martes, 19 de febrero de 2008

Cartas, café, ciclismo, ahí esta pintado mi papá.

Podría ser el momento exacto para decir que mi padre fue mal cucho, pero seria definitivamente una exageración, él simplemente es un hombre paisa, o sea, machista.

Cuando niño, digamos de 2 a 5 años, para mi, papá solo trabajaba. Eso es lo que recuerdo. Por ahí debe estar una foto, alguna vez la subo, seguro.

Ya cuando estaba en la escuela… No se, estudiaba en la mañana. Mi mamá me despertaba, me apuraba en el baño: “¡juan! ¡Esta pensando en los huevos del gallo o qué! ¡Hay que entrar por usted! En ese momento me despertaba y abría la canilla que dejaba caer un chorro frío. Pero no, mi papá no desayunaba en casa. Se vestía temprano, a las 7 am, y se iba para el parque. Yo no lo veía, yo salía un poco más temprano. Luego, cuando llegaba de la escuela, a las 3 o 4, y cuenta mi mamá que hasta las 5pm muchas veces, y yo sin llegar, habiendo salido a las 12.15pm de la Escuela Urbana Integrada Isabel Solis. Ellos no se preocupaban, pues mi mamá, Aleida, y mi papá Alirio, no estaba en casa a esas horas. Alirio llegaba a eso de las 5.30 a 6.30, más tarde, estaba en la garita, jugando cartas. Mi mamá, dormida.

Ahí entra la historia.

Pero no, antes de las cartas y tal, quiero decir que, bueno, después al mismo tiempo que íbamos creciendo, aprendíamos a ser como somos, como nos enseño Alirio a comportarnos, y como nos corrigió Aleida al pegarnos cuando la cagabamos. Ellos no son malos, ni olvidadizos, o nunca de niño, donde es importante los cumpleaños, me dijeron: “Feliz cumpleaños juan” No es una queja, repito, mis padres son los mejores, libertad absoluta, libre albedrío.

Cuando mi padre no estaba encasa, en la epoca del cole, que pasaba? Pues podía hacer lo que se viniera en gana. Que no me regañaran por gaminiar,¡pues que va! Como me iban a ver si mamá estaba dormida a eso de las 3pm, cuando yo un segundo antes de las 3pm me había tirado en pantaloncillos al río sucio del manzanillo o el “zurdo” me decía “¡pas pas pas! estas muerto” mientras rodábamos por los zurcos de los cafetales, ¡que va! Mi papá no se daba por enterado que me había cogido robando en el supermercado, y que me había hecho empelotar para mostrarle a una señora que yo no tenia nada. Mis padres, son padres modernos.

Mis padres. Alirio y aleida.













Hoy hablo de Alirio. Más conocido como “el pillo” en el bajo mundo, por sus pilladas en su juventud, y por su bajo mundo. Ahora, es todo un señor.

Como el mismo dice, “mi único vicio, el tinto. Y a veces, a veces cuando me dan ganas (que es siempre) juego cartas un rato (todo el día)”.


Mi padre me enseño a jugar cartas. Recuerdo la escena. No recuerdo porque mi papá llego con un juego de cartas a la casa. Lo que aprendimos, y es un secreto que pocos saben, es que en los mismas garitas a uno le venden los naipes viejos, ¡baratos! Y son los mejores porque han pasado por las manos de los más zorros para jugar cartas. Cuanto valdría en esa época? dos mil, tres mil pesos? Tal vez.

No mostró las cartas sin emoción mientras llegaba a casa, pero nosotros, mi hermano y yo, le metimos todo el sentimiento. –Que nos mostrara, qué cómo era, qué cómo se jugaba-. Nos llevo para la última habitación. Nos iba a enseñar a jugar. Tal vez porque el juego se juega así, a las escondidas, casi es legal, casi no es malo. O no, me equivoco, era para no raspar las cartas. En fin, nos sentamos en la cama. Nos dijo que el naipe traía tanta cartas, 104 cartas creo, bueno, no es importante. Lo importante es que nos sentamos, nos dio la gana, se dio el día para que mi padre nos mostrara su arte. Mi hermano aprendió, es muy bueno jugando, desde bolas hasta dados. Yo tan solo aprendí, y mi padre nos enseño, a coger las cartas juntas, recién repartidas y volverlas un ramo… él decía que algunos cogen las cartas mientras se las reparten, otros (creo que se incluyo) esperan a que estén todas las 14, y las cogen y las vuelve en un abanico donde solo se ven los números. Es bonito.





Las ternas son estas. Las cuartas se hacen así. Esta es una escalera de flor. Este es el pichirilo. Eso es solo un par. Esto esta del mismo color, no cuenta. El As es mayor que la k, y así sucesivamente. Pero no subestime los 2, son con los que se gana el juego porque una k la tienen todos, la quieren todos.
Jugamos tal vez 6 o 7 juegos. Nos gano todos, o no, mi hermano aprendió y gano uno, de esos juegos que te sale de todo.

Aprendimos a bajarnos con 51 puntos. Nos dijo cual era el juego de las garitas, “el apuntao, o apuntado”, eso depende del municipio donde estes parado. Luego otro y otro juego, nos advertía vainas que no se podían hacer en el juego. Por supuesto, ver el juego, decir que se tiene o mostrar el juego, no apostar, no pagar, ser bufón… Las juegos de garita son de honor, honor de hombre, palabra de hombre, todo es muy en serio. Nadie, ni siquiera la policía interviene en un pleito de garita, los jugadores se defienden solos.

