martes, 10 de agosto de 2010
Una vaina triste que toca hacer
Le puedo meter la culpa a la Asamblea tan prolongada, a mi vagancia/productividad que tiene tiempos particulares, pero al fin de cuentas, lo que me hace renunciar por un instante a estar en las Aulas, son las fechas de compromisos de proyectos importantes.
Por eso es que viajo mucho, porque soy el que tiene cuerpo, y quiere. Uno estudiando en la U de A no puede relajarse por un instante.
Tal vez nunca entre de nuevo a la U, pero si quiero seguir estudiando Política, no sé si la Ciencia. Estoy pensando en coger materia por materia del pensum, y saco copias, y le pregunto a los que vayan en esos semestre cosas, y de vez en cuando le pongo conversa al profe en una cafetería, y así voy a mi ritmo a un ladito de la academia, robandole conocimiento a la U pública. Como la máxima de Estanislao Zuleta (que ni me la sé): estudiar no me deja aprender (algo así).
Ye veremos. Mientras tanto, triste.
jueves, 14 de enero de 2010
Gol de Palomino
jueves, 10 de diciembre de 2009
Hoy, aquí se está construyendo
Foco en nosotros? Para que vean "1949 Homicidios se han reportado en Medellín durante 2009. Noviembre el mes más violento con 233 muertes violentas". Para eso, me parece bien.
El invitado responde: con este tipo de eventos se hacen infraestructuras importantes, porque tienen una fecha y un evento por cumplir, que de otra manera se demoraría 20 o 30 años en hacerse.
Si, tiene toda la razón.
Hoy iba por mi vía habitual, la 48A, por todo el viaducto del metro hasta el puente de la 78, pero había un señor y su mano diciendo una dirección que no me servía, que la vía estaba cerrada.
Los Suramericanos, pensé. Malditos!
Me metí por un lado, por el otro. Me subí en contravía, hasta llegar a la 70, y en medio del trancón, y el humo caliente de las volquetas y buses de laureles y motos 2 tiempos, y mientras pensaba en esa teoría de paola Ochoa aun sin haberla escuchado, vi un graffiti en un cartel.

Ojalá hayan pensado algo acerca de los juegos, de la educación, de los graffiteros, de los camarografos, mientras me veían tomando la foto.
Algún presidente nos dijo que no apostaríamos aun mundial de Fútbol, que si no estoy mal, ese año era para las américas y Colombia podría ganárselo, pero nuestro mandatario nos dijo que iba a hacer carreteras, y escuelas, y demás vainas importantes. Nada. Nunca se hizo nada. Bueno, algunas cosas, pero en más de 20 años (hasta hoy) se tenían que hacer alguito.
Hoy tenemos problemas de movilidad por las construcciones, y por las marchas contra las políticos que piensan que somos una marca.
Yo solo opino, que nuestros gobernantes, jefes y mayores, nos les ha dado la gana de apostarle a la vida, a la dignidad, a la alfabetización, a la salud, tanto como han hablado y se la han jugado por causas tan efímeras y plausibles (eso si) como el juego.
viernes, 8 de mayo de 2009
Hoy, Granizo
Hoy cogí mi cámara, y me fui a buscar la nube que oscureció mi barrio.

Sentí el frió, la maldad, si se puede decir así, de la naturaleza. Estaba en la boca de una tempestad. Me entre. Y cuando estaba aterrizando en el PC, sentí el sonido único del Granizo pegando contra la tierra, las tejas, las motos, los viejitos, los arboles, la ventana, los gatos.El granizo para mi es como la nieve para el resto del mundo. Nunca había visto granizo, lo había escuchado en las historias, pero mi tierra es muy caliente para una granizada. Fue grande cuando vi una. Aquí en Medellín. Miraba el hielo maravillado. Y me dio miedo. Y me dio risa. Y pensaba que un poquito más y las casas no aguantarian.
Luego, dos tres granizadas. Siempre en la soledad. Donde mi abuelo. O cuando iba en las calles en mi moto. O en una escalas. O en un murito.
Lastima que con el granizo se pueda salir a jugar, ni se puedan hacer muñecos. Eso si, saben muy bueno. Y ver pegar siempre es de buen gusto.
Hoy, como siempre me divertí con la lluvia, y me sorprendí con el clima.
Y al fin, despues de la tormenta la calma, la tarde termino bonita. Muy bonita.
lunes, 20 de abril de 2009
¿Qué paso con el Flashmob/Happening “de Gala”?
Solo veíamos familias, novias, Quinceañeras.
Aquí esta el video,
Y no solo era un Flash, y como vieron, tampoco fuimos una masa.
Para mi fue un acto desde tomar la decisión de apoyar y publicitar dizque un Flashmob, rayita, Happening, hasta entregar el vestido, cosa que aun no hago.
Primero fue ir a buscar en las tiendas de alquiler de vestidos. La idea era un traje para mi, y un lindo vestido para Ana María. Camino Real, nada. Al frente, había varios almacenes, y al primero que vimos, entramos.
La moda que se usa, o que recomiendan las señoras de los alquiladeros donde seguro todos caemos alguna vez en la vida, es horrible. De veras.Yo me acomode algo. Ana no vio nada.

Decidimos ir a otros. Andamos el centro para que en todos lados nos preguntaran si nos ibamos a casa¿?.Subimos hasta "El Palo". Una decepción, como esperábamos, mala atención. Vestirse de Gala es difícil, costoso, e incomodo.
Seguimos andando. Bajamos lejos, a San Juan. Había una construcción en el lugar de la imagen de un alquiladero que tenia en mi memoria. Otra vez hasta “al frente” de Camino Real.
Corriendo logramos que la señora me dejara probarme el traje completo.
Muchas sonrisas, muchas cosas se me pasan por la cabeza mientras me veo disfrazado de elegancia.Pagamos, un papelito, y al otro día había que reclamar el traje. Ana encargadisima, y embaladisima con su traje, que aun no había encontrado.
Ya el sábado, con una adrenalina rara, sin poder twitear porque estaba trabajando y muy lejos de la red, llegue al Jardín con el equipo de Canal Une. Linea Tierra, nos iba a acompañar en nuestra locura.
Y bueno, ponerme “titino”. Eso fue un buen ejercicio de vida, de diversión.
Y ya estar allí, acompañado de nuevos amigos: Amigos invisibles., e intocables, estaban junto a mi, frente a muchas cámara que nos estaba eternizando mientras sonreíamos. Cada uno tiene su explicación de por que fue. Cada cual tiene sus teoría de ser tuitero o bloguero, o adicto, o productor de contenido, o friki, o artista, persona normalita...
El video que esta arriba y los que se hicieron en vivo, y las fotos que van apareciendo en el grupo de Flashmob Medellín, fueron tantas cámaras que no sabíamos a donde mirar, demuestran que el Flashmob de Gala fue un éxito, y que seguro vendrán muchos más.
martes, 12 de agosto de 2008
Ayer intente ir a una Marcha
En un país de mentiras, la verdad es terrorista...
Ayer baje a una marcha en contra de los medios de comunicación que habían citado por Facebook por una grupo llamado: Un Millón de Voces Contra RCN.
La cita era a las 10 am en el Teatro Camilo Torres. Como siempre, llegue tarde. Iba subiendo las escalas del teatro y comenzaba a escuchar la amplificación del micrófono.
Que no había Quórum. Pero que de todas maneras iban a hacer algo, se debía hacer algo.
La chica, que era una asistente, se dirigía a un auditorio de unas 150 a 200 personas. Y yo era un de las 200. Los de la mesa tomaron la palabra. Declararon día sin clases en la U de A, y un mitin interno, que si se unía más gente se haría la salida a la calle, a “Barranquilla”.
Resulte metido en plena asamblea de estudiantes. Mientras bajaba las escalas en medio de la multitud iba pensando si sí había leído bien, que si sí era la marcha indicada, en fin.
Afuera estaban la gente de los Derechos Humanos, y si ellos estaban era porque la cita si implicaba marcha externa, lo que paso es que asistimos muy pocas personas.
Recibí el sticker que encabeza este post, leí tres pancartas, escuche tres comentarios. Pensé había perdido el tiempo, mi misión era hacer video, o mínimo fotos de una marcha que se iba a pronuncia en contra de los medios oligarcas que manipulan, que embrutecen, pero por lo visto no iba a poder hacer nada. De todas maneras espere. Le pregunte a un chico de la pancarta si podía tomar fotos. Me dijo que sí, que todo bien.
Yo no baje a la marcha porque realmente crea que RCN sea un medio manipulador. Y tampoco creo que no. Baje simplemente a escuchar, a entender cuáles son los argumentos, a ver la gente que en este país es capaz de pronunciarse en contra o en desacuerdo a cualquier cosa. Quiero estar en donde algún colombiano haga algo por salir, por denunciar, por resistir a todo el mierdero en el cual vivimos y en el cual nos estamos ahogando.
