en esta mañana fría, y la vida me dijo mientras empujaba mi motico: "Ve un montadero de llantas, pregunta!" y de es montadero, me mandaron para donde un señor que trabaja en hierro forjado.

desde que comenzó no le futuro, pero como hay que hacerle caso a la vida, me quede de pie, mientras el señor en su parsimonia trataba de ponerme la moto a encender. Si sabia, pero ya la cabeza y el cuerpo no lo acompañan, entonces cuando ya iba a desbaratar más, lo detuve, el me dijo: "que era con mucha voluntad", le di mil pesos así no haya hecho nada. Por querido no más.

Luego, casi a las 12m, fuí preguntando de ferretería en cerrajería, qué si me ayudaban. La tercera fue la vencida, y un señor y un joven miraron, lo pensaron, y me ofrecieron el repuesto de segunda en 35mil que yo pensaba comprar después que ellos me desvararan en 140mil en Suzuki.

Obvio, les dije que sí. En un santiamén estaba de nuevo montado en la moto roja que roncaba cada que yo la aceleraba.

Arena para gatos, comida, limpiar, limpiar, y bueno, aquí estoy frente al pc, con un plato sucio que antes estaba lleno de frijoles, escribiendo, echando humo, y pensando mientras veo una tarjeta que llega de lejos, muy lejos.
"ya este corazoncito no quiere ni cartitas ni postales, quiere besos y abrazos y palabras y fuerzas bonitas al despertar y dormir"
y así lo que piense no sea justo, si es preciso lo que siento.

Y aunque no me guste el pueblo y su locura e indiferencia, y no me gustan los tumultos, ni los borrachos, ni no tener donde sentarme, y escuchar a "todo taco" música maluca, y aunque ayer y antier he sentido todo el cansancio encima y una mini advertencia de enfermedad que se aproxima, y depronto que "la carretera esta tapada por un derrumbe" me dicen por el teléfono, y un cielo encapotado que predice lluvias, y una billetera que tiene plata pero no debe ser gastada, sí es mejor ir a casa que la mamá te abrace y te diga: "hola hijo! qué va a comer?", y el cucho te diga; "Hola Juan, cómo le fue?", y mi hermana me salude con los dientes, y mi hermano me de la mano pero no tenga tiempo de parlar, y uno que otro amigo te levante la cabeza y te pregunte cómo van las cosas queriendo que vos no le digas más que "Bien, parce".

Y así sea que haga malacara y me entre ligero a casa, es mejor estar en casa de mis padres, que en la soledad de la casa, pensando, sintiendo. Así ya este mejor, más cómodo conmigo mismo y de nuevo encendido (como la moto) tramando mis luchas futuras, si duda hay algo adentro que ha desgarrado muchas vainas importantes, y es mejor hacerse el bobo mientras intentas grabar historias para el proyecto web del pueblo, o comes helado con la familia, o buscas gente que sabes que no vas a encontrar o no te va a conocer.

Para allá voy, para donde tierra de arrieros, a pasar el segundo puente de Noviembre del 2010, a ver, como dice una canción que me envían en Facebook por culpa de lo que ando pensando, si puedo lograr Detener mi juventud.

viernes, 22 de octubre de 2010

Algo estoy tramando

Desde hace unos días tengo una frase en la cabeza.
Y bueno, la anoté, le tomé una foto, y la pegué en mi ventana llena de papelitos.

Y aplica para el trabajo, para el amor, y para todo lo demás, y para todo lo contrario.

Es una frase de Jean-Luc Godard, que recordaba a un director de la Warner Bros (André De Toth) lo echaron, y su misma situación cuando en la Universidad le dieron una oficina, y los estudiantes lo olvidaron, y no lo usaban, y un día no le abrió la llave de su oficina, y listo.

Pensé en esa frase, hace 10 días, y ahora en la tarde, por razones obvias, y otras razones que apenas leo, entiendo, comprendo.
Ya el teléfono no suena. El correo son puros comentarios de videos o blogs. El google Calendario vacío, solo tareas locas por hacer (por ahora pocas). Y ya solo converso solo.

y hoy, un día gris, "encapotado", escribí el décimo guión de Línea Tierra, y faltan dos no más; o sea, menos tareas para el calendario. Cuando terminé al medio día, con una pereza más grande que yo, saque fuerza para estar en la calle donde los Guayacanes se despelucan,

pague las pensiones y la salud, y pensé en lo mal que esta el mundo en esos dos items, y que paílas porque si queremos revolucionar el mundo hay que trabajar un montón y luego no nos queda tiempo ni ganas de cambiar ni mierda, la misma vaina que hace siglos y siglos, amén.

