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miércoles, 30 de marzo de 2011

otro mes, muchacho

11pm.
Es martes 15 de marzo, y acaba de dejar de llover afuera, en la vereda "El Cerro". De seguro volverá la lluvia.

Ya ha pasado una semana después de que me diera cuenta que huí de la hostilidad de la ciudad para comenzar a sufrir las violencias del campo.

Fue una semana de guardar silencio, de no decir casi nada, ya suficiente mierda está todo.

Trabajo para distraerme.
Fumo para no estar.

Estas son mis estrategias. Tal vez una alegría en medio de días sin ganas de nada de nada de nada me llegó el fin de semana, para jugar con los amigos, y competir contra otros, de reír con todos.

Un video para ser claros:




Mucha risa, y uno que otro helado que hacen olvidar no ganas, el incumplimiento de citas, el no comienzo de proyectos.

Llevo tres días seguidos comiendo sudao.

Invento una nevera natural.
Me trepo a la montaña con una bañera colgada en la moto.
Robo arena en cualquier construcción de la autopista.

Tengo dvd´s como espejo.
Trabajo por inercia, porque las ganas y acciones e ideas de los otros me impiden parar.

Pero lo único que quiero es dormir. Todo el tiempo me quiero recostar y dormir. Y ya.
No tengo ganas de luchar ni por la revolución de Nepal, diría un compañero (si tuviera compañero) revolucionario bajoniado.

Estoy como cuando a un juguete se le acaban las baterías y aun funciona una ultima vez con la energía que queda por ahí en los circuitos. Así estoy.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Hoy, No deje que se le sancoche!

Toque la olla a presión, y aun estaba caliente. Me serví así. Cuando me senté, de una, en la primera cucharada, sentí que fue un error no calentar otra vez el Sudao que mi mamá me había dejado.
Hoy, tuve que comer rápido, para que no se me sancochara.

Igual, al final, ya sentí grumos de grasa en el caldo. Que güevonada! Termine el almuercito pensando en los días aquellos que llegaba corriendo al comedor, advertido que era sancocho, y que me tenia que comer eso así frío si me dormía en los papeles. Nunca, pero nunca la di dada. Un caldo de sancocho frío, en grumos, con grasas que flotan, y que cuando te las comes, tu boca se engrasa, se enceba, se atora.

Una vez mi mamá me obligo, y desde ese día, ella entendió que yo nunca me comería una de nuevo, y yo entendí, que tengo que calentar el caldo, que esa vaina Sanchada sabe re maluco. Casi vomito. Y me demore como una hora para tres cucharadas.

Antes de ser calentado

Seguro por eso no como sanchoco, y solo me limito a papa, yuca y caldo, encima de una buena porción de arroz (blanco). A veces me arriesgo a comer carne sudada (pulpita), pero casi siempre me gusta la fríta, deli.

Mi mamá hace los mejores sudaos. Seguro.
Un día hago fotos, si se deja, de como hacerlo bien, tan gustosos, al punto, y sin mucho alboroto.



Nota: Mi mamá se paso un día por aquí, y merco, e hizo aseo, y nos dejo comida. Lo mejor.