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jueves, 17 de julio de 2008

Según mi papá, una tragedia

El día 16 de Julio, según caras y expresiones que le vi a mi papá (Alirio), y una voz que sonaba angustiada por el móvil que me decía, “no mijo, una tragedia, esto es una tragedia. Imagínese que se nos prendió el carro, ahí abajito de la clínica La María, eso se quemo adelante y por debajo, nosotros nos tiramos, gracias a Dios eso no exploto. Y luego, para acabar de ajustar, su tío lo termino de dañar estrellándolo contra el semáforo...”

Eran las 9.30 de la noche del 16 de Julio, un día trágico, un día para recordar, o en mi caso, para olvidar. Le dije a mi papá que ya bajaba, que cómo así? Y él me insistía que me quedara en casa, que durmiera tranquilo y me cuidara las heridas. Yo le dije que si mientras buscaba ropa, los impermeables (sonaba el goteo fuerte en el techo de mi nuevo patio), salí con el casco y las llaves en la mano. Me estaba diciéndome mentalmente mientras miraba la moto y me montaba en ella: “Tranquilo Juan, no se acelere, ellos están bien, y ya viste que por acelerado lo que te paso.”

Porque antes, en el transcurso de todo el miércoles, nos pasaron muchas cosas, demasiadas para estos corazones y esperanzas tan frágiles.

En el día, un día que todos en sus mentes habíamos planeado para que saliera todo a lo bien. Tenía que pagar el último arriendo, tenía que pagar los últimos servicios públicos, tenía que ir a Arrendamientos Santa Fe, tenía que grabar el desfile de la Virgen del Carmen, tenía que recoger a mi papá en La Terminar del norte para mostrarle mi nueva casa, tenía que trabajar en casa.


En la mañana fría me encontré que era en día de la Virgen del Carmen. Y pensé inmediatamente en hacer un vlog con los desfiles de los carros pitando.

Trabaje en Punto Link en la mañana, me rindió. Ya a la una de la tarde, comencé a coordinar el resto de cosas que dizque TENIA que realizar.

Pero, primero, mi hermano se le olvido pagarlos servicio, y tuvo que devolverse hasta la casa en taxi. Yo claro, me comencé a desesperar. también la plata fue un lío conseguírmela, desde hace un tiempo el dinero no está de mi lado. Ya tarde, después de enojarme con mi hermano (Jorge) por ser tan enredado y mentiroso, Salí para Santa FE a terminar de pagar las deudas. Pero no pude, mi hermano no había pagado todas las facturas. “Mañana tiene plazo hasta el medio día”. Ahí pensé que me debía calmarme, y creí haberme calmado.

Llegue a la casa, llame a mi papá como 5 veces en el transcurso de la tarde, a él el viaje desde el pueblo se le demoro un poco más por los desfiles de la Virgen.

Lo recogí a las 6pm pasadas, y ahí comienza la tragicomedia.

Entonces, adelanto la historia minutos antes de hacerle la llamada a mi padre. Donde estaba al frente del computador escribiendo lo que hasta la 9pm me había sucedido, que ya de por si era muy mala anécdota.

Yo había escrito:


"Hoy descargue toda mi energía, la buena y la mala, contra una niña que iba en una moto gris que termino debajo de un carro rojo por culpa de un muchachito de una viva 115 roja que iba con un señor.

Mis rabias, impulsos, ganas, perezas, afanes, sinfines, me los detuve al no detenerme.

Stop. Pare. Luz roja. Muchacha en moto. Golpe. Voz de mi papá que con un quejido se adelante un milisegundo a lo que venia que viene. Pum, carro.



La 65. Al frente del cementerio Universal. Un accidente más. Carro con estacionarias puestas. Pedazos de moto en el piso. Lucecitas amarillas que iluminan, esta vez, mi accidente.

En un milisegundo pensé, entre el gemido de mi apá y el golpe, que marica yo sin seguro otro accidente ay mi papá carajo ay la niña la niña la mate hijueputa por queeeeeeeeeeé., pummmmm!



Eliana E. Se llama la niña a la que le pegue por detrás después de haber acelerado y ver como la hilera frenaba.

Le pedí todas las disculpas. Bueno, para ser sinceros, le pedí primero disculpas a mi papá. Me ví en la 65, con mi moto en el piso vuelta mierda, a las 6.30pm, de un día donde corrí, donde grite y pare en seco junto a mi padre que venia, simplemente, a conocer la casa nueva. Le dije, “cucho que pena, que pena.” Y el me dijo que no había pasado nada, cierto? No le paso nada? –No nada, nada. Solo la mano, en el pie un raspón (decía mientras me tocaba el pantalón), y en el hombro, un golpe, no más.


