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lunes, 9 de febrero de 2009

Ojalá existiera Luis Tejada

Luis Tejada, un hombre que nació hace más de un siglo llamado Barbosa, y que escribía columnas en los periódicos de la época, y que hablaba de con una mirada tan sincera, como profunda de las cosas de la vida cotidiana, que leyendo ahora, en los días del 2009, pareciera que estuviera vivo, y que todavía andase por La Séptima o en La Oriental, con su bastón, su sobrero y su pipa.
Luis Tejada es un parcero, un “man” con el cual se puede tomar un tinto o una copa y hablar de cualquier cosa.

A veces me atrevo a leer la prensa y a los columnistas, hasta los audios y videos de los medios de comunicación, y en pleno siglo XXI y celebrando el día del periodista (en Colombia), me sonrío como para no llorar, porque los comunicadores del país del sagrado corazón, hoy andan escoltados y ni de fundas caminan por la Séptima o La Oriental, pero que todos los días hablan de tantas cosas (temas del día), que no comunican nada. Son los culpables de nuestros imaginarios, por decir lo mínimo.

Y al fin de cuentas, no cuentan historias. No son sinceros. No son profundos. No tienen personalidad. No tienen referentes. Ni mucho menos reflexión.

Ojalá fuera cierto que Luis Tejada escribiera el domingo sobre “La sobre mesa”, o “Las ganas de no hacer nada”, o “Las mujeres te miran a los ojos”…

Ojalá tuviéramos a montones, hombres, columnistas, comentadores u opinadores, como, o pareciditos a Luis Tejada, que nos recordasen las cosas sencillas de la vida, que en últimas son las importantes en lo que llamamos existencia.

Pd 1. El Librito lo devolveré. Claro, sin antes sacarle fotocopia. Porque a difícil es encontrarlos textos de Tejada.

Gracias “Palabras Rodantes”!!!

Pd 2. Felicitaciones a los periodistas que de verdad están contando las historias, los que se juegan la vida, por el simple hecho de vivirla para contarla.

Gracias periodistas!!! Ustedes son nuestras letras, nuestras voces, nuestros rostros.

jueves, 17 de julio de 2008

Según mi papá, una tragedia

El día 16 de Julio, según caras y expresiones que le vi a mi papá (Alirio), y una voz que sonaba angustiada por el móvil que me decía, “no mijo, una tragedia, esto es una tragedia. Imagínese que se nos prendió el carro, ahí abajito de la clínica La María, eso se quemo adelante y por debajo, nosotros nos tiramos, gracias a Dios eso no exploto. Y luego, para acabar de ajustar, su tío lo termino de dañar estrellándolo contra el semáforo...”

Eran las 9.30 de la noche del 16 de Julio, un día trágico, un día para recordar, o en mi caso, para olvidar. Le dije a mi papá que ya bajaba, que cómo así? Y él me insistía que me quedara en casa, que durmiera tranquilo y me cuidara las heridas. Yo le dije que si mientras buscaba ropa, los impermeables (sonaba el goteo fuerte en el techo de mi nuevo patio), salí con el casco y las llaves en la mano. Me estaba diciéndome mentalmente mientras miraba la moto y me montaba en ella: “Tranquilo Juan, no se acelere, ellos están bien, y ya viste que por acelerado lo que te paso.”

Porque antes, en el transcurso de todo el miércoles, nos pasaron muchas cosas, demasiadas para estos corazones y esperanzas tan frágiles.

En el día, un día que todos en sus mentes habíamos planeado para que saliera todo a lo bien. Tenía que pagar el último arriendo, tenía que pagar los últimos servicios públicos, tenía que ir a Arrendamientos Santa Fe, tenía que grabar el desfile de la Virgen del Carmen, tenía que recoger a mi papá en La Terminar del norte para mostrarle mi nueva casa, tenía que trabajar en casa.


En la mañana fría me encontré que era en día de la Virgen del Carmen. Y pensé inmediatamente en hacer un vlog con los desfiles de los carros pitando.

Trabaje en Punto Link en la mañana, me rindió. Ya a la una de la tarde, comencé a coordinar el resto de cosas que dizque TENIA que realizar.

Pero, primero, mi hermano se le olvido pagarlos servicio, y tuvo que devolverse hasta la casa en taxi. Yo claro, me comencé a desesperar. también la plata fue un lío conseguírmela, desde hace un tiempo el dinero no está de mi lado. Ya tarde, después de enojarme con mi hermano (Jorge) por ser tan enredado y mentiroso, Salí para Santa FE a terminar de pagar las deudas. Pero no pude, mi hermano no había pagado todas las facturas. “Mañana tiene plazo hasta el medio día”. Ahí pensé que me debía calmarme, y creí haberme calmado.

Llegue a la casa, llame a mi papá como 5 veces en el transcurso de la tarde, a él el viaje desde el pueblo se le demoro un poco más por los desfiles de la Virgen.

Lo recogí a las 6pm pasadas, y ahí comienza la tragicomedia.

Entonces, adelanto la historia minutos antes de hacerle la llamada a mi padre. Donde estaba al frente del computador escribiendo lo que hasta la 9pm me había sucedido, que ya de por si era muy mala anécdota.

Yo había escrito:


"Hoy descargue toda mi energía, la buena y la mala, contra una niña que iba en una moto gris que termino debajo de un carro rojo por culpa de un muchachito de una viva 115 roja que iba con un señor.

