martes, 11 de enero de 2011

Día 5, de 13 días en el Ecuador

Jueves. Día del niño Dios.
Suena Malayamisuerte en la radio (salinerito) de la "doble cabina" en la cual me dirijo a la Sierra (Salinas).
Son las 6.50am, y ya me rehusé a tomar "pájaro azul" sin desayunar. El chófer si se metió dos traguitos.


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Sentado en el primer negocio abierto de la placita (el segundo piso del pueblo) de la friísima Salinas. Una tierra y una gente relinda.

Creo que me va a gustar.
"Un chocolatico por favor".

7.15am.


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Espere leyendo a que abrieran la oficina de turismo, y un joven muy parco (como muchos Ecuatorianos) nos dijo que el tour vale 3 dolares, y que es un paseo por todos los proyectos que tiene Salina como cooperativa (cada casita un proyecto/empresa).
No es caro, tal vez es visionario que tengan turismo y que cobren por ver su poder, sus fuerzas.

Después, de la hospedería (casa campesina), 5 dolares.

pasando por el hostal (6 dolares) donde se quedó la compañera de viaje.

hasta el hotel (desde 7 dolares - baño compartido, y más dolares si quieres muy privado) donde elegí quedarme hoy.

entonces, hay donde quedarse en Salinas.

No son tiempos de turistas, es tiempo de familia y eso. Lo sé.
No quería pasar fiestas tal cual la he pasado en los últimos 27 años de vida. Así sea en la soledad de un pueblo frío con gente bonita y sencilla, me la juego para pasar la "noche buena".


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En el cerro de la cruz (nombre que le doy yo temporalmente). Esto es Ecuador. Un pedacito, pues.



Me repito: "tierra linda, tierra linda".
No tengo idea el por qué estoy y la vida me trajó aquí (ya lo dije de todas la formas), pero es maravilloso.

Un país donde las cosas son baratas (precio) porque se vive de lo que da la tierra, de modernizarse son dejar de ser indígenas.

Peajes a 1 dolar, por eso el pasaje vale 4, así sea 5 horas de camino.
Comida abundante y posible, porque las montañas están llenas y dispuestas, con la mano del hombre.

Miro la señora que le da al azadon, o el que carga su caneca con leche, o el joven que atiende en el hotel, y siento envidia de su vida tranquila, cooperativista, amable, sin muchas ambiciones distintas a ser felices. No creo que me aguante una larga vida en las montañas de Ecuador, por estos lados donde queda el Chimborazo (que solo lo conozco por "la Bolsa Millonaria, el monopolio colombiano), a 3550 metros del nivel del mar, pero si envidio la dicha de existir aquí.


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Todo se aceleró. Fui a saludar a Flavio Chunír, y nos dio un mini tour comentado (mejor que el de la oficina de turismo. Por emotivo) por algunos proyectos.

Me prestó el computador, y nos presento a la misión Salesiana. Todo, en dos horas, o menos.

De una estábamos en la mesa del Padre Antonio, que nos ofreció comida (una mixtura, por supuesto Italiana). Saludamos a los voluntarios y viajeros que están en la comunidad (jóvenes y adultos que por alguna razón que no saben, la vida los trajó al Ecuador, y ahí se van enamorando), y bueno, nos metimos a una camioneta, y subiendo subiendo por el páramo hasta "Pachancho", una comunidad indígena a 4 y pico de altura, a escuchar una misa.

No saben como se agita el alma con los niños indios, con el agua azucarada y las galletas de figuritas, y la neblina, y las chozas y la tiendas y la quesera, y las ovejas, y...

estoy estando en la capilla del caserio (linda), de nuevo después de muchísimos años estoy escuchando una misa llena de música, de actuaciones, y de indígenas recibiendo a Dios en plena navidad (con unos traguitos de más).

Flavio si me dijo: "Dios por algo te trajo por aquí", y sentando mientras la misa, tal vez, pienso, que puede haber algo de reconciliación con el Dios ese.

