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viernes, 16 de diciembre de 2011

El día Señalado

De Manuel Mejía Vallejo.

Los cuentos “Contra viento y marea”, de vidas al borde de la muerte pero luchando porque quieren vivir, y un articulo en Universo Centro, que hablaba de un libro escrito hacía mucho, de un man que tenia un gallo bajo el brazo y que buscaba a un hombre para matarlo, me hicieron elegir el libro naranja que compré donde El Hamaquero por 3mil.


Cargué la violencia de El Tambo, a José Miguel, a El Sargento Mataya, al Cojo Chutez, a Pedro Canales, al Padrecito Barrios, al Sepulturero, a Otilia en mi bolso por varias semanas. Metí el polvoriento pueblito de Colombia escrito y descrito hermosamente por Mejía Vallejo, que ilustra cómo es y parece que seguirá siendo (con ciertos anexos tecnológicos) la vida rural en nuestro país, la violencia absurda, entre hermanos, entre padres e hijos, entre enamorados, entre enemigos que no nos permite vivir en paz, que no deja ver los niños correr alegres, que no permite contar cuentos mientras caer la tarde que trae los vientos de las lluvias próximas, ni deja caminar a la muchachas que nos enamorarán con sus ojos que nos miran sin miran. Por muchos días, en medio del agite de mi vida y del trabajo, lo fui leyendo, dejando esas imágenes de El tambo suspendidas, pausados en la mesa de trabajo la escupa de que tirada al suelo formando una bolita, o el polvo agitado en la gallera que parece miles de moscas espantadas a contra luz...
Veía el librito naranja, recordaba en qué parte iba, pero no podía agarrarlo, porque me distraía, porque me llevaba a mi pueblo, a los pueblos, al sopor de los días que matan a punta de lo mismo de siempre, hasta que llegue el día de uno, o el día de feria, o el día señalado.

Miraba el libro, y sentía que era como cuando uno iba a la cocina en la mitad de los cuentos del abuelo a traer el café que estaba hirviendo. Esa era la sensación, de dejar suspendidas las palabras hermosas que están narrando un pasado que nos compone hoy, o que más bien, nos descompone.

31 capítulos, fragmentados, que te dan la mirada total de unos personajes que esperan ese día, el señalado. Hermosa literatura, que te emboba, te tensiona, que te va enamorando.

Precioso final para tan maldita historia. Por aquí les dejo algunas cosas bonitas que señale para recordar toda la vida:

 Los niños...

 “A toda hora tuvo que nacer y que morir un poco, sin darse cuenta. De niño dijo las palabras de los niños, de hombre hizo lo que los hombres hacen cuando no tienen más remedio”.


“En los ojos del niño lo asustó una mirada de viejo, la de alguien que sabe o espera lo peor de los hombres”.

La violencia...

 “El padre Barrios aprobó silenciosamente: el mismo fenómeno de otros sitios. En un principio fue el miedo concreto al matón, a la pandilla, al Ejercito, a los guerrilleros. Pero cuando estas cosas dejaron de ser ellas mismas por haberse multibifurcado, el miedo se convirtió en angustia: era ya el temor ante cosas cuyas causa desconocían y cuyo remedio no estaba en sus manos.


Al comienzo aquel miedo despertó cierta desesperada vitalidad que se manifestó en la lucha: después el sentimiento de la derrota convirtió el terror en indiferencia hasta llegar al cinismo. Y la violencia que de ahí no fue otra cosa que la extrema manifestación del miedo, de parte y parte”.

 La vida que alimenta el odio... el amor...

Desde pequeño me despertaba los cantos de los gallos. Entre ellos crecí, ellos me fueron enseñando el camino del hombre. Mi madre les echaba maíz como si alimentara recuerdos”.


“Porque al formarme en el odio tuve que aceptar el engranaje y vivir en mí como en casa ajena. Por lo menos esto había llegado a comprender: debía recorrer mi pesadilla, hundirme en cada hora como en el barro, llenar este espacio para el grito”. 


