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lunes, 18 de julio de 2011

Un favor: una vida menos...

Junio 10/2011

A la hora en que algunos, muchos, se miran fijamente a los ojos y se dicen en silencio qué tanto o muchisimo se aman, o que tan bonito es ser amigos, yo, me miro al espejo con mis ojos café y negros profundos, y me digo: qué horrible estás, tienes cara de derrota.

Todo este tiempo he estado lleno de días soleados y trabajados, pero también llenos de nubes, truenos y centellas!

(me lo regalo un loco que vende en el peaje por subirlo)

Los últimos, las ultimas semanas han regresado los problemas que me ponen a prueba siempre.

Pobre, viviendo de raciones, racioncitas y traguitos de plata.

Un esfuerzo bonito que estaba haciendo por ahí, por el estrés y las obsesiones, no se me antoja seguir.

Ah, por hacer un cruce prohibido, yendo a la carrera para una (des)conferencia, me partieron.
Eso que el man del transito (uno de tantos gallinazos que había) me preguntó que qué hacía en la vida?, y bueno, les dije, y me cambiaron la infracción por una más barata, que no pienso ni averiguar cuanto es.

Volvió la lluvia y me mojó. El veranillo a veces se retira, y deja sola a la niña.

A lo lejos, a 106 kilómetros, o a 180 más bien, decepciono, por la terquedad de la Temperancia de los más cercanos, por el maldito "qué dirán".

Hay, llegan, veo, siento, bellas muestras que me quieren, pero que no estoy en los planes cercanos, no medianos...

La moto pide a gritos arreglo urgente. Estamos pasaos de cambio de aceite. Y la "tecnicomecanica" se vence la próxima semana.

Matan a gente bonita. Se roban plata de todos los colombianos. Hay gente más putamente rica que uno.

Hasta subieron la marihuana 400%. Y es tan peligroso comprarla, que uno sale y no sabe si vuelve de "mercar".

Me cayó una gripe tremenda, que siento los pulmones llenos de agua, la nariz esta pelada de tanto rascarme, la sinusitis está fuertisima, el desaliento es anémico, el dolor de articulaciones es de la tercera edad, y llevó tres días rejodido, y hoy incluso, subí en la moto medio dormido, medio muerto, con el piloto automático salvándome la vida.

Y llego a casa, y nada, en los riconcitos de la casa, otra vez, llenos de mierda.

Vida de mierda pienso gritao. Otra vez otro ciclo de angustias y tristezas, me pregunto mientras limpio, y me enfado con los gaticos (que a partir de ese día me tienen fobia) pero no hay nada qué hacer, tengo una puta vida de mierda.

No entiendo de qué tierra roja soy. Ni de qué magnético y que rojo soy. Yo creo que nací el día que no era. Soy todo lo contrario a lo que dice el calendario.

Foto tomada una noche que se fue la luz (también se va la hifuepuerca luz) y un rayo iluminaba el firmamento.


Pero mañana, como muchos días, me levanto temprano para viajar a la ciudad. Y así no puedo limpiar (a menos que me levante a las 4am, y qué frío!), y no puedo pagar quién limpie (hay cero plata), no educar a nadie, no disfrutar la finca... por qué? porque me invento vainas para salvarme de la cadena que me echaron al cuello de mi mundo.


Entre más enfermo, más trabajo, más fuerzas saco.
Entre más triste este, más poeta soy. Poeta de mierda! Que ve luces, que deshila promesas, que apuesta distinto.

"Cae mierda, y la prensa dice que llovió".

Estoy derrotado, pero no me han matado.


Por eso, mañana seguimos, insistiendo en una vida menos perra. Por favor.

miércoles, 13 de julio de 2011

Persecución en carretera veredal

Nos bajamos del bus, y a pesar que habíamos cruzado los dedos rogando que parará de llover por dios bendito, en la carretera pavimentada que pisamos cuando nos bajamos las gotas chispoteaban anaranjado, y las gotas que escupía el cielo pegaba contra nuestra humanidades. Mire a mi amiga, y le dije que no había más remedio que cubrirse con lo que tuviéramos.

"Yo tengo una chaquetica", dijó.

Y yo, con mi morral de 10 kilos de peso, llena de vainas importantes como un computador, me tocaba a mí la carpa que tiene capuchita y que cubre hasta las rodillas, y a ella, que le había escuchado varias veces renegar que "lo que no le gustaba de los gaticos era su olor", le tocaba precisamente un pantalón plástico que huele a orines de gato de miles de años.