Ese día entendí todo, vi las tardes de mi padre con olor a tinto, con juegos malos y buenos. También aprendí que cuando jugaba y uno entraba a la garita y le pedía plata, él no si iba a negar a darme delante de los demás amigos, que a la vez eran padres. Siempre me daba el billete intermedio, ni el más grande ni las monedas. ¡Una nota! Me compra una paleta drácula o iba cine.

Mi papá, mi papá Alirio Escobar. Lo recuerdo en escenas como la semana que le hice coger café en la finca de "don Ramiro". Yo quería tener la experiencia, insistí en comprar el canasto con la plata del trabajo que me daban por trabajar el sábado y el domingo en la plaza de mercado.
El lunes se fue conmigo, no me dejo ir solo para el cafetal. Eso es una historia que quedo debiendo, pero es muy bonito verse con su padre en medio del monte, sucios, tomando fresco en tarro tapado con bolsa, o teniendo una clase como se “marrea”, coja sin hojas, espere yo le agacho el arbol.. Con la plata que nos ganamos, porque él me dio la plata que ganamos en 4 días que cogimos juntos, me compre, lo recuerdo, los controles para el Atari 2600.


También lo recuerdo gritándome: “¡a fondo, a fondo, a fondo, a fondo, con toda, con toda!” Mientras corría con una bolsa con agua en la mano al mismo tiempo que yo hacia un embalaje en una carrera de ciclismo. Era en Bolombolo, la temperatura estaba de unos 40 grados, lo juro. Yo baje a correr con el grupo de ciclismo del pueblo. Era categoría cross infantil, 12 kilómetros. Ya estaba súper seguro que los primeros puestos eran para otros: raulito, german, fosforito, mono cuero, Andrés… Pero cuando escuche la voz de mi padre, lo mire, pensé en que estaba haciendo mucho escándalo, que qué pena, luego pensé que esta en una etapa que era un embalaje para llegar de tercero o de cuarto o de quinto. Es una chimba que tu padre te de la bolsa con agua que nadie, en malditos 10 segundo después de parar de tirar la bicicecla al piso de tomar aire de mirar a todos lados de saber que quedaste en cuarto puesto que hace calor que no puedes más que te vas a caer, y tan, “mijo, mijo, tome, tome” es lo mejor, lo máximo, hasta que te ofrece cinco minutos después un tinto caliente, dizque para que se te acabe la sed.

domingo, 17 de febrero de 2008

Pablo Escobar: Ángel o demonio, la película

El viernes fui a cine. La verdad, iba a verme la pelí de Tim Burton, pero no, llegue tarde.
Elegí la de pablo, porque era a las 7.30, y eran las 7.15pm.


Esperé un rato en ese suelo frió del carrefour, el royal films baldosa marrón. La gente que va a ver ésta clase de películas, o documentales como me lo advirtió la de la taquilla como diciéndome: ¡ojo, aburridora! , es gente rara. Muy típica, de Medellín, de bocito y novia chimba pero mañe. No es éste el caso pero hay veces que van con la camiseta de la selección Colombia y todo.


Ya me he visto casi del patrón. Desde niño quise ser malozo, pero mi perfil, como ahora lo llama la red, no da para nada diferente a ser bloguero, o máximo, a ser camarógrafo de medio pelo.
El libro "El Patrón". Otro que se llamaba "Mercaderes de la muerte" una chimba de libro, muertes y muertes y muertes. El libro del osito, el del hermano, pero no me acuerdo del nombre. Y muchos otros, muchos. Me vi cuanta película y documental había, en mi corto mundo. Recuerdo uno donde una periodista colombiana, sentada en una silla, supongo que en una ciudad gringa, que hablado de lo macabro de pablo en un ingles más paisa que el de Uribe Vélez.

Pero esta peli si es malísima. Esta inflada. No se como llego a cartelera. No se quien es el director, y no quiero saberlo. Comienza mal y termina. Toda la pelicula es desenfocada. Como son fotos o video robados, tomados con o sin permiso, entonces les toca zoom. Solo tiene gráficos chéveres, pero les hicieron mal el render y quedaron flikeandosen.

Si va a cine, no lleve a su novia a ver esta peli. Primero, porque es mala, mala. Y segundo, se verían traquetisimos. Y si va solo. Pues no se, se ve uno traqueto, o como yo: hombres perdidos, que nos amparamos en ver el mal desde eso tan fantástico que es la imagen y la ficción.

sábado, 16 de febrero de 2008

Los canales de TV que más gustan en Colombia

El estudio General de Medios pregunta qué es lo que leemos, oímos y vemos masivamente. En el segundo semestre de 2007 estos fueron los diez canales más vistos por los televidentes.
Al igual que Omar Rincón, quien intento en la revista Hogares de Hoy, de Une, que llega como un articulo más de la basura barrial, yo, intentare explicar por qué vemos lo que vemos.

1. CANAL RCN.
La verdad, se ve bonito, limpio, falsamente aséptico. Queda en los primeros números del cable, y uno se queda viendo las niñas lindas en minifalda. Es un canal que hace, o intenta más bien, tener el Star Sistem colombiano, y a la gente le gusta tener estrellas a quien nombrar, por quien grita. Por supuesto, lo uribista, lo nacionalista baratos, ahí coincido con Omar Rincón. Y como obligación por lo menos hay que ver algún canal colombiano, y este lo ve mucha gente.


