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lunes, 25 de julio de 2011

no hay tiempo sino de vivir

Junio 20 (2011)

Por supuesto aún cuento historias reales. Eso es lo que me sobra a mí: realidades!

Lo que pasa es que las historias reales las combino con otras historias del recuerdo o la invención, solo con el animo de imaginar, de divertirme.
Y de vez en cuando, como hoy, me da por contar cosas.

Qué ayer ande en moto unos 200 kilómetros en medio del agua, y fuí al pueblo, y comí en casa, y salí al parque ha conversar con los que se apuntaron sobre problemas, y hoy, de nuevo en Medellín en una mañana soleada, y hasta el Carmen lleno de neblina y agua. Más agua.
Me duele la nalga, sobre todo.

Es lunes, y mí cansancio parece de viernes.

Mis altos y bajos anímicos no son otra cosa que realidades.
Hay días que sonrío y saco el positivismo como el mago que saca su conejo blanco y asustado del sombrero. Y otros, como hoy, me desinflo, y me recuerdo que está vencida "La tecnicomecanica" de la moto, y que la próxima semana se vence el seguro obligatorio. Y debo mucha plata... A la mona 15o, a Carlitos 60mil, a mi papá casi medio millón... Y desde febrero no sé qué es hacer un "mercado" de cositas para mi casa. He aprendido, si eso se llama aprendizaje, a vivir a punta de raciones pequeñas de papel moneda. Ahh, y no tengo EPS, entonces, "nunca me enfermo", es mi lema.

Haciendo cuentas, llevó dos años bonitos, pero durísimos. Tal vez Dios no me quiere, y yo tampoco a él, pero ese es otro post.

Y en esos días buenos, en esos meses que saco la cabeza como perrito arrastrado en corrientes borrascosas, junto con los amigos, lanzamos proyectos alternativos de comunicación y resistencia, apostándole a múltiples maneras de contar.
Escribimos y grabamos nuestras realidades y verdades, para generar olas (muy pequeñas) de opinión.



En días malos, se decide estar lejos de las amistades que no comprenden los tiempos, ni los ánimos.
Y se decide no ir a Campus Party, por plata, por tiempo, por mente.

Estoy escogiendo qué peleas luchar.Tanto tiempo (desde que se nació) tan débil y tan frágil, pero tan terco y tan impetuoso, me tienen aquí, a los 2. Ni , ni . Si debo, pero no mucho como otros. Temo a algunas cosas, pero no demasiadas. Me falta, a veces, lo justo para lo necesario, pero a pesar de eso, se tiene el coraje de seguir en medio de la pobrecia que me hace ver más hippie, y las picaduras de pulgas que me hacen ver como un variceloso, y las carpas plásticas y los sueños rotos que me dejan ver como un niño mojado e inocente.
Soy libre, eso sí. Y sigo en la lucha por un mundo mejor, inspirado en los que están terminando su ciclo y nada tienen, o los jóvenes que nada saben y la sociedad les niega casi todo.
Yo los veo, los escucho, y sé masomenos quién y cuando los condenaron a la pobreza, a las enfermedades y al dolor, pero casi nada puedo hacer distinto a defender mi visión de un mundo diferente, aferrarme fuerte a un presente e imaginarme un futuro promisorio, y por más balazos me den más valor obtengo para no soltarme, porque hay días buenísimos, donde el equipo de uno gana el campeonato, o tu mamá te hable bonito y te embuta comida, o tu amor te diga en caracteres que aún te ama y te que te ayuda hasta con regalos de pesos oro... entonces, así sigues respirando, viviendo día a día, de ultimo y muy demalas para todo, buscando no sé qué....

viernes, 27 de mayo de 2011

El 28 de abril del 2011

Iba a decir que: estaba cansado, que las vacaciones me dieron alegría y otras energías, pero me malacostumbró con tanta vagancia. Que ayer me mojé todo el día, porque está cayendo mucha agua, muchisima! y que hoy hizo un día de verano de esos picosos.
Que de bajada la carretera estaba llena de derrumbes, y un día y medio después, de subida, aun estaba llenisima de derrumbes y deslizamientos, y buena parte de Rionegro está inundada. Triste.

Es jueves y se ha hecho muchas cosas, cinco programas, ir a reuniones, salir a la calle a recibir sol e ideas. Y que me dieron una noticia que me alegro mucho, y que de rebote me hace preguntas a mi mismo, a mi vida, a las luchas y las ideas empresariales y vitales.

Pero, al llegar a casa, queriendo prender el fogón y quitarme toda la vestimenta, darle comida a los gatos, limpiar el popo, revisar la casa, ir al baño, cambiarme a pijama, y todo lo demás... pero de entrada ya Salome no tenia la barrigota, entonces corrí a ver la comida, y estaba casi entera, y subí a mi habitación, y en plena cama, un gaterio el jifuemadre!

Cinco gatos: Tres amarillos, como la mamá. Uno negro negrisimo, como deber el papá. Y otro mono con blanco, que es la combinación de los dos. Demasiados gatos para alguien que no quería, y que ni siquiera es capaz de luchar y justificar su vida, ahora para sostener ocho gatos, que es lo que hay en esta casa ya.