Las gotas sonaban en la carpa, mojaban los zapatos y los pies al pegar contra el asfalto, y nosotros con bolsos y bolsitas caminamos los primeros metros de 3 kilómetros que faltaban para llegar a casita.

Mi moto está mala, varada, "tirada" a 4 kilómetros en dirección contraria a la que caminábamos (hace dos días se varó), y mi amiga camina conmigo, porque le estoy ayudando a hacer un video, y como "nunca" hay tiempo, aprovechó mi subida en bus y el sábado (o sea mañana) para pegarse la rodadita conmigo hasta la puta mierda y camellar un poquito en la idea.

Y bueno, al pegarse el paseo, aceptó, firmó que iba a soyarse la lluvia, y la carpa cochina, y la conversa mientras se echaba pata, y el porrito que tratábamos de fumar cuidándolo que nuestros dedos mojados, y el aguantarse la carretera "destapada" llena de lagunas de pantano y ríos invisibles, y la oscuridad, y bueno, que nadie nos recogiera en todo el recorrido (normalmente pasa alguien y te dice qué si te arrima), y cuando íbamos llegando, di tú, a 600metros de la casa, a curva y una recta y una subida con rieles y un trayecto corto y una entradita y la manguita y la puerta de la casa, sentimos un carro acelerar y desacelerar el motor detrás de nosotros. La luz de las farolas que iban a pareciendo en la curva de la ye (donde uno deja la basura los lunes) dieron a entender que era un camioncito pequeño que cabía holgadamente en la estrecha carreterita .

No veíamos bien, las luces altas nos cegaban, y como ya no se necesitaba el "aventón", por intuición de caminantes nos corrimos para los borditos de la estrecha carretera de piedras y tierra mojada.
El carro frenó, como esperando. Supongo, no recuerdo bien. De verdad uno no recuerda bien cuando le pasan cosas extraordinarias. Tampoco creí que la escena que venia era importante, así que estaba ahí, poniendo poca atención, cansado y parado en un bordito y metido en una carpa que sonaba: "tas, tas, tas, tas, tas", y viendo el mundo por un pedacito en forma de rombo que la capucha formaba, miraba unos faros altos y luminosos me dejaban ver un paisaje de una vereda ya dormida, tranquila y oscura.

Seguro le volié la mano, para que pasara. Pero no se movió. Pensé que debía ir para una puerta de una finca vecina, y que era tan bacan que nos iba a dejar de caminar a los peatones primero.

Eran las 10.10pm de una lluviosa noche veredal, y regresamos a la marcha, y el camión también.
Volví a mirar, como a ver si es que nos quería llevar. Era un señor, sin duda, pero nada que lo podía ver. Nos quedamos quietos, esperando de nuevo. No hicimos ninguna seña ni movimiento. Yo estaba en la orilla derecha, y ella en la izquierda, y el carro como a 15 metricos. Varios segundos, solo el moto sonando y la lluvia contra el impermeable (tas, tas, tas, tas). Ni nos movíamos, ni pisaban el acelerador.
Ya con el sabor de la rareza en la boca, volvimos a caminar, sin mirarnos, como lo han hecho miles de veces antes de hoy, en muchas carreteras del pasado por donde se camino y se paseo. Y otra vez el bendito carro aceleró, y ese motor que suena muchísimo, y en ese silencio nocturno, mucho peor.
El pánico ya comenzaba a producirse quimicamente y se inyectaba en la circulación. Ahí si en rostro húmedo y encrispado de mi compañera de caminad debajo de una carpa rota.

Me acerco al carro. Es un camioncito pequeño, a contraluz lo veía más grande. Dos toneladas, cabina pequeña pero confortable.

"buenas?..." le dije al asomarme por la ventana que estaba abierta, y le vi la cara al señor. Su rostro decía que él, que tenia cara de Dario o Antonio, estaba algo loco gracias a la botella de Antioqueño que tenia al lado de la silla (y muchos tragos más que seguro se había tomado antes). El supuesto Dario no tenia las manos en el volante, y su cara no me miraba a mi, miraba al suelo, tal vez en ese momento veía borroso su pie puesto en entre el acelerador y el freno.