“Nunca pasa nada en un pueblo chico”, dicen “Pero una aldea puede ser el infierno porque su misma pequeñez invita a la hipocresía. Extorsión, incesto, delaciones, los más sórdidos acomodos con lo alto”.

Es que crecer en medio de la nada, de la desesperanza, deja mella...

“... Lo triste es la vida. La vida es una vieja haraposa”.


“Los de allá contra los de aquí, los de aquí contra los de allá. Todos los días inventan motivos”.

En el libro, hay madres, padres, hijos, malos, buenos, y Dios anda por ahí, convenciendo a los diablos, pero es difícil....

Padre Barrios, Dios tiene más condiciones que un tute. Con razón vive pesimista la gente”. 


 “¿O cree que vale la pena vivir esta vida de cerdos?”.

Hay gente que no cree lo que le pasa a otra gente en el mismo país que viven, y que mueren para que él viva tranquilo y ni se entere de lo que pasa los pueblos... ni siquiera en su propio pueblo, o barrio, o urbanización...

 “(ciudadano) -A una campesina le abrieron el vientre con un machete y le sacaron el hijo. El hijo se retorcia en el polvo...
 ...(el alcalde) -¿Qué me importa? O, ¿Qué hicieron después con la campesina? 
-Le metieron en el vientre un gallo vivo...
 ...¿Vivo, dice? 
-Le metieron el gallo dejándolo fuera con la cabeza, cosieron el tajo del vientre con una cabuya ensartada en aguja de arriero...
 ...-El gallo estiraba el pescuezo a todos lados mientras la mujer se retorcía cuando el gallo le clavaba las garras y las espuelas, bregando por salir...
...-No son tan crueles, m querido amigo. ¿No ve que le gallo podía respirar?”.

Pero no importa, los gallos le despiertan el espíritu combativo a los hombres...

Los que se divertían parecían divertirse por decreto, y en la diversión buscaban embrutecerse, olvidarse, dejar de pensar. Licor, pólvora, gallos...” 


 “¿El recuerdo de su pasado no sería su única posibilidad de futuro?” 


 “¿De qué sirve don Heraclio? Al morir, con dos metros tenemos. La muerte nos encoge tanto, nos quita importancia”.

Y he buscado a Tambo en los mapas, en google, pero hay tantos Tambos en Colombia...

Uno de tantos pueblos era el Tambo, y tuvo cosas ambles, ahuyentadas por la gente, pero que regresarían, como las palomas”.

 Pero entre más mugriento y violento el pueblo, más gente buena existe en él, que la gente mala...


“Por mucho tiempo más ardió en mí la sensación de sus ojos. Unos ojos que de tanto mirar fijamente fueron acumulando muchas vidas tras ellos; por eso se le veían más oscuros -por más hondos en uno, en ellos mismos, en un pasado aceptado con rabiosa resignación”.

 “Le gustaba llevar las de perder”, decían. “un héroe tonto de batallas perdidas”.

Y a sabiendas que los hombres nos vamos por canallas, o porque La Violencia nos llevó, aún así, las mujeres y hombres se enamoran...

 “-¿No era el amor esa pasión ya depurada en la espera, en la pueril idealización por estar al borde de lo imposible? El amor debería desgastarse de tanto insistir en la misma persona. El recuerdo debería cansarse de ser únicamente recuerdo”.


“... Cuando esto se acabe, ¿no será lo mismo que había antes de nacer? La muerte, la nada por ambas puntas...”.

Y cuando matan gente, todos los días, desde hace 200 años, o más, preguntamos lo mismo... pero la respuesta es la misma... 

-¿Cuando se acabarán las matazones? -Cuando no acabemos nosotros mismos”. 


 “...quien durante su vida ha desempeñado el papel de malo, es porque es malo...”


 “-Ya no hay buenos tiempos, padre. Tambo nunca ha sido gran cosa pero se vivía tranquilamente, las siestas no daban miedo”. 


 “-Padre, si yo hubiera creado el mundo, si hubiera formado al hombre, me habría suicidado de desesperación”.

Y en pueblos desesperados, los finales son los inesperados...