Fuí a buscar donde Fotocopiar un libro, barato. "Al frente de la Universidad hay a 30 pesos", pensé.
Mientras le ponía cuidado a la moto que ningún bus que pasaba por Barranquilla se llevara, busque en la Librería de libros (nuevos y usados) que está por ahí, entre los bares y las fotocopias, un libro que tuviera lo mismo que tenia el libro que iba a fotocopiar. Pero que "lo vendimos ayer", me dijo el señor de barba (el librero), que se puso de pie y fue por otro libro, y me pregunto: "has leído a Alejandra Pizarnik?" y fuuuú! me devolví muchos años, de nuevo, en la adolescencia, cuando en los rincones de la biblioteca, de cualquiera, leí los tristes poemas de esta muchacha. "En la adolescencia" le respondí, supongo que con los ojos lejos de ahí, hundidos. "Pero que bien, ojala nunca dejemos de ser jóvenes, adolescentes", seguía buscándome más poetas tristes.

Rebusque otras cosas, le dije que no a otros libros, el de la poeta argentina valía 15mil, y en su contra portada decía algo así como: "no podía evitar estar triste, porque era como olvidar el odio, lo absurdo, la maldad, la muerte, el miedo que estaba en el mundo en ella..."
Ahí mismito pensé en la frase de un amigo (de twitter), que era absurdo pensar en felicidad en personas como nosotros, que siempre estamos tristes. Es nuestro estado.
Devolví el libro, yo soy un tipo condenado a estar triste, pero con esa nena se termina matando uno.

Las fotocopias era a 35 pesos. El que atendía era un joven, de esos que hace mil cosas al tiempo, y camella y camella, y te dice que en 15 minutos... yo le dije "que todo bien", que iba a llevar la moto al taller.
Lo que no le dije es que iba a pensar en mis tiempos de hoy, que no soy como el chico de las copias que trabaja mil horas y no tiene tiempo para detenerse a vivir, que yo más bien ando escribiendo, bueno, ya se termino el asunto (el ciclo), y que ando tratando de no estar triste de totazo, de no caer en abismos, que es lo único que tiene sentido en este momento.

La cosa de la moto es grave: a buscar repuestos en la 33, dijo el mecánico. Y bueno, poniéndole cuidaíto al daño que tiene la moto, que ese berraco tornillo que sostiene con mocos el freno de disco no se vaya a caer, y pensando que a pesar de todo estoy lucido, tranquilo, tratando de entender mi embolate, mi desorientación, mi no futuro, sin desesperarme, sin pensar que retroceder es malo, o quedarme estancado es fatal, ni que mi formula vital mezclada con lo que me pasa en la vida me tenga en problemas graves. Nada, algo haremos para hacer posible el camino que comenzamos desde que nacimos, la finca que traerá tranquilidades, la plata para los proyectos absurdos y poco importantes, los días y los vientos de otros viajes que quiero hacer para que el corazón reciba sabiduría, el día que hagamos algo bien grandotote e importante.

Algo estoy planeando, pero no sé qué es.

Busque el repuesto en varios lados, que se demora, que "hay que mandarlo a traer", "dos o tres días". O sea, hoy es viernes, eso lo traen el jueves de la próxima.
Pensaba en eso mientras regresaba a casa por plata en una tarde que pintaba lluvias en el cielo, y que me permitía pensar emocionado en el proyecto Orsai, de Hernan Casciari (el bloguero en español más exitoso, y que escribe cuentos de la realidad poderosos), que renunció a sus trabajos junto con su amigo de toda la vida, su socio, Chiris, que por cosas del destino termino viviendo al otro lado del charco de su natal Buenos Aires al ladito de su amigo (un libro lo explica todo), y en una comida se quedaron conversando todo un año entero de sus proyectos futuros, y después de ese año, en estos días andan montando un proyecto lindisimo, anárquico, adolescente. Es si,lean las entradas que ha escrito Hernán, preciosas, vitales, visionarias.
Hasta tienen facebook, y por nostalgia a la edad donde trabajaban por absurdos, y se quebraban (los 25´s), trajó a su amigo pizzero desde argentina, a que montaran la revista encima de la pizzeria, o debajo, en fin, un parche, una revista que compraré, un proyecto que me emociona mucho, porque una crisis se avecina, y la mejor respuesta, es una contrapropuesta revolucionaria, de felicidad, de pura verdad.