(foto tomada por Angel Fabian)


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Acaba de terminar la misa en "Apahua", una comunidad más abajo en metros de altura, donde nos dieron una comida muy rica, incluido el Cuy.

Segunda misa del día. Increíble, con bautizo y todo, pero chévere, ahí en silencio mientras las retahílas ya casi olvidadas, pienso alguito.

Qué traerá la navidad para mí???


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Navidad comenzó a las 6.30 con un desfile en el pueblo. El padre, el amigo español Mike que toca guitarra y canta algunas canciones que ya hasta nos sabemos, y los jóvenes disfrazados de María, José y Reyes, y al paso que el pequeño desfile pasaba, más gente se sumaba. Me gustó. Es un acto de celebración colectiva. Aunque el frío no deje estar a todos.

Al final, en el auditorio del pueblo (el de la quesera), se hizó la novena final, se cantó, se hicieron obra de teatro, no dieron buñuelo dulce (con miel) nos sacaban la lengua los niños (supongo que han visto mucha tv que habla mal de los colombianos... hasta nos lo merecemos).

En fin... Selene (que significa Luna Signorini ), chica de Trentino Italia que anda por estos lares del Ecuador, nos acompaño a tomarnos una botella de vino y (ellas) par de cervezas al calor de la chimenea del Hostal.

Y no trajo el niño dios....

Ya pasada la media noche, con un cielo azul/morado, y un montón de estrellas en medio de nubes con extrañas figuras, toque en el hotel, y saben qué, no abrieron. Me lo sospechaba, pero uno no puede suponer que siempre tiene mala suerte, da mala suerte.

"Achichay!" y seguía tocando, y nada.

Toco, bendita sea, pedir posada en el hostal. Allá había calor, gracias a Dios.
(hay días mágicos y rapidos, y éste 24 de diciembre del 2010).

lunes, 10 de enero de 2011

Día 4, de 13 días en el Ecuador

Jueves 23 de enero del 2010.

Ya las dueñas de la casa se fueron, y nos dejaron llaves y todo (para cuando regresemos del paseo tengamos donde llegar).

Hay unos garbanzos por hacer, es lo único que nos detiene para partir. Hoy es día de viajar a Salinas, tierra cooperativista, campesina, indígena, capitalista.

Mi rodilla está embadurnada de crema caliente (una suerte de mentol), y estoy con sueño y cansancios acumulados.

Una frase que me rebota en la cabeza: "El destino me trajo aquí, por algo será". Por algo será! Ojalá me de cuenta.

"El panecillo" filtrado por la ventanilla en un medio día de trafico normal en Quito.

Granizo y mapa, después de unos garbanzos muy condimentados.

(en bus público, 25 centavos, (como 1 hora y media, casi toda la ciudad) hasta la Terminal del Sur)

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3.30pm Sentado en el bus que va para "Guaranda", que demora (dijeron en la taquilla) unas 5 horas de viaje. (9 dolares).

Llegaremos a Guaranda, la capital de la provincia de Bolívar, ya muy tarde, y no conseguiremos carro "Salinerito", entonces, a dormir en el bus, y en algún hostal de ese pueblo desconocido.

Hay intuición, y bueno, dolares y ganas para hacer el viaje.


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En Guaranda, es de noche ya. Después de más de 5 horas de música romántica (de esa que me sale todas a mí), y merengues, y vallenatos, y olores fuertes insoportables, y de vendedores, y vueltas en pueblitos y pueblotes, y muchos kilómetros y paisajes, hasta llegar a la "Plaza Roja", donde un policía lentísimo nos prestaba el baño y nos decía la ubicación de los Hostales (que quedaban a la vuelta).

No sé vieron los volcanes (o volcán, no sé si hay más de uno en la ruta del bus), porque las nubes no dejaron.

La carne sudada y el arroz que nos metimos en la placita de comidas del pueblo, y una llamada a casa, y el hotel (regular) de 8 dolares cada uno con tv, pues, da un poco de ánimos.