Pero, con tranquilidad me quité la ropa, calenté la guapa, fui al baño, y iba limpiando y acomodando en otro lado la gata y su gater+io, y no se me quitaba el buen semblante que he tenido todos estos dias y que me a acompañado a otros momentos malucos, y sigo ahí, diciendo que todo bien, si así es qué es, así es que se vive mejor, tranquilo.

Y gaticos, bienvenidos a este mundo de mierda, a mi vida y casa de mierda, la van a pasar muy bien. A menos que sean unos amargados ahí!!!


Ya es viernes y la noche está fresca. Incluso no está tan fría. Se me cierran los ojos, y hay que descansar, porque la vida sigue, porque hay vidas apenas naciendo, que te obliga a esforzarte por ser feliz, o por ser, simplemente.

lunes, 23 de mayo de 2011

Chao minivacaciones

Domingo 24 (abril), se terminan las (mini) vacaciones.

Escribo en el vidrio de la cocina "Aquí, el Paraíso", y días después, con la pitada de los frijoles se leer el mensaje algunos segundos, un instante de autopublicidad.

Le hago el cambuche a la gata con una camiseta de Canal U y otra del Festival de Cine y Video Comunitario.
No le gusta abajo (por frío), ni en el mueble (porque Max y Ramón ya lo llenaron de pelos),
ni en otra parte distinta a mi lado. Pero está que tiene!

Camino por los alrededores de la casa, que no los conocía, pues, no había estado tantos días en casa, solo, en casa.

Y camino, y conozco, y los gatos también, y a veces, o siempre, como no sé nada de nada, miro la realidad consultandola con la Wikipedia (internet), que describe ciertamente lo que es un Lulo, por ejemplo.

Pero, no me dice cuando esta maduro, y tampoco, me resuelve el problema de no tener licuadora. Lástima!


Leyendo "Colombia Amarga" (ya estamos en los días de las crónicas), me doy ánimos (vamos morsa!!!), pues, hay gente que vivió o está viviendo o vivirá putamente mal, y yo, mal que bien (esa frase me gusta) estoy en el paraíso invernal.

Digo que estoy solo, pero no es tan cierto, pues, aun tengo a quien llamar cuando estoy en crisis, y vivo con tres almas gatunas, y más las que vienen... entonces, como Arjona (perdón al que no le guste), realmente no estoy (tan) solo.

Mañana otra vez a la ciudad, a laburar, a hacer posible lo imposible, y por los laditos, (esto lo estoy aprendiendo) debo volver a retomar mis proyectos, esas nimiedades que se me ocurren a mí, solo a mí, y que viendo el paraíso, la carretera, la ciudad, la empresa, la vida, la amistad, y todas las mierdas que uno vive a diario, es lo poco que tengo, y lo que debo cuidar.

Seguir escribiendo así de seguido, como si estuviera enfermo.
Volver a lo de los graffitis. A subir fotos, a salir a la calle, a hacer Performances, a escribir lo que nadie quiere leer.
Hacer y editar y compartir más videos, de esos que están en carpetas que algún día por no sé qué puta razón se borrarán, entonces, están más seguros en Internet, donde hacen reír o enojar a dos o tres humanos-maquinas.

Y Juan, a echarle ganas a dos documentales que tengo por hacer (vamos morsa!!!), uno es sino una semana (o dos). El otro, si necesito 3 meses.
Pero la idea es echarle magia a eso.
Y, claro, no menos importante, escribir y hacer posible nuevos negocios que me conmuevan y me diviertan más y mejor y más pago.


Lo otro, la suerte, las sorpresas, las torpezas, las carambolas, los otros, lo que no está en mi y no controlo, es, inevitable, y debe ser bienvenido, no me debe estresar ni entristecer (mucho).
No espero demasiado tampoco, ser feliz, y tener la papita diaria, y no más compadrito, no más comadrita, vivir en paz.

lunes, 2 de mayo de 2011

Soy un damnificado más

Son las 12.05am.
Volví a casa como a las 10, en medio de un torrencial aguacero, a 60k/h, porque ya se va aprendiendo el camino, y se va conociendo las mañas de las mulas y buseros.
Después de la ceremonia de quitada de impermeables y comida de gatos, y poner a calentar el chocolate, me encontré en el segundo piso con una casa llena de goteras. Encima de las escalas (cerca a la biblioteca) , y la humedad de la pared está grandisima, y como regalo para ayer martes, una goterota encima de la cama. Colcha, sabana, colchón, y un poquito del otro colchón se mojaron. Miércoles!!

La casa es una cascara de huevo. Muy bonita, pero muy frágil. La señora dueña me dice que hasta verano no se puede arreglar (la llamé por teléfono). Que corra todo, y que ponga coquitas, me dijo. Eso ya había hecho, y ya estaba rogando que no llueva más.

