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jueves, 18 de agosto de 2011

El Che Guerrilla, Parte 2

De primerazo, hay que verse la parte uno... algún día de estos.



Un película que se la echó al hombro Benicio del Toro (en plata e idiologicamente¿?), que con una puesta en escena en serio(¿?) del mundo narrado por el diario del Che Guevara que hace poco me leí. La vida se va entrelazando.

Planos generales, silencio, música, momentos, vida guerrillera, día a día, fotograma a fotograma de lo que uno se imaginó cuando leyó el diario. Así no más. No más.
Hay que entender que yo veo la película “El Che Guerrilla” con ojos de Colombiano, que desde que nací, y generaciones anteriores a mí, estamos metidos (para perder siempre) en la guerra.
Algunos ni aguantaran 10 minutos de película. La lucha armada en estos lados es apología al terrorismo, y el Che como Símbolo, lo reseñé en Todo Lo Que Hay cuando vi que iban a sacar otro diario de la lucha en Sierra Mastra, aquí en Colombia es ser guerrillero o de izquierda y eso es marcado para la muerte.

Y Che Guerrilla, parte 2, es una película panfletaria, de los diarios de un guerrero extremista. Pero eso es en otros países, no digo ni diré que civilizados, eso nunca, pero ven el mundo con otros ojos. Muchos actores reconocidos aparecieron en escena. Muchas estrellas para una película B (o C, si eso existe) que no sé por qué estaba en un videotienda colombiana de un pueblo campesino. O tal vez si: Que aquí vemos la lucha armada, la vivimos, la comparamos con Rambo y vietnam y todo eso, y la alquilamos un domingo para verla, e imaginarnos que están que cogen a Cano (el duro de las Farc, y ya han matado a otros "duros") cómo es la vida cuando le “respiran en la nuca”?, cuando te matan amigos y te dejan sin provisiones y el pueblo por el que dizque luchas no responde?, y con el tiempo las cosas se vuelven peores y a veces es inútil tu revolución y tus ideas?

Ataques guerrillas, que se usan cuando uno es menos que el otro. Es volverse uno con la naturaleza. Es elegir morir, para ser virus que ataca. Es lo que ahora algunos hacen en la era digital: revolución. Acción para un mundo en reacción.
No digo que no estoy de acuerdo, o no. Yo, que soy un problemón social y político, que soy un intelectual vago, un revolucionario sedentario, un pacifista como visión general del mundo, digo que esa lucha la alquilo en la videotienda para entender alguna parte de la historia armada y radical de las búsquedas por un mundo mejor, la vida de un man que es símbolo en el mundo (del tercer mundo para el mundo!), la paciencia absurda de algunos, como dijo una guerrillera un alemán mientras “ veía” con los oídos pasar un avión: “Aquí podemos durar cuarenta años más jugando al gato y al ratón”.
Como los vietcom que hicieron túneles mientras perdían la guerra y las vidas por debajo de sus enemigos, y los atacaron cuando estaban celebrando.
Como las hormigas de mi terraza que esperan que yo algún día me descuide con un mecato y me pare por un instante, ahí mismo atacan y se lo devoran.

Claro, siempre lo matan a uno, el humano llega y te mata con su palma grande, o caes porque caes (Osama bin laden), porque ese es el juego de la guerra: matarse unos a otros mientras pocos disfrutan de lo que a muchos les falta.

Y de verdad, una historia medio atropellada que cuentan en Universo Centro, reflejan lo pobre y absurda que es la guerra, armada, que en ultimas es lo que uno lee en el diario, una vida de mierda en las montañas, viviendo mal, todo, para ser una puesta en escena más de un mundo moderno de barbaridades.

miércoles, 13 de abril de 2011

otro mes, le yendo, vi niendo

27 de marzo del 2011

Ya se está terminando el tercer mes del primer año de la segunda década del siglo veintiuno.

Ya estoy como los trabajadores malos y los estudiantes perezosos, queriendo que llegue el fin de semana, para no tener que cumplir horarios ni citas, para no tener que iniciar o terminar proyectos, para meterme en mi casita, y no hablar con nadie y no atravesarme en la vida de ninguno. Y, por supuesto, ya que es domingo, y que me distraído durmiendo, fumando, haciendo comida, yendo al baño, hablando con los gatos, leyendo, leyendo, leyendo, y viendo el cielo azul oscuro llenito de estrellas y los horizontes titilando a cada segundo por los relámpagos de las tormentas eléctricas, y escuchando las conversa de los perros, y me voy durmiendo otra vez con el chirriar de los grillos y demás gritones que tiene el campo, no quiero que se termine el finde semana, no quiero mañana, no quiero salir en la moto y mojarme y no quiero trabajar tanto para tan poco y no quiero que me pasen todas las cosas malas y no quiero sentir que nada tiene sentido y no quiero caminar tan largo y tendido y no quiero estar tan triste y tan solo y no quiero darme cuenta que a pesar que los días no tan malos ni tan mierdas sigo queriendo nada.

De vez en cuando, unos rayos de luz, la sonrisa de alguien, una canción, algún viento con otros aires, me hace parar mi maquina de hacer días malos y tomo una foto o grabo un video o converso con la gente o se me ocurren dos ideas juntas y buenas, y creo que seguiré esperando, a ver qué.

Mirándolo bien, estoy leyendo puros diarios.

Las tristes historias poderosas locas y adolescentes de Andrés Caicedo. De él saque eso de “estoy tan triste y tan solo” que él sacó de los libros y que un día se lo dijo a la mamá, y la mamá se pusó a llorar.

Luego, leí las “Cartas desde asía” serenas, maduras, humanas y humanistas del señor Hector Abad Gómez (que lo mataron los malparidos de este país por ser así, humano) sacó una frase que anda sosteniendo mi andamiaje de huesos:

En vez de maldecir la oscuridad, prende, aunque sea, una pequeña luz”.

Y estoy pegado de los días que escribió el Che Guevara en Bolívia. Vida guerrillera, de mierda totalmente. Y yo quejándome porque me varo y que me dice que soy un mal tipo, y hay gente haciendo posible su movilidad, su comida, su revolución con sus puños, fuerzas e ideas, y cada día es peor, y saben que va a ser así, y que los que disfrutaran sus luchas serán otros del futuro.

Y desde mi sitio de lectura, tengo pillado el librote de anotaciones de Kerouac, que seguro es una demencia, es una linea de tiempo de locuras y bobadas, mientras conoce su América del norte y así mismo.

Tal vez todos estos diarios y cartas, ayuden a tomar valentía, para escribir grabar fotografía hablar y hablar mis tristezas y alegrías solas e idealistas y diferentes y extrañas y vulgares y cochinas.


Este texto fue escrito escuchando el reggae de “Huevo Atómico”,
y con Max a mi lado en la silla madera afuera de la casita de campo.