Mañana rumbo a "Salinas", a la 6.30am, porque dicen que a esa hora salen los profes a dar clase.
Muy temprano, muy, pero qué más da, por lo menos no es a trabajar sino a pasiar.

Muchos textos y videos están y los nombro en plural, y no es porque MrsDani (compañera de viaje, por alguna extraña razón) este incluida todas las veces, sino, más bien, cuando llego hasta la provincia de Bolívar, en el Ecuador, a un pueblito lluvioso, ustedes (los que leen y ven) también me están acompañando. También viajan.

A las 22.16, me voy a la cama con mis dolores acumulados, que me tienen cansado, y me recuerdan que se ha hecho varios esfuerzos bonitos. Ya está, Zzzzzzzzzz.

jueves, 6 de enero de 2011

Día 3, de 13 días en el Ecuador

(miércoles 13 de diciembre)

"Viajar es con-moverse"
Seguro muchos lo han dicho. Y lo repito, porque lo estoy sintiendo.

Huele a plátano asado, y por supuesto hace frío. Hay que quemar y/o descargar las fotografías y videos, salir a llamar a alguien que nos puede abrir una ruta diferente al viaje, armar dos cositos para la fría montaña (para donde vamos hoy), y echarme bloqueador, y seguir respirando.

(los perros en Quito son peludos, porque si no, mueren de frío).

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Tomándome un vino Caliente (con un poco de cosas revueltas). Es un canelazo vinozo, que espero, me tenga caliento en la subida a la cima del "Pichincha" (Volcán).

Reconozco que me da un toque de miedo el teleférico,

pero 8 dolares y medio quitan el miedo a cualquiera.
En el morral hay tres paquetes de mecato, 3 aguas, un porro, y bueno, afuera (o dentro) están mis pies y mi corazón que también espero que resista.

La neblina sube muy rápido, muy. Es que estamos a 4100 metros. Fuemadre! Qué bonito las montañas, qué bonito Quito: y qué feíto uno inmerso en ella. Ahí disculpan, es temporal.


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Son casi las 4. Subí mucho, muy arriba en el Pichincha, hasta cuando el paisaje parecía de maravillas, y llovía hielo, y mi corazón bombeaba a mil.

Una montaña más, me decía, y seguía. Hacer bici me ha dado un poquito de pulmones (pensaba embotado de cansancio y falta de aire).

Vi el hielo, cerca, a 100 metros (eso cree uno) de peña para escalar, pero no, no era el día.
Bonitisímo todo, no saben cuanto. Hasta conejos , maravilloso.

Ahora bajo en el teleférico en medio de la neblina, (casi todo el día he estado en medio del aire blanco),

no he comido sino mecato, y el vino caliente.
Allá abajo la ciudad, aquí arriba la naturaleza.

Volveré un día montaña. Esperate y veras.

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Me duele la rodilla jodidamente. Después de andar el centro de Quito debajo de un cielo morado,

de comer chocolate pan y quesito, después de aprender a llamar a "nivel local" (las cabinas de teléfonos son una mierda!), y comprar una toalla en un centro comercial gigantezco, (como si el hueco de Medellín fuese en un solo bloque centro comercial), y claro, de esperar por más de 1 hora por un puto taxi. Supongo que no pararban por gamines y carecolombianos, después de todo eso, estoy a punto de meterme al baño a por el agua caliente, pero primero cerveza, para la sed.

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Son las 7.30, no sé cómo quede después del baño. Tal vez haya fuerzas para ir a una fiesta. Tal vez.

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No hubo tiempo ni fuerzas para farra. Menos mal. Eso sí, fuimos de pijama a la zona "play", "fifi",o "pelucona" por comida cara y ahí masomenos nos llenamos (hamburguesas y alitas picantes).

Ahora, unos traguitos de cerveza, peli, y slepping bag, y a descansar.

miércoles, 5 de enero de 2011

Día 2, de 13 días en el Ecuador

10.15am, un desayuno riquísimo de cuenta de las amigas colombo/ecuatorianas, con una conversada larga sobre La Colombia.