Yo hago televisión, y veo los canales nacionales. Los respeto. Unas veces los admiro. Reconozco que no me quita el sueño llegar a trabajar en alguno de ellos. Si es posible, lo evitare, a menos que llegue a ellos en una buena posición. Y es porque sé que los medio de comunicación son un negocio. O a caso olvidamos las cifras de lo que vale la licitación, el montaje, y el funcionamiento de un canal, de una periódico o la radio. Es un platal. Los dueños de los canales son empresarios (los más grandes) que buscan negocios rentables, y la tv, tiene que serlo. Punto.
Ellos tienen posición política, aunque se llenan la boca diciendo que son neutrales, imparciales y demás clichesadas comunicacionales. Eso es mentira. La tendencia es la que hace la diferencia. Las posiciones políticas, culturales, sociales y demás son las que enriquecen y también dañan los programas, es más, son la justificación.
Sí, que Ardila Lule es el de los cultivos de azúcar y es el que se quedo con el negocio del etanol, y en ese negocio fue gracias al propio gubernamental. Y si, todos sabemos, protestamos. Ahora venia en la moto y leí un aviso que tenía un carro en el parabrisas trasero: “No robe más, el gobierno no necesita competencia”. O algo así.
Los Santodomingos, y los ardilas, dijo el angelito mexicano Fernando Botero Zea en un entrevista de radio, que éstos cacaos dieron plata a las dos campañas, la sucia y la limpia.
Los ricos del mundo son dueños desde los alimentos hasta los canales de TV que nos entretienen. Ellos ponen las ideologías en el entretenimiento, y nosotros nos entretenemos.
No tome fotos. Para qué, es una maricada, termina uno regañado o “braviado” ahí en el mitin. Pero claro, pudo ser lo contrario también. Mientras caminaba y pensaba si gritar y no gritar las arengas que ellos gritaban, porque yo estaba en de acuerdo con muchas cosas que estos chicos que andaban lanzando al aire un llamando a la conciencia popular en una universidad de Antioquia, pero pensaba que yo no era de la u, que yo era, ¿cómo dicen? Un profesional en revueltas. Mientras cavilaba un pelado me dijo que le prestara el sticker. Lo leyó, y me lo devolvió. Me dio la mano, me dijo su nombre, que ya se me olvido, por supuesto.
Me aleje de la multitud que seguía andando por los recovecos de la Universidad. Los mire de lejos, y me dije que lo único es proponer algo distinto. Algún día, de esos de los años del Politécnico, decíamos en un video, hablando de la TV, que ésta, la cajita mágica, ese bazuco electrónico, es tan malo como los ojos que lo ven. Tan grosero, tan imparcial, tanto como el público que lo aplaude.
La verdad es terrorista mientras no haya gente ni tiempo para protestar porque el periodismo lleva 54 años sin contar nada, sin denunciar lo más grave, lo que no les conviene, nos ha vendido un imaginario que es eso, inexistente. Y también mientras los Políticos estén hace 50, 60 años en la política, y hace eso que todo está mal. Mientras los mismos con las mismas estén educándonos, mientras la libertad no brille en ningún manual, ni la excelencia este acompañada de la misión de felicidad, estamos condenados a seguir siendo manipulados como títeres.
Decidí salir de la U y irme trabajar, o a vivir, que para es casi lo mismo las 24 horas. Decidí seguir asistiendo a todo, debatiendo todo. Porque es lo único que nos queda, resistir, revolucionar, pero haciendo desde el mismo sistema. La salvación es que los señores que hacen los medios, no los que los financian y pagan porque esos no tendrán remedio, más bien los creativos, los obreros, los televidentes tenemos que ser otros: Nosotros, u otros, con más corazón, con más sensibilidad, con un alma menos pretenciosa y ansiosa.
Los medios andan cambiando, y viene naciendo otros. Los medios tecnológicos como herramienta se han revolucionado, ahora lo que falta es que de este lado se cambie y se revolucione también, así los otros (en algún futuro) son los que deberán soportarnos.
Pegue el sticker en un poste. Para que lo vean y se rían si están de acuerdo o si están haciendo periodismo independiente (somos pocos, pero existen); o lo dañen, porque allí es donde ven su fútbol, sus novelas y sus queridas noticias.
miércoles, 2 de julio de 2008
Libertad, libertad!! y Medellín como si nada.
Luego de ver caer, o no arrancar, más bien, las paginas de las grandes cadenas de noticias, mejor decidí salir a la calle, al centro de Medellín. La misma Medea y en Caracol Radio decían que la gente celebraba en la calle.
Pues, y la verdad era un día de verano, la gente seguia normal. Yo no queria nada, ni celebración como en fútbol, pero si que la gente le importase. Ni los taxistas estaban "tan" al tanto, la gente tenia sus rostros como en un miércoles cualquiera.

Esta ciudad ha pasado del miedo a la insensibilidad.


Y nada, me devolví a casa, a ver el espectáculo de llegada. Que felicidad ese abrazo entre Ingrid y su madre (Yolanda). Que bueno ver la cara feliz de los soldados.
Uno duda mucho de muchas cosas, esa operación Jake estuvo de película. Hay que esperar los detalles.
Pero sin duda, un día feliz para la nación Colombiana, así la gente ni se inmute, así sea una larga noticia que corre las novelas, hoy recordamos constantemente una palabra y un derecho fundamental: Libertad.
jueves, 22 de mayo de 2008
Volvieron los servicios!!!
La felicidad y las palabras de Edison lo dicen todo.
Estaba de vuelton en la casa, fui a ver si Edison estaba vivo, y si, lo estaba, y también lo estaba mi hermano(no habíamos hablado desde el corte).
Nos reímos, hablamos tranquilos sin el apuro del programa de tv o radio que va a empezar, o si habia que calentar algo, o el mail que debo contestar.
Espere a que la lluvia parara, y baje las escalas para montarme en la moto y el man de EPM tocando, preguntando por el 302, me dio felicidad y todo.



Vivir en el tercer mundo, ser niños que nos salvamos viviendo en medio de la guerra pero que vamos a morir en la vida. Existimos en una comuna de Medellin, tenemos coladores y el rayador encima del lavadero y comemos en el suelo en platos de plástico, pero tenemos banda ancha y cable, y espacio suficiente para estar cómodos. Vivimos y nos acomodamos a todas las incomodidades (y realidades) de venir de abajo, de ser exiliados de muchas casas amigas y familiares. A veces nos pasan cosas increíbles, incontables, penosas, indignas, pero las vivimos con unas ganas enormes, que las hacemos ver fáciles. Todos hemos trabajado por 1000 pesos la hora, hemos caminado distancias absurdas para ahorrar, todos hemos agachado la cabeza pero con las manos nos hacemos el pan.
Yo he llorado muchas veces en las noches cuando pienso en todo lo que falta, cuando me imagino lo que viene y todos los lios que tengo en el momento... pienso por qué me vine del pueblo, por qué no me quede cogiendo café o vendiendo legumbres. Mi única estrategia es estar feliz, y todos los dias lo hago posible, a veces no sé como, pero siempre lo logro.
A pesar que la luz se fue, que el agua no mojo, a propósito de un niño como mi hermano, de 22 años, que trabaja en un parqueadero y que se tiene que levantar 400 mil pesos colombianos apunta del rebusque para pagar los servicios públicos. A propósito de un man como Edison que la vida siempre se la pone difícil, y que sus 26 años no ha estudiado porque él estaba condenado a trabajar y que ahora le toca buscar trabajo para mañana trabajar, para que en el futuro solo pueda hacer eso, trabajar. Y a propósito de Juan David que se goza un accidente, un robo, una mala noticia, a propósito de un pelao como yo de 25 años que no tiene nada en la vida sino mala suerte, que estoy donde estoy por puro terco. Pero la verdad verdadera, somos felices, estamos entre ser intelectuales clase media y hippies clase nada.


Bonus track...
lunes, 19 de mayo de 2008
Me cortaron los servicios públicos
Tuve que coger el salchichón cervecero, regalar la legumbre, y coger los chiros y venirme a vivir unos días en la empresa.
¡Que frágil es el hombre! Dice uno al ver que la llave no da agua, o que ya son las cinco y el sol se va y todo queda en penumbras porque los suiches ya sirven para nada. Es como ver de cerquita la muerte o un accidente. ¡caramba que pocos somos, que animales tan inútiles nos hemos convertido!
Y es más, la empresa es más solida que uno mismo ¿Que tal? Que el seguro de uno sea un proyecto que por su naturaleza es inseguro. Donde me quede sin trabajo, en ese momento si puede decir que ya mi vida no tiene sentido.
Mi hermano dejo pasar un mes, maña de todo pobre.
