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domingo, 5 de diciembre de 2010

Machete está en la ciudad

Hoy subía por la canalización después de pedaliar bajo el sol que le daba azul al cielo y moreno a mis brazos (más!), y vi en una caja de teléfonos el nombre de una película que me hizó reír como chancho:

Supongo que es un apodo de alguna banda local (de fútbol), y no algo relacionado con la película, serie b= poco billete, de Robert Rodriguez, llamada: "Machete".

si, una película Bizarra con todas la ganas que pudieron hacerla. Absurda, mala, hasta "pendeja!". Pero con actores de lujo, con un guión podrido pero lleno de finos detalles que denuncian que México ya puede tener héroes (por su cultura y gente tan como es), y que el autor y todo su grupo se saben los trucos de hollywood y que se los burlan de ellos por puñetas, por gringos, por malnacidos que creen que los hispanos somos cómo en sus odios.
Una banda sonora divertida y bien hecha, unos chistes que te hacen arquiar de la euforia, y todos los miedos a las armas cortopunzantes tocan tu sistema nervioso, y sangre y sangre y sangre, y muchas manos y cabezas rodando por todas partes:



Una basura de película que hay que ver, para que te cojas de la mano con tu amor, o mires aterrado a tu amigo y compartan miedos, o en tu soledad te muerdas las uñas y sonrías socarronamente.

Viva Machete! que viva ese instrumento que abre trochas y posibilita la agricultura, la aventura, y traer leña a casa, y claro, también permite darle una planera o rajar en pedacitos a tus enemigos.

Cierro los ojos, y en mi mente como en fade in van apareciendo una a una las imágenes de gente cortada corriendo, o heridos (machetiados) abatidos en el suelo por la rasca y las heridas, indios que se mataban unos a otros sin dar un paso atrás (con honor). Abro los ojos, y me digo: mi pueblo es muy machetero!

¡Arriba los machetes! diremos desde México, pasando por Puerto Rico, Colombia, y el resto de países que necesitamos revolucionarnos para que por lo menos nos traten como personas, para no morir como esclavos sino como guerreros.

Vaya a cine, y pásela rico. Hay twitter para seguirlos, hay canal de Youtube, de Facebook, y la frase de los pobres y los feos, y los nadies somos más, y que seguro algún día reaccionaremos, y les dejaremos de sostener el mundo donde los pocos güeyes viven y disfruten su mierda de vida.

martes, 2 de noviembre de 2010

Leyendo a Don Marco Fidel Suárez

En pleno cumpleaños de Medellín yo voy a escribir sobre un personaje de Hatoviejo (al norte del Valle), hoy, Bello.
Lo llamo Don automáticamente, porque en este solar llamado Antioquia, su nombre esta por todas partes, incluso en mi pueblo había una escuela, en zona pobre y de violencia, llamado con su nombre, y aquí en Medellín también hay una, y es donde tiran piedra y fuman y son alumnos sobresalientes en sus estudios (algunos, pues).

Estiré la mano, y agarré un libro café, era el del señor que fue muy pobre, y que estudió y salió adelante y pudo ayudarle a su mamá que toda la vida lavó ropa para sostenerlo, y del mismo que en su ciudad Natal tienen su choza protegida por cemento:


BELLO - ANTIOQUIA

Foto: laloking97 (algunos derechos reservados).

Como inculto que soy (yo debería estar vendiendo papas y yucas, obvio), nunca lo había leído, solo sabia que había sido Presidente, y desconocía que había sido tan letrado.


Estos fueron algunas cosas que leí y se me ocurrieron cuando leía el libro de Ensayos y escritos de Suarez, que publicó Palabras Rodantes.

Y claro, de primero me encuentro un texto sobre "Antioquia". De ahí vienen muchos mitos Paisas, de que somos blancos, hijos de los Españoles blancos, de los boreales de yo no sé donde, y los cántrabros; puras relaciones de apellidos, lenguaje, y las formas de las familias. Y que somos comerciantes, somos los Isralies Colombianos.

Un lindo texto, que con poesía va asociando cuanto bueno conocía en el mundo (escritores, poblaciones, geografías), y lo comparaba con nosotros, los Antioqueños, que vivimos en un tierra diversa en comida, y al final del cuento, somos una revoltura de puras buenas cosas. Será que por eso somos tan malos, a veces? Se preguntó, y ahora la repregunto otra vez.

Ya sé por lo menos de donde vienen los chismes que han contado profesores, amigos y llenadores profesionales de crucigramas, de Marco Fidel Suarez que escribió hace dos siglos!

Luego me encuentro "Pensilvania", un texto de un viaje. De ese paisa que se va para la ciudad, a probar suerte. Hay muchos ejemplos, yo soy uno de ellos.
Y leyendo, me acorde del viaje que hice a Bogotá en Moto. Pensaba miles de cosas, del paisaje, del clima, de todas esas montañas que nos dividen y nos protegen, y uno que de chistoso se pone a salir de la comodidad de la casa de los padres, a veces con tanto afán.

Y el escritor nos recuerda un dicho popular:
"Si las cosas tiene remedio ¿para qué te afanas? Y si no tienen remedio ¿para qué te afanas?"
Y claro, como buen paisa, cambia el dicho, para pensar en trabajar, trabajar y trabajar.

