Quería contar tantas cosas. Qué bajé al mundo (me volvió a empujar Juliáncasualmente) , y luché por arreglar la moto, y perdí el día y las fuerzas,
Don Uriel. Mayordomo y mecánico (bomba San Antonio - La Ceja)
Pieza que compré, y que una si era, y la otra no, entonces, mamando.
y a los dos días, la pieza que me faltaba para la moto valió 500 pesos oro, con hoja manual de moto y todo. Faltaba ponerla.
y que subí en bus con una amiga,
y en la carretera sufrimos una persecución (de película B gringa) por un carro manejado por un borracho, a las 10.10pm en una vereda oscura y en una noche lluviosa. No pasó a mayores. La experiencia la escribiré en un cuentecito corto. Vale la pena.
Y que el prado de la casa está llenito de flores amarillas, y yo todos los días (yo que soy antiflores) mando digitalmente una flor distinta casa día.
Y que me llamaron de Cali, que fuera, que me ayudaban a ir en bus.
Quiere? Mmmmmm! en Cali lo compra, ve! (Plaza de la Gobernación)
Y que después de meses de no parar de camellar, tomé tres días de reflexión y ventiada, y volví a casa con más preguntas que respuestas. Con más miedos que seguridades. Pero voy recobrando la felicidad, el ánimo, la buena onda, las ganas de hacer de esta vida algo luminoso y poderoso en la sencillez de lo que somos.
Por eso no les cuento detalle a detalle, como siempre; pues, a nadie le importan mucho. Sólo a mi. Entonces, mezclare mis días con mis historias medio inventadas, con la anécdota de un día, con la ocurrencia que me provoco aquella señora, con la realidad que lo supera todo. Cuentos mal escritos, para hacer de la realidad todo un cuento.
Deseénme suerte, tanto en la vida, como en la escritura.
Como le decía a alguien: venia volando en la moto para llegar a contarte que ánimo, que todo bien, que ya como que no miro al suelo sino al frente, y estoy aquí, atento, sintiendo lleno de buena energía, aprendiendo, mirando todo por el lado más amable, y así, de a poco, voy volviendo a mis andanzas, a sonreír, a conversar con la gente.
Pero, siempre hay un pero, antes de contarle que la gente me atendía bien y me ayudaba con las direcciones, y en el semáforo una señora se atrevió a preguntarme por “si iba en contravia?”, y otro me habló de las botas "Venus", y ya me importa menos lo importante y me estreso menos por lo urgente, y así le doy tiempo a lo que en verdad es “vida”: todo aquello que dejas de hacer mientras planeas otras cosas; y antes de contar que ha hecho buen clima, un bochornito y cielos azules bacanos, antes que eso, de que el viaje y la moto se sentían muy bien, antes que me diera cuenta, en una curva en la vía San Antonio - La ceja, la cadena de la moto se safó, y 200 metros más allá (iba muy rápido), veo que se safó de adelante y no de atrás como es normal, y que cuando estaba agachado en la oscuridad de una comenzó a llover, y bueno, me fui corriendo para la bomba que afortunadamente quedaba cerca, y el pelao estaba simpático y mis destornilladores chiquitos y pelando los tornillos. Una mierda!! Pero seguía sonriendo, como con una alegría de que por obligación me iba a tocar vivir otros retos.
No pudé quitar las tapas. Los tornillos se seguían pelando. Otro motoneto no tenia herramientas, pero me aconsejó dejar la moto ahí, y al otro día bajar de nuevo. Eran las 10pm, masomenos. Después de titubear, e imaginar el panorama de esta noche y mañana, y buscar la pieza que se le había caído a la moto (en botas y con una bolsota de ropa limpia que traía de la ciudad), saludé a un señor de un carro, y lo pedí el favor que me llevara hasta la entrada de la vereda, “hasta ahí no más”, le dijé. Y se desvió, y con “guascas” a todo volumen me empujó unos 3 kilómetros, y le agradecí, y con la ropa en el hombro, camine por la pavimentada (1 kilómetro) y me interné 500 metros en la destapada (menos mal había dejado el portátil en la oficina) y otro bacan, que se llama Julián, en su moto nueva (o parecía) sin sentirse mucho las piedras y sin que sonará las tapas de la moto, me ahorro 20 minutos de caminada en la oscuridad de la carretera polvorienta.