2. CANAL CARACOL. Por popular. Sus colores tropicales, sus novelas de humor sencillo (estoy siendo amable), y el fútbol, la pasión del fútbol que cada vez es menos. Por su franja de humor del sábado. Por su amarillismo, en Séptimo día, y por su realismo en los documentales que hace poco pasan en las noches. Y por supuesto, aquí esta lo otra parte de la gente que ve un canal colombiano, y que no ve rcn.

3. DISCOVERY CHANNEL. El mejor canal. Es un canal que no cree bobo al televidente. Que le muestra la Conchinchina o Barranquilla de forma bonita, como si fueran (y lo son) lo más maravilloso del planeta. Porque es educativo. Porque es mundial. Porque no es rcn ni caracol. Porque su programación es definitivamente correcta para un restaurante, un banco, un hospital. Porque es en español.

4. ANIMAL PLANET. Por nuestros amigos los animales, porque cada persona tiene un animal que le gusta, que le causa algo. Todos los que tienen mascota lo ven, seguro. Tambien porque se muestran los animales como si fuesen personas, en sus formatos Televisivos estan los reallitys, los programas de humor, y hasta noticieros. Porque es divertido. Porque el ambiente, por ese alito a campo.

5. City TV. El canal más estético que tiene Colombia. Siendo local y capitalino, se siente cercano en otras partes del mundo. Por supuesto, por ser diferentes, por creerse diferente. Porque sale la gente común, la de la calle, la del barrio. Porque lo ve la gente que no ve rcn ni caracol.

6. TNT. Porque pasa en la vida, porque pasa en TNT. Por todos los refritos y películas clásicas que pasan. Porque es en español. Porque es gratis. Y porque a veces pasan “el día de la marmota”, y “un día de furia”. Y por TNT a la carta.

7. FOX SPORT. Los deportes es el opio del pueblo (bueno, a demás de opio le metemos fox, quedamos listos). El canal de los hombres. Con buenos formatos, con grandes transmisiones, con ese estilo argentinísimo que tanto nos gusta. Es el canal de los deportista activos, los no activos y, los que nunca lo fueron pero que quisieron serlo.

8. FOX. Primero que todo, Los Simpson. Después de Los Simpson, esta 24 (¡por supuesto!). Es una canal lleno de comedias y series gringas. Este canal es perfecto para los que odian lo chibchombiano, para librarse del horror de una TV hecha en soacha, prefieren ver grandes series de Miami. Una imagen impecable. Un canal gringo en español.

9. National Geographic. Si, un canal que se puede catalogar para toda la familia, ese es, Natgeo. La naturaleza siempre, el entorno como el techo y los muros de una casa común. El canal de los hippies, los ecologistas, los defensores de todo. Un canal donde se aprende. Un canal que fácilmente se puede ver sin audio, es más, creo que se podría escuchar simplemente y aun se entendería.

10. Disney Channel. Porque es el canal de los niños. Uno siempre que se ve obligado a ponerle algo a los niños en la tv, siempre acudimos a Disney. Es más, creo que la palabra Disney genera una tranquilidad infinita para los papis. Es un canal infantil, pero no se cuanto aprendan los niños, pero si los emboban, eso si. La verdad, debe ser porque les gusta más a los adultos que a los niños.


Tal vez la única sorpresa de este listado es la presencia de City TV, y la ausencia de Sony. Pero ambas me gustan que estén así, eso quiere decir que somos sin duda una audiencia que ve lo local. No porque quiera estar informada, es más, seguro que no somos televidentes que necesitemos la información, necesitamos más el chisme.
Necesitamos ver un conocido en la pantalla, señalarlo y sentirse alegre que alguien que nació en la misma esquina del mundo de uno salga en una pantallita que ve muchísima gente más. Luego, hay una audiencia, de los jóvenes adultos, que ven tv de afuera, así sea fútbol o comedias. Y en la mitad de estas dos posiciones, esta la TV científica, viajera, universal, que da entender que necesitamos más TV local, que muestre desde el show y el entretenimiento, nuestro mundo y claro esta, que nuestros conocidos.

sábado, 9 de febrero de 2008

DIA DEL PERIODISTA

"El periodismo consiste esencialmente en decir «Lord Jones ha muerto» a gente que no sabía que lord Jones estaba vivo."

Chesterton

"El periodismo es un viaje a pie"



"Hace poco más de un siglo, Joseph Pulitzer viajo de San Luis, Missouri, a New york, con la intención de comprar un periódico en la meca sagrada de la prensa. Quería realizar su sueño de hacer un periodismo "vivo", como el suyo, era un periódico de la gran metrópoli, para poder hablarle a toda una nación y no solo a una pequeña ciudad..."
"...La noche del 10 de mayo de 1883, Pulitzer firmó los documentos que legalizaban la transacción. A la mañana siguiente entro en el edificio del diario y lo recorrió sin descanso, desde los sótanos hasta el último piso.
The World era entonces un periódico gris, de escasa circulación, que tenía alguna reputación en los círculos financieros y políticos. Al terminar su recorrido, y observara los redactores sentados en sus escritorios puliendo larguísimos comentarios editoriales sobre política partidista, Pulitzer pensó que el diario que acababa de comprar estaba muerto ¿cómo lo podía revivir? A los cinco minutos empezó a gritar energúmeno, pidiendo ver a todos y cada uno de los redactores. A todos los mandó a la calle a recorrer las esquinas de New York en busca de historias "después de recorrer las calles y hablar con la gente-les dijo pulitzer-, sólo después, regresan al periódico y escriben las crónicas. ¡Y que sean buenas!"
"...El periódico al día siguiente no parecía el World; sus páginas contaban lo que había pasado en la ciudad el día antes. La edición conmovió desde los cimientos a los venerables y aburridos diarios metropolitanos de New York..."

