El fin de semana se había descansado, el lunes trabajado, y era una fría mañana como cualquier otra en el oriente Antioqueño, y dos policías tenía un reten rápido al frente del estadio de Rionegro. Y “Buenos días” dichos falsamente, y “papeles”? Me toque en el bolsillo donde siempre están, y no estaban. Y abrí el bolsillo del morral donde si no están en la chaqueta lo encuentras ahí, y nada!
Eran las 8.30am, la semana estaba planeada, todo casi al limite, con la plata prestada para tanquear, y la comida de los gatos suficiente hasta que llegara la plata nuestra, y preciso, ese día no tenia ningún papel, ninguno!!
Claro, las ganas de llorar de la puritica rabia. Mierda!!! Los deje en Medellín, noche. Los vi bien puestecitos en la mesa de la oficina, mientras rebuscaba desesperadamente.
El policía calvo y malacaroso me miraba sospechoso, pero esperaba que yo buscase e hiciera llamadas. Nadie contesto. Le dije al man que yo iba a trabajar, que por favor, que por favor (grave error) me dejaran devolverme a guardar la moto, que un parte a estas alturas, fatal. Me dijó: “Parce, también estoy trabjando” y empezó a escribir. -“El pase?” Busqué por cielo, mar y tierra, y tampoco estaba. Mierda!! (esta tampoco me la esperaba). Y para acabar de ajustar, sólo tenia 1000 pesos en el bolsillo. Ni para sobornar a los tombos, que me esperaron todo ese tiempo con esas intenciones. -“cómo sale a la calle con 1000 pesos?”. De verdad fue una patada a la tristeza, y le dije que algunos vivíamos así, aunque fuera increíble.
A pie hasta Rionegro, con un parte en el bolsillo, con la compañía de un ajetreado Jorge Eliecer Gaitan, y con cara de triste esperando que desde lejos me consignaran plata, me salvaran la vida (como siempre). Mierda!!
Estoy muy demalas. Muy. En Medellín encontré los papeles bien puestecitos encima del compu que está encima de la mesa. Pero la tarjeta de conducción nada que aparecía. Todo lo tenia medido para la semana, hasta la comida gatuna. Por las circuistancias que quedaba en Medellín, ellos tienen que aguantar con lo que les quedó.
Lo único bueno, es que en el bus de bajada, me encontré 500 pesos.
Todos los santos días hay que inventar un programa de TV llamado Versión Beta (luego hablamos de esto), mientras tanto, mi mala suerte. Gracias a que “Producción” tiene memoria, logré -con un cuadrito de citas a donde asistí- encontrar que en la U de A fue el sitio donde posiblemente deje el papel ese. Llame a la universidad. Y preciso, allá estaba. Corrí, en el camino hable con mi padre en el metro. Me encartó con carne y regalos de mamá, y llegue a la U de A, donde por dejar el carnet aparecía como “acceso restringido”. Un guachimán me cuido toda mi estadía en la universidad, y todos me miraban como si fuera un ladrón. Oles sólo dejé un puto carnet!! Me lo entregaron, y señalándome me dijeron que si volvía dejar algo, era 1 mes de multa no entrando a la U de A. Que por ahora, solo 4 días. No me reí, porque con ese día encima, ni modo!
Al otro día, en Rionegro, en el transito, deje 270mil que valió el partecito. Eso que con el 50% de descuento. Putos tombos, me dejaron sin disco duro, sin ropa, sin arreglo de moto. Pues, eso se saca plata donde no hay, pero lo deja a uno sin felicidad. En el parqueadero donde me llevaron la moto roja “inmovilizada”, me quitaron otros 70mil. Otra mierda! Carísimo! Le lleve comida a los gatos, comí algo en casita, y en medio de un aguacero enorme, enorme, baje a la ciudad, y cuadras antes de llegar a la oficina, la llanta trasera se chuzó. Recontramierda!
Le eche espuma (de esa para desvarar en urgencias, como la mía), y llegue al trabajo. Tarde, tardísimo, pero llegue.
Otra vez en la ciudad, otro día de inventos y cosas y cositas… Le compre a la moto llanta y neumático nuevos, y la volvió a ser una niña buena…. (más plata). Me subió a casita el viernes. Me bajó y nos subió (a Daniel Quintero) hasta casa. Sirvió, en reserva de gasolina, para recoger al parcero que le dicen “rasta”, y hoy, que escribo esta carta trágica, que me da por visitar La Ceja, preciso a las 8.30pm, un verraco Domingo! La rueda trasera se detuvo. No quiso moverse más. Ay Dios, mierda!
Mecánicos a esa hora, ese día, y en pleno parque principal? Imposible! Imaginándome todas las escenas, mejor me tire al piso y desvarate la moto (la llanta trasera), y me encuentro que un resorte de la pasta de frenos arrugado, y suelto adentro en el tambor de los frenos.
(así se ve de día)
Fuemadre! Fuemadre! El diablo, los duentes, las brujas, los mecanicos y todo el mundo está detrás de todo esto!!! Al fin pude desvararme, y volver a casa.
Esa noche, para el frío y las historias, plátano asado.
Pero como vamos, las historias continuaran, y yo cada vez más cansado.
Son días en que todo debe ser posible. Lo bueno y lo malo. Tiempos donde me pondré a prueba muchas veces y seré vencido hasta que ya no pueda más. Nadie dijo que iba a ser fácil.
En una mañana (de las primeras en la casa nueva) en la mañana, y a punto de salir, la moto varada: llanta trasera en el suelo (es una metáfora dolorosa y acertada). Rabia infinita!
Eso destroza el calendario e ideas que tenia para mi vida. Por eso, hay que respirar, pensar, y seguir la vida. Pero de una.
Caminar de ida y vuelta por carretera destapada. Montar en buses intermunicipales, con y sin plata suficiente. Dormir en la oficina como si toda la vida lo hiciera.
Trabajar como siempre, y salir para las montañas donde queda la casa, por primera vez.
Y me digo: “andas loco Juan, cómo vivo por aquí, en la mitad de la nada”. Pero es una decisión de tranquilidad, de paisajes, de resistencia, de armarse una vida distinta.
De nuevo en la casa, a las 10.30 de la noche. No había gatos. Miraba a mí alrededor, y es como si fuera mi casa desde hacía mucho. Me adapto muy, muy fácil. Chocolisto en cafetera para merienda y desayuno, y una noche tranquila, amplio y cómodo en mi habitación de segundo piso. Todo está en desorden, pero está. Menos los gatos, dice el informe.
Al otro día me levante a las 6.30, pero a las 8.30am, a pesar de que ya había un gato aporreado (en una patica trasera) y la otra (salome) no aparece, intente (dañando el neumático nuevo) desvarar la moto, pero fue un desastre. Volví a mis tiempos de mecánico loco. Pero a pesar de la sangre sacando una llanta, o la estupidez completa parchando un neumático, lo seguiré intentado, hasta lograr saber cómo no quedarme tirado en cualquier carretera a cualquier hora.
De nuevo a la ciudad por carretera destapada y pavimentada, de nuevo a Medellín, y el sol, y las ganas de dormir, y el dormir en el bus, y luego el metro, y trabajar, y divertirse trabajando, y de nuevo en la oficina para parchar y dormir, y pues, escribir, y música, y pensar y decir que hay que hacer resistencia civil y espiritual. Y yo ya comencé la revolución. Cueste lo que cueste. El gato blanco aún anda en la oficina y está deprimido, el pequeño también (allá arriba), y la grande (arriba) no sé donde se fue. Yo soy el único feliz. Yo equilibro la familia. Luego ellos harán lo contrario.