Igual, llegué a escribir el correo, sonriendo. El día de mañana cambia, por obligación y demalas, pero nada, aprendamos a divertirnos, así estemos gastando los ahorros, así las pulgas estén por todas partes, así no sepa a ciencia cierta nada para el día de mañana (ni el otro, ni el otro de más allá)... Sólo pido que mi moto roja este donde la dejé.
Como lo que me pasó con Castro Caicedo (Colombia Amarga), GarcíaMarquez refleja una Colombia (y una Italia) del 50 a 55 del siglo pasado. Un buen paseo por el pasado, que como ya lo hemos dicho, es igualitico al presente, pero menos pior. Somos un ciclo de tragedias, injusticias, locuras, miedos que se repiten infinitamente.
Con una amiga tuve una amable discusión sobre el periodismo, sobre la verdad, y la neutralidad del autor cuando dice que hace crónicas, ó periodismo. Es obvio que uno lee (en ese tiempo, leyó) a un costeño, a Gabo, sabe que exagera en casi todo, que en ultimas, fue hasta allá, habló con la comunidad, fue y buscó la fuente oral, escrita, soñada, y eligió escribir otro relato, que si, es más efectivo, porque lo mantiene a uno pegado y atento, pero también corre uno el riesgo, y más hoy que nada podemos comprobar, de leer mentiras y fantasía inventadas por alguien que las titula: "Crónicas y Reportajes". Pero qué más da? Si no sabíamos nada de la Sierpe, del correo de otrorá, de Rodrigo Arenas Betancur, de Alvaro Mutis, de unos toreros llamados Joselito y Manolo, del café en sus años de bonanza, de los 3000 niños desplazados de Colombia de los 50´s, de los Veteranos de Corea, el Chocó que desconocíamos (y aun lo desconocemos), del maldito oro, de un papá que no conocí que lleva el nombre de barrios que sí existí, y una crónica (a lo TrumanCappote), que te mantiene (así sea con el libro destruido a la mitad) leyendo con placer.
Prefiero ese 10% de verdades de GarciaMarquez, que todas la mentiras (llenas de pereza) de los periodistas de hoy en la era del Internet, que ni se mueven de la silla de su oficina. Todo lo ven por twitter y el chat del móvil. Y cuando van a la realidad, se devuelven a copiar un país mágico de sueños y ensueño que no refleja para nada lo que vieron, pero que les resulta menos doloroso y penoso. Mil veces prefiero a Gabriel GarciaMarquez, al Nobel que inventó el "realismo mágico", que a los vagos que se llaman Periodistas que se inventaron el "Positivismo Mágico".
Cogí la copia pirata de “Crash” ("Choque") como se coge una media sucia encontrada debajo la cama. ¿SandraBullock? ¿Escenas de crimen en el cabezote del DVD? ¿Muertos? ¿Policías? ¿Musiquita de intriga? Pura película que ponen en el Bus, me dije. Y bueno, en ese bus como metáfora, donde va el negro, el blanco, el indio, el que no se bañó, el mala gente, la princesa, el niño dormido, la anciana flatulenta, nos vimos la película en un domingo de lluvia, rumbo a cualquiera parte.
Una película así, de hollywood, donde SandraBullock hace un papel cortisimo y malisímo (menos mal), donde hay muchos trucos de película de bus, pero el tema que tocan y muestran, la red que tejen para decirte que las razas: negra, blanca, amarilla, roja, azul, se hacen daño, se golpean (se chocan), se humillan, se extorsionan, se odian, se odian, se odian, se odian!