Prologo de Juan José Hoyos, en el libro El Contrasueño de Carlos Sánchez


Como el iluminado Fernando González que hizo su viaje a pie para filosofar, como Gonzalo Arango que se fue a escribir a la finca viviendo solo de naranjas, como Andrés Caicedo que corría a su casa para escribirle una carta a la persona con la que estaba antes de correr, como Carlos Sánchez que se tiro a la calle para graduarse, como Rafael Chaparro Madiedo que lo piso un carro mientras trip trip trip, como García Márquez que viajo vendiendo libros, como Arthur Rimbaud que fue hasta el infierno.

Hay que ir hacia algún lado. Hay que contar, escuchar, caminar, ver, conectarse, desconectarse.

(Puedo citar a muchos periodistas independientes que han dejado pelos en el alambrado, o también sus cuerpos en el piso, pero sus nombres y sus historias se han perdido en el tiempo, pero gracias a ellos ya tenemos camino para caminar)

Para todo aquel que sacrifica su vida por contar la de otros,

Feliz Día de Periodista

jueves, 7 de febrero de 2008

Una foto en un día de lluvía



Bajaba del Canal U. Era un día de lluvia, de esa lluvia suavecita, pero molesta.
Bajaba por Palace hacia el centro. Tenia la sombrilla abierta. Cuando pase cerca creí que era una escena absurda de mi mente traducía del mundo que veia. Seguí caminado, y en la esquina me regañe por no tomar fotos con mi cámara nueva. Me detuve. Mire otra vez, y aun seguía leyendo, parecía una estatua.
Saque la cámara. Sentí el viento frío y la lluvia mientras prendía la cámara. Siempre miro a mi alrededor, un vicio que cogí desde que comencé a grabar en la calle. Le tome tres fotos. Las que ven arriba, que no es la misma foto, son tres tiros diferentes.

Aun supongo que andaba leyendo algo religioso.

Un viejito leyendo la palabra de Dios, sentado en el Barrio Prado de la Ciudad de Medellín mientras la lluvia cae.

martes, 5 de febrero de 2008

Un pensamiento de alguien que me gusta cuando estaba chiquito

“tengo la disposición más apacible que se pueda imaginar. Mis deseos son:
Una modesta choza, un techo de paja; pero buena cama, buena mesa, manteca y leche bien frescas, unas flores ante la ventana, algunos árboles hermosos ante la puerta, y si el buen Dios quiere hacerme completamente feliz, me concederá la alegría de ver colgados de estos árboles a unos seis o siete de mis enemigos. Con el corazón enternecido les perdonaré antes de su muerte todas las iniquidades que me hicieron sufrir en mi vida. Es cierto; se debe perdonar a los enemigos, pero no antes de su ejecución.” Heinrich Heine.

lunes, 28 de enero de 2008

Visita a Tobías, el brujo

Medellín y sus calles, y sus edificios.

Antier iba para la fiscalía, otra vez a perder tiempo, y en la calle, por Palace, mirando hacia el norte en la acera de la derecha vi una billetera en el suelo, en la calle junto al caño. Me pareció un paquete chileno, no le preste atención y más bien le preste atención a sentirme bien por no prestarle atención. Pero a los cinco metros mire y aun estaba, y a los diez metros me detuve, me pare en el bordito de la acera, veía el paquete por un hueco que dejaba el taxi que estaba adelantico. Una señora de amarillo, también la vio. Era una señora gordita, miraba el bulto con tanta ilusión. Me quede un rato mirando los edificios del frente, luego miraba la billetera, la gente, me miraba los pies, y volvía a mirar el bultico gris, y aun estaba. La calle estuvo sin autos, vacía, y me pase al frente corriendo. Me distraje unos segundos con los personajes de la otra acera, iba caminando buscando una mejor visión, y cuando pude ver, ya el taxista la tenía en la mano, la señora de amarillo ya no estaba, y un muchacho con cara de asustado y su novia recibían la billetera de manos del taxista, que supongo que tuvo dos segundos de ilusión también. El muchacho se fue, como alegando cuando se tiene la culpa. Fin de la escena.

En el centro dan papelitos, de brujos o de sitios sexuales, y en época electoral, papelitos políticos. Siempre es demasiado. Desde hace como 3 años no recibo los papeles, no me gusta. ¿Para qué? Si no me interesa, si a los dos pasos lo voy a botar. Después de la escena de la billetera recordé a Santiago Rendón, que esta semana visito brujo. Y me dio ganas de ver un brujo, que me leyera, que me mintiera y tal.