Tengo fe, que yo tengo un Ángel que siempre está detrás de mí. Y ese ángel me protege, como dice una canción de moda.
Sentados en la sala de la casa del Abuelo, le contaba a mi papá que yo no entendía, ni entiendo, porque desde niño he alzado la mano, he opinando, he hecho cosas diferentes al resto de compañeritos/ciudadanos. No tengo idea. Ese es mi fuerte y mi defecto. Viene desde adentro, y es inevitable. Una especie de mixtura de lo mejor y peor de todas las sangres. Ésta ultima frase por supuesto no se la dije al "cucho", para evitar líos.
Muchas veces, y por muchos años, me he quedado en silencio. Por eso mi nick en internet: Reticente. Por no decir lo que se debe decir, en el tiempo que toca, en el tono que se debe.
Y claro, porque vivo en un país matan, tortura, excluyen, destruyen, insultan, odian, y apartan al que vaya "pa´donde va Vicente"v. Y puede que la gente vaya unos años al ritmo de Vicente Fernández, y otra década a lo que quiera Vicente Castaño.
Y como la vida es tan corta y tan poco divertida como para yo entrar en el juego de los que quieren que andemos en silencio, o digamos o hagamos las vainas como ellos quieren. Como a sus negocios les beneficia. Como sus beneficios les sirva.
Y les aclaro, ya lo hice por un buen rato.
Fui buen hijo, me fue bien en la escuela, respete a mis mayores, ande por la derecha, termine mis estudios, a pesar de las malas cosas que hicé evite hacerle daño a otros y lo logré, y volví a estudiar, y aguante vivir de arrimado en una de la ciudad más complejas que hay en el mundo, y termine carrera fiada (y la pague de a poquitos), y tuve trabajos de mierda, donde una persona que sabia y hacia menos que uno, ganaba más plata, donde se tomaba un descanso a las 3am (de 15 minutos), donde se ganaba en centavos escribiendo las direcciones de las cartas que llegan hasta tu puerta, y camine horas para llegar a casa, y dormí en el suelo, y viví en casa pequeñitas, y en otras grandotas...
Y ya me estafaron, y me robaron, y me accidente y me accidentaron, y me chuzaron la luz y pase horas sentado en sus putos centros de quejas, ya trabaje gratis y hasta me toco meter plata, ya hice filas en sus bancos y en sus taquillas de pago, ya casi me muero en un hospital, ya estuve en el mundo como un relojito cumpliendo cada regla estúpida que contradice la otra más estúpida que se han inventado. Ya fuí a misa, y ya pienso que la única iglesia que ilumina es la que arde. Ya emprendí y fracase cuanto proyecto quiera. Ya viví con tres pesos, y con seis, y hasta con nada, y ya es tiempo de hacerse una ruta, de no comportarse como lo han hecho los otros.
Aunque me falte mucha mierda por comer, como la canción del Cuarteto de Nos, ya pase por casi todo, y no quiero ser parte de otra generación (cómo la de mi papá, como la de los abuelos y tatarabuelos y hasta que eramos indios libres) que les han dicho que hay que esperar, que así son las cosas, que todo bien, que esta equivocado, que baje la voz, que baje la cabeza, que coma mierda, que deje de ser agradecido, que respete, que rece, que tenga fe, sea positivo que todo va a ser diferente mañana.
Y como veo las cosas, después de tanto tiempo, lo único a lo que tenemos es a estudiar, reflexionar, y describirnos cómo es nuestra vida. Y gracias a la globalidad ó globalización, podemos compararnos con otros, y darnos cuenta que nos mantienen convencidos que somos los culpables de lo mal que vivimos, sabiendo que los culpables son otros.
Yo quiero ir hasta el fondo, pero de manera autentica. Déjenme ser pobre, rabioso, radical, no se metan con mi humor negro, no les debe importar lo que yo piense, ni les debe trasnochar cualquier plan que arme para cambiar mi mundo. Si la respuesta que tienen a todas las injusticias que nos pasan a los de abajo: es por que sí. ¡¡Dejenme en paz!!
Jodasen! o Aguantesen! Hagan lo que quiera, pero yo seguiré escribiendo y hablando lo que me place. Obvio, no estoy buscando la muerte, eso es lo otro que les pido, que no me maten, porque vivito soy más útil y bonito.
Lo poco que debo estar arriesgando siendo yo mismo todos los días y en cada acto que realice, es el número de personas que irán a mi funeral.
Mientras el mundo trabaja como loco, y no dice nada (NADA!!) de todo lo malo que hacemos al parche en que habitamos, y cómo tratamos y obligamos a vivir a los que viajan con nosotros en este mundo que da vueltas (incluidos los animales), yo si lo hago. Y no me pidan formato, ni tacto, ni retracto, porque estarías atentando al único derecho que tengo, que tenemos: Ser orgullosos de lo que somos.
Mientras usted no escribe, o escriba bobadas que le dicta el jefe, yo sigo tecleando, grabando, disparando (fotos).
Por eso, ante mi forma de ser y de hablar cuando y donde no se debe, que me hace detestable, me tocara inscribirme en alguna asociación de entierros (para no dejarle ese chicharrón a los que quedan), y dejare acordado que no se preocupen por mucho tinto, y no contraten tantos buses que lleven la gente. Seremos poquisimos. De eso seguro.
Mientras nos preparábamos para un día de aventuras en el Parque Norte, alguien se me arrimo y me dijo que si quería ser Donante de Órganos y Tejidos, y yo que desde hace días estaba buscando la oportunidad, le dije que por supuesto que si.
El carnet es algo simbólico. Tu lo firmas, y lo mantienes en algún lugar (en la billetera por ejemplo), como una identificación, y como un recuerdo que te comprometiste a donar algo de tu cuerpo a alguien que le sirva y aun tenga oportunidad de existir.
Lo más importante es que le cuentes a tus familiares, que en ultimas son los que quedan a cargo de todo cuando ya te marches, que por favor al momento de saber que ya pasaste al otro lado, le cuenten al servicio medico que ese chico que alguna vez firmo, y se comprometió, y sonrió, y que fue hijo/hermano/amigo/amante, y que hizo y deshizo con su cuerpo, quiso donar lo quedase servible en su cuerpo para que otra persona tuviera la oportunidad de vivir más días soleados, o grises, o simplemente, más días.
Le contare a mi gente, y guardare este carnet como recuerdo, y seguiré con mi vida. Ya lo otro de la muerte, y de donar, es un asunto que por más ganas que quiera, no puedo hacer nada.
Estuve en Campus Party, como pudieron ver con los videos que están colgados aun en este blog.
Pero si me faltaba algo por publicar: las entrevistas que me hicieron allá. Si, entrevistas, a mi, este jovencito pueblerino.
Hay van saliendo, una a una.
Esta fue hecha por Hiperterminal, alguien que leía en las redes y que conocí en la campus.
Le preste mi cámara, y me hizo la entrevista. Tal vez por mi cámara el audio quedo retrasado y algo oscuro, o por será lo mismo que hablo en el video? Todos estamos empezando a hacer video, y no es fácil, pero igual nos arriesgamos:
Entrevista a @ElReticente sobre vlogs (videoblogs) en Campus Party:
Entrevista a @ElReticente sobre vlogs (videoblogs) en Campus Party:
No tengo consciencia de lo que digo. Yo digo y digo muchas cosas. A veces dejo de decir, porque la gente al oírme no se inmuta, no dice nada, no reacciona. Pero creo que esta habladita sobre videos, no fue tan aburridora y fatal.