 “...Nada queda sino la venganza de un lado y del otro, hasta el fin. Los resortes morales se han reventado”  


“-Nunca ha dicho: “dentro de poco estaré muerto”?  Uno se va muriendo a trocitos cuando tiene miedo, hasta que dice: -”ahora voy a morir completamente”, y ya no siente miedo, y le parece bien que termine”.

Uno cree que la salvación es el ejercito, o lo paras, o un Cai (policía) en la esquina...

 “-Yo estaba contra mi hijo. (dice don jacinto al sargento de su hijo guerrillero Antonio Roble) 
-Por eso puede contar el cuento. 
-Creía que el Gobierno deseaba la paz. Colaboré con ustedes pero comprendí lo que es el terror al verlos actuar. Todo nos ha salido mal bajo sus botas. Los hombres rehuyen la mirada, las mujeres no salen, los niños se pegan a la falda de sus madres, de sus hermanas mayores. 


 Dejo caer en la mesa una mano -Antes había esperanza, oíamos reír a las muchachas. Ahora con ustedes todo ha cambiado”.

En este pedazo de tierra y con estos hombres y mujeres y animales no toco vivir. Hay que hacerlo hasta que el odio nos deje...

 “Sólo podía entender que la vida era esta cosa que nos habían endilgado, que todo se había hecho turbio pero con vigorosa turbiedad de ríos en creciente”.

Para terminar, obvio, hay que leer más de Manuel Mejía Vallejo. Incluso Fernando Vallejo lo compara un poco con Juan Rulfo, y su “Pedro Paramo” y su “Llano en llamas”. Bueno, otras rutas, otros pueblos por ver con los ojos y sentirlos con el corazón (hasta que este deje de palpitar).

sábado, 13 de noviembre de 2010

llegó el segundo puente de Noviembre

Un mes antes se siente el ambiente decembrino: la música, las luces, la decoración, el ánimo de la gente (que ya no quiere peliar sino querer), y muchos gritan: "Dejen vivir a noviembre", pero ya no hay caso, diciembre esta aquí.

Pero primero, debe ocurrir Las Fiestas del Arriero, dos o tres cumpleaños que aun me acuerdo, y que se acabe mes, y llegue día raro. Ahí sí estamos en diciembre, de todo y con todo.

Después de algunas reuniones, pactos, silencios llenos de ideas, andamos trabajando (como locos) como siempre, para hacer posible el otro año, el 2011. Por rutas diferentes, pero por caminos que luego se unirán, seguro.

Pero por todo el ánimo y las citas, y las fechas, el grabar e investigar bastante sobre el tema que nos dará de comer, no pude, como era mi idea, estar desde el miércoles en mi pueblo.
Tenia ganas de ir antes de las fiestas, esa reunión loca que pasa en mi pueblo (Ciudad Bolívar, Antioquia), donde hay baile, bala, borrachos, y vomito, y claro, ambiente familiar, marrano, guaro, drogas.
Quería evitar la locura e irme en los días previos, que están llenos de sancocho, cultura, conciertos, calma.

Y bueno, no se pudo, y estamos a sábado, y la moto no enciende. Otra vez el encendido malo.

Cómo se prende una moto directa? Eso no es pura astucia de ladrones? cuanto me vale esa sabiduría hampona?

Me quise responder en esta mañana fría, y la vida me dijo mientras empujaba mi motico: "Ve un montadero de llantas, pregunta!" y de es montadero, me mandaron para donde un señor que trabaja en hierro forjado.

desde que comenzó no le futuro, pero como hay que hacerle caso a la vida, me quede de pie, mientras el señor en su parsimonia trataba de ponerme la moto a encender. Si sabia, pero ya la cabeza y el cuerpo no lo acompañan, entonces cuando ya iba a desbaratar más, lo detuve, el me dijo: "que era con mucha voluntad", le di mil pesos así no haya hecho nada. Por querido no más.