Yo haciendo planes de ir a recorrer Colombia en moto, y me dio cuenta que no tengo plata (antier baje “rodando” por la autopista para ahorrar gasolina que andaba en neutra y solo tenía 1000pesos para vivir) y hoy solo tengo para el tanqueo de mañana, y me alcanzo para comprar tostadas y unos Doritos, y no me puedo varar. Que dizque me voy a ir para Los Llanos, a sabiendas que llueve en todas partes, y hay que cuidar una casa que se puede derrumbar de a pocos. Imaginandome ver el horizonte en el Cabo de la Vela, y nada, por aquí estaré cuidando el parto (el cuarto) a una gata que ya está vieja y cansada y gruñona.

Suenan las goteras en las cocas. Me tengo que ir a dormir, porque es gratis y me cae muy bien.

Mañana más huecos, humedades, y cuentos de una vida perra.

lunes, 28 de marzo de 2011

un mes de mierda y otras noticias, parte 6

Ya es 08/03/11

Por primera vez durante este mes –larguito- de mierda y otras noticias, sentí tristeza/pereza/rabia de subir a la casita de campo.
Por primera vez en mucho tiempo no supe responderme ¿qué estás haciendo con tu vida?
No hay respuestas. O si las hay, son errores o elecciones erróneas. Siempre estoy en ceros, en tablas (como dicen en el futbol), sin nada, como en el comienzo de los tiempos.
Seguro debe ser porque ya estoy dejando los días en los que uno se prometía segundo a segundo un mañana mejor. Yo ahora, solo quiero un presente bueno, bacano, amable, mío.
Pero vamos por partes. Qué ha pasado antes de estar triste y rumbo a casa y sintiendo las gotas pegar en los plásticos, y sentir el frio entrase hasta el alma?

escuchando mezclas

El fin de semana pasado unos parceros vinieron a grabar la naturaleza, y así pasamos la noche del el sábado y el domingo.
Y la semana se fue en ir y venir día por medio al campo, y al otro día pasar la noche en la ciudad (en la oficina).
Y la moto ya estaba pasada de cambiarle aceite y pastas y bandas y etcéteras.

Chocolate de carretera, en un día de esos

Fue una semana llena, llenísima de trabajo hecho porque los otros (con los que camellas) andan alegres y quieren y quieren comerse el mundo; entonces, yo por contagio trabajo incansablemente.

Y así llega el fin de semana, y otros parceros visitan la casa. Y el cansancio, el humo y las pelis, y el leer y hablar, me entretuvieron en casita otro sábado y otro domingo.


Ya cuando el mes se anda cumpliendo, y no se está acomodado ni feliz del todo, pero se tiene unos gatos que juegan con cuanta mariposa hay en la manguita, y que la tarde caiga bonita sobre tu casa, y te dicen que te aman desde muy lejos, uno sigue entusiasta en medio de las no ganas, y del montón de malas suertes acompañantes.

Pero toda esa belleza llega hasta que vas a pagar tu primer de arriendo, y te reciben la plata, y te dicen inmediatamente que tienes que entregar la casa.
Pam! Pum! Plop! ¡A dios paraísos!

Le pregunte el por qué -un lunes a las 8am- a la arrendadora, y me dice varias cosas:

-Que su casa está hecha un mierdero. Que se le va a caer su bien más preciado.

-Que el mueble –en ele y rosado- que yo le deje quedar en mi casa se lo tengo que pagar porque los gatos lo tienen llenos de pelo.

-Que yo ando antipático los últimos días.

-y que tenía que pagar cumplido los 5 días del mes.

Sin poderlo creer, y temblando y a punto de llorar (no de tristeza, sino –como cuando el tombo me partió- de rabia e impotencia) en medio de esos argumentos tan débiles como queja de hermanito menor a la mamá que acaba de llegar a casa después de andar toda la tarde.

Le fui respondiendo, uno a uno sus argumentos. Le dije que yo era el que vivía en la mierda. Y que la verdad, los gatos solo han ensuciado la sala, que son 6 pedacitos de cemento rustico donde cagan y mean a pesar de tener todo el Carmen de Viboral para hacerlo. Así yo los golpee, así los grite, así me da mucha piedra ser un limpiador de mierdas semiprofesional.

Que el mueble rosado no me había sentado ni una vez, y que aspirándolo se arreglaba, pero si había que pagarlo, como el cemento lleno de orín, se cambia, se paga, se destruye y se construye otro.

Que estaba poco simpático, porque he tenido un mes de real mierda, donde no había podido comprar una bendita trapiadora, ni el resto de cosas y cositas que necesito para ubicarme en la casita, porque las platas de los negocios se demoran en llegar (como siempre), y porque la suerte me ha traído varadas y partes y demás cosas que me han mantenido más lejos de la gente que de costumbre, y así lograr no contagiar mi mala suerte a cualquier desprevenido.

Y que la plata, por lo cual ella(s) – la hija también estaba ahí sin bañarse llena de argumentos para que me echaran- reconocieron que me pedía la casa (por impuntual), era que estaba en el banco y apenas se pudo tener física el finde, y al final del domingo en la noche o el lunes en la mañana, a mi me parecía como lo mismo entrega.
Obvio, a ellas no les parecía lo mismo, y en medio de regaños y consejos y promesas –mismas que yo he querido cumplir pero como ustedes han leído no he podido cumplir- me dieron otro mes de prueba.