El Sábado 18 de Abril en el Jardín Botánico estábamos cumpliditos mirando para todos los lados, como cuando se buscando gente que no conoces y que viene elegantemente vestidos.
Solo veíamos familias, novias, Quinceañeras.
Aquí esta el video,
Y no solo era un Flash, y como vieron, tampoco fuimos una masa. Para mi fue un acto desde tomar la decisión de apoyar y publicitar dizque un Flashmob, rayita, Happening, hasta entregar el vestido, cosa que aun no hago.
Primero fue ir a buscar en las tiendas de alquiler de vestidos. La idea era un traje para mi, y un lindo vestido para Ana María. Camino Real, nada. Al frente, había varios almacenes, y al primero que vimos, entramos. La moda que se usa, o que recomiendan las señoras de los alquiladeros donde seguro todos caemos alguna vez en la vida, es horrible. De veras. Yo me acomode algo. Ana no vio nada.
Decidimos ir a otros. Andamos el centro para que en todos lados nos preguntaran si nos ibamos a casa¿?. Subimos hasta "El Palo". Una decepción, como esperábamos, mala atención. Vestirse de Gala es difícil, costoso, e incomodo.
Seguimos andando. Bajamos lejos, a San Juan. Había una construcción en el lugar de la imagen de un alquiladero que tenia en mi memoria. Otra vez hasta “al frente” de Camino Real.
Corriendo logramos que la señora me dejara probarme el traje completo.
Muchas sonrisas, muchas cosas se me pasan por la cabeza mientras me veo disfrazado de elegancia. Pagamos, un papelito, y al otro día había que reclamar el traje. Ana encargadisima, y embaladisima con su traje, que aun no había encontrado.
Ya el sábado, con una adrenalina rara, sin poder twitear porque estaba trabajando y muy lejos de la red, llegue al Jardín con el equipo de Canal Une. Linea Tierra, nos iba a acompañar en nuestra locura.
Y ya estar allí, acompañado de nuevos amigos: Amigos invisibles., e intocables, estaban junto a mi, frente a muchas cámara que nos estaba eternizando mientras sonreíamos. Cada uno tiene su explicación de por que fue. Cada cual tiene sus teoría de ser tuitero o bloguero, o adicto, o productor de contenido, o friki, o artista, persona normalita...
El video que esta arriba y los que se hicieron en vivo, y las fotos que van apareciendo en el grupo de Flashmob Medellín, fueron tantas cámaras que no sabíamos a donde mirar, demuestran que el Flashmob de Gala fue un éxito, y que seguro vendrán muchos más.
Todos los días abro los ojos, después de un sueño profundo, para darme cuenta: Que estoy vivo aun, que tengo mucho sueño, que es una hora especifica, y que toca levantarse ya ó en un momentico.
Casi automáticamente me volteo y estiro la mano, y cambio el dial del radio reloj que siempre dice las 12.00. Corro la perilla hasta el final del lado izquierdo de la perilla, y me voy devolviendo despacio. Primero suena música popular, luego Rock, después unas risas, y me detengo.
Tengo el 90.9 aprendido ya. Y si paso el radio reloj a opción de AM, casi en la misma posición, agarro también el mismo sonido.
Como soy un chico de pueblo, mucho tiempo estuve sin saber qué significa el nombre Julio Sánchez Cristo. Había escuchado de un tal Julito, que hablaba desde Miami, y que su radio era para los que se creían de la alta, o extranjeros que se creían Colombianos.
No me acuerdo cuando comencé a escuchar a un señor que despedía la noche 5am, que ponía una poesía a las 5.10, que resumía las noticias más importantes del mundo en 10 minutos, y ponía una linda canción de un nombre que no sé ni siquiera como se escribe, mientras contestaba llamadas de campesinos en Boyacá, camioneros en “las carreteras de los estados Unidos”, ejecutivos que iban al trabajo desde boca ratón a o no sé donde, de españoles que ya están cenando, todo al ritmo de muchas canciones, cortinas, y corresponsales en Medellín, Miami, New York, Madrid, Londres, Jerusalén, etc, etc, etc.
Julito hace parte ya de mis mañanas. Porque es un tipo con mucho gusto musical, con un olfato periodístico que raya con el acoso, con un estilo demasiado snobista del mundo que nos toco. Y como para show, la vida. Por eso prendo mi mañana con escándalos, transmisiones en directo de nada, 17 corresponsales para cubrir un evento miserable, traducciones de ingles a español y de español a ingles de una noticia que no me importa.
Me sonrío con sus genialidades, o por la agudeza de uno de sus colaboradores (Felix, tal vez), pero también detesto su fórmula de estar en el mundo, por su inmediatez y superficialidad, por su irrespeto al oyente que se atreve a llamar a la W, por sus ganas de ver caer cabezas. En fin. Por ahí hasta las 12m, según en día y el ánimo, los escucho.
De vez en cuando. Muy de vez en cuando, mueve el dial para 88.9, para reírme con “El Gallo”, esta vez de cosas juveniles, ideas calenturientas separado por cuñas y música. Y claro, para hacerle el aguante al rock&roll y a Santiago Rendón, que es un parcero de estudio.
Este es el sitio web de Radioaktiva http://www.radioactiva.com. En Medellín, según información cercana, tiene el excitador malo. Cada uno piense lo que quiera acerca del excitador, lo que sí es cierto, es que se escucha muy mal, pura lluvia, y si uno se mueve, se va la señal.
Al medio día de casi todos los días de mi vida, procuro estar en silencio. Sé que en la radio y en la TV hay sonido de noticias, y ya con 6 o 7 horas de puro Julito creo que es suficiente para estar enterado de la movida mundial.
De un tiempo para acá prefiero escribir un tag en mi cuenta de last.fm, que gastarle tiempo a ver un noticiero.
Escribo el tag Viernes en el reproductor de Last.fm, en mi cuenta Escobarcito. A veces escribo sol, o alegría, o tristeza, o Colombia, o Cuba. Para almorzar siempre busco música como alegre, más bien.
Pero a decir verdad, mis tags favoritos, a la hora del almuerzo, por la tardecita, o en la noche, o antes de acostarme son: blues, rock, hip hop, latino, salsa, chévere, ska punk
Tanto para teclear para un blog, o guiones para la tv, el tag que más me inspira o me deja trabajar es: Ambient.
Last.fm es una página web que te deja escuchar mucha música. En la pagina o en el reproductor, escribo qué quiero escuchar. Tengo pocas opciones, pero a diferencia de la radio tradicional, por lo menos tengo opciones. Puedo decir NO me gusta o SI me gusta. Y con el tiempo el software (o algoritmo, que se yo!) te comienza a entender, aprende que gustos tienes, que te gusta escuchar…
Ya cuando cae la fresca, y se supone que ya he hecho mucho en el día, trato de prender el radio y sintonizar Caracol Radio. Que en mi ciudad se agarra en el AM 7.50, y cuando el Am no está al alcance de mi mano (casi siempre), lo sintonizo en 102.3 FM
“Aquí está La Luciernaga de nuevo, para que usted se divierta con nuestra información, y todo buen humor.”
Eso canta el inicio del fin de mis tardes. Una mezcla de realidad y ficción en un país mágico, trágico y cómico. Yo digo que los de La Luciernaga a punta de aparentar ser irreverentes, son de los pocos lucidos en Colombia.
Me rio con muchas ganas de sus ocurrencias, chistes y actuaciones. Como soy bobo por la radio, hasta alego con análisis de Gardeazabal, y sobre todo con los de Rincón. Me la paso de 4 a 7pm, buscando espacios en el trabajo y la vida, para escuchar algún chiste que me tranquilice y me diga: “Si ves, no estás tan solo, hay gente cuerda, aun”.