Luego, casi a las 12m, fuí preguntando de ferretería en cerrajería, qué si me ayudaban. La tercera fue la vencida, y un señor y un joven miraron, lo pensaron, y me ofrecieron el repuesto de segunda en 35mil que yo pensaba comprar después que ellos me desvararan en 140mil en Suzuki.

Obvio, les dije que sí. En un santiamén estaba de nuevo montado en la moto roja que roncaba cada que yo la aceleraba.

Arena para gatos, comida, limpiar, limpiar, y bueno, aquí estoy frente al pc, con un plato sucio que antes estaba lleno de frijoles, escribiendo, echando humo, y pensando mientras veo una tarjeta que llega de lejos, muy lejos.
"ya este corazoncito no quiere ni cartitas ni postales, quiere besos y abrazos y palabras y fuerzas bonitas al despertar y dormir"
y así lo que piense no sea justo, si es preciso lo que siento.

Y aunque no me guste el pueblo y su locura e indiferencia, y no me gustan los tumultos, ni los borrachos, ni no tener donde sentarme, y escuchar a "todo taco" música maluca, y aunque ayer y antier he sentido todo el cansancio encima y una mini advertencia de enfermedad que se aproxima, y depronto que "la carretera esta tapada por un derrumbe" me dicen por el teléfono, y un cielo encapotado que predice lluvias, y una billetera que tiene plata pero no debe ser gastada, sí es mejor ir a casa que la mamá te abrace y te diga: "hola hijo! qué va a comer?", y el cucho te diga; "Hola Juan, cómo le fue?", y mi hermana me salude con los dientes, y mi hermano me de la mano pero no tenga tiempo de parlar, y uno que otro amigo te levante la cabeza y te pregunte cómo van las cosas queriendo que vos no le digas más que "Bien, parce".

Y así sea que haga malacara y me entre ligero a casa, es mejor estar en casa de mis padres, que en la soledad de la casa, pensando, sintiendo. Así ya este mejor, más cómodo conmigo mismo y de nuevo encendido (como la moto) tramando mis luchas futuras, si duda hay algo adentro que ha desgarrado muchas vainas importantes, y es mejor hacerse el bobo mientras intentas grabar historias para el proyecto web del pueblo, o comes helado con la familia, o buscas gente que sabes que no vas a encontrar o no te va a conocer.

Para allá voy, para donde tierra de arrieros, a pasar el segundo puente de Noviembre del 2010, a ver, como dice una canción que me envían en Facebook por culpa de lo que ando pensando, si puedo lograr Detener mi juventud.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Caminando mientras ventea

Me bajé del carro mareadísimo. La carretera de Betania es un solo mareo, y el guayabo que tenía ayudaba un montón. Espero el Jeep (o chivero) que por 3500 pesos me terminaba de arrimar a casa.
El cuello, mi cuello tiene una tortícolis increíble que me hace mover como un robot, y ya van para 3 días así, y por eso llegue donde mi madre a darle un beso, y acostarme. Y soñé muchas cosas que luego al despertar olvidaba y quedaba esa sospecha que en esos sueños tenia claves importantes, pero por más que intentaba volverlos a la memoria, lo único que conseguí era dormir de nuevo. 5 horas de dormido me bajaron el guayabo, el mareo...

Me levante, y salí a las calles de Ciudad Bolívar, el pueblo donde nací y me crié, a caminar en este pueblo caluroso, que está protegido por Los Farallones del Citará, y que en las tardes es bendecido con los vientos del Pacifico que bajan por todo el cañón del Chocó y llegan hasta mi crespos, y a las faldas, y a los arboles que bailan.
Camino para no tener excusas y detenerme. Camino para no estar en "casa" y soñar olvidos. Camino porque me gusta, porque me ayuda a pensar, me sirve para tranquilizarme.

Algo debe tener éste pueblo matón pero tranquilo mas allá de ser mi útero, que me invita a volver siempre. A caminar siempre. A sentir mío siempre.