Me miro por un instante, y a la chica también, y con una voz de rascado, pronunció: "Suban!"
Con mi cara de serenidad sacada de la costumbre de vivir escenas excéntricas como estas o peores, le dije: "tranquilo, ya vamos a llegar".

Y con esa voz humedecida por muchos guaros dobles y triples con y sin pasante, gritó:

"suban!".

Carajo, estamos muy cerca. Camine hacia la casa, mi compañera al escuchar el acelerador me preguntí con sus ojos "qué es esto??!!". Y le hicé un gesto de que yo no sabia tampoco, pero que "todo bien", que es una rareza que no entiendo, pero que esperemos ver que de pronto es broma, o es simplemente es un borracho, o que es un vecino querido que no ha entendido las señas, y corrimos!!
En plena curva, donde el camino se hace estrechos, nos sentimos pisados en serio, y atravesamos la carretera y nos pasamos para la derecha donde había un morrito altico donde protegernos, creíamos.
En todo este rato, la lluvia no se ha ido por un instante, esta presente, mejorando la escena.
Nuestro susto estaba con todos sus muestras, ruidos vocales, nasales y gesticulares que solo se ven en las películas para adolescentes gringas.

Un muchacho en una carpa. Una muchacha en una chaqueta y un pantalón impermeables. Luz mortecina gracias al poste de la subidita. Carro furioso, embriagado y suponíamos, dispuesto a todo.

El morrito se desmoronaba con el peso y la fuerza de nuestro miedo.
"Marica, qué es esto? Falta mucho??!!" me preguntó una voz ya quebrada.
"Ya vamos a llegar, es que es arribita, no más, tranquila..." Respondió mi voz.

A pesar de estar asustado, cabeza loca y corazón acelerado, pensé qué por qué demonios había invitado de repente por chat a la nena que ahora estaba aterrada y con ganas de llorar, si no le hubiera dicho , no estaría involucrada en una escena de terror típica, donde ella, era el foco de la obsesión del conductor loco.
Mientras eso, me acerque, con cuidado para no caerme, y nunca tuve la calma para sacar la cámara y grabar, pero con mis manos mojadas me metí la mano en mis bolsillo, buscando el celular, y le prendí la linterna, y camine otra vez hasta la ventanilla apuntándole a la cara al señor, y darle a entender que estaba ahí, luchando, que también tenia una farolita que enceguecía.
Me acerque de nuevo a la ventanilla, y que el loco estaba aun más loco y más borracho.

"Parce, ya vamos a llegar a la casa. Es allí. Déjenos, déjenos parce!" Le grite un poco con un tono de cansando, de absurdo, de no me jodas parce que no me lo merezco.
Desde adentro la voz enredada me repite: "Montese que le va a ir bien...."

Con los ojos le dije a la nena que corriera, y ella lo hizó por una carretera que desconocía. Y él aceleró detrás de ella, y vi que casi la pisa . Las aceleraciones de los camiones en primera sacan mucha fuerza y levantan la trompa, como picando. Yo corrí al mismo tiempo con el carro, y me lo pase, y la alcance, y juntos buscamos la entradita a un mini caserío que estaba a 20metros al lado derecho. El carro loco nos paso muy cerca, y siguió de largo. El caserío estaba a oscuras y en silencio.

"Tocamos?" Me preguntaban mientras el camión afuera sonaba como si se hubiera encunetado, y su conductor seguía acelarando hasta el fondo para salir.
"pero donde?" respondí mientras buscaba alguna hendija que tuviera luz y me diera muestras de vida. Nada.
Me salí del caserío, y vi el carro encunetado, y sacándole chispas a las piedras y el barro. Me volví a entrar. Tocamos en la primera casa. Pero nada, nadie respiraba ni se movía adentro. Mierda!! Qué demalas, una escena de estas, mi me pasaba a mí, y acompañado con una niña que la quieren mucho en casa y que la llaman a ver cómo están, y que es nerviosa y que claro, tiene meras tetas y culo, y yo sin armas, y sin conocidos en la vereda, y sin fuerzas...

Pensé mientras buscaba más luces, y paraba la oreja a ver si alguien se baja del carro a matarnos, qué seria bueno llamar a la señora que me alquila la cabaña a ver si salia y me salvaba. Pero si la otra vez la llamé cuando me estaba inundando, y me dijo que me tranquilizará, que mañana, para qué putas la iba a llamar?!!