Mis rabias, impulsos, ganas, perezas, afanes, sinfines, me los detuve al no detenerme.

Stop. Pare. Luz roja. Muchacha en moto. Golpe. Voz de mi papá que con un quejido se adelante un milisegundo a lo que venia que viene. Pum, carro.



La 65. Al frente del cementerio Universal. Un accidente más. Carro con estacionarias puestas. Pedazos de moto en el piso. Lucecitas amarillas que iluminan, esta vez, mi accidente.

En un milisegundo pensé, entre el gemido de mi apá y el golpe, que marica yo sin seguro otro accidente ay mi papá carajo ay la niña la niña la mate hijueputa por queeeeeeeeeeé., pummmmm!



Eliana E. Se llama la niña a la que le pegue por detrás después de haber acelerado y ver como la hilera frenaba.

Le pedí todas las disculpas. Bueno, para ser sinceros, le pedí primero disculpas a mi papá. Me ví en la 65, con mi moto en el piso vuelta mierda, a las 6.30pm, de un día donde corrí, donde grite y pare en seco junto a mi padre que venia, simplemente, a conocer la casa nueva. Le dije, “cucho que pena, que pena.” Y el me dijo que no había pasado nada, cierto? No le paso nada? –No nada, nada. Solo la mano, en el pie un raspón (decía mientras me tocaba el pantalón), y en el hombro, un golpe, no más.


Y mierda. En serio me había estrellado. Idiotas movimos las motos. Creímos, Eliana y yo, que eso no era para llamar al guarda de transito, pero el señor del carro pensó otra cosa, y se bajaron del carro malacarosos.


¡Hijueputa! Solo pensaba eso y zapateaba, y mi papá me miraba y me decía que el pie qué. Y yo le negaba, le decía pasito que tenia rabia, ¿ah? ¿Estrellarnos? Es que yo pongo cuidado pá, en serio.


En esta ocasión no tengo explicación, fue un accidente. ¿Imprudencia? Si. mía y de toda la ciudad. En algún sitio de esta red de calles, por más alejado que sea, detona, la energía que alguien con rabia y dolor e imprudencia mando desde bello llega hasta la 10ª y choca un carro con otro.


Soy un detonador. Y mi vida es un incidente.



Y este video es la muestra de mi día. Un día de corte-Stop-Sin tiempo para más.



Lo que quería decía es, “que lo llevaba para la casa, y vea, lo metí en un accidente”.

Igual la cara de mi Alirio esta descompuesta, no descifró si es rabia por ponerme en esas en pleno accidente o por mi (puta) imprudencia, por ser tan acelerado, o por su mala suerte."

Hasta ahí escribí, nunca pensé que un día traería más tragedias.

Cuando llegue al sitio donde estaba el carro quemado, y vi a mi papá, hermano y tío mirando con asombro el carro, entendí que esto si había sido un día trágico.


Mi papá me recibió con una cara descompuestisima, peor que el video pasado.

Él cree, y mi mamá también, que es cosas de brujas y brujos, que en Ciudad Bolívar los están rezando para que nos vaya mal. Y la verdad, aparte de nuestras risas dolorosas y nuestra esperanza y ganas de sobrevivir en este mundo, uno se pregunta, ¡eh! tanta cosa mala junta, ¿eso si es posible?

Y la respuesta es si, absolutamente, y siempre puede ser peor.

Mientras trataban de llamar la grúa, íbamos teniendo una conversación de familia, de apoyo, con palabras entre cortadas por el dolor y la realidad pero que llevaban fuerzas, nos dijimos que tenemos que seguir pase lo que pase, cueste lo que cueste.







Subí hasta donde fue la quematon. Y tomando fotos le pregunte a la señora que vendía confites ¿si había visto algo? Y me dijo que sí. Que hasta bonito había sido. Que el carro venia despacio, que se parqueo a esperar el semáforo, cuando de pronto cae una llama al piso debajo del carro, y que eso se comenzó a prender, rápido, muy rápido. Y que eso se volvió un solo taco, de La 65 se bajaba con extintores, que unos no servían, que otros no sabía, que esa llamarada estaba muy bonita.
Hasta me hizo sonreír por verle lo bonito a una cuasi tragedia.




Esperamos en la lluvia, solos, porque mandamos a mi papá a dormir, a descansar. Él no se merecía estar con nosotros en tantos incidentes, pero que más se le iba a hacer, le toco.

Mi tío Carlos, el dueño del carro, o dueño no, intermediario de la venta del carro, se fue por una grúa y nos dejo. Nosotros contábamos la historia uno y otra vez, nos mirábamos sorprendidos y nos reíamos. La lluvia nos mojaba, y al igual que un accidente o el fuego, nos hacía sentir vivos, nos hacía sentir hombres.








Luego vino el otro taxi de mi tío, y después, la grúa. Entre todos sacaron el carro y vieron como la remolcaban.




Al final quedamos Jorge y yo solos en La 65. Eran casi las 11pm. Nos montamos en la medio moto viva 115 y nos fuimos sintiendo la lluvia en nuestro rostros. Guardamos la moto, buscamos minutos a celular para dar la ultima mala noticia a un amigo, a otro enredo que teníamos en otro lado. Mi hermano se reía contándole, recordando, le pidió disculpas que no debió dar, pero qué más se dice en estas situaciones. Y nos fuimos para la casa, nos quedamos otro momentico dándole la vuelta a las conjeturas y tratando de darnos ánimos, y a eso de las 12 nos dimos las buenas noches.