Un pueblo que se cree ciudad y no le alcanza siquiera, y que en ultimas es un caserío desordenadamente moderno, donde nadie me distingue ni yo distingo a nadie, pero que siempre me ayuda a volver a mi cuando estoy en mis peores épocas y momentos.
Camino y me hago preguntas, respiro y me siento, y como hoy, me veo claro de quién soy: una persona que camina, que viaja, que está solo, que se desplaza por medio de la gente y de las cosas sin molestar y sin saludar, que va de un punto a otro libremente, y que lo único que pide es que le dejen hacer lo que se le venga en gana, y si de pronto alguien sonríe le sonrió, y si alguien me saluda pues con el mismo entusiasmo lo saludo, y sin alguien detiene su mundo para compartir conmigo un pedacito yo trato de hacer lo mismo, y si se aprende mi nombre yo haré lo posible para memorizar el de él, y si de pronto abren el corazón yo lo abro y lo comparto, y si me odian odio, y si me olvidan olvido, y si me aman amó con todo las fuerzas.

Lo más probable es que pocos abran su mundo, y en ultimas no los voy a presionar, porque no tengo afán. Aquí estoy, está confirmado, y sea como sea, tengo que estar decididamente convencido de lo que soy, porque soy el único que me entiendo y me comprendo y me quiero.

Seguiré caminando, Arrieros somos!

lunes, 11 de enero de 2010

Mantequilla, un Pueblito de Colombia

Mientras en Señal Colombia, el único canal de televisión que trata de registrar honestamente esta patria, dan un especial sobre los desplazados, sobre los pobres, y por supuesto de la violencia que sufren los pueblitos más perdidos y maltratados del Cauca, comienzo a teclear un post de esos que anuncian intenciones, me muestran palabras que he ocultado hace rato, que hablan de política revuelta con el amor a la tierra que tengo, a las montañas que perfuman.

De mi infancia recordaba solo la mención del nombre, y con eso, y la ayuda de la Wikipedia y lo que te alcanza a "complementar" la pagina web municipal, tomamos camino hacia Armenia Mantequilla, un pedacito de Antioquia.

Un domingo, por supuesto. Hay que subir hasta San Antonio de Prado, y en el parque a cualquier conciudadano preguntarle lo la ruta a Armenia (o Heliconia), y te dice que derecho por la calle del comando policial, y al final de la calle a la izquierda, y coges camino pequeño de vereda (pavimentado), y un paisaje verde, con campesinos lindos por todos lados, y con estaderos donde venden comida deliciosa. Nos comimos unas arepas de chócolo buenisimas. Doble quesito.
Hágale derecho hasta llegar hasta la Y, a la derecha es para Heliconia. Una bella carretera en curva, parece una culebra envuelta en las montañas. Obviamente, es una serpiente de
pavimento sólido.
Y a la izquierda, como el bosque de la muerte, la boscosa, destapada (y en piedritas) carretera. Nadie iba para Armenia Mantequilla, parece que solo nosotros. Despacio, nos botamos a por los 22 kilómetros de polvo y huequitos que decía el letrero.
Y claro, en esos pueblos perdidos, moribundos, que nunca se debieron fundar tan lejos, y tan desprotegidos y tan condenados a la miseria, pero que están ahí, adentro en las montañas, y que tiene paisajes de encanto, tierras paradisíacas.

Y por supuesto, las mismas promesas de los mismos que luego nos olvidan y nos terminan de enterrar las ganas de "salir adelante".

La idea es puebliar. No sé si conocer los 1101 municipios de la gran Colombia. Pero, por este año, si seria bueno conocer todas cabeceras munipales de Antioquia. Son más de 100. Conozco muy pocas.

Esta señalización es nueva (contrato de estos gobiernos de turno). E increíble que no den con los kilómetros (no había 5 kilómetros. Hay más!!). Yo creía que eso eran gobernantes con subalternos que hacían todo a control remoto por allá en el 88. Pero no.

Después de mucho polvo, lindos verdes, y montañas y montañas de bajada y subida, ahí tenemos a Armenia, que la pusieron Mantequilla para distinguirla de otras, y porque los españoles le vieron algo de amarillo desde lejos. Yo solo amarillo veo la iglesia.