Ya eran las 8.30am, tenía que bajar a la ciudad, pero les dije que me dejaban vivir en paz, que me dejaran acomodar, y que de verdad me preocupaba que fueran tan estresadas y tan materialistas a la vez, porque yo era un relajado y poco materialista.

Triste baje a la ciudad.

Huí para el campo evitando la maldad de la gente mala de la ciudad, y la casera me sale complicadísima, metida, incumplida, y capitalista. ¡Maldita sea!
Que la gente “buena” porque no barra y limpie la casa obsesivamente, y porque soy un mal papá y un relajado con el tema de la plata me hagan sentir y me digan que soy una mierda, me termina de desilusionar la vida.
Ni los hippies dejan vivir en paz al que dice y hace diferente.


Lleve la moto al taller (era hora) y tratando de no deprimirme fatalmente, llevo estos dos días (donde he llorado rabias tristes delante de los gatos) más en silencio, a ver si escucho donde ando desequilibrado.

He contando a los que han querido las historias mias, tristes y comicas.
He mirado al suelo, porque más que del cielo, es donde saco fuerzas.
Y claro, he barrido y trapeado la sala y cada rincón en un martes a los 10pm a 5 grados (masomenos).
Tengo la sensación en la boca del estomago, esa que me echaron de aquí, de lo que decía como paraíso, y que ya no tengo sino un colchón y tres sabanas en Medellín. Una sensación como cuando no se tiene lugar, ni rumbo, ni metas, ni sentido.

No demora el autor de este espacio y estos textos, en dejar de llamarlo “Reticente”, y titularlo mejor: “Diarios de un señor triste”.
Hace poco llegó otro mensaje de mamá:

Vive y disfruta cada instante de tu vida ama lo que haces haz las cosas porque quieres ser feliz estas a cargo de tu propio ser y cuando sientas que tu corazoncito se te arruga no pienses que estas deprimido solo que estas distraído te adora mama”.

Con todas mis historias, a veces me dan ganas de comprar una nevera, y segundos después, se me quita.

Soy un sismógrafo que marca tristezas.

lunes, 14 de marzo de 2011

un mes de mierda y otras noticias, parte 3

Otro pedacito de la historia de vivir en el campo y la ciudad que me anime a escribir. (18/02/2011).

¿Y para qué salir de la ciudad por la zona norte en medio de un diluvio, por medio de los carros y solo creyendo ver prismas rojos y amarillos que dan a entender que el de adelante frenó, o viene una curva por la intermitencia de los prismas que veo a través de la lluvia y de las gotas que están rodando por el plástico rayado de la visera del casco rojo?

¿Para qué desde hace 3 semanas (en kilómetros, más de 1500 recorridos en la moto roja) de estar subiendo en medio de la neblina y las gotas gigantes, esas que se meten por dentro de los impermeables que ya están viejos rotos y son de diferente color y tamaño, y te van mojando poco a poco?

¿Para qué andar 60 kilómetros de ida, y otros 60 de vuelta, y correr por la meseta de Guarne (que comienza en el "alto de La Virgen") donde hace un frío tenaz, que donde no lleves guantes y bufanda (así sean mojados) la pasaras muy mal? (y ya me ha pasado).

Tal vez para pensar en el trabajo, en las ideas, en el amor... Para hacer y deshacer a 85 kilómetros la hora?

¿Y para qué te aguantas Rionegro y sus miles de "policías acostados" y glorietas y semáforos y tacos y tacos, y San Antonio y su farra y su glamour vaquiano?

Debe ser porque pasas por la fabrica de Nacional de Chocolates y mueres de locura por el olor que invade el casco rojo y se mete en tus narices el olor a Festival de Vainilla?
O porque compras mecato, dulces y dulces en el parque de San Antonio?
O porque cuando comienzas la vía La Ceja después de los dos últimos reductores de velocidad del corregimiento farrero parece que el alma se tranquiliza y el corazón bombea diferente?

¿Así falten algunos kilómetros y ya no haya luz en la carretera, y haga un frío más terrible?

¿Así no puedas ver nada en la oscuridad?

¿Así te toque montar en carretera destapada destapada un rato más?

Debe ser porque compras cositas en la tienda del corregimiento a precios muy bajos, incluso, a "precio sugerido al publico" como dicen algunos productos?

o porque llegas a casa y apagas la moto (que lleva 1 hora y media roncando al ritmo de acelerador) y ves el cielo iluminado por estrellas que iluminan el campo verde oscuro lleno de sonidos invisibles?

Y bueno, ¿no te importa que la luz se vaya apenas llegas, y te toque cocinar a punta de velas y gas?

¿Así te toque cada día que llegas cansado y trajinado limpiar la mierda de los berriondos gatos? (que es bien hedionda)

En días, y años donde los amigos y enemigos, conocidos y no conocidos se andan haciendo felices en fiestas, o se la pasan viajando, o se casan y tienen hijos, o se hacen millonarios, o tienen una vida normal, yo ando viviendo como lo haría uno cuando este viejito (cuchito)... y después de toda esta preguntadera, sonrío, y estoy un tantico feliz escuchando AM (radio) y titiritando de frío y felicidad mirando desde afuera y desde adentro esta casa bella como un paraíso.

