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sábado, 12 de julio de 2008

10 muestra internacional documental, se quedo sin A Orilla de Carretera

Ni cuenta me di que había salido un listado, ni tenia la fecha en la cabeza, en fin, primero que todo, merezco no pasar porque en el fondo no me importa.


En el listado de los 21 documentales escogidos no esta A Orilla de Carretera, mi documental.
Aunque si paso un documental del que me habían hablado: "Este pueblo necesita un muerto", y otro donde un amigo aporto imágenes, "Y como para qué arte de qué". Entonces si pase un poquito.

Los concursos miden tu pasado, los premios te llegan cuando ya casi no importan, los aplausos se confundirán por el ruido sordo del éxito, tal vez, tal vez. Cuando no paso, no me eligen, o no estoy en lista, o no me escogían para jugar un "pateíto", pienso seriamente en lo que hago, en todas mis cosas, las miro críticamente (o eso trato), busco qué no sirve, qué no funciona, pero el corazón me confunde, la emoción y el ego me hace también preguntas claras.

Como se dice en la calle, yo no me gano una rifa de un pollo con garrafa de guaro.
Pero que no gane no significa que no juegue, siempre continuo.

Estaba pensando en escribir las fallas de un producto como A Orilla de Carretera, pero seria un atentado directo a los ánimos de hoy que están correlacionado con los aprendizajes actuales, eso seria una injusticia a nivel técnico y estético.

Seriamente, continuamente, en busca de un fin, de nuevos retos, en eso ando, siendo de otras partes y de casi las mismas alegrías de los que me encuentro. Quiero crear hoy para los lectores de mañana, los que me leerán y realmente necesitaran de mis historias para impulsar las suyas.

¿Qué sigue? Seguir!!

jueves, 29 de mayo de 2008

Ya salieron los resultados de Colombiaenelmapa.com

El veredicto esta listo: Los Ganadores de la convocatoria, El lugar mejor contado de Colombia


Y no ganamos. No estamos en la lista, eso era obvio y lógico, pero uno siempre tiene una esperanza, por eso se llamaba concurso, o convocatoria.

Ganaron otros, muy, muy lindos. Espectaculares. Lugares paradisiacos. Lugares perdidos con gente hermosa (como todos, asi somos, lindos, de verdad).

Tal vez la clave estaba en el nombre, Jorge Serna se la pillo, El lugar mejor contado. Tal vez. Esperemos, es la primera versión, ganaron postales. El ganador se llama: Colombia si es más. Ya hay una buena discusión en el link de semana. Tal vez son los perdedores quejándose, tambien es obvio, pero dicen muchas verdades. Pero bueno, ahí esta pintado este país, excentrico y problemático.

Yo pensé, y pienso ahora, que lo que contamos y la forma como lo contamos, es una elección de mundo, de vida, de lenguaje, de color, de formas, de mañana, una propuesta que tiene olor a YA!. Fue una elección escoger un pueblo cualquiera, por eso es tan encantador, por eso no estamos de ganadores del concurso, pero ganamos un estilo de narrar, valentía que es tan útil al hacer documental, mucha alegría, unos videos más para mostrar orgullosos, un blog poderoso.

No estamos derrotados, estamos en combate. Esto apenas inicia. El mundo esta cambiando, no notan que los logos de las empresas ya cambiaron, ya los colores (de todo) son modernos, el lenguaje es fresco, y todas esa vainas que nosotros los jóvenes ya estamos puliendo para recibir el mundo de los mayores a los cuales se les van acabando las fuerzas, las ideas.
Nosotros recibimos su mundo: el contaminado, el miserable, el individualista, el apocalíptico... Recibimos hasta el universo entero, le pusieron nombre a todas las estrellas, llegaron hasta la luna (aunque el video se haya hecho en tierra), se imaginaron el futuro, escribieron de nuevo el pasado, lo logramos todo, pero no tenemos nada.

Eso recibimos, un mundo desechable, que ya anda como en la tercera lavada. A nosotros nos corresponde la respectiva oportunidad de hacer lo que nos de la gana. Pero todos tenemos el verriondo discurso de que ahora es diferente. Y lo diferente es que lo hacemos diferente.

http://aquieseljunco.blogspot.com/
Si no se ha metido el viaje al Junco, se esta perdiendo de algo muy bueno, peguese la visitadita.