Pueblitos hechos en planicies absurdas (por pequeñas y faldudas). Seguro habían podido construir el pueblo en muchos otros planos atrás. Pero no, es aquí, al sur del occidente.

Mientras nos siguen saqueando, y no se preocupan por ponernos en los mapas, ni de adicionar dos o tres cartelitos donde sea necesario para que la gente sepa que para allá, para esas montañas, y por esos caminos, viven más de 5 mil personas, en un pueblito chiquito, bonito, campesino. Tres cantinas, tres carnicerías, dos almacenes, la plaza de mercado en el parque, y claro, la iglesia que nunca falta en la mitad de todo.

Eso haré. Ir hasta cada pueblo escondido, y me siento en el parque, respiro su aire, doy dos vueltas por sus calles, compro dos o tres cositas (comida sobre todo), y tomo las fotos que me de por tomar.

Cementerio con pocas tumbas ocupadas. Pocas casas de colores muy ocupadas.

Es lo que uno puede hacer, ante la desconexión de este país nuestro. Visitar los lugares, para saber y decir qué es Colombia, y registrar con cualquier medio ese instante y esas realidades, y compartirlo con el resto de privilegiados que de pronto pasan por estas paginas, y que algún día serán o tendrán a su cargo, la decisión de sueños y esperanzas de pueblitos enteros.

Armenia, que queda cerca al Valle de Aburra, es así de, de, humilde, digamos. Entonces, cómo serán los pueblos más alejados. Hay que multiplicar las desprotecciones, las miserias, y ya no tratar de imaginársela, sino ir a pasar un rato a su ritmo, a su realidad.

Eso en palabras simples, se llama puebliar.

martes, 28 de abril de 2009

Hoy, Ir a Cine

Caminando por los desolados (o abandonados?) pasillos del C.C Vizcaya, subiendo por las escalas apagadas, y observados por un guachiman a lo lejos, hoy llegamos al cine.

Desde niño he ido al cine. Fue un vicio que adquirí solo. Me paraba al frente del teatro “Bochica”, y miraba la hora y las peliculotas, y me programaba para pagar los 200 pesos. Me gustaban las de balas y de las de Ninjas.

Nunca alcanzaba la taquilla. El señor le vendía a los ojos luminosos que lo miraban una boleta, y yo esperaba afuera hasta que las cortinas de hierro eran corridas. Me gustaba, y aun tengo ese gustico, entrar a la oscuridad del teatro, buscar el mejor puesto, sentarse y darse cuenta que la silla estaba mala, o que no era la tuya.

Mirar a todos lados, ponerse cómodo, reírse y antojarse con las promociones de los “Próximamente!”. No saber cual es tu peli, porque dan tantas cosas que ya comienzas a incomodarte. Mirar en la oscuridad a todos lados, y ver que todos están en las mismas. Y tan tan, ta tan! Inicia, y respiras, y lees, y te conectas a las cinta y te desconectas de la vida.


Recuerdo que recordaba a mi padre trabajando solito porque su hijo esta sentado en las sillas azules de un teatro. Recuerdo que nunca tenia plata para el “Intermedio”. Recuerdo ir al baño, o subir hasta la sala de proyecciones y mirar por donde pudiera, qué demonios está pasando en ese saloncito donde salia toda la magia. Recuerdo llorar, reírme, sufrir, taparme los ojos, o hasta los oídos, acurrucarme, pararme y gritarle a la pantalla, sentarme y darme cuenta que nunca me iba a parar bolas, y bueno, esperar que llegara el final, que prendieran las luces en medio de los créditos, y que mis ojos volvieran a ver lo que deben ver, y salir, y pensar todo el día en los personajes y en la historia, y creeme Karateca, superheroe, matón, policía, cómico....

El cine para mi es el Teatro Bochica de mi pueblo, donde me vi a Terminator y Robocop, y El Niño de la Mochila Azul, y los Niños Karatecas, y Mártir del Calvario.

sábado, 25 de abril de 2009

Hoy, los Puentes

Mano en el pasamanos. Pie en el aire y comienzan las escaleras. Y uno mira hacia arriba.
Hoy subí las escalas del peatonal que comunica “Suramericana” con Carlos E.