No sé cuanto nos quedamos escuchando, quietos.

Quisiera no contarles que el man se bajo tambaleando con la botella en la mano, y que nos gritaba que nos montáramos, que hifueputa, nos montáramos!! Y obligo (del pelo) a la nena a irse con él, a montarse en el camión blanco de estacas y carpa, mientras ella mordía y pataleaba. Y yo quieto, quietisímo. Y escuche que prendió el carro (casi no lo hace), y se subió los rieles, pero cogió a la izquierda, a una finca que linda con la mía por la parte de abajo.
Quisiera no decirles que me quedé frío, sin saber qué hacer. Y que minutos después, corrí a mi casa, aun asustando, sin saber qué hacer, sin tener los argumentos suficientes para explicarle a la mamá de mi amiga (que no conocía) a que se la llevaron y no sé íle fue bien o mal.
Quisiera no contarles que al otro día vi el carro mal parqueado en la subida, y no me atreví a entrar a la finca a buscar a Dario y a mi amiga (si aun estaba viva). Seguí mi vida, mi camino, mis problemas. Claro, no se me salia de la cabeza la noche anterior, pero había que seguir.


(Carretera donde pasó todo)

Pues, no es necesario contarles, porque no pasó eso. El borracho simplemente se fue, casi que no lo hace, y nosotros corrimos a la casa, y tomamos aguapanela, y pasamos la noche camellando, como si nada. Porque cuando la que se emborracha es la verga (como dijeron por ahí), y las tetas quedan intactas, y nadie graba y ni ve una escena de terror nocturna y veredal, no pasa nada y no es noticia y solo es una anécdota absurda más.

Morrito donde nos montamos para que no nos pisaran.


El caserío de los Vélez en una mañana tranquila.

La cuneta donde el carro rechinó.

Y este es el carro asesino. Bueno, el carro borracho y loco. Bueno, no, el dueño, que a veces lo veo en sano juicio por ahí en la carretera, y me saluda (me pita). Yo nunca me le treparé, pero un día, seguro, sí le digo lo que nos hizó pasar en una noche lluviosa y lejana.

lunes, 13 de junio de 2011

Ya no quiero contar mis historias

Estoy lleno de picaduras por todos lados. Debo cargar chiches, pulgas y demás, de aquí para allá... pero eso no es lo que quiero decir. Lo que quiero escribir ya son otras cosas que no sean estas bonitas y feitas de la vida mía.
Tal vez me ponga a inventar, o a poner más cuidado en los otros, y quién sabe, en sus imagenes y gestos, quede reflejado yo.

La voz mía en los inicios de Mayo (2010) by Elreticente

martes, 7 de junio de 2011

Una lanita que pica

En una noche, en mi casa de ciudad, algo me pica, y por pereza a escribir, lo grabe en el celular.
Algunos son gagos, o grandes oradores, yo soy un desastre, pero ahí queda, la voz aburrida de un hombre que le pica una lanita.


Lanita que pica by Elreticente

viernes, 6 de mayo de 2011

las minivacaciones

17/04/2011

Hace un frío terrible. Estoy exagerando, pues. Pero los pulmones me duelen, los dedos de los pies y las manos se ponen muy fríos cuando los saco de las (estoy contando) cuatro cobijas que tengo encima.

Pero hay luna llena, estrellas, nubes batidas. Ya no llueve, tal y como lo hizó en la tarde, toda la madrugada, en la noche (que me chupe en la moto de venida),
en la tarde, en la mañana, ayer, antier, y antiayer.

Es Domingo, y son las 11.32pm. Y me acabo de leer "Cartas a Estanislao", de Fernando Gonzalez, y estoy escribiendo
en el blog de notas del nuevo windows (pirata) que me instaló alguien que no conozco.
El filosofo? genial. Sus cartas dan ánimos,
muestran rabias, recuerda que han habido hombres muy libres en nuestra tierra de gente tan tirana. Le dice canalla al Canalla, y señor al que es señor.

A veces me dan ganas de leerme todos los libros, y ser sabio para poder llenarme de razones, y así poder ser el más tonto de todos.
Otras, a pesar del clima, quiero irme a caminar, a recorrer el mundo, para entender el resto de colores, sabores, texturas, idiomas,
rostros...