Como dice la gente que cree en los Mayas: somos un experimentos, donde a cada raza nos ubicaron en un territorio, con una características diferentes, y nos ponen a vivir por largo tiempo juntos uno al lado del otro, separados por barreras invisibles, y el reallity no es demostrarnos que cada raza odia a la otra, y hace guerras y poner muros y crear discursos para diferenciarse, y en muchos casos (holocaustos y masacres) hace desaparecer al otro de la faz de la tierra, fuera del reallity maldito!!! Si no, más bien, demostrarnos, que claro, nos odiamos con los otros que somos más diferentes, que vamos en el bus, y miramos feo al otro, no le colaboramos, bajamos la silla, no le hablamos para negociar la ventanilla y llamamos al ayudante para generar un mal momento, nos hacemos los dormidos para no hablar con el anciano, gritamos “fooofff!” al sentir el olor de la mierda del bebe del vecino, y como en Estados Unidos, no sabemos ni pensamos ni sentimos ni sospechamos, que el otro es hijo de un amigo, que el bebe con diarrea va a estudiar en unos años con nuestro bebe, que el anciano loco hizó tantas cosas en su pasado por nosotros, que la señora que se queja puede ser tu nana, que el qué hoy te grita: “Maldito Latino!” mañana necesitara de esta raza para sobrevivir al mundo, no, eso no es!! el reallity que dicen los Mayas, de lo que trató la película, es que en medio de este taco de odio y asco absurdo que es la vida, odia al otro no es el problema mayor, sino el odiar al parecido, al hermano, al creció con uno, al que lo ama a uno, a la que lo tuvo a uno.
Hoy, me veo rodeado de selva, solo, casi sin amigos, lejos de la casa de mis padres, soltero pero enamorado de algo imposible, me digo que el taco de odio lo tenemos todos, nos odiamos todos, amamos el odio. Mi familia materna siento que odio a mi paterna, porque eran pobres y trigueñitos. Y yo, que soy la mezcla de la negrura de mi apá, de la blancura de mi amá, que tengo las orejotas de los Escobares, y la trompa de los Alvarez, yo que no soy tan blanco para estar con los blancos, ni tan negro para estar con los negros, ni tan rico para estar con los ricos, ni tan pobre para estar con los pobres, yo, que he sentido todos los “choques” en la partecita del experimento que me toco vivir a mí, me pongo alegre de no estar tan unido a las familias, ¿para qué? si más que ayudarnos nos ponemos zancadillas para ver caer al otro, para qué tener amigos que están contigo mientras encuentran otra raza mezcla tipo característica “mejor” y que le de más poder en este mundo que está a punto de acabarse, porque el experimento ya no da más, ya las familias están destrozadas, ya nos odiamos sinceramente, ya los choques son profundos, ya nos merecemos ser exterminados por el creador.
Recuerdo con horror, que hace poco, alguien que la vida me puso cerca (no lo busqué, no lo quisé, no lo quiero), con la cual intente hacer un punte de unión, y que fue imposible porque encontré a una persona codificada con todos los prejuicios de odio que vemos en la película, que vivimos en el bus metafórico, decía: “Personas como usted no que existan en mi mundo.” y a veces, ya metido en el “minireallity”, porque un bicho iba a picar, porque la bajada estaba peligrosa, porque el frío estaba muy teso, tocaba su cuerpo, y la reacción de asco y odio y repulsión milisengundosdespués, me hizo sentir lo mismo que la película que nos vimos en el bus, el taco absurdo de odio en la garganta, que no tiene explicación su existencia, ya que somos unos animales en sociedad, con dos ojos, manos, pies, fisiología, mente, y sentimientos cargados de códigos lindos y poderosos, pero por alguna razón que nos tiene a punto de finalizar el mundo como lo conocemos hoy, porque nos queremos desaparecer uno al otro, amigo a amigo, hermano a hermano, madre a hijo, esposa a esposo, amor a amor. Y ni sabemos el por qué.
Una mierda el mundo en que vivimos. Y es más mierda cada día.
Yo, lejos de ese bus donde todos se bajan codeándose, estorbandosen, dando gracias a dios por no volverse a ver, sigo entre las cobijas en un domingo de lluvia, hablando con el gato blanco, con el mono, con el negro y blanco, con ellos que son una remezcla, con los que también choco de vez en cuando, y que me pasan su energía y se roban la mía, y yo les paso mis gritos, y ellos me regalan sus pulgas. Y así convivimos, hasta que el mundo se acabe, o el nudo en la garganta se vaya.
Aún hoy, a mí corta edad de 28 añitos, pregunto ¿qué es Un Ensayo?
Es más, durante todas mi educación, siempre he ido a los texto a ver qué es un puto Ensayo, y por qué todos los profes y maestros me dicen que lo que escribí (después de investigar) no es un correcto ensayo, y que no les gusta lo que dijé.