El sonido Am me encanta. Esa estática cuando hay silencio la disfruto como si fuese una buena voz. Mi padre me acostumbro a escuchar radio, y es un vicio que te queda para toda la vida.
Ya cuando estoy cansado, y solo pienso en comida, apago la radio, o el streaming o el Mp4, y trato de atravesar esta ciudad sin que me pase nada, y llegar a casa y comer mientras escucho Hora 20, un programa de “análisis y opinión”. Emitido por la misma radio: Caracol!
Cuando habla Néstor Javier Morales, pareciera que está hablando Dios, el jefe, el gran hermano. Una voz impostada, un lenguaje fluido lleno de “análisis y opinión”.
A veces combino a Néstor con las noticias de la TV, que es casi lo mismo.
Ya a las 7.30, cuando en Caracol TV, están mostrando a jugadores de futbol que juegan pésimo y no dice sino mierda, vuelvo a la radio.
El panel de invitados a conversar a Hora 20 siempre está conformado de manera estratégica para que estén dos opinadores del oficialismo, y otros dos de la oposición. Y claro, Nestícor que es el abogado del diablo, el que hace las preguntas: “Voy a pensar como piensa un oyente en este momento”.
Dos horas de gritos, insultos, verdades y mentiras dichas por “los personajes más ilustres” y pensantes de Colombia. En la radio, en pleno Prime Time, se arma y se desarma este país.
Cuatro, u ocho millones de oyentes como yo en Colombia escuchamos atentamente las opiniones de los más tesos, quienes tratan de explicar cada noche, qué le pasa a este Macondo.
Y nada, nunca se ponen de acuerdo. Y ahí en ese panel se refleja lo que es Colombia. Un país monotemático, que vive el día a día, que siempre estamos pensando en qué pensara en vecino de mí…
A las 9pm se va terminando la “amable tertulia” y uno queda puto, o con una sonrisa en la boca. Eso depende quién gano en la discusión, y si el que gano piensa parecido a uno.
La radio deja de sonar, porque comienzo a buscar en mis carpetas algo de música.
Tengo cerca de 50 gigas de música. En el D/música hay una cantidad de carpetas que comienzan en: “11 episodios sinfónicos Cerati” y termina en la Z con “Zoot Woman”. Ninguno de estas dos carpetas, creo, en la vida les he dado clic. Y muchas otras. De toda esa cantidad de sonidos que puede contener 50gigas de música recogida en 4 años de tener el PC, sinceramente, escucho solo:
Adriana Varela, Andrés Calamaro, Ataque 77, Aviones, Bajo Fondo, Bajo Tierra, algunas Bandas Sonoras (Amores Perros, Babel, Mulholland Drive), Bersuit Bergarabat, Bob Marley, Bob Dylan, Buenavista Social Club, Cachaito, Dos Minutos, Enrique Bumbury, Fabiana Cantilo, Intoxicados, Jarabe de Palo, Louis Armstrong, Macaco, Manu Chao, Omara Portuondo, Orishas, Radiohead, Rey Gordinflón, Telmary, y Vicentico.
De vez en cuando le doy clic a otras músicas que me gustan que escuche en otras épocas y de pronto me da por añoras días, pero esa es la música que le doy play, o que con el tiempo iré metiendo en mi nuevo (ya no tanto): Mp4,
Por ahora solo tengo a Bob Dylan, al Parcero de la Comuna Nº8, y Ataque 77 en el aparatico negro que me deja escuchar la radio y las canciones que me traen y me llevan a los lugares, que me ayuda a pasar o a crear mis rutinas.
Ya en la noche, después de escuchar música, apagar música de mis carpetas, escuchar-ver los tres canales de TV que se cogen con la antena de aire, ver y oir muchos video web, cuando ya no puedo más, me voy a la cama.
Me llevo el radio reloj conmigo a la cama. Lo vuelvo a conectar, me asomo si esta titilando 12.00,
me voy y me cepillo los dientes, regreso, me acobijo, pongo la hora de la alarma en mi celular, y prendo la radio. Busco en los diales que me gusta, y que en últimas son las únicas estaciones de esta ciudad que vale la pena escuchar:
Doy vueltas y vueltas, al dial y también en la cama, y termino siempre dormido con musiquita clásica. Esa misma que me hace soñar buenas cosas, esa misma que cambio rápidamente en las mañanas para escuchar a Julito “no me cuelgue”.
PD. Los sábados y domingos, como la radio varia la programación, solo escucho a Hoy por Hoy los sábados, y En Familia e Historias del Mundo, los domingos. Y obvio, los partidos de fútbol (en cualquier emisora. Todos gritan igual).
¡Que viva la Radio! ¡Y definitivamente, con la musiquita la vida es una chimba!
Tengo el cerebro vacío. Pero el corazón, o donde los humanos guardemos los sentimientos, está lleno de intensiones, de cosas que tienen mucha fuerza.
Trabaje un año enterito, el pasado, con mucha indisciplina, pero demasiada intensidad. Me paso de todo, solo me falto morirme.
El año pasado, en estas épocas (enero), estaba recuperando el cuerpo y el alma, no sé para qué. No quería seguir. Pero tocaba seguir. Estar vivo es una película que uno mismo va alargando, negándose un fin, por buscar un BUEN final.
Intente hacer un resumen del año vivido. Iba en los primeros días de enero de la agenda, y ya estaba cansado. Desistí, obviamente.
Ahora, en los días quietos laboralmente del 2009, pero de mucho paseo y familia, trato de buscar en mi cabeza vacía, todos los argumentos que me han hecho parar todos los días en la mañana. Soy un hombre que necesita saber el por qué de las cosas, la finalidad, los argumentos. Necesito estar convencido de cada cosa para hacerla, para apuntármele, para defenderla.
No quiero prometer nada, todo lo incumplo. No porque quiera, sino que se me olvida, o porque me enamoro de otra idea, de otra promesa.
¿Planes? ¡¡¡Pfffff!!! Qué va! Yo vivo el instante, el segundo maldito que se acaba de ir.
Mi vida de hippie con low tech un poco friki cuesta mucho dinero. Bueno, mucho dinero para un hombre sin promesas ni planes ni ilusiones.
Necesito pagar mi crédito educativo, que ya casi lo corono.
Necesito pagar un crédito en la cooperativa que hice para la moto. Que hasta va en las primeras cuotas, y hasta la fecha me lo han pagado sin darme cuenta.
Necesito pagar una cámara que no me ha llegado y no ha tomado ninguna foto, pero hay que pagarla.
Y bueno, necesito vivir tal y como vivo, que no es poco.
Hay muchos proyectos, ya hice mucho camino al andar, y como dice un amigo, si queremos, este año va a hacer lleno de cosas.
Mierda! Yo no quiero cosas, no muchas.
Quiero una vida sensible, bella, afable, cómoda (no mucho), feliz. Claro que voy a trabajar. Uffff. Toca. Claro que voy a soñar. Uffff. Es necesario.
Aquí estoy, limpio de ideas, y sin mucha ambición.
Que se venga el 2009, que aquí estoy, en pie de lucha.
Y por adelantado, por ser un buen niño y haber estudiado mucho, ayer sábado 13 de Diciembre, a eso de las 10pm, el niño Jesús, el que trae los traídos, creo que me dio el mío.
Pero antes que el “culicagado” apareciera, era un sábado de camello común y corriente. Hicimos una grabación en el Teatro Pablo Tobón. Estuvo bonito, el Matacandelas es bonito.