Las mañanas de sol me ponen muy feliz.

La clave es entender que soy un perdedor que sabía lo que era, y que se trazo un camino inconscientemente, malo, muy malo, y otras veces bueno, muy bueno, y lo recorre, y que lo que le anda pasando: trabajo, proyectos, amigos, amores, es un milagro, es una ganancia...

Cono en el Carmen de Viboral, los domingo que puedo y salgo a pasear.

Granadilla que me regaló la dueña de la finca.

no debió pasar, pero se disfruta y se celebra mientras las dos o tres cosas bonitas que me pasan en mi vida melancólica y oscura me pasan algún día, esporádicamente, sin mucha bulla...

Los fines de semana hasta cocino.

Luis Ospina dijó cuando se mató Andrés Caicedo leyó la noticia en el Aeropuerto y pensó: "cómo se mata una persona que acaba de comprar una nevera?".

Yo todavía no compro la nevera. Pero va a tocar, porque afuera se dañan las cosas; el paso de los segundo pudre la materia.

Se nada, sé hacer mucho esfuerzo, todo para morir en la orilla.

Noches estrelladas como antes nunca he visto.

Suena el celular mientras escribo. Es un mensaje de texto. Es de mamá. La hermosa dice textualmente:

"La vida es una obra de teatro que no permite ensayos por eso canta y rie baila y llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos gosa tu obra de teatro que yo desde aqui estoy sonriendo contigo te adora mama".


Para que respuestas si ya sabemos desde la sangre y el contagio de los cercanos qué tenemos que hacer.

Hace un ratico volvió la luz. Leeré un tantico, y me estiro los huesos, y descanso el cuerpo, porque el alma ya la tengo podrida (o en proceso).

martes, 8 de febrero de 2011

Uno tiene el derecho a hacer lo que no había hecho

Uno tiene el derecho a hacer lo que no había hecho. Dice una banda puerto riqueña que escucho mucho.
Y eso ando haciendo.

Ahora tengo residencia rural, en un municipio con nombre de virgen y de culebra, por una carretera llamada como un país que habla francés pero no son franceses, en una vereda que dice que todo es cristalino, y en un sector que te hace pensar que estas en un altico y que te hace meter 1era a la moto para poder subir, y en una casita que parece de mentiras, de cuento, de bosque.

Me soñaba vivir en el campo, pero las cosas de la vida no lo habían dejado. Once años fuera de casa de mamá, guerriandola, y este año se dió todo, y lo aproveche.

Y así no sepa muchas cosas de un hogar, o no me importe, así sea un estúpido con lo que la lógica natural enseña, así ignore el nombre de los árboles y de las flores y de los pájaros que rodean este lugar y lo hacen mágico, así me tenga que desplazar ida y vuelta (1 hora 15 minutos masomenos por recorrido), así tenga que volverme y armarme para el frío, así cueste lo que cueste, aquí estoy, mínimo, por 6 meses.

Ya no debe existir la pereza o la excusa o el pero que valga. Ya los limites serán estrujados y forzados al máximo. Ni el frio, ni el calor, ni lo largo, ni lo complejo, ni lo enfermo, ni lo tarde, ni nada. Todo debe ser posible.

Desde aquí alcanzo a ver muchísimas estrellas en el cielo. Como nunca. La chimenea me dio calor. Ya ande con mi moto los alrededores y los sitios donde voy a ir a comprar y por los cuales pasare muchas veces.
Mientras escribo, me levanto a sacar los gatos vecinos (los que vivían aquí) y a tratar de encontrar los míos. Ojala no se maten.

Hoy calentamos la aguapanela en la chimenea, la pipeta o la parrilla (alguna de las dos o las dos) fallaron. O sea, ya comencé una nueva vida, otra, a mis 28, donde todo será posible, con fuerza, y con corazón, pero sin estufa donde cocinar.

Tengo una linda casa. El trabajo es bastante y bien simpático. No debo nada, no nadie me debe a mí. Ahora, terminemos de moldear este molde, a ver si no es tan feo y torcido. O si lo es, que lo sea con muchas ganas.

Que se venga lo que se venga. Que los sueños se hagan posibles. Que sea muy feliz (ojuala).

Desde las montañas maravillosas, con una tos terrible, escribí, y escribiré.

domingo, 2 de enero de 2011

Huasipungo, de Jorge Icaza

Un libro que compré en Medellín, y me acompañó en el viaje por el Ecuador (13 días).

Se llama Huasipungo, que significa casa "Huasi" = Casa; "Pungo" = Puerta. O, "Parcela de tierra que otorga el dueño de la hacienda a la familia india por parte de su trabajo diario".

Lo fui leyendo en los momentos de silencio y quietud de éste viaje tan movido y ruidoso. Me daba claridades para entender cómo hablan por aquí, cómo hablan los indios, los Cholos (mezcla de indio y blanco), me daba luces (u oscuridades) para entender el proceso de Salinas (Bolivar, Ecuador), que hasta el 70 le daban la mitad de su trabajo al patrón (colombiano) dueño de la montaña. No creo tener la foto de las chozas donde vivian en Salinas (estaba en la cocina salesiana, pero muy dficil de sacarle una buena fotografia), pero así me imagino que eran los Huasipungos de la historia de Jorge Icaza (1940, no la ubica en ningún lugar especifico):

(la de la izquierda. Tomada cerca a un río en Salinas).