Y para cerrar, y para demostrarnos que seguimos insistiendo, hoy se mando concursar a la 10ª Muestra de Documental, Nuestro documental firmado por Handycampura: A Orilla de Carretera, un producto que hice en el 2006-2007 y que de ahuevado y radical no lo he mandado a ningún lado; como siempre pienso lo mismo: uno nunca gana, eso ya esta cuadrado, eso botan el dvd.
Ahora digo que es mejor que sea visto, que no se quede en una gabeta, que algún día, quien sabe, los jueces miren para este lado, lo único que siento que debo hacer, es seguir.

sábado, 10 de mayo de 2008

Pensando en el trabajo, y por rebote pienso en lo que soy

Escapándome un poco del proyecto “El Junco” y todo su mundo. Y viéndolo rodar en youtube, me da para pensar que ciertamente se corrió el listón un poco más arriba. Que aprendimos muchas de cosas mientras respirábamos, mientras se creía que se andaba mal.

Mientras el viento me pega en la cara a 80 kilómetros hora bajando por la autopista, o cuando mi rostro se refleja en el vidrio de la puerta que no abre del metro, siempre ando pensando en mi ritmo de creación, en mis perdidas de tiempo, en mis excusas para no hacer, en mi falta de tiempo para tener tiempo, en mi abulia para el trabajo, en mi personalidad tan pusilánime para esta vida.

Entonces más bien cierro los ojos, y pienso en la cifra que esta en el banco, en la fotos que tome hoy, en las sonrisas que logre sacar, en las ideas que pude decir, en lo que aprendí, en todo lo que soñé, y eso lo equilibro con los dias y con las fechas importantes, y sigo mi vida como si nada.

Y otra vez al otro día es lo mismo de apurado, de azaroso, de ágil, de diferente. Pura angustia.

Por eso no se decir que voy bien o mal. Por eso dudo tanto cuando la voz de mi papá me pregunta qué como voy? Y siempre termino respondiendo que bien, pero que mal, pero que no se preocupe porque vivo feliz.

No se si me creen. No se si creerme. Pero esa es la verdad.

En cerca de 10 años construyendo mi vida de grande, he pasado por… a ver! Por, una, dos, tres… he vivido en siete casas diferentes. He tenido dos motos. Estudie en tres partes diferentes. Los amigos, no se cuantos son pero me alcanzan los dedos que tengo para contarlos.

He sido pueblerino, universitario, sureño, roquero, poeta, loco, caminante, practicante, graduado, desempleado, trabajador, independiente, aprendiz, obrero, jefe, desempleado, editor, camarógrafo, realizador, creativo, guionista, director, inquilino, deudor, codeudor, hermano, amigo, novio, amante, ciudadano…

También me han quebrado la mano derecha por robarme la bicicleta, me dio una ulcera por estrés y desorden alimenticio, me robaron la moto sin darme cuenta en un dia de lluvia, me operaron una pierna y tengo tornillos en mi tobillo porque una animal me atropello un día cuando llevaba a Wilson al metro…

Tantas cosas que he vivido y que me han pasado, y tan solo soy un puntito, una cabeza, un número más de esta ciudad que es un circo de mentiras.

Si entraras a mi casa, que es una casa grande de dos plantas y que es, como dicen los viejos, una casa oscura de esas que las ventanas dan a los muros o a los cables de energía, y seguro me preguntarías por mis cosas, por esas que he conseguido durante todos estos años de luchar. Y yo sinceramente te respondería señalándome la cabeza:

“No hay nada, todo esta aquí”

No tengo nada porque las cosas al fin y al cabo son un estorbo. Y uno, y todas sus vainas deberían, como dijo Fernando González, llenar solo una bolsa. Para poder viajar tranquilo.

Solo he tenido un préstamo en el Icetex (que aun debo ese hifuepueta), y uno en Flamingo. La pantalla donde veo que escribo esto, me la prestaron. Las sillas de la sala, la mesa, la nevera y el equipo de sonido, son regalos de amigos y familiares. Las ollas, en su totalidad, con o muy pocas excepciones, son regalos u olvidos de la gente cercana. La cama, las sabanas, las cobijas me las regalo mi mamá, o no se quien más, pero en definitiva yo no compre nada.

Toda esta casa es prestada, regalada, o aun debida. La billetera Billaborg por la cual cambie la Lesportsac que tenia desde noveno, aun le debo 50 mil a “Cucaracho”. La moto la debo enterita. Debo la silla donde me siento a escribir... En fin.

Tengo ahorros (muy pocos, porque en mi casa no sabemos de ese tema) pero los tengo que sacar para completar el arriendo de este mes.

De la cuenta del banco solo tengo los papelitos de los cajeros y todas las consignaciones para algún día hacer una obra de arte o un colax que diga cuanto me he ganado, y cuando me he gastado viviendo en el mundo de consumo en el que nací.

De nosotros hay muy poco en la casa. Tal vez estemos nosotros mismos, pero a veces ni para eso alcanza.