Salimos, caminamos “La playa”, iluminada mágicamente y lleno de gente exageradamente. Le dije a mi hermano que sacara la cámara del bolso, para tomarnos una foto en los alumbrados, así sea como dice todo el mundo: “¡Pa´l Facebuuuu!” . Le tome la foto. El me tomo la mía.
Seguimos caminando en busca de taxi. Logramos montarnos fácil a uno en la “La Oriental”. Un viaje sin novedad, aun no había pasado nada increíble. Llegamos a la oficina. Me baje torpemente del taxi. Busque en mis bolsillos donde tenía las llaves. Nada. No estaba por ningún lado. Llame Jorge S, que vive cerca y tiene llaves. Fui pensando en cosas: en la noche, en la fe que se necesita para ser estúpido, en qué loco está todo.
Camine las 4 cuadras de ida y regreso, y cuando ya me estaba acercando a la esquina naranja y crema, mi hermano me señalaba el estuche de la cámara. Y me gritaba: “Se Daño, se daño”. No le entendía, no alcanzaba a sospechar.
Me dijo que estaba mala. Que él estaba sentado en la puerta, esperándome, y voy que una moto paso, e inmediatamente se devolvió. Que el man cogió algo del suelo, y el vio ahí mismito que era el estuche de la cámara.
Que le dijo de una. Que el man se asusto. Que Jorge le dijo que era una cámara negra Sony. Que el man le hizo varias preguntas. Y que mi hermano se las respondió y le recibió la cámara.
Y en ese punto de la historia, me dijo: “Y vea, se daño”. Me mostraba la pantalla que estaba iluminada y que me hizo acordar de cuando uno estripaba las pantallitas de las calculadoras. Me dieron ganas de llorar, en serio. ¡Mierda, mi cámara!
La cogí (entre mis brazos), la mire, la toque. Se sentía que estaba como quebrada.
La cogí con fuerza y el silencio a partir de ese momento, fueron mis palabras de queja.
En las ultimas semana, por culpa mía, claro está, en la empresa, y ahora le incluyo la Cybershot, algunas cosas las perdimos, se embolataron, y como es el caso de hoy, las tiramos cuando nos bajamos del taxi.
Es que cuando me entra el cansancio me da por ceder, por hacer otras cosas, por dizque hacerlo como todos lo hacen. Guevon!!!
Mientras íbamos para la casa en la moto, pensaba entre tantas cosas, que se me había dañado el único juguete que me tenía como contento. Que las vacaciones ya no eran lo mismo sin fotos y videos. Que que chimba de año. Que que chimba de traído me había dado el niño Dios.
Para un año trágicamente bueno como el 2008, que la Cybershot negrita que me había regalado mi mamá hace un año en mi cumpleaños, y que ha tomado más de 100 mil fotos y muchos minutos de video, se dañe, no me parece mal. Y para que no se me vegan las lagrimas, me digo de una: “Te lo mereces Juan”.
Ya he meditado comprar otra. Solo meditado porque están como a 400 mil pesos, unos 200 dolares. No puedo, soy joven pobre, un hippie que hace TV y que no tiene un peso partido a la mitad hoy ni mañana, porque apenas me alcanza para vivir. No tengo un lugar donde fiar. Tal vez Flamingo, tal vez.
Mañana trato de buscar donde arreglan cámaras Sony Cybershot w55. Es lo único que puedo hacer. Porque llamar a los familiares y a los amigos a que me presten una, pos no, porque no hay muchos y no tengo buenos recuerdos de préstamos tecnológicos en la vida. Descartado.
Aun toma fotos y hace video la berriondita. Incluso ahora salí a grabar un video a los borrachos de la cuadra, y mientras los veía, jejeeje, si se puede llamar asi a lo que veo en la pantalla quebrada, pensaba que nunca había tenido como nada en la vida, hasta que tuve la moto, que después se la robaron, y hasta que tuve la Cybershot que se acaba de dañar.
No sé si acaba de apagarse la luz de http://puracybershot.blogspot.com/ , tengo aun fe que no. Sea porque arregle la pobre cámara, o porque siga grabando, o más bien, sospechando los videos y las fotos.
Y nada. Solo quería escribir esto para desearme, y desearles un fin año feliz parceritos. Que a pesar de todo lo que pasa en la vida, todo puede ser poesía, amor, y pasión.
Hace poco viaje al pueblo a dar una conferencia. Estaban en la semana del cine en Ciudad Bolívar, mi pueblo natal.
Entonces, ante la invitación, les lleve mis documentales y mi historia. Ojalá algún chico o chica me haya escuchado, ojalá mis palabras y videos les cambié, para bien, la vida. Con eso quedo contento.
Bueno, una cosa. Mi familia estaba ahí. Mi papá y mi mamá me escucharon sentados calladitos atrás en el auditorio, con ellos mirándome estaba suficientemente fuerte la experiencia.
**** Yo soy Juan David Escobar Álvarez, nacido en las perfumadas tierras antioqueñas, hijo de Alirio Escobar y Aleida Álvarez.
Mi papá es un jornalero, desde siempre y creo que hasta el día de su muerte lo será. Para mí es un intelectual de la vida, de la universidad de la vida.
Mi mamá, que antes era un ama de casa y que ahora es una apasionada enfermera, es la persona más practica y sincera que conozco. Una luchadora incansable.
Crecí, y me hice en Ciudad Bolívar, en esas calles mal adoquinas (y muy peligrosas) del barrio San Judas.
Allí sonreí, allí jugué, allí vi que la vida era una fiesta. Pero allí también vi morir a los jóvenes, a los parceros, a los conocidos…
Estudie mi primaria en la humilde Escuela Rural Integrada Isabel Solís.
Termine mi colegio, aquí, en este Colegio, en este Liceo, o como se llame hoy.
Mi título dice: Bachiller con media técnica en informática. Año 1999.
Tengo 25 años, y como dice (esperemos, el próximo Mister President de los EE.UU) Barak Obama: “Soy simplemente, un ciudadano del mundo”.
Soy alguien que mira e imagina el mundo en audiovisual, en imágenes en movimiento.
Y para comenzar este encuentro, es necesario definir dos palabras:
Uno, qué es la vida.
Según la Wikipedia:
“En general es el estado intermedio entre el nacimiento y la muerte”
Dos, documental es:
“Un género cinematográfico y televisivo, realizado sobre imágenes tomadas de la realidad”.
Y como nací hace 25 añitos en estas tierras montañeras y arrieras, y he aprendido tantas cosas, entre muchas a hacer TV, Video, y Documental.
En el 2007 vio la luz de esta realidad, con ayuda de los amigos y de gente cercana:
Escribí alguna vez en una invitación digital, para que la gente viese el documental en la red:
“Era un obsesión desde niño. O es una obsesión de todos los que viajamos:
Mirar la carretera.
Todos vemos la carretera infinitamente cuando nos trasladamos, en nuestro recorrido habitual de vacaciones, citas médicas, paseos, trabajo y ocio, desde Medellín hasta C. Bolívar, o viceversa, siempre veíamos las casitas que estaban a lo largo de la ruta, y pensábamos (y quiero imaginar que ustedes también piensan).
¿Cómo era vivir allí en esas casitas? ¿Cómo son sus vidas?
Y bueno, no pensé más, entonces cogí la moto y la cámara, y fui a preguntarles: Cómo era vivir en carretera”.
Cómo dice Alberto Fuguet:
“A la larga, aquel que no viaja es aquel que detesta o no le interesa su vecino”.
Les presento un documental hecho con la estética “pura”. Esta vez con una Handycam, de la Sony, de esas que normalmente tiene una tía.