Ahora, nos vamos para el centro de la ciudad, o bueno, no sé, creo que vamos a una iglesia, o capilla, y a caminar por parques, a conocer en ultimas.

(conociendo, por ejemplo, los dolares)

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(medio día).
Humea la sopa. Estamos alrededor de la "Capilla del Hombre". Estamos haciendo el tour "Guayasamin".

Hermosa la mañana (soleada) viendo arte poderoso y potente, y sonriendo con niños ecuatorianos, pensando en latinoamerica.

Un deseo le traté de pedir al Diente de León, y no voló ninguna pelucita. O sea, no se cumplirá mi clásico deseo de "ser feliz".

Son la 1.30pm, en Quito.

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Salí sin aire de la "Capilla del Hombre". Que man tan poderoso es Guayasamin.

Me ha gritado su dolor, que es el nuestro.

Pienso, ahora, viendo a Quito muy amarillo pero chirriado de colores, que no hay por qué detener el decir, el expresar.
Si mientras nos torturan y nos desaparecen (muchas veces físicamente, y otras más suavecitas) lo único que tenemos es gritar nuestros sentimientos.
Gracias maestro.

3.15pm, y en Quito ventea.

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5.15pm, en el parque gigantezco y puso de "La Carolina". (hay que caminar, para conocer).
Hay cerveza, mecato, ventea fresquito.

Cualquier cosa que hago o pienso, está destinada a tranquilizar la cabeza, el corazón. Les digo con maña, a ambos, que tranquilos, que llegaran tiempos de paz, que por un rato hay que cuidarlos para poder librar las próximas batallas en un futuro no muy lejano.

Aquí estoy, aunque no sepa ni donde.


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Un hombre sin memoria (sin recuerdos temporales ni a largo plazo), no puede ser etnógrafo, ni pensador, ni filosofo, ni estudioso, ni nada; un man ahí que anda, que conoce, que se compara, como todos los que han salido de su pueblito a otro punto cardinal.

Comimos papitas fritas, después de haber caminado desde el bonito parque hasta casa, y haber comprado una curita, y negado a ver cine, y visto la neblina llegar en plena hora pico Quiteña.

A ésta hora, 10pm, afuera solo y muy frío. Pero salí a darme un "borondo", a escuchar los ruidos de la noche.

Y valió la pena hoy, porque sí, por estar aquí, por caminar y comer 3 helados en el día, y emocionarse, y sonreír, y sentir que hay que parar el corazón...

Vi dos grafos lindos (de millones que hay) en los muros de la ciudad Bicentenaria.

"nada es para siempre"

"Solo los niños tienen la razón"

Vuelvo a sonreír, y mientras las calles andadas a paso relajados, pensé en todo el día que valió la pena, y no me acordé de los detalles, incluso muchas veces tengo que acudir a las foto o al los textos tomados para recordar el nombre del artista hermoso que vi toda la mañana, es Oswaldo Guayasamin, que no se me puede olvidar, carajo!

Ahora quiero agua potable (hay que hervir para tomar, no es como en Medellín), y dormir, o como anoche: ir de un lado a otro, arrullando los cansancios y los sueños. Permitiéndome descansar.

lunes, 3 de enero de 2011

Día 1, de 13 días en el Ecuador

Bitácora de un viaje
(escrito en un cuadernito de 50 hojas)

Lunes 20 de diciembre del 2010.

Rumbo al bus. Medellín.
Dejé en casa: Toalla. Disco duro. Cámara video y boom.
2.35 en un taxi por "San Juan". Espero no haber dejado la cabeza, porque voy sin corazón.

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5pm En el bus. Un viaje corto, porque conversando es mejor.
Sin problemas en las taquillas de "Lan", ni en inmigración, ni en las cosas que pitan.

No tenemos reloj, entonces el afán es no saber la hora, pero para qué, si no hay afanes??