Por él me entero que Sonson (Antioquia), es gracias al sonsonete que uno escucha de las cascadas cuando uno se acerca al pueblo.
Y que Pensilvania (Caldas), es obra y gracia del café y su trabajo y los precios internacionales. Pronosticaba que Pensilvania, que se llama así porque un Ingles que le compró las tierras a los indios (con permiso del rey. Un robo) y se apellidaba Penn, y a eso agregrele Silvania, y que en un futuro iba a tener muchas carreteras por las minas que iban a descubrir, y que seguro una gran ciudad, prospera.
Creo que no ha pasado ni lo uno ni lo otro. Algún día voy por allá a conocer.

En 1926, ya Marco Fidel pensaba que era mejor hacer esos viajes por avión. Definitivamente!

Luego, habla Maravillas de "Gregorio Gutierrez Gonzalez", un poeta que se quedó en las mentes de todos. Ni idea quién fue, qué escribió. Esperamos que el Metro imprima algo de él.

Después, en "El Cáracter" un discurso de 1882, que le echo a los jóvenes del colegio Espíritu Santo. Mero vaciadón! Espero que no haya sido al medio día, porque por más lindo el mensaje, que difícil.

Que así no pueda hacerse a los alumnos más inteligentes, por lo menos la educación, la sabiduría, se hace mejores hombres: Por ejemplo los griegos, los romanos. Hay hombres que eligen el camino de Eruditos.
Hay que dejarlos, digo yo.

Las palabras de Salomón a su(s) hijo(s) al momento de morir: "Ten valor y sé hombre". O sea, "tenga Cáracter!" dice Suárez. En palabras mías: "Sea berraquito pues!"

Si hacemos toda la conjugación estudiar lo que quieres, y hacerlo bien, lo único que debes agregar es:
"Ferendum atque sperandum".

En los Apartes de sus escritos, los anteriores eran ensayos, habla de "Bello y sus paisajes". Yo viví unos años melancólicos en esas tierras, y las montañas, que describe el libro, estaban ahí, bellas con la tarde y las mañanas, y yo la miraba, y otras veces no.

Luego en "De: Oración a Jesucristo" al que le pasó de todo, y al que vienen todos. Nos recuerda que somos los más devotos, porque declaramos ser el País del Sagrado Corazón (hace muchos años ya, en un congreso eucarístico).

Y sigue "si, "hay que trabajar hasta el fin". Morir no es dormir mi ser de piedra; morir tampoco es soñar; morir es llegar al centro del amor infinito"...

Después te entretiene con "El ocaso del sol", de ver las montañas, los nevados en el fondo de la cadena de montañas, tras las nubes. Todos lo hemos hecho. Todos hemos dicho parados en una montaña: "Si, yo veo el nevado. Usted no?".

y al final del aparte de "El Taller" dice: "¡Oh Clase obrera! ¡Oh trabajadores de todos los tiempos, que a veces no estimas la nobleza insuperable de vuestro oficio".

Y en "El lenguaje es Patria" una foto lo dice todo:

Y bueno, otros dos cosas, que en ultimas termina hablando de la poesía, de las plantas, de la belleza de los Libros y su poder:
"En un rincón con sus libritos" aspiraba vivir Kempis.

"Los libros como objetos inmortales".

Y yo que ando escribiendo mi libro digitalmente, también vale Don Marco Fidel Suárez?

Un libro menos para mí, un libro más para ustedes por leer.
Hasta un nuevo libro!

miércoles, 20 de octubre de 2010

Más perdido que embolatado

Recuerdo mis días de Isométricos (revisando las redes de gas de Medellín).
O antes, cuando estudiaba y caminaba desde la U a la casa, para ahorrar.
O más antes, cuando en la soledad de la adolescencia todo estaba nublado.
O más lejos, cuando todos crecían normal, y yo me las arreglaba para hacerlo igual, pero nada salia: ni económicamente, ni socialmente...

Y no me devuelvo más, porque duele, y se desfiguran los recuerdos con lo viejo que me voy poniendo.
A veces se me vienen a los ojos -al cerebro-, fragmentos de días malucos, duros, pirobos, días que pensaba en un futuro incierto, desierto, donde me imaginaba días como los de hoy, más tranquilos, más poéticos, con trabajos donde me traten bien, como me merezco, pero como lejos, imposible, como sueños de un man muy despierto...

y ahora que estoy en el futuro, en trabajos más parchados, viviendo en y por mi empresa, la lucha sigue, porque los futuros no son como los pintan, y cuesta un montón la estabilidad y la tranquilidad, y siempre te quedaron huecos y asuntos mal armados que no pensaste.
Aun la lucha continua por casi las mismas cosas: por días futuros mejores, más bellos, repoderosos.

Con la misma dudad de siempre, con el miedo a estar peor.

"Estoy desenfocado, trabajo por inercia. En éste momento no tengo un objetivo específico que alcanzar". Dice un amigo en twitter, mucho más mayor que yo . Favoriteo el trino, y comienzo a escribir en el blog casi automaticamente, mientras voy escribiendo pararalelamente los guiones del trabajo en el Word (porque el Oppenoffice no maneja bien las tablas. O seré yo?)