Y mierda. En serio me había estrellado. Idiotas movimos las motos. Creímos, Eliana y yo, que eso no era para llamar al guarda de transito, pero el señor del carro pensó otra cosa, y se bajaron del carro malacarosos.


¡Hijueputa! Solo pensaba eso y zapateaba, y mi papá me miraba y me decía que el pie qué. Y yo le negaba, le decía pasito que tenia rabia, ¿ah? ¿Estrellarnos? Es que yo pongo cuidado pá, en serio.


En esta ocasión no tengo explicación, fue un accidente. ¿Imprudencia? Si. mía y de toda la ciudad. En algún sitio de esta red de calles, por más alejado que sea, detona, la energía que alguien con rabia y dolor e imprudencia mando desde bello llega hasta la 10ª y choca un carro con otro.


Soy un detonador. Y mi vida es un incidente.



Y este video es la muestra de mi día. Un día de corte-Stop-Sin tiempo para más.



Lo que quería decía es, “que lo llevaba para la casa, y vea, lo metí en un accidente”.

Igual la cara de mi Alirio esta descompuesta, no descifró si es rabia por ponerme en esas en pleno accidente o por mi (puta) imprudencia, por ser tan acelerado, o por su mala suerte."

Hasta ahí escribí, nunca pensé que un día traería más tragedias.

Cuando llegue al sitio donde estaba el carro quemado, y vi a mi papá, hermano y tío mirando con asombro el carro, entendí que esto si había sido un día trágico.


Mi papá me recibió con una cara descompuestisima, peor que el video pasado.

Él cree, y mi mamá también, que es cosas de brujas y brujos, que en Ciudad Bolívar los están rezando para que nos vaya mal. Y la verdad, aparte de nuestras risas dolorosas y nuestra esperanza y ganas de sobrevivir en este mundo, uno se pregunta, ¡eh! tanta cosa mala junta, ¿eso si es posible?

Y la respuesta es si, absolutamente, y siempre puede ser peor.

Mientras trataban de llamar la grúa, íbamos teniendo una conversación de familia, de apoyo, con palabras entre cortadas por el dolor y la realidad pero que llevaban fuerzas, nos dijimos que tenemos que seguir pase lo que pase, cueste lo que cueste.







Subí hasta donde fue la quematon. Y tomando fotos le pregunte a la señora que vendía confites ¿si había visto algo? Y me dijo que sí. Que hasta bonito había sido. Que el carro venia despacio, que se parqueo a esperar el semáforo, cuando de pronto cae una llama al piso debajo del carro, y que eso se comenzó a prender, rápido, muy rápido. Y que eso se volvió un solo taco, de La 65 se bajaba con extintores, que unos no servían, que otros no sabía, que esa llamarada estaba muy bonita.
Hasta me hizo sonreír por verle lo bonito a una cuasi tragedia.




Esperamos en la lluvia, solos, porque mandamos a mi papá a dormir, a descansar. Él no se merecía estar con nosotros en tantos incidentes, pero que más se le iba a hacer, le toco.

Mi tío Carlos, el dueño del carro, o dueño no, intermediario de la venta del carro, se fue por una grúa y nos dejo. Nosotros contábamos la historia uno y otra vez, nos mirábamos sorprendidos y nos reíamos. La lluvia nos mojaba, y al igual que un accidente o el fuego, nos hacía sentir vivos, nos hacía sentir hombres.








Luego vino el otro taxi de mi tío, y después, la grúa. Entre todos sacaron el carro y vieron como la remolcaban.




Al final quedamos Jorge y yo solos en La 65. Eran casi las 11pm. Nos montamos en la medio moto viva 115 y nos fuimos sintiendo la lluvia en nuestro rostros. Guardamos la moto, buscamos minutos a celular para dar la ultima mala noticia a un amigo, a otro enredo que teníamos en otro lado. Mi hermano se reía contándole, recordando, le pidió disculpas que no debió dar, pero qué más se dice en estas situaciones. Y nos fuimos para la casa, nos quedamos otro momentico dándole la vuelta a las conjeturas y tratando de darnos ánimos, y a eso de las 12 nos dimos las buenas noches.

viernes, 28 de marzo de 2008

Mensaje de voz de mi papá y mi mamá

Otra vez un mensaje de mi papá y de mi mamá. Ando en los días de pensarlos, de quererlos acompañar, ando feliz porque ellos están felices.