Y un buen día leí un libro, de, precisamente, el señor que inventó, y escribió "Los Ensayo".
"El termino "ensayo", utilizado para designar un texto en el que se expresan ideas de cáracter subjetivo y libre sobre toda clase de temas, a partir de multiples intenciones, se debe a Michel de Montaigne" dice el prologo.
Un libro, como señala el prologuista (L.F Macías), que, "más que un colección de pensamientos sobre asuntos humanos, expresados de un modo diáfano, natural y esclarecedor, constituyen la fundación del espíritu de la nacionalidad francesa, en cuyo sustento se levantan tres pilares: La Libertad, la Justicia, la Verdad".
y Michel, escribe ensayos con modestia: "Lo consagro a la comodidad particular de mis parientes y amigos para que, cuando yo muera (lo que acontecerá pronto), puedan encontrar en él algunos rasgos de mi condición y humor, y por este medio conserven más completo y más vivo el conocimiento que de mí tuvieron".
Y habló sobre la tristeza: "Los Italianos, más cuerdos, la han llamado malignidad, porque es una cualidad siempre perjudicial, siempre loca y como tal siempre cobarde y baja: los estoicos prohibían la tristeza a sus discípulos".
"pero la verdad del caso fue, que estando lleno y saturado de tristeza (un principe de Trento), la más leve añadidura hizo que su sentimiento se desbordase".
Escribió Ovidio (poeta) "Diriguissemalis, para expresar la sombría, muda y sorda estupidez que nos agobia cuando los males nos desolan, sobrepasando nuestra resistencia".
O hablando de tristezas que nos dejan callados, fríos, inmóviles: "No es, pues, en el vivo y más enérgico calor del acceso cuando lanzamos nuestras quejas y preferimos nuestras persuasiones...".
Y en otro ensayo, que habla de la tristeza, escribe sobre los estoicos (que siempre me han caído bien):
""Mensimmotamanet; lacrymaecolvuntur inanes" Llora, mas su espíritupermance inalterable".
y bueno, del miedo dice muchas cosas, entre las que me gustaron cuando leí:
"Nada me horroriza más que el miedo y a nada debe temerse tanto como al miedo; de tal modo sobrepuja en consecuencias terribles a todos los demás accidentes".
""Tum pavor sapientiamomnemmihiex animo expectorart" El horror ha alejado la energía lejos de mi corazón".
"Los que viven en continuo sobresalto por temor de perder sus bienes, y ser desterrados o subyugados, están siempre sumidos en angustia profunda; ni comen ni beben con el necesario reposo, en tanto que los pobres, los desterrados y los siervos, suelen vivir alegremente".
Bueno, y sobre la virtud qué dice?
"Por eso dicen los filósofos que para juzgar con acierto a un hombre precisa sobre todo fiscalizar sus acciones ordinarias y sorprenderle en su traje de todos los días".
De la cólera dice cosas bonitas. Entre ellas:
"¿Por qué se consciente, pues, a los padres y a los maestros de escuela, cuando están dominados por la ira, castigar a los niños? Tal proceder no puede llamarse corrección, debe nombrarse venganza".
Mientras a ira: "La pasión es la que gobierna entonces, la pasión quien habla y no nosotros: ayudados por su impulso, los defectos aparecen abultados, como los cuerpos a través de la neblina".
"...Les recomiendo que no se me enfurezcan inútilmente. procurando que su represión llegue a quien la merecen, pues ordinariamente gritan antes que el acusado se encuentre en su presencia, y gritando permanecen un siglo después de que se fue, Etsecumpetulansamentiacertat... (Y la propia insensatez hace luchar consigo mismo iracundo)".
Claro, que saque 2.8 en mis ensayos, tienen que ver que escribo fatal (ortografía, sintaxis y demás vainas que no aprendí), y porque no sé tanto como Michel de Montaigne, que escribe libre y fluido, y con referencia de muchos autores, anécdotas, historias.
Aquí seguimos, leyendo, escribiendo, y aprendiendo.