Hice la vuelta de la fiscalía, con mi hermano, que después de la escena lo llame para que bajara al centro, porque se me habían olvidado unos papeles. Salimos por Palace hacia el Parque Berrio, esta vez en busca de papelitos. Le dije que me acompañara. Elegimos a Tobías. Pues, Tobías es un pésimo nombre para ser brujo, es perfecto para un perro o un niño monito de bien lejos, pero para un brujo el mejor nombre es… pues esta también El Segoviano, que me dio la impresión de un señor con sombrero, Saul, jajaja, ¡Saul! Vanessa y Samael, no! Nos fuimos a buscar por el ley de Maracaibo, porque al frente quedaba el parche de Tobías. Edificio San Eduardo, Cl 53 Nº 49-44, oficina 405. Afuera, estábamos como perdidos, pero vimos a un pelado de chaleco, y de una subimos. Cuarto piso. Es un edificio como los San andresitos, escalera pequeña, pero con oficinas, muy diferentes unas a otras. Se parece a la locación de la agencia de viajes de Paraíso Travel. Es más en el piso cuarto había una agencia de viajes. Subimos mientras que otros bajaban, todos estábamos muy misteriosos. En el cuarto piso vimos la agencia de viajes, y no más. Alguien nos vio, supongo que trabaja en eso, en ubicar a los perdidos, y nos señalo una pared. Quedaba como metido en un rincón, detrás de una reja absurda. Y si, ahí estaba: 405, centro esotérico, creo que decía la tela encima de la puerta.

La típica escena: Secretaria gordita sentada detrás de un escritorio y man misterioso a su lado en una sala pequeña. Nos paramos en el marco, vimos a Tobías por el espacio que deja la puerta abierta de una habitación, estaba iluminado en claro oscuro. Una payasada. En fin, sentí que daba un paso a lo absurdo, que a partir de ese umbral iba a tener que sacar mi personaje para las ridiculeces.

Salude. Nos preguntaron que si teníamos cita, y yo mientras me sentaba y ella sacaba un libro, que vi que andaba como vacio, pensé: es una pantomima. Le dije que no: “venimos por el papelito”

-“ah, bueno. De qué color es el papelito”

-“verde” responde mi hermano.

Es porque a los muchachos de los chalecos les dan plata por haber repartido el papel que lo trae a uno a hasta la oficina 405 de este edificio.

Tobías entro al baño, sentí que entro al baño. En la pequeña sala estaba un televisor. Novela mexicana. Le dije a la gordita, que sí, que venia para la cita. Supongo que la cara de niños fue un lio hoy, no nos creía mucho, la secretaria ni Tobías siempre dudaron de nosotros.

Mientras me pedía datos: “Fecha de nacimiento” -“primero de diciembre de mil novecientos ochenta y dos”. Respondí y pensaba que no le iba a dar ningún dato importante. Igual, ella paro la encuesta en el teléfono de la casa.

Se levanto, le llevo mis datos a Tobías en un papel verdecito, un cuadro de cartulina, y como tipo historia médica. Mi hermano me dijo que tenía como ganas de hacerse leer también. Le dije que sí, que de una, porque alguna vez en la vida se tiene que hacer vainas como estas. No?

Un momento de silencio. Puro sonido de TV. Se me olvido que había en la tv…

Tobías me llamo con una voz de, brujo, supongo. Entre. Santos por todos lados, un altar a la derecha, el escritorio de Tobías al fondo. Él me dio la mano fuertemente, y me saludo ofreciéndome asiento. Me pregunta si había venido antes a unas vainas de estas. Digo “vainas” porque tampoco Tobías supo decir a que se dedicaba los tipos como él.

Entonces, no me esperaba esa pregunta, la verdad. Invente algo que no fue muy creíble, que había sido hacia unos años atrás, aquí en Medellín. El revolvió las cartas, me miraba, tenía pinta de galán de pueblo, de bobo bien arreglado, o de actor de programa de humor local.

-“Bueno Juan David,” Tira la primera carta. “Un amor que usted tenia se acabo”. Y yo, ¡cómo! Este man sabe. “Ese amor se acabo… lo acabaron” Y me mira hurgándome, a ver si le había acertado. Saco otras dos cartas. “A usted le están haciendo trabajos” y saca la cuarta carta. Y veo que es la carta de la muerte, la calavera con la hoz. Yo recuerdo esa carta por una novela que se llamo Por qué Mataron a Betty. ¡Juemadre! ¿Me iré a morir? Pero Tobías seguía leyendo y tirando las cartas, y no me decía nada de esa carta, la corría, me mostraba otras.

-“usted desde hace un rato quiere irse de la casa que vive” Yo solo lo miraba y alcanzaba a decirle, a todo su palabrerío, mmm aja mmmm ja mmm alla mmm ya. Luego separo varias cartas, para mostrármelas, para decirme que alguien me tenia colgado de un pie, y me mostro la carta de un duende colgado de un pie. Toco la carta de la muerte como si fuera augurio de algo muy malo. “Usted quiere recuperar ese amor” Yo pensé en mi cabeza que no, que si estaba ahí sentado, donde un tipo que se hacía llamar Tobías, pero no por amor ni por suerte específicamente, era que quería que me leyeran simplemente.

-“¿cómo se llama ella?” Silencio. “¿Usted la quiere recuperar? Dígame, ¿por eso vino usted aquí?” Yo pensé que no, que mi amor estaba ya lo suficientemente enredado como para agregarle un brujo. Le respondí que no. Que, ella, suponía yo, la de las cartas, era Claudia.