Somos una familia pobre, ahora no tanto, antes lo fuimos de todas las formas y condiciones; pero aclaro como siempre aclara mi papá: Nunca, a pesar de la hifueputa pobreza, nunca aguantamos hambre. Fuimos sobre todo felices, un poco quejones como todo pobre, pero pa´lante siempre!

Nunca, tampoco, fuimos demasiados expresivos, eso de decir conversar conversar en mi casa no se acostumbra(ba).

Los abrazos y los besos apenas se viene usar por esta época. Y el "Te quiero" se vuelve cada vez más utilizado por la familia Escobar Álvarez.

Ahora me reclaman una llamada, sabiendo que desde niños no los llame ni siquiera para decirles que no iba a la casa. Ahora se ofenden porque no se les abrace ni se les salude ni se les llame.

¿El tiempo? ¿La edad? ¿El amor?

¿Qué será?

Otro mensaje de texto de mi madre:

“Hola hijo espero que te haya ido bien en el viaje bajale al acelerador recuerda que la vida es un ratico disfrútala te adora mamá”


¡Los quiero mucho cuchos! y yo se que nunca leerán este texto, pero cada hijo esta obligado a decirles a su padres que uno es así, tal y como es, por ellos, para bien y para mal somos la esencia de nuestros viejos, recibimos TODO de ellos.


Ahora cuchos, sueño y vuelo gracias a sus esfuerzos y enseñanzas, gracias a los días y a las horas que hemos vivido y no vivido.

martes, 19 de febrero de 2008

Cartas, café, ciclismo, ahí esta pintado mi papá.

Podría ser el momento exacto para decir que mi padre fue mal cucho, pero seria definitivamente una exageración, él simplemente es un hombre paisa, o sea, machista.

Cuando niño, digamos de 2 a 5 años, para mi, papá solo trabajaba. Eso es lo que recuerdo. Por ahí debe estar una foto, alguna vez la subo, seguro.

Ya cuando estaba en la escuela… No se, estudiaba en la mañana. Mi mamá me despertaba, me apuraba en el baño: “¡juan! ¡Esta pensando en los huevos del gallo o qué! ¡Hay que entrar por usted! En ese momento me despertaba y abría la canilla que dejaba caer un chorro frío. Pero no, mi papá no desayunaba en casa. Se vestía temprano, a las 7 am, y se iba para el parque. Yo no lo veía, yo salía un poco más temprano. Luego, cuando llegaba de la escuela, a las 3 o 4, y cuenta mi mamá que hasta las 5pm muchas veces, y yo sin llegar, habiendo salido a las 12.15pm de la Escuela Urbana Integrada Isabel Solis. Ellos no se preocupaban, pues mi mamá, Aleida, y mi papá Alirio, no estaba en casa a esas horas. Alirio llegaba a eso de las 5.30 a 6.30, más tarde, estaba en la garita, jugando cartas. Mi mamá, dormida.

Ahí entra la historia.

Pero no, antes de las cartas y tal, quiero decir que, bueno, después al mismo tiempo que íbamos creciendo, aprendíamos a ser como somos, como nos enseño Alirio a comportarnos, y como nos corrigió Aleida al pegarnos cuando la cagabamos. Ellos no son malos, ni olvidadizos, o nunca de niño, donde es importante los cumpleaños, me dijeron: “Feliz cumpleaños juan” No es una queja, repito, mis padres son los mejores, libertad absoluta, libre albedrío.

Cuando mi padre no estaba encasa, en la epoca del cole, que pasaba? Pues podía hacer lo que se viniera en gana. Que no me regañaran por gaminiar,¡pues que va! Como me iban a ver si mamá estaba dormida a eso de las 3pm, cuando yo un segundo antes de las 3pm me había tirado en pantaloncillos al río sucio del manzanillo o el “zurdo” me decía “¡pas pas pas! estas muerto” mientras rodábamos por los zurcos de los cafetales, ¡que va! Mi papá no se daba por enterado que me había cogido robando en el supermercado, y que me había hecho empelotar para mostrarle a una señora que yo no tenia nada. Mis padres, son padres modernos.

Mis padres. Alirio y aleida.













Hoy hablo de Alirio. Más conocido como “el pillo” en el bajo mundo, por sus pilladas en su juventud, y por su bajo mundo. Ahora, es todo un señor.

Como el mismo dice, “mi único vicio, el tinto. Y a veces, a veces cuando me dan ganas (que es siempre) juego cartas un rato (todo el día)”.


Mi padre me enseño a jugar cartas. Recuerdo la escena. No recuerdo porque mi papá llego con un juego de cartas a la casa. Lo que aprendimos, y es un secreto que pocos saben, es que en los mismas garitas a uno le venden los naipes viejos, ¡baratos! Y son los mejores porque han pasado por las manos de los más zorros para jugar cartas. Cuanto valdría en esa época? dos mil, tres mil pesos? Tal vez.