No sé. Lo único que soy, y donde están mis riquezas, es en lo que hago, en lo que digo, en este texto que leen, en los videos que pienso…

Entonces, les presento a ustedes mis últimos días, mis sueños, alegrías y pesadillas,

Estos son los personajes que me hacen (o me obligan) a levantarme, a seguir.

EL JUNCO. Un Pueblo de Colombia



"Pues el Junco podría ser muchas cosas. El nuestro es un pueblo en medio de las montañas antioqueñas. Es un pueblo de tres calles, 500 habitantes según los cálculos, y mas o menos 150 o 200 años de historia..."


Esto fue el resultado de viajar al cubo. De ser Narradores viajeros. Turistas documentalistas. Campesinos citadinos. Colombianos Blogueros. Productores de TV y Artistas.

martes, 22 de abril de 2008

Volviendo del trabajo de campo

A propósito de la convocatoria de hecha por la Revista Semana y Google: El lugar mejor contado de Colombia, nos fuimos de viaje para las montañas de Antioquia, nos fuimos para El Junco, una vereda, o más bien un pueblito entre Sabanalarga y Liborina.


¿Nos fuimos? ¡Eso suena a combo!


Y si, ya en este proyecto tenemos involucrada a mucha gente. Viaje con Ana Maria Vallejo, artista plástica de la Universidad Nacional, quien escribe en su blog Multitaskingblog, y me acompaña mirando la ciudad con sus fotos y sus textos en Cosas que Tengo Adentro; y claro, ahora nos acompañamos en muchas horas y momentos de la vida (personal y profesional). Los equipos que llevamos para contar al El Junco, son de nuestra empresa, de nuestro colectivo audiovisual Punto Link, que es nuestro sueño, nuestra realidad y esperemos que también nuestro futuro. Entonces, todo Punto Link se fue con nosotros, en equipos y energías. De eso estamos seguros. Y claro, la gente que quiere y conoce a Ana Maria, también nos hizo el aguante y supongo que metieron su grano de arena para que este proyecto se llevara a cabo.

Lo que quiero decir hoy, ya en chanclas y en pantaloneta y recién comido, es que regresamos bien, que regresamos absolutamente cansados, porque lo dimos todo, que tenemos yo no se cuantas fotos y un montoncito de casetes mini DV que contienen muchas historias.

Ya tenemos cuatro estrella en el puntaje de calificación del blog que hace la gente (supongo), o los administradores del concurso. Y ellos, y ustedes tambien, no saben lo que acabamos de lograr en cuatro días de trabajo duro, de respirar aire puro, de asombrarse con las mínimas cosas, de hablar, de escuchar, de sentir, de estar en la montañas donde no hay nada, ni plata ni futuro ni esperanza; solo hay mucho pasado y mucha paz.

En fin. Nos vinimos con material suficiente como para hacer un blog poderoso, y un documental muy, muy bonito.

Uno siempre, y no se puede negar, quiere ganar. Y como no, si es un viaje a Google Usa o Argentina. Yo no lo hago por el viaje, porque se que si se gana yo no viajaría (por visa y por cupo), pero la plata, eso si ayuda siempre y cuando es dólares multiplicar por dos, emociona.

Pero si no se gana, se hace unos productos de altura insospechada. Y se sigue haciendo historia y aprendiendo en cada paso que se da.

El documental me gusta demasiado, es mi forma de contar, tiene y obliga a unas características de libertad tales que me hacen sentir demasiado cómodo. Es como escribir en este blog, o como hablar, o como abrazar al ser querido, o como vivir.

La historia y la culpa que estemos concursando la tiene Ana Maria, yo la acompañe como contador de historia que soy, como amigo, como viajero, como pobre y campesino, como camarógrafo que mira y que es nada sin una cámara en la mano.

El trabajo esta a medio camino. Es más, los casetes se pueden dañar o estar dropeados. Y las fotos se pueden desaparecer por un virus informático o por problemas técnicos. Pero nada de eso afecta lo que trajimos en el alma, las palabras y los personajes que conocimos y que nos cambiaron para siempre. Por eso cuento mi emoción y mis presentimientos. Por eso prometo tanto, porque el corazón grita por encima de la mesurada razón.

Tal vez escribiré uno o dos textos cortos. Obvio que me involucrare en la finalización del blog y en la post de la parte audiovisual. Seguro que estaré en pie de lucha en discusiones y en los grandes dolores acerca de que va y que no va de las fotos y los videos. Pero hasta hoy que estoy ya casi sin fuerzas y que los ojos me arden por el aire contaminado de ésta ciudad donde vivo, ando muy contento con lo que logramos (con lo que logré en la cámara) en los cuatro días de la salida de campo a un lugar olvidado y perdido de las montañas de Colombia.