Como a los indios, me arde la sangre que el dueño, el cura, y los mayordomos siempre nos joden, se burlan de nosotros, viven de nuestro sudor, nos necesitan y nos odian al mismo tiempo. En Salinas la historia tuvo otro camino, por eso vine al Ecuador, a verlo, y mientras lo veía, me ardía todo adentro leyendo "Huasipungo".

Les comparto algunos párrafos que me emocionaron, y me pusieron a llorar.

Es la historia del Patrón "Pereira", y del Indio "Chilinquinga".

Y el indio dice una frase al inicio del libro, que siempre sirve:

"No hay que pisar donde la chamba (raíces enrededas) está suelta, donde el agua es clara... No hay que levantar el pie sino cuando el otro está firme... La punta primero para que los dedos avisen... Despacito no más... Despacito...".

El indio se casó con la que quiso, con la "Cunshi":

"Va para dos años de aquello. Burló la vigilancia del mayordomo, desobedeció los anatemas del taita curita para amañarse con la longa que le tenía embrujado, que olía a su gusto, que cuando se acercaba a ella la sangre le ardía en las venas con dulce coraje, que cuando hablaba todo era distinto en su torno -menos cruel el trabajo, menos dura la naturaleza, menos injusta la vida-".

Hasta el patrón era dueño de la teta de la india para alimentar al crío de su hija inutil. Era dueño de ellos, porque los habia comprado (no sé acuerda si por 5 o 10 sucres):

"Pero don Alfonso Pereira, convencido -los consejos del tío y la experiencia de meses de campo- de que toda dificultad puede solucionarse con el sacrificio de los indios, gritó poniendo cara y voz de Taita Dios cólerico:
-¡Carajo! ¿Cómo es eso?
-No hay, pes. Flacos los críos. Flacas las longas.
-!Que vengan aun cuando se mueran!
-Así haremos, patrón.
-¡Pronto!
-Ahora que me acuerdo. La india Cunshi que vive amañandose con el Chilinquinga está guagua -anunció el cholo Policarpio con los ojos iluminados por el grato encuentro".

Andrés Chilinquinga encontró solo su Huasipungo. Obvio, pensó en "El mayordomo de entrañas del demonio". Del "patrón de omnipotencia de Taita Dios:

"¿Cómo ir? ¿Cómo golpear? ¿Cómo disculpar su presencia? ¡Imposible! Con un carajo remordimiento cayó Andrés sobre el jergón. Se hallaba solo, tan solo, que creyó palpar a la soledad, Si. Era un sudro viscoso que le cubría la piel, que le fluía los nervios...."

Es un libro lleno de injusticias narradas en medio de la vida de una hacienda, de un pueblo de indios, de Cholos. Un apartecito no má:

"Ese mismo día, desde las cuatro de la mañana, las gentes se desbordaron sobre la plaza por todas las calles para enredarse confiadas en la feria -moscardón prendido en una enorme colcha de mil retazos de colores-:
-Pongan en paps.
-Pongan en maíz.
-Pongan el morocho.
-Pongan en masha.
-Helaqui, pes, caseritaaa.
-Helaqui
-Vea las coles.
-Vea el mote.
-Vea la chuchuca.
-Vea los shapingachos.
-!compadrito! ¡Qué ha hecho, pes?
-Queriendo morir, compadre.
-Morir.
-Caseritaaa. Tome la probana.
-Rico está-
-Sabroso está-
-Guañucta está.
-Venga, pes.
-Venga no más....".

Y como el dueño no es guevon (bobo), siempre ponia a los indios y cholos a trabajar a su servicio, a sus intereses. Y ellos, lo hacía. Lo hacen. Mingas (a punta de licor y rezos) para hacer carreteras, para traer el progreso.

"En la misma forma perezosa y triste que se estiró el amanecer sobre los cerros se movilizaron los mingueros, se arrastró un vaho blancuzco de voluptuosa formas a ras de la tierra empapada, se inició el parloteo de los muchachos, los chismes quejosos de las cholas, las maldiciones y los carajos del machismo impotente de los hombres, el tiritar de los palúdicos, la tos de los tuberculosos, el llanto de los niños tiernos por la teta madre".

Progreso hecho a punta de muertes y llantos de los indios que no valen nada.

"Como por arte de magia surgieron tres indios ante el patrón, listos para desempeñar su papel - sin poncho, enrollados los calzones en liencillo hasta las ingles, portando largas huscas en una mano y el lazo en la otra-.
-Hay que salvar a un pendejo que se ha metido en el fango- Concluyó Pereira.
-Arí, su mercé- Peru Chilinquinga que conoce tiene que acompañar, pes.
-Que les acompañe.

A pesar de la embriaguez que daba fuerza, resignación y esperanza al cholerío de la minga, los gritos del náufrago destaparon un cúmulo de comentarios:
-De lo que nos salvamos.
-Está jodido mismo.
-Nadie sabe donde puede dejar el pellejo.
-El pellejo es lo único que le queda al pobre.
-Lo único que no le quitan así no más".