-Yo recojo y pago el otro mes. Me dijo.
Pero como en el otro mes (siempre) viene más, ya la cuenta era demasiado grande. Pero callado se quedo, no dijo ni mú. Hoy me sorprendió la llamada de un amigo que vive por unos días en la casa.
-Hey parce, afuera esta EPM, ¡que van a cortar los servicios!
Me dio mucha rabia. -¡Los servicios! ¿Cómo así?
-Si, que no los han pagado, y que tiene que cumplir la orden.
Puse a Edison a buscar en toda la casa. Solo encontraba papeles viejos, mientras yo trataba de encontrar a mi hermano, pero ni Edison encontró nada, ni yo tampoco.
Cortaron la luz, el agua, el teléfono, el gas que nunca hemos utilizado. Mataron la casa. Si antes no tenia vida, ahora si que menos, porque ahora somos desplazados. Ojala recojan la basura que deje afuerita ¿O eso también lo cortan?
Allá en la oscuridad de mi casa debe estar el papel del corte, se me olvido traérmelo. (otro día le anexo la respectiva fotografía).
Al fin encontré a mi hermano.
Que ya había pagado una cuenta, que le faltaba la otra, me dijo.
El acuerdo de convivencia en mi casa es así. Él paga los servicios y compra cositas por ahí sueltas (arepas, panes, etc), y yo cubro el resto de gastos que tiene una casa (y que son muchos y me dejan sin un peso).
Trate de calmarme para decirle que eso no se hacia, que todo menos los servicios, qué uno sin agua que hace? Ni para darle de beber a los gatos.
Pero renuncie a la cantaleta, a decirle que si creía que era como en la tienda, o un crédito por club en el centro que allá lo esperan a uno. Para que decirle que EPM (nuestro orgullosa empresa) no tiene corazón, ni oídos, ni paciencia. Mejor atine a decirle que pagara ya, para que tan siquiera de uno a tres días volviera la luz a la casa. Y colgué.
Ahora estoy sin casa, porque así como esta es invivible. Mi hermano tampoco, a menos que se ponga de acuerdo con Edison en comprar velitas y dormirse temprano. Allá ellos.
********
Martes 20 de Mayo.
Aquí esta el recibo que me dejaron los de EPM.

Y también tome esta foto, muestra fidedigna de la gallardía de Edison y Jorge al seguir habitando la casa.
domingo, 18 de mayo de 2008
¿Que le pasa al Colombo Americano?
Y claro, la ultima vez que fui a cine, o las ultimas más bien, el ambiente había cambiado, y la cartelera también.
Y en la calle ya se escuchaba: "es que el Colombo ya no es el mismo..." y demás vainas que dependiendo de la persona terminaba acusando a alguien o hablando de la crisis en general que tiene Colombia en cultura, y yo terminaba diciendo abajo el sistema, (y siempre que uno pronuncia esa expresión en público tienes que acompañarla con una carcajada, sino pasas por mamerto).
Hace ya un tiempo, fue la salida de Pedro adrián Zuluaga, y antecitos, la salida de gente que conozco, casi que con las misma palabras de hoy, pero no con las misma circunstancia, porque el asunto sigue empeorando.
Quizas fue la muerte de Paul (Bardwell), mago de la utopía llamada Colombo, que trajo nuevos aires al Colombo. O el nuevo siglo, o el trabajar y trabajar de todos estos años, o la angustia de tener la calificación Iso 9000. O tal vez sea gente que llego y se instalo en la institución insignia de la cultura en Medellin y trajo demasiadas ideas y nada de corazón.
Yo no se las historia, ni participe en las recolectas para fabricar el sueño, pero si asistí al viaje, y hoy veo lejos y difuso aquello que vi con ojos inocentes cuando llegaba a Medellin y entraba al colombo con un respecto muy grande, y salia fascinado y hasta cambiado.
Aqui les traigo una carta abierta escrita por una cantidad de personajes del cine y los medios, diciendo... bueno, ahi les va, ustedes entenderán:
Medellín, abril 20 del 2008
Señor
Enrique Uribe Escobar
Presidente Junta Directiva
CENTRO COLOMBO AMERICANO
La Ciudad
Con copia a Michael Cooper, Director del CCA, Catalina Uribe, Directora del Programa de Cine del CCA, Mario Salcedo, Director de Mercadeo del CCA, y medios de comunicación
Estimado señor Uribe,
Ya es un comentario común entre mucha gente la situación en que está sumido el Centro Colombo Americano en cuanto a lo que es: una institución cultural. Ninguno de quienes firmamos esta carta desconoce que los nuevos aires que han llegado a la institución están animados por unas intenciones que persiguen beneficios para el Colombo en su búsqueda de rentabilidad para proyectos costosos de muy vieja data como las salas de cine, la biblioteca o la revista Kinetoscopio. No obstante, en ese mismo sentido hay que decir que las cosas con las que el Colombo logró hacerse querer por la ciudad se están viniendo abajo. En el deseo por salir de unas pérdidas en todo caso muy relativas, no solo se está pervirtiendo una de las más importantes funciones del Colombo sino que precisamente ya se ve un déficit mucho más grande y, lo que es más, se ha ido alejando un público que antes se había conquistado con mucho esfuerzo.
No es un invento nuestro, es algo que los mismos vigilantes del Colombo oyen decir a quienes se acercan a la cartelera, algo que saben y comentan aquellos empleados que vieron cómo el programa cultural del Colombo llegó a ser la principal opción de ese campo en la ciudad, para declinar hoy, primero como objetivo de las directivas, y luego, por supuesto, frente a la gente que, no sobra decirlo, también era captada, al menos en sus simpatías, por los cursos de inglés. Y es que el Colombo (y lo dicen sus estatutos) no es solo un centro para la enseñanza del inglés: es una institución cultural que en esa calidad y no en otra recibe privilegios tributarios no desdeñables, los cuales la comprometen a hacer un énfasis en la cultura sin mayores ánimos de lucro. ¿Qué pasa pues con el programa cultural, y queremos hacer referencia especial al programa de cine y a la revista Kinetoscopio? La programación de cine apunta hoy por hoy a presentar películas más comerciales y a hacer inversiones menos cuantiosas. Además de que estamos convencidos de que las pérdidas de años atrás nunca han hecho gran mella en el presupuesto general del Colombo, el resultado de ese cambio de orientación es que, de cuantos asistían casi a diario a las salas de esta institución, a muy pocos les interesa ya lo que allí presentan. Alguien que viva en El Poblado o en Laureles prefiere ir a Oviedo o a Unicentro porque allí ofrecen una programación similar, si no idéntica, a aquella con la cual ahora el Colombo pretende competir en un mercado que jamás podrá ser el suyo, como es el de los cinemas de los centros comerciales.
Lo que hace el Colombo Americano con sus salas de cine o con Kinetoscopio no es perder plata, es aportar a su misión, a su razón social y, no está de menos decirlo, a la historia cultural de una ciudad que por eso ha aprendido a respetar y admirar la realidad maravillosa que ha sido el Colombo hasta hace muy poco, porque aún la gente tiene esperanza de que se vuelva al noble camino de antes. Con respecto a la revista de cine, en esta coyuntura amenazante para su supervivencia es necesario aclarar de entrada, y con total pragmatismo, que el Colombo nunca va a obtener ganancias económicas con un proyecto como ese, pero si la nueva directora de la revista dice que la publicación es muy densa y que no la lee nadie, es porque tiene una idea de Kinetoscopio que está por completo alejada del producto que pretende mercadear. Escribir sobre cine, y en especial sobre el buen cine, siempre implicará acercarse al ensayo, a una forma de pensamiento, y eso pide una actitud de parte del lector que se puede motivar de muchas maneras y en muchos sectores, una actitud por cierto edificante, ya que busca la reflexión sobre asuntos muy pertinentes que el cine meramente comercial rara vez toca. Aunque es cierto que podrían ser más los lectores, no son pocos en Colombia y en el exterior los que ven a Kinetoscopio como la revista de cine más importante de América Latina, una revista que es consultada en Europa y Estados Unidos más que todo por su contacto de primera mano con la producción cinematográfica de nuestra región. Esa importancia adquirida a lo largo de 18 años no se puede ver de ninguna manera como una pérdida, como un lujo o como un gasto inútil. En cambio, reemplazar el concepto de la revista por uno más ligero implicaría perder el público que se tiene, y si eso se intentara para conseguir uno mayor numéricamente, habría que ser conciente de que se requeriría de un capital que nadie en este país estará dispuesto a invertir para algo tan poco rentable como es informar a todo color y en papel fino sobre cuánto costó El señor de los anillos o qué peleas hubo entre Bardem y los Coen mientras hacían Sin lugar para los débiles.
