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lunes, 23 de agosto de 2010

Deporte y letras, leído en muchos días diferentes

El regalo que cada año me gano con Confiar me gusta mucho. Es una lectura temática, de buenos autores que escriben corto, o los acortan, y que me leo sin afán, cuando me dejan esperando en una oficina, o para hacerme loco y no dar el puesto en Metro, o para meterme la ultima dosis en la noche a mi cabeza y dormir con un niño de dos días de nacido.

Este vez, fue deporte:

un librito variado, que hace un paso por las letras de cuentos sobre o con o por los deportes que me he visto en la barrio, en la ciudad, en ESPN.

La terminología de cada cuento me lleva al recuerdo más cercano que tengo sobre el deporte.

Ver boxeo con mi padre en las noches calurosa de mi infancia. Los entrenamientos con "Don Camilo" o "Pino" en canchas con y sin pasto. Los locutores del caribe que te van llevando arrullado entrada a entrada, bateo a bateo, home run a home run, por un juego lento y aburrido. Las noches que pasaba viendo en TV, a 30 grados de temperatura y el televisor fijo en "TV Azteca", los juegos de invierno; preciosos! Las rabias que me daba perder en ajedrez toda una tarde silenciosa por una mala jugada. El día que los ricos pusieron a correr en el parque a los niños pobres (incluido) porque la guerrilla tenia en paro armado todo el departamento. Cobrar penaltis y ver el arco pequeño, y tapar penaltis y ver el arco grandisímo. El nadar en el mar y no avanzar, e hifueputa no avanzar, y sentirme ahogado, y sentirme muerto y nadar y nadar y nadar hasta tocar la orilla y tirarme en la arena, y ver ese cielo grande interminable encima mio, que no tenia aire. Y sentir pena que mis padres no me hayan apoyado en los deportes, donde no era muy bueno, pero si bueno, y habría tenido una vida sana, inclusive inocente y larga, y no ésta de fumar, comer, y dormir.

Para terminar, pongo la frase que Elkin Obregón escogió para abrir el libro:

"(...) El ejercicio físico sin propósito no es nada, es tonto, es animal, es inútil sin una inteligencia que comande el entrenamiento muscular y lo oriente hacia un fin: superar la marca, persistir, dirigirse decididamente hacia un lugar que todavía no existe, un lugar donde nadie ha estado".
Andrea Palet.... "Un lugar que todavía no existe *El Malpensante (oct 2009)

domingo, 1 de noviembre de 2009

Hoy, romper vidrios

Estaba entrando la moto, y mire para atrás, y un niño le puso conversa a mi hermano. Yo entre la moto, y mi hermano cerrando puerta y descargando me dijo que habían quebrado un vidrio.

“Ahí echandome la murga, dizque un niño que paso quebró el vidrio. Que no es de por aquí”.

Fui a la pieza, encendí el bombillo, y vi los vidrios en el suelo

Espere hasta el otro día para tomar las fotos del vidrio y la ventana, pero salí en la madrugada, pero cuando regrese, mi hermano me recibió con la noticia que había quebrado otro.

El balón queda en manos de esta casa, y sabemos exactamente que estas ventanas son un objetivo muy apetecido, pero nunca pensamos que los chinos iban a quebrar dos vidrios, y los adultos (hasta la fecha) ninguno. Ya nos lo habían advertido, ya lo esperábamos. No sé si lo pagaremos, eso no sé.
Devolvimos el balón, con el grito de “no volverlo a hacer”, de lo contrario, “lo pagan”. Tal y como nos habían dicho toda la vida todos los “gruñones” que nos rajaban los balones y llamaban a la policía. Ya somos grandes, ya estamos de este lado de la película.

Cuando en San Judas quebrabamos un vidrio, corríamos hasta la esquina, y allá discutíamos quién se haría responsable o si no había que pararle bolas o si teniamos que ponerle más cuidado en la próxima. Siempre odiábamos al que rajaba el balón, o nos echaba a los “tombos”, y luego le dábamos con más ganas a la pared donde estaba el enfermo, o en la parte del garaje que hacia más bulla, o a la columna que sabíamos que tenia una repisa llena de cerámicas.

Entendemos a los niños, por eso les jugamos con la estrategia más efectiva, no siendo chévere con ellos: No darles agua, ni ponerles conversa, ni respondeles las preguntas.... no pararles bolas hasta que no se pongan serios y dejen de poner los vidrios de malla.