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lunes, 19 de octubre de 2009

Hoy, medio mojado

“Y es que no les da miedo de la lluvia, que los veo tan frescos”, ahí mire la lluvia que caía en las calles del poblado, que es la misma que me ha mojado en carretera, en la ciudad, en carretera destapada, en pavimento.

Le respondí al amigo periodista que ya se entraba para su casa mientras nosotros, que estamos duchos en el asunto de la lluvia y la moto.
Cogimos ruta para el occidente en nuestra moto roja, y nos encontramos con la lluvia, y ver la autopista por medio de las goteras, esa desproporción de ruta, y ver el retrovisor lleno de gotas que desproporciona los carros que vienen rapidísimo es un placer.

Parrillero con chaqueta que deja pasar el agua, yo con carpa de celador de plástico, medellín lluvia y motor revolucionando, y mucho cuidado en las pinturas de las señalizaciones, y paciencia en las calles con huecos, y el frío en la cara, y el susto en la esquina, y la casa pronto, y que bueno que llegamos.

Y que bueno una toalla, y que bueno un aguapanelita, y que bueno tener carro, pero mientras seria bueno tener mejor protección para la moto, mientras eso, un abrazo.

Aunque ya las gripas no me entran, porque mi pecho se enfermo para siempre con las lluvia de “Amaga”, o la brisa de este Medellín de lluvia ácida, o el granizo espontaneo. Reconozco que si debo equiparme mejor. Pero si no hay plata para hacer vueltas más fundamentales como hacer el traspaso de la moto, nunca compraremos otro casco, ni las gotas pegaran en nuevos plásticos.

lunes, 15 de junio de 2009

Hoy, Viaje de regreso

Con la duda de si la moto estaba buena o no, recibí un abrazo y cogí carretera.

Hoy, abrí la reja, la cerré, me acomode el bolso, y fui hasta la bomba y el montallantas, para comenzar mi viaje de regreso.

185, o 165, y al fin, hasta aquí hasta mi casa, casi 200 kilómetros. Ida y vuelta, 400, ja, eso no me los había hecho hacia mucho.
Recordé los peores viajes que he tenido. En la moto 100 Suzuki que tenía antes, que no daba más de 60 de velocidad, y en ésta, que no da más de 80 o 90kilometros la hora.

No necesito más. Solo necesito no caerme y no bararme. Y cuando un carro molesto, lento, humeante este delante, poder pasarlo sin problemas.
El único problema es que me estreso. Me da un tirón en cualquier parte de la espalda. Yo manejo bien, solo que estoy demasiado pendiente de manejar.

Me gusta ver el paisaje, sentir los climas, devolverme de nuevo por la misma vía que recorrí días antes y recordar lo que vi con otra luz y en otra dirección, y eso asociarlo con los viajes y paisajes que he visto. Y en esa me la paso los 200 kilómetros.

Me estreso más si hay carros detrás mio. Y ando tranquilo con carros rápidos que me guíen el camino, mientras voy pensando en lo bonito que son los paisajes, y en lo rico que es comer en carretera.

Saldré más en la moto, es demasiado divertido. Pero necesito equiparme muy bien. Y Asegurarme que la moto este en excelente estado. Por lo pronto, solo intento imaginarme otros días en otra dirección.

lunes, 1 de junio de 2009

Hoy, Montar en Moto

Después de negarme muchas veces al ofrecimiento de mi mamá: “Llévese la moto”; lo pensé, y me dije que en bus iba a llegar muy tarde, y que en moto me podía venir a mi ritmo, y además, aquí en Medellín me serviría mucho.

Hoy, de nuevo me puse el casco, y estuve estresado todo el camino: Ciudad Bolívar hasta Medellín.

Y claro, vi el paisaje lleno de verdes, y comí mazamorra en “La Albania”.

Y otra vez a estar sentado haciendo equilibrio durante horas, y cerrar los ojos para que los sucios no se metan en los ojos, y sentir todos los climas y los vientos, y ver todos los colores y sentir todos los olores. Ir a tanquear. Y aguantar la lentitud de las volquetas, y el acelere de los buses. Comer, orinar, fotografiar, pensar, ventiarse, cansarse...

Otra vez el miedo de quedarse barado en la mitad de la nada, sin minutos, y con 7 mil pesos en el futuro, otra vez detenido por un “Pare” antes de un derrumbe, o por un Policia en un reten de carretera.

No quiero recordar los accidentes, solo quiero llegar a las citas a tiempo, no más. Le haré despacio. Otra vez.