Kinetoscopio no será nunca rentable económicamente, pero ha hecho y aún está haciendo historia, generando cultura, promoviendo la diversidad, civilizando, en suma. Para reducir las pérdidas económicas que necesariamente conlleva su edición existen muchas posibilidades distintas a la de transformar un contenido y una actitud ética que constituyen su reconocido aporte, posibilidades agresivas y económicas de mercadeo que ni siquiera se han considerado y que merecen una reflexión aparte, no solo a cargo de la dirección de la revista sino también del editor y del equipo de redactores, que son finalmente quienes conocen mejor al público objetivo de Kinetoscopio.
Esta carta tiene como motivo primordial defender lo que ha sido Kinetoscopio durante dieciocho años y motivar un retorno a lo que fue el programa de cine del Colombo, el cual, si en el pasado festival de Eurocine fue publicitado bajo el slogan de “un cine diferente”, debe respaldar ese slogan con hechos. Todos amamos al Colombo como una institución que ha hecho de nuestras vidas algo mejor, algo más agradable, algo que nos permite observar el espíritu del mundo con una libertad que ninguna otra institución cultural ha podido alcanzar en nuestro medio. Sabemos que esto se debe a un sabio mecenazgo que, en otros tiempos, no fue mirado como un acto de misericordia sino como una aventura que valía la pena y que además, en uno u otro caso, también ha reportado réditos, algunos inesperados. Este año, por ejemplo, el Concejo de Medellín condecoró al Colombo con una medalla muy importante en nuestra sociedad, y el Municipio acompañó ese estímulo con aportes monetarios considerables. Kinetoscopio, una de las causas de ese honor, ganó el año pasado más de treinta y cinco millones de pesos por diversas becas y premios y obtuvo el Premio Santa Lucía “por su aporte al fortalecimiento del cine colombiano”. Ya en 1995 había ganado la Beca a la Excelencia en Publicaciones Culturales de Colcultura. Ahora, en cuanto a la capacidad que tiene el Colombo para asimilar a la revista, sabemos que cada vez se matricula y se seguirá matriculando mucha más gente para estudiar inglés. Por eso nos sentimos autorizados a pedir que se vuelva a la ruta en la que esta querida entidad ha sido tan importante por muchos años.
Bueno y las lista es de 78 personalidades. Esta en el grupo de Pulpmovies: http://www.facebook.com/group.php?gid=12097006597
y en la discusion:
http://www.facebook.com/topic.php?uid=12097006597&topic=4140
Y a propósito del Pulpmovies, el cine club más radical de la ciudad y que tiene (o tenia) sus bases en el colombo, ellos también mandaron una carta, un mensaje, o más bien un grito. Bueno, mejor califiquen ustedes:
Señora:
Ana Catalina Uribe.
Directora Programa de Cine.
Centro Colombo Americano.
Nos hemos enterado con tristeza, según correos que van y vienen y con comunicados algo fríos de parte del Colombo, de la situación coyuntural que enfrenta la revista Kinetoscopio y el Programa de Cine, lo que desencadenó la renuncia de Pedro Adrián Zuluaga como editor de la revista, y digo con tristeza porque el Colombo fue (según parece ya no lo es) una institución que se la jugó por la cultura sin caer en el mercantilismo de la misma, pero sobre todo por el respeto hacia el trabajo de las personas.
Que sean rumores infundados o no, realmente ya no importa, igual, la mayoría de integrantes de Pulpmovies lo hemos vivido en carne propia en nuestra época de trabajo en la institución, así que no nos es difícil creerlo.
El rumbo que esta cogiendo el Colombo y su programa de cine con la revista se ha visto reflejado también en la actitud hacia el trabajo de los cineclubes. El poco interés y sentimiento de inconformidad con tener esos espacios, se ha visto manifestado en la pasada reunión donde se nos notificó del inminente cierre de los cineclubes, así como en muchos otros gestos, en la cual la falta de argumentos e investigación previa fue puesta en evidencia.
Para el Colombo nadie es indispensable y tarde o temprano, todos terminan “estrellándose” contra esa realidad. Por eso, para adelantarnos a esta “realidad” Pulpmovies Cineclub en consenso común ha optado por no seguir ofreciendo su programación en la institución que lo albergó por 5 de los 12 años que ya tiene (gracias a la confianza y apoyo del mismo Pedro Adrián a este proyecto).
Al igual que el cine que presentamos, nuestra posición es algo radical, pero siempre honesta, consecuente y ética hacia un “como hacer las cosas” y somos consecuentes con ellas. Que no se entienda el gesto como solidaridad caprichosa, no lo es, solo que nuestro pensamiento, programación y posición frente a las cosas es integral, el cineclub es parte de una actitud hacia la cultura que el Colombo Americano ya no favorece.
Pulpmovies buscará entonces otros espacios donde ofrecer su programación.
Sólo queda decir que todo esto es lamentable, sobre todo para los espectadores que son el fin último de este proyecto y los que nos extrañaran. Tal vez, en un futuro cuando las mentalidades cambien, Pulpmovies pueda regresar a la institución.
Gracias por el apoyo brindado.
P.D. Espero que por respeto a los espectadores del cineclub, se haga de parte del Programa de cine la debida comunicación, nosotros haremos lo mismo por nuestros medios.
C.C.
Lina Marcela Gallo.
Coordinadora Programa de Cine.
Wilson Montoya.
Pulpmovies Cineclub
La importancia que tenga para ciudad que el Colombo deje de ser Colombo y se convierta, como ya lo demuestra en su sede San Fernando del Poblado, en un tertuliadero de ricos, en un club con ambiente intelectual. Es que los peludos, los excentricos, los intelectuales qué. Los cines llenos por peliculas de culto qué, y la opción como lo promete su slogan DE SALIR AL MUNDO ¿donde queda?
Ojala le pase algo al Colombo Americano, y ojala que sea bueno.
miércoles, 16 de abril de 2008
Cuando salgo al mundo, qué me interesa de lo que miro, qué me conmueve de lo que vivo
Soy un animalito pequeño y miedoso, frágil. Eso es una gran defecto y una fabulosa virtud.
Yo antes, cuando niño era (muy) frágil, hasta los otros animales se burlaban de mi. Con el tiempo entendí el mundo, lo observe como leyendo de izquierda a derecha en un cuaderno, así de fácil.
Esa frase que Santiago Rendón odia tanto: "No dice nada, pero pone un cuidado". Esa era mi frase de batalla, así era yo, así me sentía más cómodo. Por eso soy un contador de historias, un narrador de la vida.
Vivo la vida para ver la del otro. Ya grande tenia que seguir contando y repetir las historias. Y vivir de eso.
Hoy ando despacio, a mi ritmo. Gano plata por mirar, por registrar lo que veo. Me he educado para ser un lector de ojos, de pieles, de sonrisas y pensamientos, de cuerpos y de automóviles, de barrios y sociedades.
A veces pienso que la señora de rojo esta triste, y pasa a mi lado y saluda a una amiga y le dice que esta muy triste. Eso no puede ser nada novedoso, usted mismo lo hace siempre. Yo soy de los que escucha la conversación en los teléfonos públicos, o me pongo alegre con la historia de los que van adelante en la fila. O era de esos niños que escuchaba las historia en la tienda y me daba cuenta de quien decía la verdad. No verdad de ultima palabra, es verdad de ser posible.
En este viaje que es la vida, los días y las horas, ¿qué será lo importante? ¿Qué será trascendental?
Veamos que dice Albero Fuguet al respecto de viajar, y de vivir en contar el viaje.
“Pero partir de viaje con la sola intención de escribir-para-contar. Es una experiencia intensa. Es lo más parecido a estar siempre encendido. Es como vivir al cubo. Tus antenas están tan paradas que a veces solo captas interferencias. Cada paso que das, cada puente que cruzas, cada playa en que te sumerges, puede ser un sitio que forme parte de tu crónica ¿o no? ¿Qué usar, qué ver?
Optar por un sitio implica, necesariamente desechar otro. La misión del cronista de viaje es ver lo que los otros no han visto sin olvidarse de lo que todos ven”.
Apuntes Autistas
Pues bien. Yo ando armado siempre con mi cámara de fotos. Toda la vida me falto olfato para las mujeres, pero me sobro para lo demás. Veo, veo y veo cosas. Leo, encuadro en mis ojos, recuerdo mientras camino esta ciudad que uno es una mierda, una cabeza entre tantas, que por qué no parar un momentico a ver cómo se esta cruzando la calle, o como es la señora que saca al perro, o cómo una pareja peleas y se reconcilia en el transcurso de diez paso.
En las mañanas, tipo 10 am, una señora saca a su nieto al sol cerca de mi parqueadero. Quiero tomarle una foto pero nunca tengo el ánimo y las palabras precisas para irrumpir en los segundos del otro y para frenar la moto que ya va a 40 km. Pero claro, algún día una foto y varias palabras sobre la señora y los bebes.