De nuevo en la moto rumbo a la U de A, por el libro. No sin antes parar a comer unos ricos churros en cualquier esquina de Medellín. Miré el cielo, y pensé, lo vengo pensando desde que leí a Orsai, de que no debería estar sin nada que hacer, sin parche, sin amigos, que debería estar como loco haciendo cosas bellas, revolucionarias, fracasando continuamente, porque en palabras de Casciari: "Si no fracasás a los 25, te crece una corbata a los 33 y a los 40 sos un tarado que usa arito en la oreja".

Ese Orsai si le va bien, nos dará un empujón a los que no nos gusta la fácil, y peliamos con los sistemas, y nos la damos de rebeldes.

Pero, seguía ventiándome en la moto, rumbo a casa en un viernes donde todos se dicen a todos: "Un guarito, o qué?", y pensando que así mi Firma Galáctica (Mayas) dice que soy Tierra, que como Tierra Magnética Roja atraigo, soy imán, porque doy todo, imposible pasar desapercibido, hay que brillar! soy perfeccionista, y que me guía otra tierra que me obliga a estar más aquí, ahora, dándolo todo, y que soy bueno para hablar, para comunicar, pero que soy viento, que dice todo, que destruye y hace daño a veces, pero que tengo el secreto, que yo sé, que como soy humano, sensible, debo saber, que busque que el que busca encuentra.

Debo saberlo, lo estoy buscando, necesito calma, eso es todo.

Eso pensaba, cuando sentí que la moto se movía raro. Y no era por el freno de disco delantero. En la porra, en la mitad de un puente atestado de carros, en contravia, un viernes, con una chaqueta encima, a buscar un berraco montallantas.



Pero igual, seguía tranquilo, buscando y activando todos los sentidos, creyendo que estoy en un bache donde necesito llenarme de ocupaciones tranquilas, preguntas puntuales, y miedos necesarios, y más bien trazarme la ruta, donde se active la energético y lo material con tanta fuerza que salga todo, en medio de todos los azares de la vida.

Era una grapa. Dos huecos le hizó al neumático. 4mil. Atravesé los trancones, y salí a montar en bicicleta debajo de la luna llena que se tapó y comenzó a escupir el cielo goticas.
Y en el vueltón, me fuí pensando éste texto, que no salió como lo pensé.

Pero espérese y verá que éste año (de Julio a Julio) que es de decisiones humanas, donde recogemos y potencializamos lo sembrado, seguro nos traerá muchas sorpresas.
Esperen y verán!

viernes, 2 de julio de 2010

Diario de Motocicleta, día 2 (Doradal a Bogotá)

El otro pedazo de la historia. Desde Doradal, Antioquia, hasta Bogotá DC.



La moto bajo de velocidad, dizque por la altitud (me dicen por Twitter), y a 60, 70, y cuando quería a 80 kilometros, y por medio de las tractomulas y todos los climas, y la cantidad de colores del paisaje y 3 departamentos (y un lumbago terrible en la espalda) y evitar un parte de 400 mil, y cerca de 6 horas de viaje, llegamos a la capital.

Llegamos, y eso es lo mejor de éste viaje. Así no tuvieramos ni idea de cómo llegar a los hoteles, ni a Corferias, ni a la esquina, y no tenemos el chaleco apropiado, ni el casco, ni sospechamos cuanta cosa se necesita para ser motoneto en el D.C.

Ahora, falta el regreso. Pero eso es otra historia. Ya veremos. Y seguro ustedes.

martes, 17 de noviembre de 2009

Hoy, todos los radios sueltos

Antes de salir de Medellín la moto quiso ir para el otro lado, yo no la deje.
Con ese antecedente viajamos, nos movimos en el pueblo, y ya regresábamos, tres días después, en plenos 30 grados de Bolombolo, la moto se movía, parecía relinchar. Muy raro.