Son 23 minutos 45 segundos de video, de viaje, de casitas perdidas en medio de la nada, de planos que no le dan una segunda oportunidad al ojo ni a la mente.
(Si ya se lo vio, se lo puede saltar. Pero vale la pena volverlo a ver una y otra vez.)
“El internet es una bomba gigantesca puesta en un periodismo que sigue siendo terriblemente inercial, que no sabe contar historias, y que da noticias, pero no sabe contar historias, y la gente, cada vez quiere más historias, porque si historia, sin relato, sin duración, no hay comprensión de lo que pasa.”
Jesús Martín Barbero (uno de los teóricos y expertos más lúcidos sobre comunicaciones y medios).
Y a propósito de los 150 años del natalicio de nuestro Tomas Carrasquilla Naranjo, quien decía hace tiempo, mucho antes de hoy:
“El mundo, ahora, se ve desde otros lados. De todos, si es posible. La estética de hoy es otra cosa”.
El próximo documental que veremos fue hecho para ser visto en la web, en un blog, en youtube, que son maneras modernas de documentar la vida.
Escribí alguna vez cuando terminó el proceso de creación:
“(El junco) Un blog de concurso, pero que terminó siendo de viaje, de visita, de hogar, de amigos, de política, de Colombia, del trabajo, del campesino, del arriero, de las montañas que perfuman.
Aquí encontrarás a la gente y a un pueblo que se llama El Junco.”
Esta historia no es originalmente mía, pero la idea de contar historias me atrae, y ante la posibilidad de participar en un concurso que organizó Semana Y Google llamado “El lugar mejor contado de Colombia”, le apostamos a contar una historia de un pueblo, de un caserío. Que por más citadino que seas, por tu sangre corre estirpe montuna, alguien de tus antepasados nacieron adentro en las montañas.
Mi familia es de Salgar, Concordia y Bolívar, pueblos de Antioquia, tierras cafeteras. Vivian en finquitas a 3 o 4 horas en mula. Se comía quesito entero al desayuno, arepa hecha en fogón de leña, frutas, y plato de frijoles en las noches todos los santos días.
Yo no sé nada “nanas”, lo más parecido fueron mis primas que cuando crecieron se fueron para otros fogones.
El Junco es el lugar de Ana María, pero yo viaje con mi imaginario, la acompañe como contador de historia que soy, como amigo, como viajero, como pobre y campesino, como camarógrafo que mira y que es nada sin una cámara en la mano.
Ahora el Junco es un poco mío, y pronto de ustedes.
Y como contadores de historias, vuelvo y cito a Tomas Carrasquilla
“Hacemos realidad su idea, contamos su historia, la hacemos amable, poderosa, recordable.”
Entonces, les presento el resultado de de viajar al cubo. De ser Narradores viajeros. Turistas documentalistas. Campesinos citadinos. Colombianos Blogueros. Productores de TV y Artistas.
“La realidad es una historia que nos hemos querido creer”
La vida es un guión. Un recorrido de un punto a otro.
De un nacimiento en un hospital a un descanse en paz en un cementerio.
Tengo unos padres, una esposa, unos hijos, envejezco, y luego se me olvida todo.
¿Eso es la vida?
La pregunta que me hago desde niño ¿Existe el destino?
Y bueno, ahora esas preguntas se siguen haciendo, me las siguen haciendo, las seguimos haciendo:
¿A qué destino te dedicas?
¿Cuál es tu destino final?
O esta es para las mujeres: ¿Estás haciendo destino?
Destino? Hoy? Ahora? En pleno 2008?
Después de que nos salvamos del Y2K (del cambio de siglo) y de todas las guerras.
Ahora? un destino? que demonios vamos a saber de eso!!!
El mundo está cambiando.
No notan que los logos de las empresas ya cambiaron?
Ya los colores (de todo) son modernos, el lenguaje es fresco, y todas esas vainas que nosotros los jóvenes ya estamos puliendo para recibir el mundo de los mayores a los cuales se les van acabando las fuerzas, las ideas.
Nuestros padres nos entregaron un mundo muy empapado de sangre, y tal vez no nos podremos recuperar de tanto dolor y muerte, pero si podemos reconciliarnos, si podemos documentar la historia, mirar-nos de nuevo una y otra vez, y tal y como somos.
Nosotros recibimos su mundo: el contaminado, el miserable, el individualista, el apocalíptico...
Recibimos hasta el universo entero, le pusieron nombre a todas las estrellas, llegaron hasta la luna (aunque el video se haya hecho en tierra), se imaginaron el futuro, escribieron de nuevo el pasado, lo lograron todo,
Pero a nosotros no nos quedo nada.
Eso recibimos, un mundo desechable, que ya anda como en la tercera lavada. A nosotros nos corresponde la respectiva oportunidad de hacer lo que nos dé la gana.
Y lo que me da la gana a mí, a Juan David Escobar, después de sobrevivir a tanta bala perdida, a tanto odio, de ganarle a la miseria y la pobreza, de sobrevivir al suicidio casi obligatorio en este pueblo suicida, lo único que me queda, es contar mi historia.
Mi mundo desde niño me lo mostraron crudo, rudo, feroz, pero también todo lo contrario. Y desde entonces eligiendo un mundo que sea todo lo contrario.
Nosotros, o sea usted y todos los demás, sabemos, increíble, casi todo de aquí para atrás (historia, política, sociedad, economía…). Todo está en Google, o en las bibliotecas, en museos, en los parques, ciudades y los continentes.
El conocimiento universal se hizo posible en nuestra generación, y paradójicamente nosotros no sabemos qué somos, quienes somos.
¿Donde putas estamos?
¿Qué sigue?
Si muy bonito todo, Pero ¿cuál es mi papel en este mundo?
Como dice Cortázar:
“Todo lo que se escribe en estos tiempos y que vale la pena leer (y ver y escuchar agrego yo) está orientado hacia la nostalgia”.
Esto que digo yo hoy, no lo estoy inventando, ya muchos jóvenes, más apuestos e inteligentes lo han dicho. En otros años de cambio, en otras revoluciones.
Grandes vidas, hombres, e ideas se han perdido a nombre de la revolución o el orden. A nombre de contar el cuento.
De la izquierda o la derecha. De Lo ortodoxo y lo heterodoxo. De los paras y de los guerros. De nosotros y de ellos.
¡Basta!
Yo no quiero morir, y cada vez son menos los que darían su vida por la causa. Al contrario, necesitamos estar libres, vivos, y en paz en estos tiempos del fundamentalismo.
Ya es hora del ser humano, ya es hora de las víctimas, de la paz, del amor, de vivir, de soñar, de cambiar, de sorprendernos con la increíble noticia de estar vivos en la mañana.
Como dice una famosa canción que todos nos sabemos:
“Me gusta el olor que tiene la mañana, Me gusta el primer traguito de café”.
Es hora de lo más mínimo en la época de los megaproyectos, los súper hombres y las súper mamis.
Yo, desde mi humilde educación, desde mi suerte y mi profesión practico la revolución, la crítica, la política, la ética, la estética y religiosidad. Desde adentro del sistema, y claro, sufriendo las consecuencias.
Desde mi posición, tratare de cambiar mi mundo, tratare de contar las historias que pueda, de luchar hasta las victorias necesarias,
Tratare de ser ejemplo de que otra vida si es posible.
“Los pueblos en que la juventud no piensa, por el miedo al error y la duda, están condenados a ser colonias”.
Fernando González
Es hora de contar nuestras historias, (LA TUYA, LA DEL VECINO) Es hora de coger esos nuevos medios, de aprovechar que ya no hay brecha tecnológica, es hora de pensar el mundo donde estamos, el lugar donde nacimos, el para donde vamos.