Días antes, bajaba por San Juan y había un accidente. Un pelado estaba en el piso, lo había atropellado un taxi. El taxista se robo el semáforo y se gano a dos manes que chocaron con su parabrisas y volaron, diga tu (esta semana dije que 80metros), 20 metros. De cebra a cebra. Había un tumulto, y me orille. La noche estaba luminosa, la gente estaba anonadada, nadie sabia qué hacer. El pelado del piso aun estaba vivo, estaba boca arriba y con los pies hacia la alpujarra. El otro quedó vivo y de pie. Eso debe ser el semáforo de la 68 o 69. En fin. Recordé una nota que había hecho en un programa de TV. A los atropellados no se les puede mover, así se este muriendo porque un movimiento más lo puede acabar de matar del todo (así sea su mamá, la tienes que dejar en el piso).
Había sangre, las luces amarillas estallaban contra el pavimento, el taxista estaba callado, mirando al infinito, mirando la cárcel. Y yo, ¡maldita sea! no tenia mi cámara, no la saque porque esa noche no iba a hacer nada interesante.
Llegaron los bomberos, llego la ambulancia. La gente en los carros pasaban asomados a sus ventanas con los ojos abiertos y diciendo: “¡ave amaría por dios!”.
Todo estaba dolorosamente precioso.
Tal vez las historias no se han contado porque hay que vivirlas; y claro, se debe estar preparado para hacerlo.
Aquí voy viviendo para contarla, y mientras se pueda, todos los días me atreveré a más.
martes, 8 de abril de 2008
Me partieron

Pues si, me partieron otra vez. Mi cuarto parte en la vida. Ninguno pago. Y solo soy un motociclista. Ya mire el sistema hace unos meses, y no debía nada. Pues hasta hoy, porque este vale 230 mil, o eso dijo el azul.
Tampoco lo voy a pagar.
No lo pago porque no creo que yo deba hacerlo. Pura estética. No quiero hacer cola, ni pagar más de doscientos mil pesos que no tengo ni voy a tener, ni averiguar cuanto rebajan si pago en los primeros días. No quiero votar mi dinero para llenar la teta pública
Somos hijos de los españoles. Nos mezclamos y apestamos a ibéricos burócratas. Todo nuestro estado funciona de tal mal manera, que es difícil y costoso su funcionamiento.
No pago la burocracia.
Mi nombre estará en la que no pagaron de la secretaria de transito al final del año.
El mito dice que cada 3 años se borra del sistema todos los comparendos que usted tenga, o el número de cedula que te identifica. Y el otro mito dice que eso de los tres años es mentira, que ya sistematizaron, y que esta todo el país en red.
Bueno, no creo ambas, pero las pondré en práctica.
Los otros comparendos no aparecen, nadie me dice donde hay que pagarlos. Uno me lo hicieron en Bolívar, y allá, lo se yo por muchos hechos, pues trabaje allá y fui yo el que comenzó a meterle datos a un programa que había valido una millonada y sé que no había sistema en ninguna parte del país, y también supe que una persona del transito se voló del país porque lo pillaron borrando datos del sistema.
El otro, o los otros me los hicieron en carretera. Y en carretera para mi, y para ellos, es como cuando se nace en un avión, se es de todos lados; y como podía pagar en todos lados, no pague en ninguno, por supuesto
En un país burócrata, la trampa es la formula.
No pago, porque me sale más barato no pagar, y eso me parece muy justo. No soy rico para que mi dinero se pierda en una cuenta X del estado. Mejor trato de no hacer ninguna maniobra que me lleve a las autoridades. Y cuando me tóque ir al transito, o necesite sacar un papel, le pagare, de eso estoy casi seguro, a alguien para que me haga el "cruce".
Sea el que sea, y con muy pocas excepciones, los trabajadores estatales son una mierda. Mala clases, aburridos, malos trabajadores, perezosos, hifueputas!
La otra vez en la taquilla del Icetex, observe a la señora que atendía. Mire con atención tres o cuatro atenciones de los que iban delante de mi en la cola. Y me di cuenta que ella usaba la misma platilla de word que tenia una cantidad de errores ortográficos y de presentación, de una carta que la gente necesitaba, y me incluyo. Cuando me atendió saco la misma carta, se equivoco en el mismo lugar que se equivoco con las otras personas mientras navegaba en el complejo MI PC. Saco la plantilla y, despacio, hizo la misma pantomima. Me despedí con rabia, pero sonriendo.
Al Guarda de transito no le hable. Él nunca me miro a los ojos tampoco. El otro man que partieron conmigo si le rogó, y mucho. Yo no dije una sola palabra, él es una amenaza para mi existencia, quiero estar lejos de personas como esas, de la misma calaña que un matón o un paraco. Cumplen ordenes, cueste lo cueste y asi no sirva para nada lo que hagan, y que es más, aunque cause dolor y pena profunda.
Pues si, me partieron y partí el parte.
PD. Si no hay mejores fotos de cuando me estaba haciendo el parte, es que yo soy un miedoso y no fui capaz de sacarle unas bien buenas, aun me tiembla la mano al sacar la cámara, y espero que nunca se vaya el miedo, pues a veces es…
jueves, 6 de marzo de 2008
Marcha contra los crimenes de estado. (sin editar)
Una marcha por la dignidad, para no decir: ¡no más muertes, no más! ¡La chimba, no es justo!

Lo más, nuestros viejos, ellos si recuerdan, ellos si les duele. ¡Mierda!


Luego, después de hoy, escribiré un texto largo, con fotos. Por ahora, quería mostrar algunas fotos que alcance a tomar con mi cámara en automático.
jueves, 28 de febrero de 2008
Ayer me reí con mi hermano
Íbamos para la casa, despacio, era la noche. Mi hermano Jorge y yo.
domingo, 24 de febrero de 2008
Ir a cine, en dos escenas. Parte 2.
Escogí el colombo. Si, porque no hay críspelas y porque la gente no habla. Pero, que van hablar si ayer en la sala estábamos, máximo, 12 personas.
Pensé un rato en el Colombo Americano. Ese mito de la cultura medellinense del cine bueno (cine arte le dicen en mi casa), que la gente que sabe ver cine, va al Colombo… Creo que la institución esta mal, algunos dicen porque Paul Bardwell ya no esta.
Espero que las salas del Colombo no cierre, como tantas otras, como Cine Colombia en Junin. No es nostalgia ni nada de eso, simplemente creo que es bueno tener muchas opciones, y la opción del Colombo me gusta mucho.
Ahora si, la peli. Gone Baby Gone. Traducida en español como: Desapareció una noche.
Mientras la veía, me decía que era una película que uno olvida rápidamente. Tal vez porque el tema no me llega. Tal vez me porque no soy padre. O porque realmente la pelí es mala, algunos lujos pero nada más.
Recordé mucho todas las teóricas que se tejen alrededor del caso real de Madeleine McCann, la niña inglesa que fue secuestrada en Portugal mientras sus padres andaban en la playa. El la W de Julito ya dicen (y se lo creen) que la mamá tiene muchas cosas sospechosas. Y sospecho ya, que algo tiene esa teoría de cierto, algo.
La peli de Ben Affleck habla de eso, del secuestro. Es un thriler, moralista. No se si decir película gringa moralista es redundancia, si lo es, es a favor de la claridad.
También recordé a Emmanuel el niño guerrillerito recontra secuestrado. Resulto que mientras los noticieros iniciaban su programación todos los dias clamando por la libertad del niño, éste se encontraba sano y libre en Bienestar Familiar.
Ah, y sobre todo pensé en tantos niños que se los lleva los tíos porque los padres están con una sabana encima, o la abuela que secuestra su nietecito porque su hija es una desconsiderada, o la familia rica que le recibe el niño a la familia pobre.
Uno es de donde crece, donde vive, donde ocurre. Igual teoría se puede sostener para el aborto. No podemos defender un supuesto de vida, ni inclinarnos hacia la muerte porque si. Si el niño no nace, pues nace otro en algún lugar u otro día. Nos apegamos a una vida, defendemos una personita que aun no lo es, que esta en blanco. No importa si nace o no nace, siempre nacerá otro. Somos animales, no podemos decir que ya queremos a un niño por estar en nuestro vientre o porque palpita recién nacido en nuestros brazos. Aun no hemos establecido una relación con él, lo queremos porque nos decimos o porque comenzamos a mentalizarnos de su presencia y de los cambios que nos trae.