Pregunte por un taller, y me señalaron una cortina de de esas metálicas, donde se podía leer el nombre del local. Y si se puede leer en la puerta, es que la vaina está cerrada. Me acorde de un taller despuecito de “Pollos Don Mario”, pero creo que solo era Montantas. En fin, a ese fuimos.

Como había dejado de montar en moto, hasta las varadas, los tipos de varadas se me han olvidado. No entendía por qué brincaba la moto.

Solo cuando me dijeron: “Todos los radios están flojos” de una me regrese en el tiempo, Belén Rincón, casa en laberinto, manes súper tesos en la “codalada”, patio bulloso, día de trabajo perdido, esperar, y esperar, y esperar. Eso fue hace algunos años, y la moto era otra.

Ya había botado 4 radios, y se quebró otro a la bajada de la llanta. Entonces, para mayor seguridad, compramos 7 radios.
El tiempo pasaba, y el señor y su asistente iban suave poniendo uno a uno. Hablan de todo, y de nada. Sus temas iban cambiando, a medida que pasaban los carros: “Ahi va tal”, “Esos son los huevos”, “El bus de Jardín”, y así.

A las 5,30 apenas estábamos prendiendo la moto. Íbamos con tiempo, pa´irnos suave, y terminamos pasando la tarde sentado en un acera.

Yo le deje mi billete de 10 mil al mecánico, y le dije “todo bien” al ayudante, y a correr para Medellín, porque mi moto roja no tiene mucha luz que digamos.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Hoy, un nuevo chuzo

Y hoy, ya bañadito, y con el casco y los guantes puesto, baje en gato de la moto, y al intentar retrocederla para sacarla de casa, sentí que no se dejaba. Mire la llanta trasera, y estaba desinflada.

Maldije, miré el reloj: 6,05am. Tenia clase, dizque debate a las 6,10am. Me abrigue con la bufanda, y baje masomenos corriendo hasta la U.

Hacia días no caminaba. Me gusta caminar, pero no me gusta tener hambre a las 8am, y tener que esperar el bus rojo que dice “Villa Hermosa”, y esperar que de vueltas bobas, y bajarse lejos de casa.

Hoy, regrese a casa, y le saque otro chuzo a la llanta trasera de la moto roja.

Un hueso clavado en la llanta. Eso es estar muy de malas.
Ya van 4 varadas, y ya es hora de ir comprando llanta, y rezar más.

Mi hermano, que ese día se encarto con la moto, me dijo que tenia dos chuzos diferentes, pero pequeños.

Van perdonando todos estos post de motoneto, pero qué se le puede hacer a una cosa tan reiterada, y ya parece mala leche con este pobre muchacho?

¡Nada!

lunes, 26 de octubre de 2009

Hoy, un domingo de llanta chuzada

Iba por la Oriental, porque por debajo de los puentes estaba cerrado por ciclovia.
Después de la playa, acelerando porque el semáforo iba a ponerse rojo, cuando iba en la “cebra” la parte de atrás de la moto comenzó a “coliar”. “Marica me vare!”

Era la esquina contraria donde habíamos visto esta semana a un motociclista vararse a eso de las 10pm. Pase la calle con la moto en la mano, disfrutando el sol de Domingo. Me puse en una sombrita y busque el “chuzo”.

Casi me boto mis uñas (ya que nunca hay herramientas) sacando ese pedazo de lata. Pero no pude. No se pudo. Entonces, prendí la moto, y sabiendo que se iba a dañar (otra vez) el neumático.

Le había dicho a mi hermano esa noche cuando el motociclista miraba tristemente su llanta, que había tres opciones de desvare: Para la Bayadera (el sur), para Carabobo (el Norte), o para Buenos Aires (El Oriente). Escogí la ultima, porque son varias cuadras de cosas conocidas, y allí me he desvarado antes.

4000 mil valía la parchada. Miré mis billetes, y era exactamente lo que tenía. El “bacán” estaba ocupado, muy. Lo vi sufrí 15 minutos, o más con una llanta de repuesto de un taxi: “No! Esta muy vieja, no se deja sacar del ring”. Mientras tanto, me tapaba del sol, y hacia llamadas: “Me vare, no llegaré”.