No mostró las cartas sin emoción mientras llegaba a casa, pero nosotros, mi hermano y yo, le metimos todo el sentimiento. –Que nos mostrara, qué cómo era, qué cómo se jugaba-. Nos llevo para la última habitación. Nos iba a enseñar a jugar. Tal vez porque el juego se juega así, a las escondidas, casi es legal, casi no es malo. O no, me equivoco, era para no raspar las cartas. En fin, nos sentamos en la cama. Nos dijo que el naipe traía tanta cartas, 104 cartas creo, bueno, no es importante. Lo importante es que nos sentamos, nos dio la gana, se dio el día para que mi padre nos mostrara su arte. Mi hermano aprendió, es muy bueno jugando, desde bolas hasta dados. Yo tan solo aprendí, y mi padre nos enseño, a coger las cartas juntas, recién repartidas y volverlas un ramo… él decía que algunos cogen las cartas mientras se las reparten, otros (creo que se incluyo) esperan a que estén todas las 14, y las cogen y las vuelve en un abanico donde solo se ven los números. Es bonito.





Las ternas son estas. Las cuartas se hacen así. Esta es una escalera de flor. Este es el pichirilo. Eso es solo un par. Esto esta del mismo color, no cuenta. El As es mayor que la k, y así sucesivamente. Pero no subestime los 2, son con los que se gana el juego porque una k la tienen todos, la quieren todos.
Jugamos tal vez 6 o 7 juegos. Nos gano todos, o no, mi hermano aprendió y gano uno, de esos juegos que te sale de todo.

Aprendimos a bajarnos con 51 puntos. Nos dijo cual era el juego de las garitas, “el apuntao, o apuntado”, eso depende del municipio donde estes parado. Luego otro y otro juego, nos advertía vainas que no se podían hacer en el juego. Por supuesto, ver el juego, decir que se tiene o mostrar el juego, no apostar, no pagar, ser bufón… Las juegos de garita son de honor, honor de hombre, palabra de hombre, todo es muy en serio. Nadie, ni siquiera la policía interviene en un pleito de garita, los jugadores se defienden solos.

Ese día entendí todo, vi las tardes de mi padre con olor a tinto, con juegos malos y buenos. También aprendí que cuando jugaba y uno entraba a la garita y le pedía plata, él no si iba a negar a darme delante de los demás amigos, que a la vez eran padres. Siempre me daba el billete intermedio, ni el más grande ni las monedas. ¡Una nota! Me compra una paleta drácula o iba cine.

Mi papá, mi papá Alirio Escobar. Lo recuerdo en escenas como la semana que le hice coger café en la finca de "don Ramiro". Yo quería tener la experiencia, insistí en comprar el canasto con la plata del trabajo que me daban por trabajar el sábado y el domingo en la plaza de mercado.
El lunes se fue conmigo, no me dejo ir solo para el cafetal. Eso es una historia que quedo debiendo, pero es muy bonito verse con su padre en medio del monte, sucios, tomando fresco en tarro tapado con bolsa, o teniendo una clase como se “marrea”, coja sin hojas, espere yo le agacho el arbol.. Con la plata que nos ganamos, porque él me dio la plata que ganamos en 4 días que cogimos juntos, me compre, lo recuerdo, los controles para el Atari 2600.


También lo recuerdo gritándome: “¡a fondo, a fondo, a fondo, a fondo, con toda, con toda!” Mientras corría con una bolsa con agua en la mano al mismo tiempo que yo hacia un embalaje en una carrera de ciclismo. Era en Bolombolo, la temperatura estaba de unos 40 grados, lo juro. Yo baje a correr con el grupo de ciclismo del pueblo. Era categoría cross infantil, 12 kilómetros. Ya estaba súper seguro que los primeros puestos eran para otros: raulito, german, fosforito, mono cuero, Andrés… Pero cuando escuche la voz de mi padre, lo mire, pensé en que estaba haciendo mucho escándalo, que qué pena, luego pensé que esta en una etapa que era un embalaje para llegar de tercero o de cuarto o de quinto. Es una chimba que tu padre te de la bolsa con agua que nadie, en malditos 10 segundo después de parar de tirar la bicicecla al piso de tomar aire de mirar a todos lados de saber que quedaste en cuarto puesto que hace calor que no puedes más que te vas a caer, y tan, “mijo, mijo, tome, tome” es lo mejor, lo máximo, hasta que te ofrece cinco minutos después un tinto caliente, dizque para que se te acabe la sed.