Escribo mientras queda 1 hora y media para trepar el pájaro ese.

Tengo hambre, pero si un lapicero vale 13mil (de Salvarte), no me imagino un mecatico.

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5.58, el cielo rosa y luna hermosa, ya sentado en un avión no tan incomodo, el bus volador está lleno de acentos y rostros de todas partes.

Todo tranquilo, ha llegado la tranquilidad por estos lados, tan chévere.

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Ya en el aire. Hay un poco de mareo, pero el color rojo del atardecer es brutal.

Rojo, naranja, verde, rosa, azul, azulito, azuloso, visto a 74 mil pies; y nos espera 11 grados en Quito (dice el capitán) y algunas lluvias, mientras, yo pienso, yo existo, yo estoy en ésta tarde.

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En Quito. Ya me dieron café y la bienvenida. Es bueno tener amigos, que plata, como siempre.
No es una ciudad tan fría, o bueno, no la siento tanto como en el ventarrón Bogotano.

Estamos en el sector La Floresta, y saldremos a comer, en medio de risas.

Buen viaje pues, disfrútelo.

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Ya son casi las 2am, seguimos conversando, después de comer en un lindo sitio cineasta/restaurante: "La Liebre". Llegamos hace poco y tan cómodos, que ni la creo.

Ya para mañana hay mapas y rutas, lo demás está en la suerte y en cada uno.

domingo, 2 de enero de 2011

Huasipungo, de Jorge Icaza

Un libro que compré en Medellín, y me acompañó en el viaje por el Ecuador (13 días).

Se llama Huasipungo, que significa casa "Huasi" = Casa; "Pungo" = Puerta. O, "Parcela de tierra que otorga el dueño de la hacienda a la familia india por parte de su trabajo diario".

Lo fui leyendo en los momentos de silencio y quietud de éste viaje tan movido y ruidoso. Me daba claridades para entender cómo hablan por aquí, cómo hablan los indios, los Cholos (mezcla de indio y blanco), me daba luces (u oscuridades) para entender el proceso de Salinas (Bolivar, Ecuador), que hasta el 70 le daban la mitad de su trabajo al patrón (colombiano) dueño de la montaña. No creo tener la foto de las chozas donde vivian en Salinas (estaba en la cocina salesiana, pero muy dficil de sacarle una buena fotografia), pero así me imagino que eran los Huasipungos de la historia de Jorge Icaza (1940, no la ubica en ningún lugar especifico):

(la de la izquierda. Tomada cerca a un río en Salinas).

Como a los indios, me arde la sangre que el dueño, el cura, y los mayordomos siempre nos joden, se burlan de nosotros, viven de nuestro sudor, nos necesitan y nos odian al mismo tiempo. En Salinas la historia tuvo otro camino, por eso vine al Ecuador, a verlo, y mientras lo veía, me ardía todo adentro leyendo "Huasipungo".

Les comparto algunos párrafos que me emocionaron, y me pusieron a llorar.

Es la historia del Patrón "Pereira", y del Indio "Chilinquinga".

Y el indio dice una frase al inicio del libro, que siempre sirve:

"No hay que pisar donde la chamba (raíces enrededas) está suelta, donde el agua es clara... No hay que levantar el pie sino cuando el otro está firme... La punta primero para que los dedos avisen... Despacito no más... Despacito...".

El indio se casó con la que quiso, con la "Cunshi":

"Va para dos años de aquello. Burló la vigilancia del mayordomo, desobedeció los anatemas del taita curita para amañarse con la longa que le tenía embrujado, que olía a su gusto, que cuando se acercaba a ella la sangre le ardía en las venas con dulce coraje, que cuando hablaba todo era distinto en su torno -menos cruel el trabajo, menos dura la naturaleza, menos injusta la vida-".