Yo sabia que con 4 mil no iba a salir del asunto. Pero, mi hermano estaba lejos para traerme los billetes que deje en la mesita de noche, y la novia estaba lista para un streaming, y yo viendo el neumático todo mascado.

Salían muchas burbujas, muchas en el tanque cuando sumergieron el neumático súper teso que nos vendió hace un mes otro mecánico. “Es que no puedes andar mucho, y antes de eso, sacar el chuzo. Se tiró el neumático”.

Y uno sin plata, y domingo, y el calor, y el cajero no suelta mis 20 mil unicos pesos que tengo en la puta cuenta.

Me senté a ver pasar gente, mientras el “amor” me consignaba plata. Es bonito ese sector de la placita de Flores. Mucho loco, mucho enguayabado, mucho viejito.

Otra vez neumático 17. Otros 10 mil. Si, muy bueno la moto, pero a veces te ganas aventuras como las miás.

El chuzo se destruyo en la sacada. Así hubiese tenido aunque sea alicate en mi bolso, el pedazo de lata o bisturí, no hubiese salido nunca. Es más, la llanta se rajo un poco, y se tuvo que parchar la llanta por dentro.

Recordar las varias chuzadas en la vida de motoneto, no tiene precio. Volverlas a vivir, tampoco.
Tocá, en serio, conseguir herramientas, y disfrutar del viento, de los sucios en los ojos, de los acelerados que te tiran su carro.

Habrá siempre más aventuras, siempre. Esperemos salir de esas también.

jueves, 22 de octubre de 2009

Hoy, Prohibido la moto

Entre caminando al Jardín Botánico, así la entrevista sea allí, y así hayan dicho los políticos de turno que el ese espacio era de todos, y seria abierto y disponible para toda la comunidad, tuvimos que dejar la moto roja bien lejos de allí.

Una vez, de noche, a punto de comenzar el evento (cualquier evento), me dijeron que no guardaban motos, que mirara el prohibido, que era la administración, que despejara.
Despeje dejando la moto a un señor parecido al “Grasosos de los motoratones de marte”, que aprovechando el abuso de la empresa privada con el espacio publico, monta su negocio en un espacio de menos de 10 metros, que le estaban pagando para que “celara” (Malicia colombiana)

Hoy dejamos la moto a cuadra y media, y no peliamos con nadie, para evitar la fatiga.

Lo mismo pasa en muchos sitios: Los motociclistas no podemos parquear, o nos ponen al lado de la basura, o en una humedad de un sótano olvidado. Tanto en Centros Comerciales, en Urbanizaciones lujosas, o en Hoteles.
Parecemos los “desechables” de la movilidad de la ciudad. Nos pitan, nos echan el carro, nos mojan con los charcos, nos requisan cada cuadra, no atienden mal en las bombas, nos ponen leyes absurdas (otras necesarias) que nos hacen sacar plata de la poca que tenemos, y no nos dejan parquear ¡El colmo!

Somos la solución vial, mientras, algún día, esta ciudad se llene de Bicicletas. Eso es real.
Y es real, también, que las motos si generamos muchos accidentes, variados tacos (trancones, embudo, atascamiento), generamos desordenes, y claro, mucho parrilleros andan armados y dispara y roba. Si, lo mismo que en los taxistas, o en los buses, o los que manejan las 4x4: Muchos llegamos a casa sanos y tranquilos, otros pocos no llegan.

Pero así como vamos, nos están es obligando a tener un hijodeputa carro que bien costoso y contaminador y aparatoso es.
En vez de fomentar el uso del transporte liviano, en lo publico y privado, hacen todo lo contrario, nos castigan por ser motonetos.

lunes, 19 de octubre de 2009

Hoy, medio mojado

“Y es que no les da miedo de la lluvia, que los veo tan frescos”, ahí mire la lluvia que caía en las calles del poblado, que es la misma que me ha mojado en carretera, en la ciudad, en carretera destapada, en pavimento.