Después que la CNN trasmitió las guerras con cámaras caseras, y que ahora la publicidad más exitosa es la viral, que los blogs son la “Foqui Moda”, que los hechos y la noticia del momento somos nosotros, que el facebook hace que una marcha sea posible o que se pueda odiar con toda la fuerza virtual al vecino,
Es hora ya de contar con nuestra propia voz, cómo está el mundo, mi mundo. Les presento mi última obsesión, Pura Cybershot: Un canal hecho con las uñas, con el alma….
Nací en un pueblo, que es casi la esquina suroeste de Antioquia, un departamento que es una esquina de Colombia, siendo Colombia la esquina superior de Sudamérica. Y Sudamérica el culo del mundo.
Vamos!
Abrí los ojos en el seno de una familia humilde.
Viví rodeado de perdedores, ladrones, drogadictos, amas de casa, forasteros, jornaleros, niños y jóvenes comunes y corrientes; o sea, sin futuro.
Todos, grandes y chicos, igual o más pobres y humildes que nosotros, que yo, que mí familia que en últimas es lo único que soy.
Trabajaba con mi papá los fines de semana. Aprendí como se levantaba pa´la comida. Entendí que el mundo es solo dinero, y que el dinero no era lo mío.
Lo mío eran otras cosas, que a la fecha, en pleno año 2008 aun no se cuales, pero mi cabeza, mi forma de hacer y decir las vainas, mi ridícula forma de estar en este mundo me indican que yo debía hacer algo diferente a vender tomates.
Mi papá me decía que yo parecía bobo. Pues que me daba pena gritar, y ofertar, y decir: “a la orden, a la orden. ¡Oiga pueblo sufridor y aguantador de hambre! ¡¡¡Hablo con aquellos que quieren llevar barato!!!”
No! el niño Juan David le pedía su papá que lo dejara trabajar laboriosamente en los quehaceres donde no se tuviera contacto con el mundo, con la gente. Me sentaba al lado de un bulto de zanahorias/papas/cebollas/habichuelas y hacia bolsita que la vendíamos a 200 y 300 pesos, todo esto mientras escuchaba radio, o Alirio, mi papá, le vendía 10 mil pesos a una persona que venia a comprar mil pesos de legumbres.
Nací en una familia humilde, estrato UNO, o más bien tirando a CERO. Pero cuando nací yo, a mi papá le iba muy bien, vendía legumbres en Ciudad Bolívar y el Chocó, me daba regalos cada domingo. Eran tiempos muy felices, supongo porque mi memoria no da para tanto.
Luego nació mi hermanito, Jorge Andrés, más desnutrido y enfermo que un putas, y fuimos pobres de esa época hasta ahora.
Vi a papá trabajar recogiendo basuras, haciendo adoquines, vendiendo tomates, cogiendo café. Lo vi andarse la plaza mayorista y comparar medio camión de mercancías. Viaje con él sentados en los bultos de papa y de almohada las cebollas de rama. Lo vi jugar billar y cartas. Lo acompañe a ver fútbol y a tomar tinto. Lo vi hacer reír a la gente toda una tarde. Él me decía que debía ser un buen cristiano, una persona de bien.
Vi a mi mamá caminarse Medellín con su pobre niño enfermo de hospital en hospital, sin un peso ni para una gaseosa, y de arrimados en casa de amigos. Vi que la humillaran, que paliara, que huyera y regresara con mucha fuerza. La vi hacer morcilla, lavar ropa, hacer aseo general, vender empanadas, tamales y “algos”. La vi embarazada nuevamente. La vi estudiando en la nocturna, La vi levantarse a las 4am para dejar listo la casa a las 6am e irse a estudiar para enfermera. La ví graduarse, la ví trabajar y atender a “paracos” y a “guerros”. Ella me decía que saliera adelante.
Esas son mis dos influencias en la vida. Definitivamente estaba destinado a ser un obrero, hecho a punta de sacrificio. Y bueno, no lo he hecho nada mal.
Me vi estudiar en una escuela donde no se “tenia” que ir de uniforme. Me vi trabajar los sábados y domingos limpiando los tomates o haciendo paquetes de legumbres. No me ví viendo caricaturas los fines de semana, ni ir a paseos de los deportes que practicaba. Alguna vez me vi repartiendo papelitos por debajo de las puertas, y vender una bulto de mangos. Luego, me ví jugar y jugar. Me vi leer y leer. Despuecito, trabajar en las mismas benditas legumbres para tomar vino y pepas. Después me vi graduarme del colegio, y no me vi en la excursión. Me ví gritando en la popular sur del estadio, y también estudiar ingles en un instituto de garaje. Me ví vagar por un año. Me vi beber y beber. Luego me vi estudiando en Medellín dizque televisión, y también me vi pasear por esta ciudad-pueblo. Me vi dormir y no dormir. Me vi trabajar en la madrugada digitando en una mensajeria. Me vi haciendo planos de las redes de gas que se iban instalando en los barrios del valle de aburra, me vi revisar y aprobar estas mismas redes. Me vi trabajar como editor y vivir como vendedor ambulante. Me ví hacer videos todos los días,
y hasta ahora sigo viendo y trabajando para vivir del audiovisual, de la ciudad, de lo que he hecho y he dejado de hacer.
En donde he trabajado me han odiado y querido un poquito por ser Juan David Escobar Álvarez. Así, relajado y camellador, vendedor de tomates e intelectual. Obrero y mandón.
Mientras iba trabajando en tantos lados, e ido aportando granitos a una empresa, a un proyecto de vida llamado Punto Link.
No ha sido nada fácil mantenerme, seguir adelante, ser buena persona y menos un buen cristiano. Y lo debo reconocer, muchas veces no he querido serlo. Me forme y vivo de milagro. Hago y soy lo que no debo hacer y ser. Pero que va! Ya cambie el guión. Es más, creo firmemente que no existe destino, solo existe un final, y que ese final puede ser escrito por uno mismo. Ni por un Dios ni una persona especifica, ni un partido político ni por una suerte de golpe. Nada! El poder de uno.
He hecho lo que me ha dado la gana. ¡Si! Mi papá me decía que si quería me podía ir a casa a ver caricaturas, que escogiera, ¿trabajar o vagar? Y obvio, escogí camellar, ahí es donde una se forma, donde se gana para vivir, y se vive para ganar. En el trabajo esta lo peor y lo mejor. A mi familia nos toco lo peor y lo aceptamos con resignación, con dignidad. Pero, por otro lado, como mi mamá, también tenemos derecho a cambiar, a reversar, a entender y aceptar y a mismo tiempo, luchando. Aprender y estudiar es una formula para salir del hoyo. El trabajo no se contradice con el aprender ni el mejorar. Se puede ir para adelante.
Soy obrero porque puedo hacer, pero siendo obrero me he preparado toda la vida para decir, para opinar.
Soy líder (mandón) porque puedo pensar y dirigir, pero siendo el jefe también puedo ensuciarme, obedecer, ser humilde.
Estoy hecho con todas las esencias. He estudiado donde y como me ha dado la gana. Como los grandes intelectuales. Mi mamá y mi papá me preguntaron: “¿Para qué sirve Producción de Televisión? Y yo les respondí que no tenia ni idea, pero lo quería hacer.” Siempre me han respaldado.
Esta semana, en la fiesta del libro de Medellín, escuchen decir a Fabio Rubiano, que la diferencia entre la realidad y la ficción, es que uno es azarosa, y la otra también, pero depende del autor. Que escoger hacer ficción, escribir dramaturgia, inventar historias, es escoger quien ser, modificar la formula, ser creador, ser dios, ser un golpe de suerte.