En el secuestro o parecidos, es lo mismo. Cuando mi madre, me cuenta ella, estaba en el hospital, un doctor le dijo que si le regalaba el niño que iba a tener. No se porque el ofrecimiento, supongo que por la pobreza. Obviamente mi madre le dijo que no, qué como se le ocurría, que no, que mi papá la mataba. No era ni siquiera por ella, era porque mi papá iba a tener su primera “pinta”, ¡y pues cómo! Yo no le regalo el niño. En fin, nací, y ya en los brazos de mi madre, el medico le dijo: si no me lo regalaba, por lo menos hágame un honor: póngale mi nombre. Por eso me llamo Juan David. Tal vez mi vida seria otra cosa en la casa de ese Juan David medico, si seguro, y siempre le echo el chiste a mi mamá por haber despreciado mi única oportunidad de ser rico. Pero tampoco seria éste Juan David que escribe, ¿mejor? ¿Peor? Que se sabe. No importa. Lo que importa es estar vivo. Cuantas personas mueren hoy y ni siquiera nos importa, y ellos estaban vivos y ya tenían una dirección y nombre y una personalidad, y tal vez con familia. ¿Y porque no peleamos por ellos? ¿Por qué no nos duelen?
La vida no es de nadie más que de uno mismo. Ni de tu padre asi te haya criado, ni de tu madre asi te haya parido. Ni de un gobierno así sea que te proteja. Nada, de uno, y lo es mientras se esta vivo. Eres de donde creces, de donde te alegras, de donde vives.
sábado, 23 de febrero de 2008
Ir a cine, en dos escenas. parte 1.
Miro en dos páginas web que hay en cartelera. Pero antes de sentarme se me ocurrió ir a cine porque pensé en el bus al respecto de ir a teatro y no me convencí, no se donde ir, no se si me gusta ir.
Dos paginas, colomboworld, y Royalfilms, paginas bien gringas. Tal vez somos pobres, atrasados en política, ignorantes por cotidianidad, pero la ciudad es bilingüe. Tenemos hambre pero manejamos dos lenguas. En el metro saludan en ingles a los obreros que duermen a las 6am en la silla de la esquina: "Travel relax..." (o algo así), en fin, una ciudad con altos índices de delincuencia pero también con altos avances en la educación, el parcero de la comuna Nº8 propone (o quizás ya exista) una escuela de sicarios: sicarius school.
Ojeo ambas páginas. Quiero ir a las 7, o las 8, ni muy temprano ni muy tarde. Todas las películas están en otras horas. La opcion, en carrefour y el colombo: Gone Baby Gone de Ben Affleck. No se para donde voy a coger, tal vez sea en el Colombo a las 8pm.
jueves, 7 de febrero de 2008
Una foto en un día de lluvía

Bajaba del Canal U. Era un día de lluvia, de esa lluvia suavecita, pero molesta.
Bajaba por Palace hacia el centro. Tenia la sombrilla abierta. Cuando pase cerca creí que era una escena absurda de mi mente traducía del mundo que veia. Seguí caminado, y en la esquina me regañe por no tomar fotos con mi cámara nueva. Me detuve. Mire otra vez, y aun seguía leyendo, parecía una estatua.
Saque la cámara. Sentí el viento frío y la lluvia mientras prendía la cámara. Siempre miro a mi alrededor, un vicio que cogí desde que comencé a grabar en la calle. Le tome tres fotos. Las que ven arriba, que no es la misma foto, son tres tiros diferentes.
Aun supongo que andaba leyendo algo religioso.
Un viejito leyendo la palabra de Dios, sentado en el Barrio Prado de la Ciudad de Medellín mientras la lluvia cae.
lunes, 28 de enero de 2008
Visita a Tobías, el brujo
Medellín y sus calles, y sus edificios.
Antier iba para la fiscalía, otra vez a perder tiempo, y en la calle, por Palace, mirando hacia el norte en la acera de la derecha vi una billetera en el suelo, en la calle junto al caño. Me pareció un paquete chileno, no le preste atención y más bien le preste atención a sentirme bien por no prestarle atención. Pero a los cinco metros mire y aun estaba, y a los diez metros me detuve, me pare en el bordito de la acera, veía el paquete por un hueco que dejaba el taxi que estaba adelantico. Una señora de amarillo, también la vio. Era una señora gordita, miraba el bulto con tanta ilusión. Me quede un rato mirando los edificios del frente, luego miraba la billetera, la gente, me miraba los pies, y volvía a mirar el bultico gris, y aun estaba. La calle estuvo sin autos, vacía, y me pase al frente corriendo. Me distraje unos segundos con los personajes de la otra acera, iba caminando buscando una mejor visión, y cuando pude ver, ya el taxista la tenía en la mano, la señora de amarillo ya no estaba, y un muchacho con cara de asustado y su novia recibían la billetera de manos del taxista, que supongo que tuvo dos segundos de ilusión también. El muchacho se fue, como alegando cuando se tiene la culpa. Fin de la escena.
En el centro dan papelitos, de brujos o de sitios sexuales, y en época electoral, papelitos políticos. Siempre es demasiado. Desde hace como 3 años no recibo los papeles, no me gusta. ¿Para qué? Si no me interesa, si a los dos pasos lo voy a botar. Después de la escena de la billetera recordé a Santiago Rendón, que esta semana visito brujo. Y me dio ganas de ver un brujo, que me leyera, que me mintiera y tal.
Hice la vuelta de la fiscalía, con mi hermano, que después de la escena lo llame para que bajara al centro, porque se me habían olvidado unos papeles. Salimos por Palace hacia el Parque Berrio, esta vez en busca de papelitos. Le dije que me acompañara. Elegimos a Tobías. Pues, Tobías es un pésimo nombre para ser brujo, es perfecto para un perro o un niño monito de bien lejos, pero para un brujo el mejor nombre es… pues esta también El Segoviano, que me dio la impresión de un señor con sombrero, Saul, jajaja, ¡Saul! Vanessa y Samael, no! Nos fuimos a buscar por el ley de Maracaibo, porque al frente quedaba el parche de Tobías. Edificio San Eduardo, Cl 53 Nº 49-44, oficina 405. Afuera, estábamos como perdidos, pero vimos a un pelado de chaleco, y de una subimos. Cuarto piso. Es un edificio como los San andresitos, escalera pequeña, pero con oficinas, muy diferentes unas a otras. Se parece a la locación de la agencia de viajes de Paraíso Travel. Es más en el piso cuarto había una agencia de viajes. Subimos mientras que otros bajaban, todos estábamos muy misteriosos. En el cuarto piso vimos la agencia de viajes, y no más. Alguien nos vio, supongo que trabaja en eso, en ubicar a los perdidos, y nos señalo una pared. Quedaba como metido en un rincón, detrás de una reja absurda. Y si, ahí estaba: 405, centro esotérico, creo que decía la tela encima de la puerta.
La típica escena: Secretaria gordita sentada detrás de un escritorio y man misterioso a su lado en una sala pequeña. Nos paramos en el marco, vimos a Tobías por el espacio que deja la puerta abierta de una habitación, estaba iluminado en claro oscuro. Una payasada. En fin, sentí que daba un paso a lo absurdo, que a partir de ese umbral iba a tener que sacar mi personaje para las ridiculeces.
Salude. Nos preguntaron que si teníamos cita, y yo mientras me sentaba y ella sacaba un libro, que vi que andaba como vacio, pensé: es una pantomima. Le dije que no: “venimos por el papelito”
-“ah, bueno. De qué color es el papelito”
-“verde” responde mi hermano.
Es porque a los muchachos de los chalecos les dan plata por haber repartido el papel que lo trae a uno a hasta la oficina 405 de este edificio.
Tobías entro al baño, sentí que entro al baño. En la pequeña sala estaba un televisor. Novela mexicana. Le dije a la gordita, que sí, que venia para la cita. Supongo que la cara de niños fue un lio hoy, no nos creía mucho, la secretaria ni Tobías siempre dudaron de nosotros.
Mientras me pedía datos: “Fecha de nacimiento” -“primero de diciembre de mil novecientos ochenta y dos”. Respondí y pensaba que no le iba a dar ningún dato importante. Igual, ella paro la encuesta en el teléfono de la casa.
Se levanto, le llevo mis datos a Tobías en un papel verdecito, un cuadro de cartulina, y como tipo historia médica. Mi hermano me dijo que tenía como ganas de hacerse leer también. Le dije que sí, que de una, porque alguna vez en la vida se tiene que hacer vainas como estas. No?
Un momento de silencio. Puro sonido de TV. Se me olvido que había en la tv…
Tobías me llamo con una voz de, brujo, supongo. Entre. Santos por todos lados, un altar a la derecha, el escritorio de Tobías al fondo. Él me dio la mano fuertemente, y me saludo ofreciéndome asiento. Me pregunta si había venido antes a unas vainas de estas. Digo “vainas” porque tampoco Tobías supo decir a que se dedicaba los tipos como él.
Entonces, no me esperaba esa pregunta, la verdad. Invente algo que no fue muy creíble, que había sido hacia unos años atrás, aquí en Medellín. El revolvió las cartas, me miraba, tenía pinta de galán de pueblo, de bobo bien arreglado, o de actor de programa de humor local.