–“¿usted la quiere?” Otra pregunta que no me esperaba. “porque ella aun lo quiere”.

Me mira. Y decide leer de nuevo las cartas. “Porque usted es de muy buena suerte. Una persona emprendedora. Que da más de lo que recibe, siempre. Muy inteligente. Tienes una suerte bonita, pero, alguien te esta haciendo un trabajo”. Mira el papel que le pasó la gordita como si lo que estuviese allí escrito fuera algo contundentemente bueno. -“si, es que usted no tiene nada de malo, usted es una persona muy buena.”

Me mira otra vez. Y recoge las cartas y las revuelve de nuevo.

-“Vamos a tirarlas otra vez. Vamos a ver que veo…”

Yo lo miraba. Había acertado, en muchas cosas, en muchas cosas que increíblemente todos en esta ciudad tenemos. Es lo que uno siente con el horóscopo, pero fuemadre, se arriesgo a decirme de una que estaba roto, o que estuve. ¿Será qué eso se ve? Algo tienen estos señores, algo llevan, siempre nos encanta que nos digan en la cara lo que somos, o lo quisimos ser.

-“A usted se le va la plata muy ligero”.

¡Pues claro, siempre, ando sin un peso!

-Pero, usted da más de lo que recibe. Usted lo da todo y la gente no.

Pues sí, la verdad sí, eso siento.

“A usted le va a ir muy bien en la vida…. ¿Usted qué hace?"

-“Soy director de tv.” Dije pensando que es la primera vez que digo Director de TV, ese nombre me parece muy cañador, muy rimbombante, pero lo dije porque esto es absurdo y yo tengo que ganar algunas veces.

“Soy un contador de historias. Un ladrón de historias.” Dije mirándolo, y mire las cartas. Muchos colores, el que hizo esas cartas estaba bien colino. Y él me mira, se asusta adentro, supongo que sabe que yo lo estoy viendo, que lo estoy contando.

“A usted… cuanto se gana?” Pues esta pregunta si la tenía en mi lista, ¡pero maldita sea! no había pensado que decir. Dije que 800 mil. “Aja. ¿Y le va bien?” Yo le respondo muy orondo: “creo que esta es mi mejor época”. Gol.

“Pero, usted…” Mira las cartas. Se ven creíbles estos tipos, son unos verracos!

“A usted le tiene una carga, le están haciendo el trabajo, algo, algo…”.

Yo por colaborar, le digo que eso si, “Siento, desde hace un tiempo una “carga”, un peso en mis hombros me ha ido apretando los músculos.” No me acuerdo que dijo. Ah, creo que en ese momento entro la gorda, con el teléfono en la mano, le dijo que otro cliente estaba afuera, y le hace con los ojotes que es mi hermano. Y él me pregunta: “¿él es tu hermano?”. “Yo le digo que sí”. Y ella le pasa el teléfono, creo que era una Sandra, urgente.

El recibe la llamada. Y si, pura escena típica, de había una vez un brujo atendiendo un cliente por teléfono.

“Quibo Sandra. ¿Qué más?

Silencio. Tobías juguetea con las cartas. Yo lo miro.

“si, si, si mija yo ya la ilumine. Sí, sí, sí. Yo he rezado mucho por usted. Es que a usted eso que le están haciendo es magia negra, si mija, si mija, yo ya la ilumine”

“¿Cuándo va a bajar? Silencio. Yo miro los santos, un Cristo que hay en la mesa, mucha santidad digo para mí. Sigue Tobías: –“¿Mañana? ¿Y si me va a bajar aquello?... Pues como quedamos, en cien.”

Yo lo miro. No hay nada en ellos, no se inmutan, es como si fuese todo normal. Uno no lee el truco porque no hay truco, el truco es uno.

-“Veinticinco” Haga un esfuercito más. No?... Ah, bueno. Veinticinco pues.”

Me mira. Y le dice, “Pero oite, tráete un huevo…. Si, de esos de gallina. Bueno. Bueno. Que dios me la bendiga, chao”.

Creo que antes de coger la llamada de Sandra Tobías me había preguntado, que si los directores no son los que se piensan la novela y hacen los libretos? Y ahí dijo Alo! No alcance a contestarle.

-“Bueno, ahorita le hacemos un trabajo para limpiarlo, para que se le vayan esa malas energías.” Me dijo.

Era lo mismo que le había dicho a Sandra cuando le dijo lo del huevo. La verdad, yo quería que me limpiara, pero de verdad. Por supuesto me juraba que no tomaría nada, que iba o estaba dispuesto a hacer cualquier ridiculez, pero nada ingerido.

Me dijo un par de cosas más y me propuso, que para limpiarme, porque él me quería ayudar, que fuera ya por un huevo, y mientras yo estoy con el huevo él atendía a mi hermano, y después me hacia la limpieza.

Esto se estaba poniendo más bueno. Ahí si me dio susto, pero creo que tenía cara de felicidad. Salí, mi hermano se apuro a preguntarme como me había ido, y yo le dije que bien, que todo bien, que hágale que yo ya vengo. Y Salí apurado del edificio mientras mi hermano entro. Ahora pienso que lo asuste. Pero uno la verdad, ahí adentro, está en trance.