La realidad es una historia que nos hemos querido creer.
La fantasía es solo una realidad más.
Escogí el audiovisual como lugar de protección, de comodidad. Desde esta vista se puede saber las verdades de la realidad y las mentiras de la fantasía. El mismo Fabio Rubiano continuaba. “La actriz que interpreta a una señora que llora a su esposo, antes de salir a escena esta fumando y riendo con sus amigos de obra, y sale y nosotros le creemos.” Y esa ficción esta basada en una realidad que ya hemos visto “Una señora que llora tristemente el ataúd de su esposo muerto” Pero todos desconocemos si en la ultima cena de la pareja, la esposa no le daría el plato envenenado al esposo.
Hay una línea delgada entre la ficción y la realidad. Yo ando de una a otra como Pedro por su casa. Por eso hago videos y audios, por eso cuento historias: para ver que hay detrás del telón, y eso, como dice Rubiano: “Eso me hace feliz”.
Soy un obrero que anda entre las mentiras y las realidades, soy un empresario que vive de contar historias creíbles.
Y entonces,
¿Cómo sigue la historia?
Ni idea. A veces quiero desistir de escribir un guión que nadie comprende ni respalda, pero es la única solución que tengo para seguir vivo todos los días.
En un país de mentiras, la verdad es terrorista...
Ayer baje a una marcha en contra de los medios de comunicación que habían citado por Facebook por una grupo llamado: Un Millón de Voces Contra RCN.
La cita era a las 10 am en el Teatro Camilo Torres. Como siempre, llegue tarde. Iba subiendo las escalas del teatro y comenzaba a escuchar la amplificación del micrófono.
Que no había Quórum. Pero que de todas maneras iban a hacer algo, se debía hacer algo.
La chica, que era una asistente, se dirigía a un auditorio de unas 150 a 200 personas. Y yo era un de las 200. Los de la mesa tomaron la palabra. Declararon día sin clases en la U de A, y un mitin interno, que si se unía más gente se haría la salida a la calle, a “Barranquilla”.
Resulte metido en plena asamblea de estudiantes. Mientras bajaba las escalas en medio de la multitud iba pensando si sí había leído bien, que si sí era la marcha indicada, en fin.
Afuera estaban la gente de los Derechos Humanos, y si ellos estaban era porque la cita si implicaba marcha externa, lo que paso es que asistimos muy pocas personas.
Recibí el sticker que encabeza este post, leí tres pancartas, escuche tres comentarios. Pensé había perdido el tiempo, mi misión era hacer video, o mínimo fotos de una marcha que se iba a pronuncia en contra de los medios oligarcas que manipulan, que embrutecen, pero por lo visto no iba a poder hacer nada. De todas maneras espere. Le pregunte a un chico de la pancarta si podía tomar fotos. Me dijo que sí, que todo bien.
Yo no baje a la marcha porque realmente crea que RCN sea un medio manipulador. Y tampoco creo que no. Baje simplemente a escuchar, a entender cuáles son los argumentos, a ver la gente que en este país es capaz de pronunciarse en contra o en desacuerdo a cualquier cosa. Quiero estar en donde algún colombiano haga algo por salir, por denunciar, por resistir a todo el mierdero en el cual vivimos y en el cual nos estamos ahogando.
Yo hago televisión, y veo los canales nacionales. Los respeto. Unas veces los admiro. Reconozco que no me quita el sueño llegar a trabajar en alguno de ellos. Si es posible, lo evitare, a menos que llegue a ellos en una buena posición. Y es porque sé que los medio de comunicación son un negocio. O a caso olvidamos las cifras de lo que vale la licitación, el montaje, y el funcionamiento de un canal, de una periódico o la radio. Es un platal. Los dueños de los canales son empresarios (los más grandes) que buscan negocios rentables, y la tv, tiene que serlo. Punto.
Ellos tienen posición política, aunque se llenan la boca diciendo que son neutrales, imparciales y demás clichesadas comunicacionales. Eso es mentira. La tendencia es la que hace la diferencia. Las posiciones políticas, culturales, sociales y demás son las que enriquecen y también dañan los programas, es más, son la justificación.
Sí, que Ardila Lule es el de los cultivos de azúcar y es el que se quedo con el negocio del etanol, y en ese negocio fue gracias al propio gubernamental. Y si, todos sabemos, protestamos. Ahora venia en la moto y leí un aviso que tenía un carro en el parabrisas trasero: “No robe más, el gobierno no necesita competencia”. O algo así.
Los Santodomingos, y los ardilas, dijo el angelito mexicano Fernando Botero Zea en un entrevista de radio, que éstos cacaos dieron plata a las dos campañas, la sucia y la limpia.
Los ricos del mundo son dueños desde los alimentos hasta los canales de TV que nos entretienen. Ellos ponen las ideologías en el entretenimiento, y nosotros nos entretenemos.
No tome fotos. Para qué, es una maricada, termina uno regañado o “braviado” ahí en el mitin. Pero claro, pudo ser lo contrario también. Mientras caminaba y pensaba si gritar y no gritar las arengas que ellos gritaban, porque yo estaba en de acuerdo con muchas cosas que estos chicos que andaban lanzando al aire un llamando a la conciencia popular en una universidad de Antioquia, pero pensaba que yo no era de la u, que yo era, ¿cómo dicen? Un profesional en revueltas. Mientras cavilaba un pelado me dijo que le prestara el sticker. Lo leyó, y me lo devolvió. Me dio la mano, me dijo su nombre, que ya se me olvido, por supuesto.
Me aleje de la multitud que seguía andando por los recovecos de la Universidad. Los mire de lejos, y me dije que lo único es proponer algo distinto. Algún día, de esos de los años del Politécnico, decíamos en un video, hablando de la TV, que ésta, la cajita mágica, ese bazuco electrónico, es tan malo como los ojos que lo ven. Tan grosero, tan imparcial, tanto como el público que lo aplaude.
La verdad es terrorista mientras no haya gente ni tiempo para protestar porque el periodismo lleva 54 años sin contar nada, sin denunciar lo más grave, lo que no les conviene, nos ha vendido un imaginario que es eso, inexistente. Y también mientras los Políticos estén hace 50, 60 años en la política, y hace eso que todo está mal. Mientras los mismos con las mismas estén educándonos, mientras la libertad no brille en ningún manual, ni la excelencia este acompañada de la misión de felicidad, estamos condenados a seguir siendo manipulados como títeres.
Decidí salir de la U y irme trabajar, o a vivir, que para es casi lo mismo las 24 horas. Decidí seguir asistiendo a todo, debatiendo todo. Porque es lo único que nos queda, resistir, revolucionar, pero haciendo desde el mismo sistema. La salvación es que los señores que hacen los medios, no los que los financian y pagan porque esos no tendrán remedio, más bien los creativos, los obreros, los televidentes tenemos que ser otros: Nosotros, u otros, con más corazón, con más sensibilidad, con un alma menos pretenciosa y ansiosa.
Los medios andan cambiando, y viene naciendo otros. Los medios tecnológicos como herramienta se han revolucionado, ahora lo que falta es que de este lado se cambie y se revolucione también, así los otros (en algún futuro) son los que deberán soportarnos.
Pegue el sticker en un poste. Para que lo vean y se rían si están de acuerdo o si están haciendo periodismo independiente (somos pocos, pero existen); o lo dañen, porque allí es donde ven su fútbol, sus novelas y sus queridas noticias.