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sábado, 18 de abril de 2009

Hoy, Tomate y Sal

Eran las 11am y tenia hambre. Hoy por hoy, hay que decirlo, necesito doble desayuno. Y en la tarde lo mismo. Como cualquier cosa, en general basura. Es dexir, mecato, sopitas, cosas livianas que no me caen mal al estomago, pero tampoco me llenan mucho. Fui a la cocina, y escogí el tomate más rojito, y volqué la sal en un tapa blanca.

Los tomates me recuerdan toda mi vida. Recuerdo sacarlos de las cajas de tomate, uno por uno, y limpiarlos con un trapo que olía a jugo de viejo, hasta que quedaran relucientes, luego los poníamos en la “mesa de trabajo”. Me fascinaba tirar los tomates, y hacer un arrume, y poner los buenos en el fondo, y los malitos (“la guachaca”) por encima. Me gustaba empacarlos en paquetes de 1 libra, para que mi hermanito los fuera a vender en la calle. Me gustaba el orden de los tomates en la bolsa, es todo un arte que la cara buena de cada fruto quedara contra la bolsa, y lo malo hacia dentro.

El tomate me recuerda los domingos, las mañanas, los olores, a mi papá, a mis tíos, a mi infancia, al trabajo, al campesino, las “chivas”, las manos negras, el hogao, los limosneros, la sal.

La sal me recuerda la carne que va pa´lejos. Me recuerda los carniceros. Las brujas. La arepa con mantequilla. Los mangos. El tomate.
Me gustaba coger un trozo grande sal de carnicería, y me lo metía a la boca, y caminaba hasta el puetecito de legumbres de mi papá, y con la boca apunto de reventar por tanta saliva salada, cogía un tomate, el más grande, y me lo comía, y me chorriaba, y me chupaba ese liquido lleno de pepas que se juntaba con la sal, y que era un sabor tan rico, que me dolían hasta las amígdalas.

viernes, 3 de abril de 2009

Hoy, La Mayorista

Hoy andé por la Mayorista. Entre por la puerta que siempre salí. Camine el administrativo que nunca camine. Estuve en las basculas que pesan a los camiones, zona que no conocía.

La Mayorista me recuerda a mi padre y Manzanilla a las 4am. A orinar en orinales más alto que yo, donde mi padre me esperaba afuera y me decía “Bueno, ahora nos vemos. Estése por ahí.” Y yo me estaba por ahí, en el bloque 16 hasta el bloque 12, y caminaba entre la gente, le daba espacio a los bulteadores que venían con sus bultos de papa de 100kilos, o de 80, y que gritaban: “Ojo que los orino, ojo!"

Siempre llegábamos a las 3am, y esperábamos a que abrieran las puertas. Íbamos y saludábamos a los conocidos de los “ajos” donde nos guardaban el bolso, y siempre mi papá me dejaba en una esquina, o “ahí” y el se iba a comprar su carga.

Recuerdo jugar futbol con arracachas, con papas, con zanahorias, con ajos. Me escondía de nadie en la pared de cebollas que estaban en la mitad del camino. Andaba la plaza y veía como vendían, cómo compraban, cómo existían en una vida de madrugada, llena de olores y de malos precios.

La Mayorista me recuerda a mi padre gritándole al mono desde el carro: “Ey, mono, lo mío! Los bultitos de arracacha, y la cebolla y el cilantro. Súbamelo atrás.” Me miraba y me decía:"Mijo, ya vamos a irnos, solo falta esto”. Y se bajaba y tiraba duro la puerta del 3 y ½ marca Dodge color azul que manejaba “Don Antonio”.

viernes, 27 de marzo de 2009

Hoy, Balancín y toldo

Hoy caminado las calles de un barrio donde vivimos, vi un balancil colgado en un toldo. Esas dos palabras me recordaron a mi padre y su puesto de legumbres.

Recuerdo que el Balancín de mi padre tenía más años que sus hijos. Es más allí nos pesaron cuando estábamos en pañales.

El, Alirio, quería mucho su fino balancín, en el que pesábamos paquetes de legumbres de 200 pesos, kilos de tomate de 1500 pesos, tres o cuatro kilos de papá para el señor que vendía en el parque, los 8 o los 10 kilos de yuca para la finca del don que tenia un familión.
Con el tiempo, yo, como todos los que trabajábamos con productos que se pesan, aprendí cuanto era una libra, o cuantos tomates daba un kilo.

El balancín estaba colgado de una madera reforzada del toldo viejo, más viejo que mi papá. Nunca fallo la madera, no tuvimos sino problemas de pintura, y de comején, pero bueno, es que pasaron muchas cosas en ese chuzo hecho de tablas diferentes.

Hoy recordé los domingos en el toldo, Hoy recordé que todo tiene su peso exacto.