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lunes, 25 de julio de 2011

no hay tiempo sino de vivir

Junio 20 (2011)

Por supuesto aún cuento historias reales. Eso es lo que me sobra a mí: realidades!

Lo que pasa es que las historias reales las combino con otras historias del recuerdo o la invención, solo con el animo de imaginar, de divertirme.
Y de vez en cuando, como hoy, me da por contar cosas.

Qué ayer ande en moto unos 200 kilómetros en medio del agua, y fuí al pueblo, y comí en casa, y salí al parque ha conversar con los que se apuntaron sobre problemas, y hoy, de nuevo en Medellín en una mañana soleada, y hasta el Carmen lleno de neblina y agua. Más agua.
Me duele la nalga, sobre todo.

Es lunes, y mí cansancio parece de viernes.

Mis altos y bajos anímicos no son otra cosa que realidades.
Hay días que sonrío y saco el positivismo como el mago que saca su conejo blanco y asustado del sombrero. Y otros, como hoy, me desinflo, y me recuerdo que está vencida "La tecnicomecanica" de la moto, y que la próxima semana se vence el seguro obligatorio. Y debo mucha plata... A la mona 15o, a Carlitos 60mil, a mi papá casi medio millón... Y desde febrero no sé qué es hacer un "mercado" de cositas para mi casa. He aprendido, si eso se llama aprendizaje, a vivir a punta de raciones pequeñas de papel moneda. Ahh, y no tengo EPS, entonces, "nunca me enfermo", es mi lema.

Haciendo cuentas, llevó dos años bonitos, pero durísimos. Tal vez Dios no me quiere, y yo tampoco a él, pero ese es otro post.

Y en esos días buenos, en esos meses que saco la cabeza como perrito arrastrado en corrientes borrascosas, junto con los amigos, lanzamos proyectos alternativos de comunicación y resistencia, apostándole a múltiples maneras de contar.
Escribimos y grabamos nuestras realidades y verdades, para generar olas (muy pequeñas) de opinión.



En días malos, se decide estar lejos de las amistades que no comprenden los tiempos, ni los ánimos.
Y se decide no ir a Campus Party, por plata, por tiempo, por mente.

Estoy escogiendo qué peleas luchar.Tanto tiempo (desde que se nació) tan débil y tan frágil, pero tan terco y tan impetuoso, me tienen aquí, a los 2. Ni fú, ni fá. Si debo, pero no mucho como otros. Temo a algunas cosas, pero no demasiadas. Me falta, a veces, lo justo para lo necesario, pero a pesar de eso, se tiene el coraje de seguir en medio de la pobrecia que me hace ver más hippie, y las picaduras de pulgas que me hacen ver como un variceloso, y las carpas plásticas y los sueños rotos que me dejan ver como un niño mojado e inocente.
Soy libre, eso sí. Y sigo en la lucha por un mundo mejor, inspirado en los que están terminando su ciclo y nada tienen, o los jóvenes que nada saben y la sociedad les niega casi todo.
Yo los veo, los escucho, y sé masomenos quién y cuando los condenaron a la pobreza, a las enfermedades y al dolor, pero casi nada puedo hacer distinto a defender mi visión de un mundo diferente, aferrarme fuerte a un presente e imaginarme un futuro promisorio, y por más balazos me den más valor obtengo para no soltarme, porque hay días buenísimos, donde el equipo de uno gana el campeonato, o tu mamá te hable bonito y te embuta comida, o tu amor te diga en caracteres que aún te ama y te que te ayuda hasta con regalos de pesos oro... entonces, así sigues respirando, viviendo día a día, de ultimo y muy demalas para todo, buscando no sé qué....

martes, 5 de abril de 2011

ya estamos a 23 de marzo

23/03/2011.

Se anda terminando el lunes festivo. No sé qué fiestas eran.
Yo solo me limite -me he limitado- en dormir en dormir hasta tarde, leer libros, fumar, comer, ver peliculas, leer, leer, fumar, fumar, fumar, fumar, fumar, fumar, fumar, y cuando despierto, leó.

Tengo un montoncito de libros para reseñar. Son todos los de la colección del Metro-Comfama (linda Colección), y unos libritos más. El que cerró el ciclo, fue el de Andrés Caicedo "El cuento de mi vida".

Un ciclo de un mes largo, donde, como dicen los amigos que me presentaron a la señora de la casa: en este tiempo me ando limpiando el alma, el espíritu y el cuerpo. Y parece que sí. Parece un rito.

Yendo donde los amigos (de los pocos que tengo), a conversar.

Omaira, la señora que me arregla la casa los sábados, o domingos
.
Lo que como en el parque del Carmen

Me dicen por el chat, y digo y dicen por teléfono muchas cosas necesarias. Hay demasiadas inutiles en nuestras vidas, y 5 minutos de seriedad y sinceridad, son justos.

Sólo resaltó una línea:
"estás muy solo"... y es pura verdad.

Comí en la calle, camino los caminos. Visito a los amigos que me obligan a bañarme, salir de la casa, afeitarme, ir al pueblo, saludar, conversar, reír, pensar, no estar... y eso también es bueno.


Un día de lluvia, tomando tinto en el Carmen, con otro amigo (de los pocos que aun me llaman a comer frijoles)

Voy a comenzar a leer "Cartas desde Asía", que me da una bienvenida a otros días, después de lunas llenas que no se dejaron ver, de tardes, noches, mañanas donde mi cuerpo responde lentamente cada orden. Como si estuviera en cámara lenta, como si trabajara en "neutra".

Comienza el libro en sus primeras paginas:

"En vez de maldecir la oscuridad, prende, aunque sea, una pequeña luz".

Pronto me entran ganas de comerme el mundo. Por ahora, solo como y expulso lo necesario. Andaba muy vacío.