Lo que hago ahora en el futuro es pura improvisación, al ritmo del corazón que bombea todos los días sentimientos desiguales, gritos desenfadados, luces negras.

Soy una criatura que dentro de si se producen los pensamientos y las ideas más oscuras y torcidas que podamos imaginar, pero al ser pensadas, y dichas por mis manos, cerebro y boca, salen lindas, poéticas, honestas, sutiles, inclusive.

Pero como son días duros, de conflicto, de mayor espesura en todo el mundo (por los Mayas y todas las profecías).
Me declaro no apto para todo publico.
Por eso la soledad, y los silencios, y mis contradicciones. Estoy protegiéndome del resto de humanos que existen, para no terminar diciéndoles o haciéndoles, sin traducción de mis sentidos, algo oscuro que salga dentro.

La calma tiene que llegar pronto, porque si no me deprimo como adolescente afortunado que nadie comprende.
El silencio es para guardarme de decir barbaridades, y de estar contando mis fracasos.
La angustia está conmigo, porque el camino que escogí no es fácil, ni cómodo, ni corto.

Lo que se viene amigos míos, es una caminada por... donde voy a ser mirado, expulsado, humillado, señalado, y espero que no asesinado.
Elegir las historias de la gente más humilde, comunicar lo que dice el excluido, mostrar lo que nadie quiere, es el camino comunicacional y vital que ando trasegando, y que pocos eligen, porque no da glamour, solo problemas, porque no gusta, incomoda, encona, gangrena lo que los otros piensan y quieren.

No es que sea malo el agite, ni me de pena mis ideas expresadas, ni me angustie por la soledad, de hoy. Solo que así como voy, el camino sería más espinoso. Más. Y solo me preocupo, porque apenas estoy comenzando.

Y así desarmado, todos los días con menos cosas, con menos energía y fuerza de fuerza, me levanto y lucho. Lucharé, mañana, confiando en mi mismo, en lo que soy, en lo que doy.
Ser auto suficiente, confiar en si mismo. Decía Thoreau
Y armarse de sueños para no perder la vista. Dijo Caicedo.

Eso es.
Y una casita en el campo, y con un Laburo constante. Y mis gatos jugando en el monte. Y mis libros en una biblioteca donde sean usados. Y un lugar para respirar tranquilo. Y un lugar para trabajar siempre cómodo. Y un pedacito de tierra donde sembrar una flor, y donde vivir con mi flor de colores que me de aromas y me ilumine los días (ojalá).
De pronto así vuelva la inspiración, encontraré mi sur, me llene de amigos con el corazón en otras misiones... y quizá, sea feliz, y comiencen a salir esas películas que llevo dentro, y me exorcice, y gane algo de ellas.

De pronto. Mientras tanto, como dice una canción de un grupillo Mexicano: "Pero duerme si le hacemos entender, que su papel es existir, y no insistir"

Y en esas ando, y con eso sueño. Embolatado, si, pero con un palpito, de estar en lo cierto. O de no haberme equivocado tanto.

Crucen los dedos, recen por mi, mandenmen buena energía, y en ultimas, si puede y quiere, arrímese a este árbol torcido, que cuando todo cambien un poco, doy frutos dulces y amargos, buenos y malos, ricos y exóticos, grandes y pequeños. Una mixtura rica.

Esta semana puse en el cajón de Facebook, una frasecita de Jaime Jaramillo Escobar:

"Me dicen a modo de criítica que vivo en la luna. ¿Les he dicho -a modo de crítica- que viven en la tierra?"

Y mi madre me responde: "en la luna tambien (l)o adora mama..."
Si ya la convencí a ella, solo me falta convencerme a mi mismo, falta poco, pero no es fácil.

lunes, 13 de septiembre de 2010

25 años luchando en Castillos equivocados

no me acuerdo si era en la mañana o en la tarde. Tal vez era la tarde, después de la escuela, yo tenía unos 5 años, quizá menos. No importa, uno a esa edad la preocupación es no orinarse en los pantalones y ponerle cuidado al mundo.
Y si, como les contaba, de pronto era en una tarde, estaba en la casa de un amiguito, riquito por supuesto, que fue el primero en tener una consola de videojuegos en el barrio, y él jugaba Mario Bros y nosotros lo veíamos.
Lo hacía muy bien, o por lo menos duraba un rato dándole a la tecla del atarí, y habían muchos sonidos, y monedas, y malos en un mundo de ladrillos.

Yo sabía que esa escena no se me iba a olvidar en la vida.

El hermano mayor de mi amiguito, insistió por las buenas que diera una vidíta, y mi amiguito que no, y que no, que lo dañaba! Luego de varias veces, lo obligó. Yo recibí el aparato ese que llamó ahora con tanta familiaridad: "control", y listo, ellos me dijeron que ya, que andará, pero que pilas, y de una morí.

Yo sé que a muchos les pasó lo mismo. Lo sé.
Yo devolví el control al amiguito que me regañaba por bobo, y miré a su hermano, que era de esas personas como yo que hoy se ponen al mismo nivel de los más pequeños y les pongo cuidado, y los aconsejo con risa, y les ayudo disimuladamente. Por eso le agradezco a ese muchacho que nunca me conoció y que yo tampoco, que hoy es un señor y aún me levanta la cabeza, gracias por permitirme jugar mi primera vez con Mario Bros, así sea para perder en segundos.