Una película para sufrir. Uno hace fuerza la hora y cincuenta minutos que dura, a que un señor pronuncie palabras, silabas, o diga alguna idea.
uno se identifica un poco, porque pasaba por las escuelas de locución, y entraba a preguntar cuanto valía para mejorar un poquito en el "aspecto del habla". Es que fui cuidado por un tartamundo cuando niño, y fui solapado y silencioso en la edad media, y en la adolescencia no era capaz de gritar: ¡¡a la orden los tomates!!! Y perdía las tareas que eran saliendo al tablero. Y nunca tuve novia porque no era capaz de hablarles, a las mujeres en general. Y en la universidad que era un reticente. Y en los primeros pinitos del trabajo, las ideas no salían, eran, como de ahí para atrás en mi vida, como cuando contaba chistes y miraba al suelo y no pronunciaba bien (como hoy cuando hablo), así. De eso se trata El Discurso del Rey, de los que hablamos por horas con los amigos, de cualquier cosa, de guachadas, de intimidades, de canciones que nos gustan (así cantemos mal), pero de hacerlo.
Ahora, por el fogueo constante en el trabajo, puedo hacer entrevistas variadas. Desde un gamín a un gerente. Pero en una conferencia o clase magistral, a pesar de haber grabado (trabajo) cursos de expresión corporal y publica (o algo así), y por varios meses meterme lápiz a la boca, pronuncia combinaciones de letras que en media hora te ponen a hablar claritico, soy un desastre total.
De eso, de ser buen hablador, de darme menos pena en publico, de ser capaz de soltar mis ideas de vez en cuando, a, ser capaz de ser conferencista, o periodista de combate, o líder de cualquier cosa, o poeta, o cuentero...
Aún no sabemos hablar. Nos da pena nuestra voz. No le creemos lo que dice, o cómo se escucha. Aun se nos seca la garganta, y se nos va la voz, y se nos olvida en lo qué íbamos. Vamos a “Quien quiere ser millonario” y nos ponemos en blanco. Y así vayamos a miles de clases (a las que no fuí), o hagas miles de ejercicios (que hicé solo algunos) hay un don que viene instalado en tu cuerpo que trae el código para ser buen orador, y dos, hay que escoger una voz, cómo hablas, y sin pena o con ella, decir las cosas, enfatizar tu mala pronunciación o hacer chistes de tus defectos mezcladas con las ideas que dices.
No quisiera ser rey, odio la puta monarquía. Vago ridículos conchudos! Pero si quiero agudizar la mente, ejercitar el aparato respiratorio y vocal, y ser un buen director de orquesta con mi sistema nervioso, para ser un combativo de la palabra, para soltar las ideas tan buenas que se me ocurren, pero al momento de contarlas, no sé si es la sangre, las neuronas que no conectan, o el aire, o las cuerdas vocales, o la lengua no se mueve como lo hace muchas veces, pero no sale, no lo suelto, o si lo suelto, sale una mierda, mal dicho, poco creíble, infantil, fatal, todos dejan de escuchar a los tres segundos. Y como no soy rey, nadie me para bolas (ni los policías cuando un día les gritaba que nos estaban atracando), hasta yo me aburro, y termino silencioso por minutos, horas, días, aterrado de lo malo que soy para hablar.
Es AlbertoFuguet que dice, que insiste que Mario Vargas Llosa le provoca a uno escribir. Lo decía antes del nobel, y la novela que él recomienda no son estos cuentitos de estudiantes, o para jóvenes, que te hacen maldecir por no tener talento de contar las anécdotas de uno, las que revolotean en la memoria, así de fluidas y llenas de detalles y aun juveniles y sencillas.
Cuando se ganó el Nobel de Literatura, me pusé feliz porque ya lo íbamos a poder comprar en los “agaches” de libros de segunda, por menos de un dólar. Y bueno, "Cachorros" me valió un dólar y medio.
Tal vez el chileno tiene razón que el peruano te empuja a la escritura, al amor a la literatura. Si veo otro de sus libros baratos, me lo hago mío.
Estuvo bonito meterme en el cerebro otras imagenes de un Perú, que sólo conozco por la “Perubolica”, y que sé que es ñato y erróneo y grotesco. Es como, en proporciones diferentes, si Arequipa fuera Cali, y Vargas fuera Caicedo, así, unos relatos de pandillas, de recuerdos, de crecer, de la niñez y la vejez, de eso tratan los relatos de "Los Cachorros", "Los Jefes", y demás letras.