Baje las escaleras, mirando. Había un niño en la recepción de la agencia de turismo. Un niño jugando a hacer oficinista. Más gente merodeando, y el pelado del chaleco abajo en la calle repartiendo papeles. Mire hacia arriba, allá queda Junín. ¿Dónde compro un huevo? ¡Tobías maricón! Mire hacia abajo, estaba el ley, pero compra un huevo en el ley, ¡eso no lo venden! Este truco es funcional. Pensé en el parque bolívar, por allá esta todo. Subí hasta Junín, llegue a la esquina, los de las loterías siempre ahí. Ande hasta las cigarrerías que hay bajando para el cine porno. Había un granero, con la cubeta afuera y un letrerito en forma de nube que decía: $199. Saque una moneda de 200. Le dije al señor que uno, y él me miro, y yo pensé que él sabía el truco del brujo, o tal vez esto es una confabulación de la oficina de la alcaldía que maneja el centro de Medellín para que el comercio se mueva a las mil maravillas, inclusive, el comercio medio ilegal.

Me metí el huevo en mi bolsillo izquierdo del jean. Ande despacio, tranquilo, como si tuviese un huevo en el bolsillo. Regrese al edificio san Eduardo. Subí. Mi hermano aun estaba con Tobías. Me senté a mirar la tv, a pensar en mis papás que hacen esto cada rato, les gusta mucho los brujos, se hacen leer las cartas de cualquier loco. Buscan la suerte en las placas de los carros bombas, en las mariposas, en los sueños, en los pescados, en las tumbas de los seres queridos.

Le pregunte a la gordis qué si ella se hacía leer. Ella tampoco se esperaba esa pregunta. Dudo un poco.

-“Sabe que no. En la vida unas tres veces”. Dijo tres veces, y eso que está mintiendo, exagerando.

-“O cuando uno tiene preguntas. Se hace tirar no todas las cartas, sino uno o dos, y ya”.

Le dije que bueno. Entonces Trate de escuchar lo que le decían a mi hermano detrás de la puerta. La gorda lo noto, y dijo que a ella le gustaba mucho ese comercial, y le subió el volumen al tv con el control. Era el comercial del taxista, él que se levanta en la casa y sale con sus llaves y ve su “nave” estrellada. La mire, le dije que si, que bacano, y le pregunte por qué le gustaba.

-“No se… Es un comercial… muy, muy, (cara de dolor) fuerte.”

Yo miraba la imagen mientras pensaba en lo que hago cuando realizo un video, en lo que está gustando en el publico en estos momentos, en esas imágenes, como este comercial que muestra sin mostrar, mucho foco desenfoque. Muy al contrario de la imagen en el centro, todo que se vea, que sea todo bien claro. Estos productos tienen el error humano, el pulso de un humano, el miedo del humano a mirar y no mirar, a cerrar un ojo y mirar medio medio por el otro, a taparse los oídos cuando hay un tiroteo... En fin.

Mi hermano salió. Me dijo que si me demoraba? Yo le dije que no sabía, que era una cosita pequeña, que sí, que me esperara. Entre, y me senté. Tobías me dijo que le diera el huevo, lo miro y me lo pasó, me dijo que escribiera mi fecha de nacimiento con el lapicero. Escribí: 01-12-82 con mi letra horrible. Se lo pase, y él se puso de pie y se dirigió al altar.

-“¿Usted es católico? Pregunta Tobías.

-“Pues, yo nací católico, solo que he ido dejando el vicio” Le respondí mientras me paraba y me acercaba al altar. Presentí que venía otra cosa más ridícula, aun más ridícula de todos las que habían pasado.

-“échese la bendición”. Ay fuemadre, la bendición! Pensé mientras me tocaba la frente, el hombro, y el otro hombro y decía amén.

-“Ponga una mano en el Cristo” Me lleva la mano izquierda hasta el rostro de un Cristo de madera. Le dije a Dios mentalmente que yo no le rezaba ni mucho menos lo odiaba, que yo trababa siempre de dejarlo quietecito, que me perdonara esta infamia. Toque el rostro del Cristo y no paso nada, no se quemo ni nada raro, yo seguía ahí.

-“Mientras yo le voy haciendo la limpieza, usted reza tres padre nuestro en voz alta”. Fuemadre! Padre nuestro! No me acuerdo!

Entonces comencé: “Padre nuestro que estás en el cielo santificado sea tu nombre danos el pan… amén.” Y volví a comenzar: “Padre nuestro que estás en el cielo…” No lo hacía en voz alta, lo murmuraba mientras Tobías murmuraba palabras chamanicas combinadas con rezos católicos. “Danos el pan de cada día y perdónalos porque no nos sabemos el padre nuestro…”

Y en ese instante Tobías me pasaba el huevo por la cabeza, por las manos, me soplaba, soplaba el huevo, rezaba. Y yo termine murmurando otro pedazo que me acorde del padre nuestro y él termino. Me dijo que nos sentáramos otra vez. Y me paso el huevo.

“-Este es tu huevo, revíselo, a ver si es el tuyo.” Ahí pensé que algo andaba mal. Lo mire, y si, ahí estaban mis mamarrachos. Tobías entro al baño, lavo un plato, de esos hondos con flores rosadas al borde. Lo puso en el escritorio, frente a mi silla. Me dijo que me metiera el huevo en la boca. Yo lo mire, y le pregunte extrañado. “¿En la boca?” Y él me dijo aun más extrañado: “si, en la boca, ¿no puede o qué? Yo no creo que con ese huevo tan pequeño no seas capaz” Y me miraba directamente la boca.