Desde ese día no descanse en jugar cada vez mejor. Aprendí a coger las 100 vidas, y a rescatar una y otra vez y ver que los mundos que uno ya se sabia eran más peligrosos y rápidos, y bueno, tengo hoy nostalgia saber que el personaje de un videojuego con el cual pase muchisímas horas divertidas de mi vida, está cumpliendo 25 años de existencia.

Mario! que viejos estamos!
Y tanto tiempo y nada que rescatamos princesa.

lunes, 30 de agosto de 2010

Aquí estoy

Hace años, cuando era adolescente, cada día que despertaba en su mayoría me saluda: "Todavía estas aquí".

Hoy, cuando no tengo tanta tristeza ni tanto tiempo para mi poca tristeza, me despierto sorprendido que aún estoy aquí, pero no me hablo, ni me digo estupideces, ni oro.

Estoy compuesto de tantos recuerdos y olvidos, que despertar aunque a veces no quiera, es maravilloso. Todas las locuras que se han hecho para darle sentido a la vida están en mi, y se han escondido en cada lugar del futuro para sorprenderme y recordarme: "aun estás aquí".



Otras vez prendí la máquina del olvido, como método eficiente para el joven que aun guarda esperanzas que el amor regrese, o para el joven adulto que creerá que los caminos aun están unidos por la fuerza de los negocios, o para el amigo solitario y desprogramado que no se ocupa por miedo a perder sus rutinas preciosas.

Estoy tan livianito y pocas amistades y con tristezas varias y con tres pesos en los bolsillos y con un futuro que se deshace al ser invocado, que vuelvo a ayudarle a la suerte y alzar, y le entrego lo que me presto por un tiempo, para que siga su camino, luz poderosa y contagiosa que llegues bien lejos!

Yo me iré haciendo preguntas, o escondiéndome confites o monedas para ponerme feliz al encontrarlas, o me digo mentiras para obtener días de aventuras, o me hago el bobo, o me enloquezco más de lo que soy, o salgo a caminar, o como helado con excusa del sol, o prendo la radio o miro al techo, o comienzo un libro y nunca lo termino, o comienzo un documental y nunca lo termino, o comienzo una película y nunca la termino, o comienzo conversas que la gente no dejan terminen, o me levanto tarde, y así voy llenando los días, borrandome ideas que tengo en la cabeza, haciendo mapas inútiles para existir, y así hasta el ultimo aliento.

Estoy solo, pero estoy aquí. Comprobado.

* Música: Radiohead (hasta que la bajen de la red).

lunes, 23 de agosto de 2010

Deporte y letras, leído en muchos días diferentes

El regalo que cada año me gano con Confiar me gusta mucho. Es una lectura temática, de buenos autores que escriben corto, o los acortan, y que me leo sin afán, cuando me dejan esperando en una oficina, o para hacerme loco y no dar el puesto en Metro, o para meterme la ultima dosis en la noche a mi cabeza y dormir con un niño de dos días de nacido.

Este vez, fue deporte:

un librito variado, que hace un paso por las letras de cuentos sobre o con o por los deportes que me he visto en la barrio, en la ciudad, en ESPN.

La terminología de cada cuento me lleva al recuerdo más cercano que tengo sobre el deporte.

Ver boxeo con mi padre en las noches calurosa de mi infancia. Los entrenamientos con "Don Camilo" o "Pino" en canchas con y sin pasto. Los locutores del caribe que te van llevando arrullado entrada a entrada, bateo a bateo, home run a home run, por un juego lento y aburrido. Las noches que pasaba viendo en TV, a 30 grados de temperatura y el televisor fijo en "TV Azteca", los juegos de invierno; preciosos! Las rabias que me daba perder en ajedrez toda una tarde silenciosa por una mala jugada. El día que los ricos pusieron a correr en el parque a los niños pobres (incluido) porque la guerrilla tenia en paro armado todo el departamento. Cobrar penaltis y ver el arco pequeño, y tapar penaltis y ver el arco grandisímo. El nadar en el mar y no avanzar, e hifueputa no avanzar, y sentirme ahogado, y sentirme muerto y nadar y nadar y nadar hasta tocar la orilla y tirarme en la arena, y ver ese cielo grande interminable encima mio, que no tenia aire. Y sentir pena que mis padres no me hayan apoyado en los deportes, donde no era muy bueno, pero si bueno, y habría tenido una vida sana, inclusive inocente y larga, y no ésta de fumar, comer, y dormir.

Para terminar, pongo la frase que Elkin Obregón escogió para abrir el libro:

"(...) El ejercicio físico sin propósito no es nada, es tonto, es animal, es inútil sin una inteligencia que comande el entrenamiento muscular y lo oriente hacia un fin: superar la marca, persistir, dirigirse decididamente hacia un lugar que todavía no existe, un lugar donde nadie ha estado".
Andrea Palet.... "Un lugar que todavía no existe *El Malpensante (oct 2009)

lunes, 19 de julio de 2010

A mi papá le gusta deber, a mi mamá no

Me llega una carta. De los mismos de las llamadas: "Señor Juan David Escobar cómo estas? le habla ... es para lo del crédito de Don Alirio".