De una pensé que uno como pueblerino monto por primera vez en Puente Peatonal. De la mano de alguien mire los carros que pasaban enloquecidos en ese Medellín del 90´s que me hacia llorar los ojos.

Recordé los puentes colgantes de Betulia, un pueblo donde mi tío trabajaba y yo me pasaba las horas sintiendo el miedito que se siente al pasar por puentes que se mecen. Pasaba una y otra vez.

Saco de mi memoria cualquier puente, de los que tanto he subido, donde uno se encuentra gamines, venteros, locos, amigos, huecos, locos, amigos, la pelada esa, el enemigo que no deberías encontrarte, la profe..

Recuerdo escupir hacia abajo, y no mirar a quien le cayo.
Recuerdo el puente con rejas de la pelicula “Gummo”
Recuerdo el puente amarillo de Bolombolo.

lunes, 6 de abril de 2009

Hoy, Los Circos

En un tarde bonita, subí hasta el parque de Villa Hermosa de la mano de una bonita chica.
Vimos un corrillo, cogimos lugar,y vimos el show de lo que es “el circo más pequeño del mundo”.

A mi los circos me recuerdan los “¡¡Wowww!!”, Los payasos, los magos, las chicas elásticas, las manzanas dulces, las boletas a medio precio, las tablas de las tribunas traquear, las buenas noches señoras y señores.

Yo siempre he visto circos malos, pobres, pequeños. Desde que nos llevaron a la escuelita un payaso que alzo a un amiguito de preescolar que estaba sentado en una silla, hasta el de hoy, pasando por los circos de pueblo que mis padres me llevaron a ver siempre en sus últimos días, y claro, en los que trabajé vendiendo cositas del circo y no dejando entrar a la gente por ningún lado.

Solo recuerdos dos grandes circos. El primero, que nos llevó un tío, al de las Tortugas Ninjas. Los disfraces de las tortugas eran horribles. Y el otro, dizque “American Circus”, que tenia el Globo de La Muerte (las motos que dan vueltas metidas en una bola). Por lo menos estos dos tenían carpas grandes y aseadas, y los animales estaban aliviados, y las palomitas eran cara y buenas.

De resto, he pagado boletas de 200, de 500, máximo de 1500, para entrar a reírme con los mismos chiste de los payasos: “Hoy vengo a declamar una poesía...”, y ese mismo payaso era el Hipnotizador y mentalista, y también maestro de ceremonia. Y bueno, su hija era “Yenny, la chica elástica”, y la que vende las manzanas , y la que asistente al mago. Y el mago era el otro payaso, y el equilibrista, y el que vende las boletas. Y la carpa cuando llovía parecía un colador...

Circos pequeños son los que me gustan, están a la altura de mis sonrisas y de mi bolsillo. Siempre termino aplaudiéndolos con toda el alma, se lo merecen.

domingo, 29 de marzo de 2009

Hoy, Mangos

Camine dos cuadras, sin buso a pesar del día gris y la lluvia, hasta las escalas donde uno puede ver un pedazo de la ciudad por encima de un muro.
Allí estaba un niño con delantal blanco junto a un toldo lleno de mangos.

Mientras me acercaba, pensé en los magos que nos robamos en la finca de “Los Vélez”, o donde “Don Julio”, o en el colegio, o en todos lados.

Pensé, o mejor vi a mi papá sacar mangos de los bultos de papa, de zanahoria, o de la arracacha. Supongo que se los regalaban en la Mayorista, y para no cargarlos los metía a los bultos, y ya en Bolívar los lavaba, y los cortaba en gajos y nos daba para que comiéramos.

Recuerdo comprar mangos de 100 pesos, de los que tienen una fruta blanca. Me encantaban con mucha sal. Luego, tiraba la pepa para que se reventase contra un muro. Cualquier muro.