-“Bueno Juan David,” Tira la primera carta. “Un amor que usted tenia se acabo”. Y yo, ¡cómo! Este man sabe. “Ese amor se acabo… lo acabaron” Y me mira hurgándome, a ver si le había acertado. Saco otras dos cartas. “A usted le están haciendo trabajos” y saca la cuarta carta. Y veo que es la carta de la muerte, la calavera con la hoz. Yo recuerdo esa carta por una novela que se llamo Por qué Mataron a Betty. ¡Juemadre! ¿Me iré a morir? Pero Tobías seguía leyendo y tirando las cartas, y no me decía nada de esa carta, la corría, me mostraba otras.
-“usted desde hace un rato quiere irse de la casa que vive” Yo solo lo miraba y alcanzaba a decirle, a todo su palabrerío, mmm aja mmmm ja mmm alla mmm ya. Luego separo varias cartas, para mostrármelas, para decirme que alguien me tenia colgado de un pie, y me mostro la carta de un duende colgado de un pie. Toco la carta de la muerte como si fuera augurio de algo muy malo. “Usted quiere recuperar ese amor” Yo pensé en mi cabeza que no, que si estaba ahí sentado, donde un tipo que se hacía llamar Tobías, pero no por amor ni por suerte específicamente, era que quería que me leyeran simplemente.
-“¿cómo se llama ella?” Silencio. “¿Usted la quiere recuperar? Dígame, ¿por eso vino usted aquí?” Yo pensé que no, que mi amor estaba ya lo suficientemente enredado como para agregarle un brujo. Le respondí que no. Que, ella, suponía yo, la de las cartas, era Claudia.
–“¿usted la quiere?” Otra pregunta que no me esperaba. “porque ella aun lo quiere”.
Me mira. Y decide leer de nuevo las cartas. “Porque usted es de muy buena suerte. Una persona emprendedora. Que da más de lo que recibe, siempre. Muy inteligente. Tienes una suerte bonita, pero, alguien te esta haciendo un trabajo”. Mira el papel que le pasó la gordita como si lo que estuviese allí escrito fuera algo contundentemente bueno. -“si, es que usted no tiene nada de malo, usted es una persona muy buena.”
Me mira otra vez. Y recoge las cartas y las revuelve de nuevo.
-“Vamos a tirarlas otra vez. Vamos a ver que veo…”
Yo lo miraba. Había acertado, en muchas cosas, en muchas cosas que increíblemente todos en esta ciudad tenemos. Es lo que uno siente con el horóscopo, pero fuemadre, se arriesgo a decirme de una que estaba roto, o que estuve. ¿Será qué eso se ve? Algo tienen estos señores, algo llevan, siempre nos encanta que nos digan en la cara lo que somos, o lo quisimos ser.
-“A usted se le va la plata muy ligero”.
¡Pues claro, siempre, ando sin un peso!
-Pero, usted da más de lo que recibe. Usted lo da todo y la gente no.
Pues sí, la verdad sí, eso siento.
“A usted le va a ir muy bien en la vida…. ¿Usted qué hace?"
-“Soy director de tv.” Dije pensando que es la primera vez que digo Director de TV, ese nombre me parece muy cañador, muy rimbombante, pero lo dije porque esto es absurdo y yo tengo que ganar algunas veces.
“Soy un contador de historias. Un ladrón de historias.” Dije mirándolo, y mire las cartas. Muchos colores, el que hizo esas cartas estaba bien colino. Y él me mira, se asusta adentro, supongo que sabe que yo lo estoy viendo, que lo estoy contando.
“A usted… cuanto se gana?” Pues esta pregunta si la tenía en mi lista, ¡pero maldita sea! no había pensado que decir. Dije que 800 mil. “Aja. ¿Y le va bien?” Yo le respondo muy orondo: “creo que esta es mi mejor época”. Gol.
“Pero, usted…” Mira las cartas. Se ven creíbles estos tipos, son unos verracos!
“A usted le tiene una carga, le están haciendo el trabajo, algo, algo…”.
Yo por colaborar, le digo que eso si, “Siento, desde hace un tiempo una “carga”, un peso en mis hombros me ha ido apretando los músculos.” No me acuerdo que dijo. Ah, creo que en ese momento entro la gorda, con el teléfono en la mano, le dijo que otro cliente estaba afuera, y le hace con los ojotes que es mi hermano. Y él me pregunta: “¿él es tu hermano?”. “Yo le digo que sí”. Y ella le pasa el teléfono, creo que era una Sandra, urgente.
El recibe la llamada. Y si, pura escena típica, de había una vez un brujo atendiendo un cliente por teléfono.
“Quibo Sandra. ¿Qué más?
Silencio. Tobías juguetea con las cartas. Yo lo miro.
“si, si, si mija yo ya la ilumine. Sí, sí, sí. Yo he rezado mucho por usted. Es que a usted eso que le están haciendo es magia negra, si mija, si mija, yo ya la ilumine”
“¿Cuándo va a bajar? Silencio. Yo miro los santos, un Cristo que hay en la mesa, mucha santidad digo para mí. Sigue Tobías: –“¿Mañana? ¿Y si me va a bajar aquello?... Pues como quedamos, en cien.”
Yo lo miro. No hay nada en ellos, no se inmutan, es como si fuese todo normal. Uno no lee el truco porque no hay truco, el truco es uno.
-“Veinticinco” Haga un esfuercito más. No?... Ah, bueno. Veinticinco pues.”
Me mira. Y le dice, “Pero oite, tráete un huevo…. Si, de esos de gallina. Bueno. Bueno. Que dios me la bendiga, chao”.
Creo que antes de coger la llamada de Sandra Tobías me había preguntado, que si los directores no son los que se piensan la novela y hacen los libretos? Y ahí dijo Alo! No alcance a contestarle.
-“Bueno, ahorita le hacemos un trabajo para limpiarlo, para que se le vayan esa malas energías.” Me dijo.
Era lo mismo que le había dicho a Sandra cuando le dijo lo del huevo. La verdad, yo quería que me limpiara, pero de verdad. Por supuesto me juraba que no tomaría nada, que iba o estaba dispuesto a hacer cualquier ridiculez, pero nada ingerido.
Me dijo un par de cosas más y me propuso, que para limpiarme, porque él me quería ayudar, que fuera ya por un huevo, y mientras yo estoy con el huevo él atendía a mi hermano, y después me hacia la limpieza.
Esto se estaba poniendo más bueno. Ahí si me dio susto, pero creo que tenía cara de felicidad. Salí, mi hermano se apuro a preguntarme como me había ido, y yo le dije que bien, que todo bien, que hágale que yo ya vengo. Y Salí apurado del edificio mientras mi hermano entro. Ahora pienso que lo asuste. Pero uno la verdad, ahí adentro, está en trance.
Baje las escaleras, mirando. Había un niño en la recepción de la agencia de turismo. Un niño jugando a hacer oficinista. Más gente merodeando, y el pelado del chaleco abajo en la calle repartiendo papeles. Mire hacia arriba, allá queda Junín. ¿Dónde compro un huevo? ¡Tobías maricón! Mire hacia abajo, estaba el ley, pero compra un huevo en el ley, ¡eso no lo venden! Este truco es funcional. Pensé en el parque bolívar, por allá esta todo. Subí hasta Junín, llegue a la esquina, los de las loterías siempre ahí. Ande hasta las cigarrerías que hay bajando para el cine porno. Había un granero, con la cubeta afuera y un letrerito en forma de nube que decía: $199. Saque una moneda de 200. Le dije al señor que uno, y él me miro, y yo pensé que él sabía el truco del brujo, o tal vez esto es una confabulación de la oficina de la alcaldía que maneja el centro de Medellín para que el comercio se mueva a las mil maravillas, inclusive, el comercio medio ilegal.
Me metí el huevo en mi bolsillo izquierdo del jean. Ande despacio, tranquilo, como si tuviese un huevo en el bolsillo. Regrese al edificio san Eduardo. Subí. Mi hermano aun estaba con Tobías. Me senté a mirar la tv, a pensar en mis papás que hacen esto cada rato, les gusta mucho los brujos, se hacen leer las cartas de cualquier loco. Buscan la suerte en las placas de los carros bombas, en las mariposas, en los sueños, en los pescados, en las tumbas de los seres queridos.
Le pregunte a la gordis qué si ella se hacía leer. Ella tampoco se esperaba esa pregunta. Dudo un poco.
-“Sabe que no. En la vida unas tres veces”. Dijo tres veces, y eso que está mintiendo, exagerando.
-“O cuando uno tiene preguntas. Se hace tirar no todas las cartas, sino uno o dos, y ya”.