Foto tomada con mi nuevo E63

Yo si lo pensé varios segundos cuando me dijeron de servirle de fiador, pero era el cucho por Dios!, y una nevera necesaria para la casa. Fuí hasta el centro de la ciudad, y en un rincón de un centro comercial, en un negocio lleno de cajas y una mesa, y firme, confiado que una nevera se paga fácil.

En otras historias he ilustrado como ante defectos de mi padre, nosotros los hemos convertido en habilidades para la vida.
Mi madre se esmera, y le da pena tener una deuda atrasada. Ha trabajado como mula para pagar intereses de deudas que han servido para calmar la zozobra, para suspender las amenazas, para calmar el hambre, para avanzar en la vida.

Alirio ante una deuda, dice mañana. Ante un cobro directo, dice que ahora le pago. Y ante una factura, un madrazo, y lo guarda donde no la vea mucho. Como si mañana, ahora, o en el olvido la plata que uno tiene para pagar se hiciera doble, o lloviera dinero, o se muriera el que cobra o el que vende. Mi padre se la juega a esperar, a dar un contao y decir que "está muy dura la situación".

En el almacén ese no me creen que yo le digo, solo que él se hace el bobo. Mamá si lo regaño, pero por oído le entra y por el otro le sale.

Un día lamento doblemente la matada de un amigo suyo, que por causalidad también era Escobar. Por el guayabo de perder un parcero a manos de los paracos, y porque hacía una hora le había pagado un montón de plata que le debía. Ese día estuvo cerca, pero el buen corazón de pillo lo llevo a pagar temprano.

Quizá uno que otro no ha regresado a cobrar, pero en su haber, se le han volado los que le han debido. Tal vez ese también es su parsimonia con no pagar los impuestos durante años, y luego invocar falta de consideración a un hombre que a trabajado toda la vida por los campesinos en un puesto de legumbres. Y es verdad, pero tampoco le gusta pagar impuestos. Es un anarquista asolapado.

Hay veces que los rumores de número de chance, o de negocio fácil le llega, pero desde finales de los 80´s, no se coge un chance grande, de esos que dan felicidad. Han caído lluvia de problemas, y no hemos tenido el plante para meter ni en piramides. Eso debe ser lo que lo tiene sin pena, pues la suerte le da la espalda, entonces él no se pone colorado tampoco.

Va tocar pagarle esa deuda. De donde? no sé. 400 mil. Ciento y punta de días de atraso. Cuantas veces les habrá dicho qué mañana se pasaba a pagar, que estaba muy ocupado en el negocio. Y me lo imagino siempre con la misma tranquilidad.
Más, sabiendo que dueño del almacén lo tienen encanao por lavado, y el negocio lo tienen investigado. Antes a mí me da más miedo.

Soy un man de 27 años, con libreta de segunda, y voy para Procredito.

Lo llamare de todas formas. Él piensa, mucho, siempre, en todo. No ha pagado muchas veces para darme plata, para comprar la comida y estudio de todos, para poder viajar y en tres días duplicarla, para librarnos de muchos enredos que hemos enfrentado. Lo sé.
Pero hombre, es bueno pagar de vez en cuando! Cuando uno firma se compromete! Para que no te llame una niña a joderte la vida! De por Dios!

Señores y señoras, a todos, mañana les pago.

martes, 29 de junio de 2010

Ojo se para en un clavo, que lo deja inválido

El titulo del texto que lees, era un frase típica de mi papá cuando veía a la gente caminar cerca a los palos que le habíamos quitado a la caja de "guachaca" (Tomate delgado), y que siempre quedaban con un clavo esperando a que pisaras, para traspasar el zapato (el Ten), y hacerte un orificio en el pie.

Un día me pasó. Claro, me gané un regaño horrible, y el huequito que me hice en la planta del pie luego se volvió negro, y con una aguja tuve que quitar ese "clavo" (el pedazo de material mala).

Seguro alguien con muchos kilos de peso, es capaz de meterse el clavo hasta el fondo. Pensaba.

Pero todo esto viene a cuento, porque iba a salir a la terraza de la casa, y sentí un punzón en el "juanete", de una livianise el peso de ese pie poniendo el otro en el suelo rápidamente.
Me había parado en un chinche con mis pies descalzos (y sucios).

Cuando estaba en la guardería, me arrodille en el pasillo, al pie de una cartelera, y me calve un chinche en mi pequeña rodilla. El dolor fue increíble. Y ese día entendí que los chinches muy peligrosos, tanto como las puntillas del toldo de mi papá, que en un futuro me iba a decir una y otra vez que cuidado.

Como una semana entera estuve caminando de para atrás. Porque al hincharse la rodilla, y aporrearla de esa manera, no se podía doblar, y de para atrás no es necesario doblar.
Mi mamá corriendo para llevarle la comida a mi papá en la plaza de mercado, y yo teniéndome de las paredes, y bajando los escalones casi para llorar. Miraba a Aleida que reía impotente, y ese calle larguísima que llevaba a donde Alirio.