Pero, mientras el gas de la pipeta se anda agotando, y la comida de gatos en la bolsa quede solo para un día, y ya no haya panela... yo no me afeito,
no me baño, no me cepillo los dientes, no me quiero levantar de la cama. No quiero hacer nada de nada. Quiero dormir, así afuera atardezca bonito.
Quiero cerrar los ojos así en el chat me pregunte cómo estuvo mí día.

Aun hay goteras, Aun hay tarritos. Aun la gata no tiene los gaticos. Aun estoy triste. "Animal triste" se repetía Gonzalez.

Mejor me acobijo, y le doy play (si el compu deja) a una película que me prestaron: "La Escafandra y la Mariposa".

Bievenidas minivacaciones necesarias, ya sea para no hacer nada, o dormir, o leer, o fumar, o estar despierto en la madrugada e ido en pleno sol.
Eso sí, no rezaré, porque ya se me olvidaron las oraciones.

martes, 24 de agosto de 2010

La noche y el día de Salome



Estaban dos gatos afuera, y ella lloraba rarisimo. Como siempre no quedó en la grabación, pero sospecho que llora a los padres de los chinos.
Mi duda es, si los gatos no son de Max, quién los va a entrenar y eso? Yo no veo a Max en esas... en fin.



Al otro día, la gata aun tiene sus gaticos. Entonces les muestro uno de los nidos que le armé para que durmiera plácidamente, cosa que ha hecho. Y claro, mostrar su pereza y su relajada existencia, y la mía también.

Ahí perdonan lo verde de la cámara del celular, y mi falta de tacto con la gata.

sábado, 10 de julio de 2010

El Parque del Poblado se ve muy triste así

Anoche salí de reír con una sección de Acción Impro, y esperaba estar un rato en el Parque del Poblado, mientras los amigos se tomaban una cerveza, cuando me encuentro con la sorpresa que lo habían sellado.

Una gran estupidez. Hasta yo, que no me amaño en un parque que parece una pasarela, donde todo el mundo es borracho. No me gusta que me vean, y ya el alcohol me hace mucho daño. Pero por Dios! era el parque donde se hace la gente masivamente y tranquilamente en Medellín.

Por eso cogí mi cámara, he hice un video:



Y recién esta mañana me llega un correo de un amigo de redes (que ya no es tanto) que me vio desde lejos, desde su "nuevo" parche, hacer el video.
Se los comparto, porque él tiene más autoridad que yo, en la vivencia y problematica del espacio público llamado, El Parque del Poblado:


Por ahí lo vi yo ayer, en el desparque del poblado, con su camarita, haciendo lo que muchos más deberíamos hacer...
Testimoniando y con ganas de no quedarse callado... Imagino que como yo, usted estaba entre la indignación y la sorpresa al ver que ya uno no puede sentarse en el parque del poblado a tomarse una cerveza....
El bla bla bla incomprensible de las autoridades y la simple fuerza materializada en vallas y en cintas para impedir que las personas ejerzan su ciudadania y su presencia en la ciudad... Nos tratan como a la mierda... lo particular -

Y si tengo que reconocerlo - es que antes de este atropello intentaron acercamientos un poco más dialogados... Sin argumentos, pero al menos pedían los señores de espacio publico que uno no se hiciera ahí.... Igual, sin motivo y sin razón aparante, simplemente el "aquí no puede sentarse".... en fin...

A parte de este despropósito que es impedir que uno se haga ahí, quería comentar un aspecto puntual: 3 policías andando en nubecita y haciendo parar a la gente....
3 policías haciendo eso, en vez de ponerse a agarrar criminales y desquiciados...
3 personas de la autoridad destinadas a parar gente... si ya de por si todo es un despropósito, lo es aún más el que destinen el sueldo de 3 agente de la policía simplemente para eso...
Realmente este pueblo lo están manejando con las patas... no es un descubrimiento, obviamente, pero igual da mucha pena y mucho dolor...


El parcero se llama Federico Ruíz. Y tiene toda la razón.

Ahora, ¿qué hacemos ante esta bobada y estupidez?

martes, 1 de diciembre de 2009

1 de Diciembre, bienvenido!

Me acosté temprano. Estaba muerto. La enfermedad que “esta dando” recorre mi cuerpo, y me dice al oído que me acueste, y que no más.
A las 10 estaba buscando cama, a las 11pm estaba tratando de dormir. Faltando 10 para las 12am, 5 “tacos” que sonaron durisimos me obligaron a despertar.