Le respondí al amigo periodista que ya se entraba para su casa mientras nosotros, que estamos duchos en el asunto de la lluvia y la moto.
Cogimos ruta para el occidente en nuestra moto roja, y nos encontramos con la lluvia, y ver la autopista por medio de las goteras, esa desproporción de ruta, y ver el retrovisor lleno de gotas que desproporciona los carros que vienen rapidísimo es un placer.

Parrillero con chaqueta que deja pasar el agua, yo con carpa de celador de plástico, medellín lluvia y motor revolucionando, y mucho cuidado en las pinturas de las señalizaciones, y paciencia en las calles con huecos, y el frío en la cara, y el susto en la esquina, y la casa pronto, y que bueno que llegamos.

Y que bueno una toalla, y que bueno un aguapanelita, y que bueno tener carro, pero mientras seria bueno tener mejor protección para la moto, mientras eso, un abrazo.

Aunque ya las gripas no me entran, porque mi pecho se enfermo para siempre con las lluvia de “Amaga”, o la brisa de este Medellín de lluvia ácida, o el granizo espontaneo. Reconozco que si debo equiparme mejor. Pero si no hay plata para hacer vueltas más fundamentales como hacer el traspaso de la moto, nunca compraremos otro casco, ni las gotas pegaran en nuevos plásticos.

martes, 6 de octubre de 2009

Hoy, Yo soy de los que no saben

Hoy, al tener que esperar un semáforo de 75 segundos mientras la sombra y el sol aparecen y desaparecen como si no hubiesen nubes gordas, sino nubecitas llenas de rotos,
y también, al esperar 30 segundos del rojo de la 70, con una chaqueta que mantiene el calor intacto, y muchos amigos de motos que aceleran sus motos,
Pensé: Hay dos clases de personas: unas, las que están en el bordito pendientes o los que pitan para que espabilen y sepan que en 5 segundos dan verde,
Y las otras, como yo, que no nos adelantamos, ni nos preocupamos, ni sabemos que va a pasar.

Tranquilo, espero, sin apuros, pa´que adelantarme? pa´que tanto afán?

No quiero tener nada calculado, quiero sorpresas siempre.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Hoy, en el Taller

Todo comenzó ayer, cuando baje en la moto casi rodándola porque el engranaje, el "tren de arrastre", no empujaba. Y el taller que tenia pillado, que le había preguntado al "bacán" que cuanto valía?, preciso, ese día estaba cerrado. Y bueno, empujando la moto subí tres cuadras a un taller desconocido, donde el "asistente", que me dijo que esperara. De una volvía a rodar, y me dije, hasta que encuentre, y no fue muy lejos, en una esquina había un taller "autorizado" en todas las marcas, con secretaria, con mecánico que saluda y tiene todos los dientes.

Les deje la moto con papelito y todo, y no eso de dejarle las llaves a un desconocido.
Busque plata en un cajero cercano, baje por la moto roja, y ya estaba bien.
Y hoy la moví todo el día, y preciso en la noche, cuando estábamos corriendo para llegara temprano a Belén, donde el “cucho”.
“Esta bajita?” Y mi hermano con el casco grandote puesto, y con una bolsa llena de cobijas y ropa húmedas, me dijo: “Casi en el suelo. Estamos varados”.
Fuí a la bomba más cercana, le di 300 pesos al man que se estaba rebuscando con la maquina publica, y con el aire que sobraba de los otros. La llenamos una vez. 28 libras. Le dije que gracias, y pensé, que era mejor llenarla, y el pelao volvió y le metió aire, y ya estaba en 25.
Corrí, recogí al muchacho de la bolsa en la 80, y logramos llegar, con la moto en la mano, a la 30A.

Allá nos mostraron un neumático con una herida grandisima, y un chuzo pequeño.

Por 14mil pesitos, “es mejor para que no lo deje tirado”, me dijo el mancito del montallantas del parqueadero. Lo pensamos, pero ya mi papá tenia la voz de dormido, y yo aunque me quede con 1000 pesos en el bolsillo, no quiero estar varado de nuevo esta semana. La moto es una delicia, lastima los accidentes y los daños técnicos. En una noche que debía ser tranquila, terminas corriendo, sudando, en medio de una vía atestada de carros, de negocios, de bombas, pero ningún berraco montadero de llantas.

Más historias vendrán, porque seguro más talleres desconocidos visitare.