Pues sí, siempre me han mirado la boca grandota que tengo, desde los odontólogos hasta los brujos, y me han exigido que la abra, que yo soy capaz. Y si, si soy capaz, pero no me da la gana. Pero bueno, la abrí y me metí el puto huevo en mi bocota.

-“Agachese.” Y yo me agaché entendiendo que era para tirar el huevo en el plato de rosas.

-“Diga: Cristo en el altar”. Yo lo mire, y solo dije aja aja. Y el repitió otras cosas que no me acuerdo. Y yo solo repetí: ajajajajaja, con el huevo adentro, y pensé en los amordazados de las películas y de la vida real, ¡que duro es esto!

-“Suelte el huevo” Y lo solté. Cayó al plato haciendo un sonido tan chimba, como aumentado en diez mil veces ese sonido seco. El huevo se reventó un poco. Salió algo de clara y de yema, pero la mayoría del contenido se quedo dentro. Nos sentamos. El asustado, como si sintiera el mal, me dijo que terminara de quebrar ese cosa, “hágale hermano”. Yo lo hice duro con un dedo, y el huevo termino de regarse en el plato. En dedo me quedo untado de huevo, y me limpie el dedo por debajo de la silla. Cuando volví a mirar el plato, y ahí fue cuando vi que el huevo estaba negro en la yema, como con sangre, como cuando está podrido. Tobías se asusta mucho.

-“Hace como un año que no veía una cosa tan fea como esta”. Y enrollo un papelito para poder manipular el huevo. Tenía, Tobías, una cara de miedo, de asco, y al final de nada, la verdad, solo arruga la cara y ya. Pero yo me asuste, y me maraville. Pillaba las cositas negras, eran como coágulos de sangre, y se veían horribles.

Me dijo, que a mí me estaban haciendo una cosa muy grande, una cosa muy mala, magia, magia negra. Y volvía a mostrarme lo negro. Que para que eso, tenía que comprar una vela. Y la dibuja, la vela, en la cartulina de mi hoja de vida. Hace una línea vertical, luego otra, dos líneas horizontales, una abajo y otra arriba que las une con las dos verticales, y después hace la llamita ondeante.

-“A las diez” Piensa dudando con el lapicero en el aire, “Mejor, a las 11, si, a las 11”. Y dibuja un vaso, como una especie de cono boca arriba, con unas líneas irregulares en el medio dando a entender el agua.

-“Reza, 33 padre nuestros” Y escribe el número 33, en el papel al lado de la vela que está al lado del vaso.

Y ahí mismo pienso, pues si no fui capaz con tres padresnuestros voy a hacer capaz con 33. Yo lo miraba, y solo externamente asentía. “¿Pero si se lo hace?” Yo le respondía que si mientras pensaba que no.

Luego escribió en otro ladito del papel donde estaba la vela, una lista de ingredientes. Yo no entendí lo que escribía ni que me decía, algo como laurel y clavos. En la receta era 2 de la primera y tres de la segunda cosa, y abajo terminándose la hoja escribió 220, y lo subrayo. “Esto vale doscientos veinte mil. Pero es para hacérselo ¡ya! ¿Está dispuesto?”

Yo me puse serio, o el rostro más sobrao que tengo, y le digo: “no, no, no creo”. Falto reírme. Es que mi mamá y papá van a donde todos los brujos, y compran esos menjurjes, y siempre pierden la plática. Y yo no le voy a dar a un huevon que hace ese remedio con colorantes y detergentes mientras ve las novelas.

-“No tiene plata, o no tiene tiempo.” Ya tenía un tono serio, y miraba de reojo el huevo con sangre.

-“Pues, no, tiempo, no tengo. Y plata? Mmmm, tampoco.

-“¿Entonces no?

-“No, no.”

Se le notaba lo enojado, ya era un tono de regaño.

-“Cuando eso le caiga, cuando ese trabajo le reviente…” Me mira. Cabecea como negando. “Yo le colaboro. ¿Cuánto tiene?”

-“No, no, maestro Tobías” Casi me río, en serio, casi se me zafa la risotada. “Yo hasta aquí”

“-¿Es que no quiere limpiarse? O ¿solo vino a probar?”

La cosa estaba tensa. Yo en esas situaciones me pongo muy nervioso, y a veces tomo estúpidas decisiones y termino diciendo lo que no debo.

-“Vea, yo vine para que me leyera, para que me leyera las cartas, pero no más. Yo no voy a comprar nada de esas vainas, y doscientos mil pesos, no. Mi familia cree en eso, va a todos lados, y aprendí, que eso no sirve para nada.”

Tobías se pone de pie, enojado.

-“Bueno, yo le quería colaborar, pero si no quiere” Mientras se acercaba haciéndome caminar hacia la puerta. -“Cuando caiga en tres días a un hospital, no vaya a culparme, ni culpar a nadie, el que tiene la culpa es usted, usted. No vaya a venir por aquí tampoco…”

Casi sonriéndome, le digo “Gracias, hasta luego Tobías, gracias, muchas gracias”. Y me despido mirándolo, y Salí. Afuera estaba mi hermano, le dije que nos fuéramos, y salimos por las escaleras abajo. Mucha adrenalina, mucha risa, es miedo revuelto con humor.