Entendí que la vida es dura, y que uno es afortunado de tener casi todos los sentidos y herramientas buenas, y que no debía quejarme (aunque lo hiciera en sollosos que nadie escuchase) porque mi invalides se acabaría pronto, y otros la tienen para siempre.

martes, 15 de junio de 2010

Tómese una colada, que le alimenta

Me entregaron ganas de tomar colada. Recordé a mi tía calentando la leche, luego disolviendo algo de una caja amarilla, y luego el olor a rico que se subió cuando hirbió.

Me contó que era para una señor(a) que estaba enfermo, en el Manzanillo, el barrio vecino.
Me dio a probar, y les aseguro que fue el sabor más suave y delicioso que recibía mis gustativas desde que había nacido. En serio. Yo tenia unos 8 años, no sé. Siempre, hasta los 18, me tenia que empinar para todo, entonces las edades las confundo porque casi siempre he calzado lo mismo, 37, y me sirve la talla M.

Pero lo importante es que aprendí que nunca había tomado colada de verdad. En la escuela, al medio día en el restaurante público, daban una sopa dulce espesa nutritiva y caliente. Hacia filas, y decía que era muy pobre (si era pobre, pero no tanto), que me dieran colada, y me daban, y me la comía toda sentando en el suelo frío que hacia de silla de unos mesones grandes, de un salón amplio con ventanas altas con techo de eternit, donde unas mujeres gorditas casi todas, nos daban de comer a los que necesitábamos, o queríamos, o gustábamos.
Pero no eran coladas de leche pura, ni de maizena, que fue el tarro amarillo que mi tía saco aquel día.

Y cuando mi mamá nos llevaba a las tarde de madres comunitarias, o que amamantaban, o primerizas, o no sé cuantos programas (desorganizados y mientras ese gobierno) se han hecho para ayudar a las madres pobres, con hijos en crecimiento. Esas tardes tranquilas, donde las mamas hablan de esas cosas que estaban aprendiendo, comíamos entre muchas cosas, colada hecha con aguapanela, que era oscura, pero sabrosa hasta chuparse los dedos. Hecha con Bienestarina, o Colombiaharina, que mandaba el gobierno en bolsas, y nos daban, y mi mamá los domingos, que cerraba la cocina porque era el día de descanso de la mujer, y el de los hombres el del trabajo, entonces nos despachaba con arroz con leche, o coladas hechas con mucho amor y más bien poca leche.

Hoy, cuando tengo 27 años, aun me empino, parece que estoy pasando a talla S, y ya me sirven otra vez los zapatos de mi mamá y mi novia, compramos los ingredientes para hacer una colada de las ricas, puras en leche, con la receta de la maizena.

Fue en vivo, y quedo grabado para que ustedes la hagan en casa:



Quedo rica. Pero no tan rica como la que hizó mi tía Amilbia aquel día.

Otro día hacemos arroz con lecho, o café con tostadas, y seguimos recordando.

domingo, 21 de marzo de 2010

El trasteo más reciente

Desbaratando la casa para irme a otro lado, me fui encontrando pedacitos de historias que no tenia ganas de recordar. El pecho se me inflaba, los ojos se aguaban, el pulso se enloquecía. Y no era cosa que la nostalgia.

Solo ver una canica, dos lapices, y una venda deportiva, te hace recordar la vida que has vivido lejos de la casa de los cuchos, esa que cuesta un montón por los servicios públicos, y por la comida, y por el arriendo, y por los famosos "varios".
Definitivamente, ya no somos niños, pero teníamos un palacio por casa llenos de niñeces.
Todavía no somos buenos estudiantes, pero aun estudiamos.
Y por supuesto guardamos el vendaje, para futuros golpes.

Todo lo metimos en bolsas y en cajas, y por primera vez en muchos años, pagamos para que subieran las cosas y las bajaran del carro. Lo mejor.

Y viajar viendo por el retrovisor un camión con tus cosas por todos lados, seguro es una sensación que has tenido, si no, busque en este mismo blog amigo que aun vive con la mamá o el papá.

Y de nuevo, por no sé cuantas veces que me he pasado, meter en un garaje lo que puedas, y ya vivir en una habitación, ya es otra forma de vivir.

Porque ya boté hasta el router de internet, hasta los detalles que aun guardaba porque tenia cuarto de "san alejo", hasta los monitores que daban amarillo y funcionaban a golpes.

Porque ya me senté por ultima vez en el frío de lo que fue mi lugar, y dejé que todo estuviera vacío, todas esas toneladas de recuerdos están contigo pero que no te molesten sino cuando se necesite la dosis mínima de nostalgia anual. Es un trato.

