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jueves, 5 de noviembre de 2009

Hoy, un nuevo chuzo

Y hoy, ya bañadito, y con el casco y los guantes puesto, baje en gato de la moto, y al intentar retrocederla para sacarla de casa, sentí que no se dejaba. Mire la llanta trasera, y estaba desinflada.

Maldije, miré el reloj: 6,05am. Tenia clase, dizque debate a las 6,10am. Me abrigue con la bufanda, y baje masomenos corriendo hasta la U.

Hacia días no caminaba. Me gusta caminar, pero no me gusta tener hambre a las 8am, y tener que esperar el bus rojo que dice “Villa Hermosa”, y esperar que de vueltas bobas, y bajarse lejos de casa.

Hoy, regrese a casa, y le saque otro chuzo a la llanta trasera de la moto roja.

Un hueso clavado en la llanta. Eso es estar muy de malas.
Ya van 4 varadas, y ya es hora de ir comprando llanta, y rezar más.

Mi hermano, que ese día se encarto con la moto, me dijo que tenia dos chuzos diferentes, pero pequeños.

Van perdonando todos estos post de motoneto, pero qué se le puede hacer a una cosa tan reiterada, y ya parece mala leche con este pobre muchacho?

¡Nada!

lunes, 26 de octubre de 2009

Hoy, un domingo de llanta chuzada

Iba por la Oriental, porque por debajo de los puentes estaba cerrado por ciclovia.
Después de la playa, acelerando porque el semáforo iba a ponerse rojo, cuando iba en la “cebra” la parte de atrás de la moto comenzó a “coliar”. “Marica me vare!”

Era la esquina contraria donde habíamos visto esta semana a un motociclista vararse a eso de las 10pm. Pase la calle con la moto en la mano, disfrutando el sol de Domingo. Me puse en una sombrita y busque el “chuzo”.

Casi me boto mis uñas (ya que nunca hay herramientas) sacando ese pedazo de lata. Pero no pude. No se pudo. Entonces, prendí la moto, y sabiendo que se iba a dañar (otra vez) el neumático.

Le había dicho a mi hermano esa noche cuando el motociclista miraba tristemente su llanta, que había tres opciones de desvare: Para la Bayadera (el sur), para Carabobo (el Norte), o para Buenos Aires (El Oriente). Escogí la ultima, porque son varias cuadras de cosas conocidas, y allí me he desvarado antes.

4000 mil valía la parchada. Miré mis billetes, y era exactamente lo que tenía. El “bacán” estaba ocupado, muy. Lo vi sufrí 15 minutos, o más con una llanta de repuesto de un taxi: “No! Esta muy vieja, no se deja sacar del ring”. Mientras tanto, me tapaba del sol, y hacia llamadas: “Me vare, no llegaré”.

Yo sabia que con 4 mil no iba a salir del asunto. Pero, mi hermano estaba lejos para traerme los billetes que deje en la mesita de noche, y la novia estaba lista para un streaming, y yo viendo el neumático todo mascado.

Salían muchas burbujas, muchas en el tanque cuando sumergieron el neumático súper teso que nos vendió hace un mes otro mecánico. “Es que no puedes andar mucho, y antes de eso, sacar el chuzo. Se tiró el neumático”.

Y uno sin plata, y domingo, y el calor, y el cajero no suelta mis 20 mil unicos pesos que tengo en la puta cuenta.

Me senté a ver pasar gente, mientras el “amor” me consignaba plata. Es bonito ese sector de la placita de Flores. Mucho loco, mucho enguayabado, mucho viejito.

Otra vez neumático 17. Otros 10 mil. Si, muy bueno la moto, pero a veces te ganas aventuras como las miás.

El chuzo se destruyo en la sacada. Así hubiese tenido aunque sea alicate en mi bolso, el pedazo de lata o bisturí, no hubiese salido nunca. Es más, la llanta se rajo un poco, y se tuvo que parchar la llanta por dentro.

Recordar las varias chuzadas en la vida de motoneto, no tiene precio. Volverlas a vivir, tampoco.
Tocá, en serio, conseguir herramientas, y disfrutar del viento, de los sucios en los ojos, de los acelerados que te tiran su carro.

Habrá siempre más aventuras, siempre. Esperemos salir de esas también.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Hoy, en el Taller

Todo comenzó ayer, cuando baje en la moto casi rodándola porque el engranaje, el "tren de arrastre", no empujaba. Y el taller que tenia pillado, que le había preguntado al "bacán" que cuanto valía?, preciso, ese día estaba cerrado. Y bueno, empujando la moto subí tres cuadras a un taller desconocido, donde el "asistente", que me dijo que esperara. De una volvía a rodar, y me dije, hasta que encuentre, y no fue muy lejos, en una esquina había un taller "autorizado" en todas las marcas, con secretaria, con mecánico que saluda y tiene todos los dientes.

Les deje la moto con papelito y todo, y no eso de dejarle las llaves a un desconocido.
Busque plata en un cajero cercano, baje por la moto roja, y ya estaba bien.
Y hoy la moví todo el día, y preciso en la noche, cuando estábamos corriendo para llegara temprano a Belén, donde el “cucho”.
“Esta bajita?” Y mi hermano con el casco grandote puesto, y con una bolsa llena de cobijas y ropa húmedas, me dijo: “Casi en el suelo. Estamos varados”.
Fuí a la bomba más cercana, le di 300 pesos al man que se estaba rebuscando con la maquina publica, y con el aire que sobraba de los otros. La llenamos una vez. 28 libras. Le dije que gracias, y pensé, que era mejor llenarla, y el pelao volvió y le metió aire, y ya estaba en 25.
Corrí, recogí al muchacho de la bolsa en la 80, y logramos llegar, con la moto en la mano, a la 30A.

Allá nos mostraron un neumático con una herida grandisima, y un chuzo pequeño.

Por 14mil pesitos, “es mejor para que no lo deje tirado”, me dijo el mancito del montallantas del parqueadero. Lo pensamos, pero ya mi papá tenia la voz de dormido, y yo aunque me quede con 1000 pesos en el bolsillo, no quiero estar varado de nuevo esta semana. La moto es una delicia, lastima los accidentes y los daños técnicos. En una noche que debía ser tranquila, terminas corriendo, sudando, en medio de una vía atestada de carros, de negocios, de bombas, pero ningún berraco montadero de llantas.

Más historias vendrán, porque seguro más talleres desconocidos visitare.