Salí a la sala, la casa estaba sola con la luces encendidas, el televisor en Mute y en el ambiente no dejaba de sonar pólvora. Mucha pólvora.

Fui hasta el asomadero, y termine de ver la bienvenida con mi hermano que fui quién grabo este video, porque se suponía que ni de riesgos me iba a levantar.



Mientras los “calientes” estaban en un operativo impresionante, la ciudad de Medellín frente a nosotros, y de espaldas, y al lado, y en la puta mierda, estaba tirando pólvora al aire, dizque celebrando la llegada de navidad, de las fiestas decembrinas.

Mientras miraba para todos lados, el ruido se volvió natural, la ciudad así de absurda me pareció más bonita. Todavía estaba dormido, todavía estaba soñando.

Regrese a la camita. Pelie y perdí con el regueaton que ponían durisimo a tres casa. Y cuando lo apagaron, dormí creyendo que todo esa pólvora, era una celebración colectiva de mis 27 irreverentes años.

Dormí. Creí. Se quemaron. Todo fue efímero. Yo estoy aquí. Mañana exploto. Felicidades. Hola Navidad. Feliz cumpleaños chino!!

lunes, 4 de mayo de 2009

Hoy, La Lavadora

Acabo de echar la ultima tanda de ropa a la lavadora “LG” que me trajo a las 6,30 un bacán que trabaja para “JG Lavadoras”, que es donde alquilan lavadoras a domicilio, y hasta de noche. Hoy lavamos cobijas, y una bolsota de ropa que tenia en mi pieza.



Hoy volví a preguntar cómo es que es que se lava en una lavadora.
Hoy volví y me moje los pies en algún momento mientras iba o venia.
Hoy metí la mano en la ropa sucia, y el jabón barato, y el agua en hasta arriba” para que tape las prendas.
Hoy recordé que mi mamá me dio, algún día, 200 mil para que compráramos una lavadora, y estas son las horas que todavía llamamos a empresas como JG, o llevamos la ropa hasta la empresa.
Hoy recordé que mi mamá ama las lavadoras, que dice que esa fue su mejor inversión.
Hoy recordé que no la entiendo, porque yo máximo lavo mis panataloncillos y no más.
Hoy recordé que mi mamá me lavo la ropa siempre; con o sin lavadora.
Hoy recordé sobre todo a mi mamá, y al lavadero, y al jabón rey, y a los pantalones desteñidos, y las manos rojas, y el cansancio en la espalda.
Hoy recordé las rabias de ella cuando lavaba a mano o en lavadora.

Hoy quiero hacer muchas cosas, entre esas lavar la ropa que me pongo todos los días, y que no me de rabia quedarme hasta tarde o pararme y mojarme y pagar 9000 por tener una lavadora que “hace burbujas” toda la noche en mi casa.




Ah, si me alcanza los días, me compro una lavadorcita de esas que buenas y chiquitas. Llamaré a mi madre a preguntarle, y a contarle que aparecieron sus 200. Algún día.

PD. Un trino explica todo.

miércoles, 1 de abril de 2009

Hoy, el crepúsculo

Hoy, en un día frío donde estuve al frente de una pantalla casi todas las horas, salí en la tarde a mirar el atardecer.

Estar pendiente para ver las luces de la calle encenderse, caminar mientras la luz cambia a cada paso, sentir el frío de las casi seis de la tarde, es ese placer de presenciar la puesta de sol, pero más que eso, es el instante exacto donde no es día pero tampoco noche.

Recuerdo que desde niño trataba de estar en el quicio de la puerta, o en las escaleras de la cancha, o desde la ventana del colegio, en en una maga comiendo mangos, siempre buscando presenciar el atardecer y la anochecida.
Siempre pensaba muchas cosas, sobre todo en el futuro, en los días que me faltaban por vivir. La noche llegaba, y uno tranquilamente se ponía de píe y caminaba hacia la casa, o para el transporte que te lleva a algún lugar donde pasar la noche, la oscura noche.

jueves, 28 de febrero de 2008

Ayer me reí con mi hermano

Dijo un chiste. Jajajaja. Largo, duro y a carcajadas nos reímos. Ya estamos grandes. Y aun somos pequeños.

Íbamos para la casa, despacio, era la noche. Mi hermano Jorge y yo.