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martes, 17 de agosto de 2010

Por favor un paquetico de cigarrillos

Ni cuando mi madre fumaba "Campeón", que los comprábamos a 50 pesos, unos cigarrillos me valieron tan baratos. Me alcanzaron las monedas que tenia en mi bolsillo.

Me comí uno, rápidamente, recordando las tardes aquellas que nos pase con los amiguitos aprendiendo a fumar, y mareados del dulce tan hifueputa que nos habíamos metido.

Le di de a cigarro a cada compañeritos de hoy, no como símbolo de que fume, sino como el único cigarrillo que les regalo de corazón y gusto, porque el los de verdad, los que aprendí a fumar tiempo después,
me hicieron todo el daño del mundo. En las mañanas, por ahí deben haber escritos de esos días, tenia que negociar nuevamente con los pulmones, con la faringe, conmigo mismo que estaba embotado de humo.

Ahora ya no gasto dinero en cigarrillos, a menos que sean de los que venden en la Plaza de La América a 500 pesitos el paquete, porque ya se me olvido fumar, y ahora sol me endulzo.
Endulzate la vida, por favor.

domingo, 14 de febrero de 2010

Ya no habrá humo de cigarro

Después de la ida de mi hermano han pasado muchas cosas. Que por este blog no han sido contadas. Mucho silencio en tiempo que me creo muy ocupado, y con ganas de no seguir.

Pero entre las líneas que describan una tarde bonita, o una comida en la calle, les iré contando mi abulia de siempre, el pesimismo auténtico.

Esta vez quiero contar que ya el parcero que se paso a vivir unos días aquí en casa, se fue ayer de nuevo.

Hicimos aseo general a la casa, escuchamos las balaceras mientras se fumaba, se disfrutaba de comida bien hecha, se recibían quejas y regaños por cosas de la forma, se hablaba de la infancia y de la música, se discutía de la pobreza, se escuchaban conversaciones de amor que se tenían por teléfono, se sabia que alguien estaría para abrirla puerta y poder entrar la moto fácil.

Ya no habrá humo de cigarro, y eso está bien. Buena suerte amigo!

Desde hace rato la vida me dice soledad y yo digo distancia, y tal vez me voy volviendo huraño, y eso no es cierto, porque yo soy un man relajado.
No es que con el amigo haya discutido ni peleado, sino que sé que mi forma de ser de hoy puede ser poco amistosa, afable. Y no lo digo por los días de hoy, sino mañana que la vida me quite hasta los gatos, ese día debo estar preparado para: Uno, hacer de nuevo amistades y circulo social que llaman. Dos, estar y no estar, ser invisible, y disfrutar lo mínimo.

Pronto será mañana.