Ya me fui para un poquito más abajo, y con una casa que tiene agua caliente.
Ahí les dejó la casa como la encontré. Y su barrio, más caliente que nunca. No se mate, no se jodan, no sean tan bobos, porque Villa Hermosa, La Mansión, es un paraíso chiquito.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Hoy, Chico de mi Barrio

Ya hace días deje de ser adolescente. Hace días. Y por culpa de un parcero y una pagina genial, me encontré de frente con un recuerdo grande de mi infancia,

Hoy, con ustedes, una canción vieja:



Cuarto de Primaria. Profesora que ya se me olvido el nombre (Tal vez, Marleny...). Salón de abajo, en la izquierda, el primero que te encontrabas, porque el otro fue donde estudie primerito. Era la escuela, la famosa ya, Isabel Solis, que tenia una campana que yo quería tocar, una piscina que todos mirábamos con ganas de nadar, y unos actos cívicos donde cantábamos los himnos, y canciones como “La Piragua”, o “Adolescente Tierno”, o “Adiós Chico de Mi barrio”.

La profesora le daba play al casete, y sonaba la canción por los parlantes de la escuela, y nosotros sentados en el pasillo, debajo la campana y al frente de rectoría, y la profe copiando la canción de un tirón con un bolígrafo en unas hojas de un cuaderno grande.

Tal vez lo repetía otra vez, para repasar si no se había olvidado algo.
Luego, con esa melodía de cosas locas, de tiempos que vendrán, de amores que uno nunca veía pues la cara sucia y las ganas de jugar lo impedían, nos sentaba y nos dictaba la canción.
Y nos la aprendimos, tanto, que me la sé de memoria, así me jacte de olvidar todo. Es sino escucharla, y me voy directo a esa silla, y a la ventana y sus hojas de guayabo, y ese barrio tranquilo donde una bicicleta corría, y niñas bonitas con niños felices corriendo la vida, y fumar (así sea un cigarrillo de azúcar)...

La profe supongo yo que estaba enamorada (o desilusionada), y nos estaba advirtiendo que nos iba a pasar lo mismo, y claro, los 80´s se estaban terminando mientras nosotros crecíamos.

El video, gracias al usuario sebu2006 de YT

jueves, 10 de septiembre de 2009

Hoy, Cargar un bulto

Llegue de la U caminando, y al entrar a la casa sentí el olor de meados revueltos con miles de cosas en el ambiente. Descargue. Me refresque, me puse una camiseta viejita, y salí para la ferretería.
Siempre que camina hasta allá, me doy cuenta que son demasiadas cuadras. Pregunte por arena, y preciso no hay sino “latas” (casi medio bulto). Le dije que le bajáramos, y la señora me pregunto por mi juventud. Yo le respondí que la usaba para otras cosas, y que ah, pues, a ver, y pesa mucho, dije antes de treparmela al hombro.

Hoy, como en los viejos tiempos, cogí el costal y me lo subí hasta el hombro derecho, y comencé a caminar. Pare dos veces. La mano completa me tembló casi toda la mañana (aun me duele). Mi respiración casi quevuelve a la normalidad.
Pero traje el bulto de arena para limpiarle a los gatos su cagadero.

Mientras veía mi sombra en el piso mientras el costal estaba cómodamente en mi espalda, pensaba en mis años de infancia, en los fines de semana de trabajo, en los cafetales, en mi papá q ue nunca me dejo levantarme bultos muy pesados. Siempre llamaba a alguien, o le pagaba a otro, y a mi me dejaba con la rabia y con la impresión que yo era un inútil.

Supongo que no tenia consciencia que era un delgadito, y débil. Sí me levante bulticos pequeños, de 20 kilos, pero los otros los movía “José Ruñido”, el cotero de la plaza de mercado. Tantos sábados y domingos que lo vi moviendo bultos, y su cuerpo casi para explotarse iba y venia con bultos más grandes que él.

Y también vi a los “coteros” que movían los bultos de café del deposito al camión, y viceversa. Eran como hormiguitas. Y claro, ese mismo café lo vi cargar por hombres, mujeres y niños, en las montañas de los cafetales. Yo mismo cargue pequeños bultos, y por supuesto rodé y rodé por esas faldas. Y de nuevo, mi papá me ayudo a llevarlo hasta donde debíamos vaciarlo.

aprendí a subírmelo al hombro, y a cargarlo bien, pero nunca desarrolle la fuerza, la resistencia, y la terquedad.

Entonces, para mi, es todo una hazaña que aun pueda traer a casa un bultico, después de tanto humo, trabajo, y sedentarismo en la vida.

Gracias padre por evitarme una hernia!!

lunes, 17 de agosto de 2009

Hoy, Patrullerito

En la fría mañana, mientras termino de entrar al Metro, veo a unos “Patrulleritos” formados adentro de la estación.

Hoy, mientras sacaba la Cívica, escuchaba las “voces de mando” que otro Patrullero bachiller gritaba a los niños uniformados de verde. Hoy, camine despacio, viendo la maldad en los ojos de los niños que están en la misma posición que estuve alguna vez.

Recordé que me metí a los “patrulleritos”, o “sapos”, porque mi hermanito se metío, y los amiguitos también, y ya un parcero de enfrente de la casa se había metido, y le decían que era un bobo, un “soplón”.
Yo quería saber cómo era el mundo de los señores de verde. “Los tombos”, que yo los reconocía por matar gente en la noche (encapuchados) mientras dormiamos, y porque se nos llevaban los balones con los que jugábamos “los pateos” en las calles adoquinadas de mi barrio.

Como todo en mi. Fui Patrullero Infantil del la Policía Nacional, Por llevar la contraria, y por saber una cosa más en la vida.