Volví a verme camino arriba, hacia una finca desconocida y alejada de todo, hasta de los niños y los adultos que cogen mangos de los palos, para coger mangos de arboles frondosos y altototes.
“Yaveria” se subía, y yo iba recibiéndole los mangos que me tiraba desde todos los copos. Bajábamos bulticos pequeños, y nos daban 5000 mil pesos por ellos. No recuerdo en qué nos gastábamos la plata, supongo que en mangos de 100 que comprabamos a entrada y salida de la escuela.

sábado, 28 de marzo de 2009

Hoy, apagón

A las 8,30 de un día llamado 23 de marzo de 2009, en Colombia, yo apagué las luces de mi casa. Es tanto, desconecte la nevera una hora sin miedo a que se dañara la carna, o la leche.

Con mi celular me ayude a salir de casa, fuí a comprar velas a la tienda, y la prendí en la mesa, le di play a mi mp3, y pensé en el el apagón del gobierno “Gaviria”.

A las 5 de la tarde, o a las 4, no recuerdo bien, era que se iba la luz en mi pueblo por culpa del “racionamiento” propuesto por el presidente de turno. Corríamos por la calles con las manos abiertas, creo que por esa época miramos más al cielo, y claro, en la oscuridad tocamos puertas, y jugando todas las tardes noches, a que nadie nos veían.

Yo estaba muy pequeño, y recuerdo que la ida de la luz le quitaba productividad a los habitantes, tan! Cambiaron la hora. Nunca pensaron en los niños que nos tocaba madrugar más temprano a la escuela que quedaba lo mismo de lejos y nos daban las mismas clases.

Las viejitas no tenian que preocuparse, el “cura” se rehusó cambiar la hora. Él no iba a dar su misa de las 6, a las 7, porque dejaría de llamarse: “La misa de las seis”.

Comprábamos velas, comíamos junticos, y escuchábamos radio, o cuando no había plata para pilas, alguien salia con algo..

sábado, 8 de marzo de 2008

Desde el balcón de la casa de mi mamá, que en ultimas es mi casa.

Fui al pueblo. Me volé un día para ir por la moto, mi nueva adquisición: una Viva 115.

Salí en la mañana, Trasportes Rápido Ochoa rumbo hacia ciudad Bolívar.

Llegue al pueblito. No estuve en ningún lado, solo en la casa, no tenia tiempo. Mi recorrido fue: La carretera. El hospital. La casa. También en el taller de motos, el hospital.



Me senté en el
balcón de mi madre a leer de la casa Los Pibes del Fondo. Es un libro que me gusta un montón, como el sacol a medio acabar. Debo que escribir algo de el, otra deuda que les tengo, yo soy un chico de promesas, lo lindo que es que algunas las cumplo.




Mientras leía, en la calle que quedaba a mis pies, iban pasando toda clase de personajes.

Los describiré.

La mamá de “Berruga”, Esta como loca, dice mi hermano.

"El coche de Molina". En ese coche nos subiamos hasta la Capilla de San Judas, antes que le soldaran puas en la parte de abajo, donde nos subiamos una recua de pelaos.

Ese es Molina, que vive en "la vuelta", y ¡Vealo! con el mismo rejo que nos pegaba hace 15 años, ¡vealo! (dice jorge).

No se quien es, pero el gordo esta bien gordo, fuemadre, pobre mamá.




“Hernán Tabaco", que tiene (o tenia) revuelteria debajo la capilla, pero lo que vemos, todavía sale todos los días con su carreta y sus bananos. Es un hombre grande, que asustaba a Ramiro.



La embarazada, la niña del frente que la embarazo un mancito que trabaja en la parabolica. (¿entro a la moda del embarazo?)



La niña, subiendo las escalas donde tanto me senté. Lo único malo es que ella va descalza, y hace un calor de 36 grados directos al contador que ella piso.


Martín viendo, el nuevo perro de Aleida, viendo a Amparo, una señora que me prestaba el vhs para hacer trabajos en vacaciones.


La esquina del puente la veranera, mi barrio. Ahora dice El Manzanillo, tal vez no se han dado cuenta que yo aun le digo El Puente de La Veranera...