Además del lugar donde vivir, el patrón grande, el de antes, el de siempre, siempre a ayudado a no morirse de hambre al pobre, al cholo y al indio. Pero a veces las ansias de tener más, y verse fuerte, e importale un culo la vida de otros, hace que el corazón se endurezca. Nada raro.

"Año angustioso aquel. Por el valle y por la ladera el hambre -solapada e inclemente- flagelaba a las gentes de las casas, de las chozas y de los huasipungos. No era el hambre de los rebeldes que se dejan morir. Era el hambre de los esclavos que se dejan matar saboreando la amargura de la impotencia. No era el hambre de los desocupados. Era el hambre que maldice en el trabajo agotador. No era el hambre con buenas perspectivas de futuro del avaro. Era el hambre generosa para engordar las trojes de la sierra. Sí. Hambre que rasgaba obstinadamente un aire como de queja y llanto en los costillares de los niños y de los perros. Hambre que trataba de curarse cib ek hurto, con la mendicidad y con la prostitución...".

Poesía de la miseria. Que tal vez no es poesía, es realidad, cruel realidad.

Hasta las vacas rodadas el patrón las hace enterrar para que el indio no se acostumbre a comer de lo que no puede comer. Y aún así, los indios en medio de su desespero la desentierran, así comerla mate a su esposa.

"Para los demás -cholos, caballeros y patrones-, los dolores de los indios son dolores de mofa, de desprecio y asco. ¿Qué podía significar su angustia por la enfermedad de la india ante las complejas y delicadas tragedias de los blancos? ¡Nada!
-Caraju -exclamó en tono de maldición Andrés al llegar al trabajo.

Por sus penas y por las penas de los suyos no había más remedio que sudar en el eterno contacto y en la eterna lucha con la tierra. Quizás por eso esa mañana el cojo Chilinquinga hundió el arado más fuerte que de costumbre y azotó a los bueyes de la yunta con más crueldad".

Así el patruncito te haga ser cojo de por vida, y ayude a matar a tu esposa, a pesar de todo, es el patrón con poderes de Taita Dios.

Y aun así, el cura le pide lo imposible para que su Cuschi se salve del infierno. 30 sucres para que este enterrada cerquita de los rezos del enviado de Dios en la tierra:

"-Para qué, pes, tantu correr, tantu andar? Pur brutu nu más... Pur mal natural... Así mismu suy... Manavali... ¿Quién ha de compadecer pes? ¿Quién ha de hacer la caridad, pes? Caraju...".

Y sí, se roba una vaca del patrón, y la vende para salvar el alma de su amada, y condenarse en tierra él. Y si, recibe latigazos para que aprenda, para que "estos animales aprendan". Lo del patrón se respeta!

Y como el progreso, el desarrollo, el futuro lo saben hacer los gringos (los de afuera, los misters) que vienen en busca del petroleo, ellos, dieron la estocada final. Ellos provocaron que el patrón les quitara a los Indios lo único que tenían como suyo, fuera de su longa (ya muerta para Chilinquinga) y el crío, el Huasipingo. Y eso provocó un grito de rebeldía:

-"¡Ñucanchic huasipungo!".

Una frase inventada con la furia de que los mismo de siempre, los lambeculos de patrón destruyeran su hogar.

"--¡Maldituuu! - bufaron en coro los indios con satisfacción de haber aplastado a un piojo que les venía chupando la sangre desde siempre".

Y todos los demás huyeron. Y desde la ciudad mandaron a controlar a los indios rebeldes:

"Desde la capital, con la presteza con la cual las autoridades del Gobierno atienden estos casos, fueron enviados doscientos hombres de infantería a sofocar la rebelión. En los círculos sociales y gubernamentales la noticia circuló entre alarde de comentarios indignados y ordenes heroicas:
-Que se les mate sin piedad a semejantes bandidos.
-Que se les acabe con ellos como hicieron otros pueblos más civilizados.
-Que se elimine para tranquilidad de nuestros hogares cristianos
-Hay que defender las glorias nacionales... A don Alfonso Pereira que hizo solo un carretero.
-Hay que defender a las desinteresadas y civilizadoras empresas extranjeras".

Así termina el libro, con la muerte de todos los indios. Por la patria!

-"¡Ñucanchic huasipungo!".

domingo, 19 de diciembre de 2010

los mismo de siempre en un año diferente

Voy a contar lo que siempre cuento, porque hago lo que siempre hago.

Carretera rumbo a Ciudad Bolívar. Pero Caldas que no perdona y te hace vestir de plástico, y yo si curva a curva sí sentía una rareza en la moto, pero me di cuenta ya lejos, bajando la montaña, donde solo hay un montallantas, que más que desvaradero, es un lavadero de carros.

Válvula de llanta delantera oxidada, lluvia en las cabezas en los los techos y en el "chiqui" que en bicicleta se recorrió varios kilómetros para comprar el neumático numero 17 que me salvará.


Vi la lluvia ir y venir por el valle. Hablé con los parceros del montallantas. Miré sin remedio mi celular sin seña (para twittear, para llamar a mamá).