Había que disfrazarse. Dizque boina, y un overol que llevaba la bandera de Colombia en el hombro, y botas bien lustradas, y camisa blanca por dentro.
Y debíamos aprender a marchar. Y a ser respetuosos y elegantes, y silenciosos, y obedientes.

En esa vaina nos metimos un combo del barrio. Solo quedamos algunos Y aprendimos un montón.
Noches enteras de marcha, haciéndole caso a “Silva”, un soldado delgado, blanco, y muy amable, que nos puso a escuchar grabaciones de “tomas guerrilleras” que tenia tenia en cassettes, y que nos contaba chistes, y que nos regañaba por indisciplinados, y que un día no volvimos a ver, porque en un operativo en las afueras del pueblo, fue muerto “en situaciones confusas”.

No se si no volví por eso, o ya me había mamao desde hacia días. No importa. Tal vez solo tengo los recuerdos de estar en la estación de policía toda la tarde viendo TV (El Chavo), y enterándome que cogieron a yo no se quiencito, y que tal parte esta peligrosa, y que los policías se enamoraban, y que eran tipos hasta amables, y que otros eran unos Hijos de la Gran Puta (y todos lo sabíamos), y que la marihuana se sacaba de una mata, y que los calabozos eran miedosos, y que los polís también sentían miedo y, pues claro, también se reían, y que estar en la mitad de la población era un estrategia, y que la guerrilla no era derrotable, y que la guerra era algo absurdo.

En fin. Sigo mi vida. Ya de esos días (lindos de por si) no quedan sino los recuerdos, y una foto que algún día posteo.

sábado, 9 de mayo de 2009

Hoy, Chontaduro

Me baje del Metro. Escalas. Policía junto a Flamingo. Escalas. Cevicheria en una esquina. La parva de 200 subiendo. El semáforo en verde o rojo? Pasar la calle. Mirar qué camaras hay nuevas. Tocarse los bolsillo. Decir, “buenas, a cómo las bolsas?”.

Hoy, me compré una bolsita de Chontaduros en la esquina de la “Primero de Mayo” con “Palace”.

Los Chontaduros me recuerdan a los negros. Al amarillo. A la cascara roja con pecas. Al parque de Ciudad Bolívar. A la rueda en la mitad del parque. A los Domingos.

Recuerdo que a mi tía le encantaban. Yo creo que porque a ella le encantaban, me comenzaron a gustar. Y desde pelao siempre me gaste la monedita de 200 en un chontaduro con mucha sal. Rico. Delicioso esa textura seca, con un sabor fuerte. Era, soy, capaz de comerme muchos en una sentada.

A veces, muy pocas veces para mi gusto, papá compró el racimo de Chontaduros verdes. Mamá los ponía a cocinar, y comíamos Chontaduros hasta que los dientes eran amarillos, y la diarrea era fuerte.

Ya no son a 200. Ya no los compro en la rueda del parque de mi pueblo. Ya mi tía no los puede comer. Ya mi mama no los cocina. Ya mi papá no los compra.

lunes, 30 de marzo de 2009

Hoy, casetos

En una grabación de un programa de tecnología en el año 2009, sacamos los casetes del cajón paterno para hablar de “música para llevar”. O sea, lo que hacia los negros con su grabacha gigante, hoy lo hacemos todos con el celular o el mp3 o 4, o 5: Ponemos a todo taco nuestras canciones favoritas en la calle, en el bus, en la vida.

La palabra, y la imagen de unos cassettes, o cases, o casetos, me recuerda el “lado b” de la cosas. Me hace pensar en cinta enredada, en tornillos pequeños perdidos, en el casete que más le gusta a tu madre reventado en la canción favorita, y yo pegando con manos temblorosas la cinta transparente para unir dos pedazos de cintas oscuras.

Recuerdo a mi papá sacar su tangos, su música “vieja” del escaparate y sentarse a ver para adentro mientras escuchaba “El cristo de la pared”. Recuerdo que estaba al inicio de del lado b de un casete blanco como el de la foto.

Recuerdo a Julio Jaramillo y sus canciones que hasta yo que era niño, me daban ganas de beber y de llorar. Y casualmente estaban en negro, como el que ves junto al blanco.

1500 valió la cinta de “El Binomio de Oro”, y su “Caracas, Caracas, que linda esa ciudad...” y su cucha, cucha....“. Y otra que compramos mi hermano y yo en compañía, fue el primer trabajo discográficos de “Los Marinillos”. Recuerdo a “Pilas parceros pa que caigamos al parche del chicharrón...”. Ese alguien nos lo robo, y aun no sospechamos quién.

Y bueno, dañe clásicos de la plancha por logra hacerle una copia a un caseto de Héroes del Silencio que por casualidad alguien olvido dentro de mi bolso. Y así se convirtió en rito de cada domingo, comprar una cinta de 60, o 90 si era un álbum largo, como el de “la Pestilencia”.
Alcance a tener un cajón lleno de bellos y conocidos sonidos crisposos que me recuerdan una epoca que no volverá.

Lo digo por los años, y porque pronto no habrán aparatos con casetera, y porque mi caja de casetos un día le dije a alguien que se podía quedar con ella.