Hasta el patrón era dueño de la teta de la india para alimentar al crío de su hija inutil. Era dueño de ellos, porque los habia comprado (no sé acuerda si por 5 o 10 sucres):

"Pero don Alfonso Pereira, convencido -los consejos del tío y la experiencia de meses de campo- de que toda dificultad puede solucionarse con el sacrificio de los indios, gritó poniendo cara y voz de Taita Dios cólerico:
-¡Carajo! ¿Cómo es eso?
-No hay, pes. Flacos los críos. Flacas las longas.
-!Que vengan aun cuando se mueran!
-Así haremos, patrón.
-¡Pronto!
-Ahora que me acuerdo. La india Cunshi que vive amañandose con el Chilinquinga está guagua -anunció el cholo Policarpio con los ojos iluminados por el grato encuentro".

Andrés Chilinquinga encontró solo su Huasipungo. Obvio, pensó en "El mayordomo de entrañas del demonio". Del "patrón de omnipotencia de Taita Dios:

"¿Cómo ir? ¿Cómo golpear? ¿Cómo disculpar su presencia? ¡Imposible! Con un carajo remordimiento cayó Andrés sobre el jergón. Se hallaba solo, tan solo, que creyó palpar a la soledad, Si. Era un sudro viscoso que le cubría la piel, que le fluía los nervios...."

Es un libro lleno de injusticias narradas en medio de la vida de una hacienda, de un pueblo de indios, de Cholos. Un apartecito no má:

"Ese mismo día, desde las cuatro de la mañana, las gentes se desbordaron sobre la plaza por todas las calles para enredarse confiadas en la feria -moscardón prendido en una enorme colcha de mil retazos de colores-:
-Pongan en paps.
-Pongan en maíz.
-Pongan el morocho.
-Pongan en masha.
-Helaqui, pes, caseritaaa.
-Helaqui
-Vea las coles.
-Vea el mote.
-Vea la chuchuca.
-Vea los shapingachos.
-!compadrito! ¡Qué ha hecho, pes?
-Queriendo morir, compadre.
-Morir.
-Caseritaaa. Tome la probana.
-Rico está-
-Sabroso está-
-Guañucta está.
-Venga, pes.
-Venga no más....".

Y como el dueño no es guevon (bobo), siempre ponia a los indios y cholos a trabajar a su servicio, a sus intereses. Y ellos, lo hacía. Lo hacen. Mingas (a punta de licor y rezos) para hacer carreteras, para traer el progreso.

"En la misma forma perezosa y triste que se estiró el amanecer sobre los cerros se movilizaron los mingueros, se arrastró un vaho blancuzco de voluptuosa formas a ras de la tierra empapada, se inició el parloteo de los muchachos, los chismes quejosos de las cholas, las maldiciones y los carajos del machismo impotente de los hombres, el tiritar de los palúdicos, la tos de los tuberculosos, el llanto de los niños tiernos por la teta madre".

Progreso hecho a punta de muertes y llantos de los indios que no valen nada.

"Como por arte de magia surgieron tres indios ante el patrón, listos para desempeñar su papel - sin poncho, enrollados los calzones en liencillo hasta las ingles, portando largas huscas en una mano y el lazo en la otra-.
-Hay que salvar a un pendejo que se ha metido en el fango- Concluyó Pereira.
-Arí, su mercé- Peru Chilinquinga que conoce tiene que acompañar, pes.
-Que les acompañe.

A pesar de la embriaguez que daba fuerza, resignación y esperanza al cholerío de la minga, los gritos del náufrago destaparon un cúmulo de comentarios:
-De lo que nos salvamos.
-Está jodido mismo.
-Nadie sabe donde puede dejar el pellejo.
-El pellejo es lo único que le queda al pobre.
-Lo único que no le quitan así no más".

Además del lugar donde vivir, el patrón grande, el de antes, el de siempre, siempre a ayudado a no morirse de hambre al pobre, al cholo y al indio. Pero a veces las ansias de tener más, y verse fuerte, e importale un culo la vida de otros, hace que el corazón se endurezca. Nada raro.