Al fin atravesé las montañas para llegar a casa, tarde como siempre.
la idea era salir a comer alguito, como excusa de reunirnos antes de que yo partiera a otros horizontes. "Mi papá no va, está enfermo, y mi hermano no va, está trabajando. Eso somos." escribí en el twitter.

Una reunión rápida, informal, llena de chismes, de llenuras, de Juan José dando lidia, y así, juntos, hasta donde la vida nos deje, hasta que nosotros podamos.

No hubo fotos... algunas veces, guardo fragmentos en mi memoria natural.

Recibí una camisa de mi mamá y mi hermano, mi padre me sonrió y tomamos juntos un tinto, los primos se alegraron, los animales de la casa me mordieron, y dos o tres cervezas en un pueblo de locos, fue la justa dosis para devolver a la ciudad en medio de otro aguacero, a terminar de arreglar cosas y vainas y urgencias, y poderme ir a Ecuador (monday, 18.30, por Lan) a entender que debo callar más, respirar más, actuar más, vivir más.

Esa es la búsqueda, pasar las festividades de fin de años en otro lugar que no sea "el mismo de siempre", y darme un respiro, a ver si me respondo.

viernes, 13 de agosto de 2010

Y serví la leche pero no encontré los Chococrispis

Si, como lo lee. Cogí la bolsa de leche, que por su peso estaba en al mitad, serví en el plato hondo perfecto para Chococrispis a montones, pero fui a buscar la caja que siempre la he visto en el mismo punto de alacena, y precisamente hoy que a diferencia de otros días, había leche suficiente, o simplemente había leche, o como en otros casos, estaba la caja y en mis bolsillos no había dinero. En fin.

No encontré la berraca caja. La busque! No se imaginan!
Idéntico a cuando niño, que dejaba una gelatina endureciendose, o una cuajada enfriándose, y volvía al rato, y estaba la bolsa o la coca, pero el que se la había comido, con mucho cuidado había regresado vacío el recipiente.
En este caso, no encuentro ni siquiera el rastro de la caja en la basura.
Ya estoy pensando que me la imagine todo el tiempo. Pero no puede ser, yo estuve cuando la compramos, y mucho tiempo la miraba, y mejor comía arepa o algo más "nutritivo", para dejar para luego, o sea para hoy, un rico plato de leche con arroz achocolatado, pero como cuando niño: me puse a guardar, y no comí.

Lo que si grandetote, fue la lista del mercado. A propósito de este pequeño incidente nocturno, de veras no hay nada en la cocina. En menos de 20 días, barrimos con todo. Primero, hay que ponerle cuidado a los chococrispis, no dejar que los apurados integrantes de la familia Punto Link mecateen en vez de comer, y tres: hay que pagar empleada de servicio (y comida) para que el mercado dure, y comamos bien dos días a la semana (contando la de *Rosita).

Me tome la leche como si fuera coca cola. Hace calorcito en Medellín. 10.48pm. Igual, muchos días antes no tenia ni leche, ni chococrispis, y aun así encontraba razones para seguir poniendo un pie en el suelo en las mañanas. Buenas noches.

domingo, 21 de marzo de 2010

El trasteo más reciente

Desbaratando la casa para irme a otro lado, me fui encontrando pedacitos de historias que no tenia ganas de recordar. El pecho se me inflaba, los ojos se aguaban, el pulso se enloquecía. Y no era cosa que la nostalgia.

Solo ver una canica, dos lapices, y una venda deportiva, te hace recordar la vida que has vivido lejos de la casa de los cuchos, esa que cuesta un montón por los servicios públicos, y por la comida, y por el arriendo, y por los famosos "varios".
Definitivamente, ya no somos niños, pero teníamos un palacio por casa llenos de niñeces.
Todavía no somos buenos estudiantes, pero aun estudiamos.
Y por supuesto guardamos el vendaje, para futuros golpes.

Todo lo metimos en bolsas y en cajas, y por primera vez en muchos años, pagamos para que subieran las cosas y las bajaran del carro. Lo mejor.

Y viajar viendo por el retrovisor un camión con tus cosas por todos lados, seguro es una sensación que has tenido, si no, busque en este mismo blog amigo que aun vive con la mamá o el papá.

Y de nuevo, por no sé cuantas veces que me he pasado, meter en un garaje lo que puedas, y ya vivir en una habitación, ya es otra forma de vivir.

Porque ya boté hasta el router de internet, hasta los detalles que aun guardaba porque tenia cuarto de "san alejo", hasta los monitores que daban amarillo y funcionaban a golpes.

Porque ya me senté por ultima vez en el frío de lo que fue mi lugar, y dejé que todo estuviera vacío, todas esas toneladas de recuerdos están contigo pero que no te molesten sino cuando se necesite la dosis mínima de nostalgia anual. Es un trato.

Ya me fui para un poquito más abajo, y con una casa que tiene agua caliente.
Ahí les dejó la casa como la encontré. Y su barrio, más caliente que nunca. No se mate, no se jodan, no sean tan bobos, porque Villa Hermosa, La Mansión, es un paraíso chiquito.