Le dije que bueno. Entonces Trate de escuchar lo que le decían a mi hermano detrás de la puerta. La gorda lo noto, y dijo que a ella le gustaba mucho ese comercial, y le subió el volumen al tv con el control. Era el comercial del taxista, él que se levanta en la casa y sale con sus llaves y ve su “nave” estrellada. La mire, le dije que si, que bacano, y le pregunte por qué le gustaba.
-“No se… Es un comercial… muy, muy, (cara de dolor) fuerte.”
Yo miraba la imagen mientras pensaba en lo que hago cuando realizo un video, en lo que está gustando en el publico en estos momentos, en esas imágenes, como este comercial que muestra sin mostrar, mucho foco desenfoque. Muy al contrario de la imagen en el centro, todo que se vea, que sea todo bien claro. Estos productos tienen el error humano, el pulso de un humano, el miedo del humano a mirar y no mirar, a cerrar un ojo y mirar medio medio por el otro, a taparse los oídos cuando hay un tiroteo... En fin.
Mi hermano salió. Me dijo que si me demoraba? Yo le dije que no sabía, que era una cosita pequeña, que sí, que me esperara. Entre, y me senté. Tobías me dijo que le diera el huevo, lo miro y me lo pasó, me dijo que escribiera mi fecha de nacimiento con el lapicero. Escribí: 01-12-82 con mi letra horrible. Se lo pase, y él se puso de pie y se dirigió al altar.
-“¿Usted es católico? Pregunta Tobías.
-“Pues, yo nací católico, solo que he ido dejando el vicio” Le respondí mientras me paraba y me acercaba al altar. Presentí que venía otra cosa más ridícula, aun más ridícula de todos las que habían pasado.
-“échese la bendición”. Ay fuemadre, la bendición! Pensé mientras me tocaba la frente, el hombro, y el otro hombro y decía amén.
-“Ponga una mano en el Cristo” Me lleva la mano izquierda hasta el rostro de un Cristo de madera. Le dije a Dios mentalmente que yo no le rezaba ni mucho menos lo odiaba, que yo trababa siempre de dejarlo quietecito, que me perdonara esta infamia. Toque el rostro del Cristo y no paso nada, no se quemo ni nada raro, yo seguía ahí.
-“Mientras yo le voy haciendo la limpieza, usted reza tres padre nuestro en voz alta”. Fuemadre! Padre nuestro! No me acuerdo!
Entonces comencé: “Padre nuestro que estás en el cielo santificado sea tu nombre danos el pan… amén.” Y volví a comenzar: “Padre nuestro que estás en el cielo…” No lo hacía en voz alta, lo murmuraba mientras Tobías murmuraba palabras chamanicas combinadas con rezos católicos. “Danos el pan de cada día y perdónalos porque no nos sabemos el padre nuestro…”
Y en ese instante Tobías me pasaba el huevo por la cabeza, por las manos, me soplaba, soplaba el huevo, rezaba. Y yo termine murmurando otro pedazo que me acorde del padre nuestro y él termino. Me dijo que nos sentáramos otra vez. Y me paso el huevo.
“-Este es tu huevo, revíselo, a ver si es el tuyo.” Ahí pensé que algo andaba mal. Lo mire, y si, ahí estaban mis mamarrachos. Tobías entro al baño, lavo un plato, de esos hondos con flores rosadas al borde. Lo puso en el escritorio, frente a mi silla. Me dijo que me metiera el huevo en la boca. Yo lo mire, y le pregunte extrañado. “¿En la boca?” Y él me dijo aun más extrañado: “si, en la boca, ¿no puede o qué? Yo no creo que con ese huevo tan pequeño no seas capaz” Y me miraba directamente la boca.
Pues sí, siempre me han mirado la boca grandota que tengo, desde los odontólogos hasta los brujos, y me han exigido que la abra, que yo soy capaz. Y si, si soy capaz, pero no me da la gana. Pero bueno, la abrí y me metí el puto huevo en mi bocota.
-“Agachese.” Y yo me agaché entendiendo que era para tirar el huevo en el plato de rosas.
-“Diga: Cristo en el altar”. Yo lo mire, y solo dije aja aja. Y el repitió otras cosas que no me acuerdo. Y yo solo repetí: ajajajajaja, con el huevo adentro, y pensé en los amordazados de las películas y de la vida real, ¡que duro es esto!
-“Suelte el huevo” Y lo solté. Cayó al plato haciendo un sonido tan chimba, como aumentado en diez mil veces ese sonido seco. El huevo se reventó un poco. Salió algo de clara y de yema, pero la mayoría del contenido se quedo dentro. Nos sentamos. El asustado, como si sintiera el mal, me dijo que terminara de quebrar ese cosa, “hágale hermano”. Yo lo hice duro con un dedo, y el huevo termino de regarse en el plato. En dedo me quedo untado de huevo, y me limpie el dedo por debajo de la silla. Cuando volví a mirar el plato, y ahí fue cuando vi que el huevo estaba negro en la yema, como con sangre, como cuando está podrido. Tobías se asusta mucho.
-“Hace como un año que no veía una cosa tan fea como esta”. Y enrollo un papelito para poder manipular el huevo. Tenía, Tobías, una cara de miedo, de asco, y al final de nada, la verdad, solo arruga la cara y ya. Pero yo me asuste, y me maraville. Pillaba las cositas negras, eran como coágulos de sangre, y se veían horribles.
Me dijo, que a mí me estaban haciendo una cosa muy grande, una cosa muy mala, magia, magia negra. Y volvía a mostrarme lo negro. Que para que eso, tenía que comprar una vela. Y la dibuja, la vela, en la cartulina de mi hoja de vida. Hace una línea vertical, luego otra, dos líneas horizontales, una abajo y otra arriba que las une con las dos verticales, y después hace la llamita ondeante.
-“A las diez” Piensa dudando con el lapicero en el aire, “Mejor, a las 11, si, a las 11”. Y dibuja un vaso, como una especie de cono boca arriba, con unas líneas irregulares en el medio dando a entender el agua.
-“Reza, 33 padre nuestros” Y escribe el número 33, en el papel al lado de la vela que está al lado del vaso.
Y ahí mismo pienso, pues si no fui capaz con tres padresnuestros voy a hacer capaz con 33. Yo lo miraba, y solo externamente asentía. “¿Pero si se lo hace?” Yo le respondía que si mientras pensaba que no.
Luego escribió en otro ladito del papel donde estaba la vela, una lista de ingredientes. Yo no entendí lo que escribía ni que me decía, algo como laurel y clavos. En la receta era 2 de la primera y tres de la segunda cosa, y abajo terminándose la hoja escribió 220, y lo subrayo. “Esto vale doscientos veinte mil. Pero es para hacérselo ¡ya! ¿Está dispuesto?”
Yo me puse serio, o el rostro más sobrao que tengo, y le digo: “no, no, no creo”. Falto reírme. Es que mi mamá y papá van a donde todos los brujos, y compran esos menjurjes, y siempre pierden la plática. Y yo no le voy a dar a un huevon que hace ese remedio con colorantes y detergentes mientras ve las novelas.
-“No tiene plata, o no tiene tiempo.” Ya tenía un tono serio, y miraba de reojo el huevo con sangre.
-“Pues, no, tiempo, no tengo. Y plata? Mmmm, tampoco.
-“¿Entonces no?
-“No, no.”
Se le notaba lo enojado, ya era un tono de regaño.
-“Cuando eso le caiga, cuando ese trabajo le reviente…” Me mira. Cabecea como negando. “Yo le colaboro. ¿Cuánto tiene?”
-“No, no, maestro Tobías” Casi me río, en serio, casi se me zafa la risotada. “Yo hasta aquí”
“-¿Es que no quiere limpiarse? O ¿solo vino a probar?”
La cosa estaba tensa. Yo en esas situaciones me pongo muy nervioso, y a veces tomo estúpidas decisiones y termino diciendo lo que no debo.
-“Vea, yo vine para que me leyera, para que me leyera las cartas, pero no más. Yo no voy a comprar nada de esas vainas, y doscientos mil pesos, no. Mi familia cree en eso, va a todos lados, y aprendí, que eso no sirve para nada.”
Tobías se pone de pie, enojado.
-“Bueno, yo le quería colaborar, pero si no quiere” Mientras se acercaba haciéndome caminar hacia la puerta. -“Cuando caiga en tres días a un hospital, no vaya a culparme, ni culpar a nadie, el que tiene la culpa es usted, usted. No vaya a venir por aquí tampoco…”
Casi sonriéndome, le digo “Gracias, hasta luego Tobías, gracias, muchas gracias”. Y me despido mirándolo, y Salí. Afuera estaba mi hermano, le dije que nos fuéramos, y salimos por las escaleras abajo. Mucha adrenalina, mucha risa, es miedo revuelto con humor.