"Año angustioso aquel. Por el valle y por la ladera el hambre -solapada e inclemente- flagelaba a las gentes de las casas, de las chozas y de los huasipungos. No era el hambre de los rebeldes que se dejan morir. Era el hambre de los esclavos que se dejan matar saboreando la amargura de la impotencia. No era el hambre de los desocupados. Era el hambre que maldice en el trabajo agotador. No era el hambre con buenas perspectivas de futuro del avaro. Era el hambre generosa para engordar las trojes de la sierra. Sí. Hambre que rasgaba obstinadamente un aire como de queja y llanto en los costillares de los niños y de los perros. Hambre que trataba de curarse cib ek hurto, con la mendicidad y con la prostitución...".

Poesía de la miseria. Que tal vez no es poesía, es realidad, cruel realidad.

Hasta las vacas rodadas el patrón las hace enterrar para que el indio no se acostumbre a comer de lo que no puede comer. Y aún así, los indios en medio de su desespero la desentierran, así comerla mate a su esposa.

"Para los demás -cholos, caballeros y patrones-, los dolores de los indios son dolores de mofa, de desprecio y asco. ¿Qué podía significar su angustia por la enfermedad de la india ante las complejas y delicadas tragedias de los blancos? ¡Nada!
-Caraju -exclamó en tono de maldición Andrés al llegar al trabajo.

Por sus penas y por las penas de los suyos no había más remedio que sudar en el eterno contacto y en la eterna lucha con la tierra. Quizás por eso esa mañana el cojo Chilinquinga hundió el arado más fuerte que de costumbre y azotó a los bueyes de la yunta con más crueldad".

Así el patruncito te haga ser cojo de por vida, y ayude a matar a tu esposa, a pesar de todo, es el patrón con poderes de Taita Dios.

Y aun así, el cura le pide lo imposible para que su Cuschi se salve del infierno. 30 sucres para que este enterrada cerquita de los rezos del enviado de Dios en la tierra:

"-Para qué, pes, tantu correr, tantu andar? Pur brutu nu más... Pur mal natural... Así mismu suy... Manavali... ¿Quién ha de compadecer pes? ¿Quién ha de hacer la caridad, pes? Caraju...".

Y sí, se roba una vaca del patrón, y la vende para salvar el alma de su amada, y condenarse en tierra él. Y si, recibe latigazos para que aprenda, para que "estos animales aprendan". Lo del patrón se respeta!

Y como el progreso, el desarrollo, el futuro lo saben hacer los gringos (los de afuera, los misters) que vienen en busca del petroleo, ellos, dieron la estocada final. Ellos provocaron que el patrón les quitara a los Indios lo único que tenían como suyo, fuera de su longa (ya muerta para Chilinquinga) y el crío, el Huasipingo. Y eso provocó un grito de rebeldía:

-"¡Ñucanchic huasipungo!".

Una frase inventada con la furia de que los mismo de siempre, los lambeculos de patrón destruyeran su hogar.

"--¡Maldituuu! - bufaron en coro los indios con satisfacción de haber aplastado a un piojo que les venía chupando la sangre desde siempre".

Y todos los demás huyeron. Y desde la ciudad mandaron a controlar a los indios rebeldes:

"Desde la capital, con la presteza con la cual las autoridades del Gobierno atienden estos casos, fueron enviados doscientos hombres de infantería a sofocar la rebelión. En los círculos sociales y gubernamentales la noticia circuló entre alarde de comentarios indignados y ordenes heroicas:
-Que se les mate sin piedad a semejantes bandidos.
-Que se les acabe con ellos como hicieron otros pueblos más civilizados.
-Que se elimine para tranquilidad de nuestros hogares cristianos
-Hay que defender las glorias nacionales... A don Alfonso Pereira que hizo solo un carretero.
-Hay que defender a las desinteresadas y civilizadoras empresas extranjeras".

Así termina el libro, con la muerte de todos los indios. Por la patria!

-"¡Ñucanchic huasipungo!".