jueves, 29 de octubre de 2009

Hoy, El mago

7.30am, estábamos subiendo a Santa Elena. Se veía bonito la neblina encima de la ciudad. Buscamos la vereda, grabamos un pedazo del show del Mago, nos reímos, nos fuimos.
Buscamos otra vereda, grabamos otra vez.

Hoy, El Mago.

Recuerdo, aun, cuando estaba en preescolar a un payaso/mago que se levanto a un compañerito en una silla con la madibula. Eso no era magia, era otra cosa. Pensé durante mucho tiempo, y aun si veo el truco se me viene la imagen de la “Isabel Solis”, de la manga, de muchos niños abriendo la boca.

Otra vez, tal vez tenia 9 o 10 años, el compañerito de lado, lo saco el mago al frente, y le metió la cabeza en una caja negra, y a esa caja le metió muchos machetes. En serio que sufrí, que me imagine, hasta que el amiguito me invito a “chitos”que le habían dado por manejarse bien, y no contar nada.

Yo era de los niños que pensaba cómo es que eran los trucos de las cosas, que ya grande estudie un oficio que hace magia.
Los niños de Santa Elena se emocionaron como yo cuando niño. Supongo que en el futuro alguno estarán escribiendo algún texto sobre los payasos o los magos de su infancia en una escuelita de un corregimiento, y que algún truco (malo o bueno) que hizo el señor de traje, le disparo algún gusto, alguna habilidad, o simplemente, una pregunta.

lunes, 26 de octubre de 2009

Puliendo los Minipolicias

Ya estaba tarde, incluso cerraba mis ojos mientras manejaba.
Y a pesar de eso, logre frenar en la orillita, para correr y tomarle fotos y hacerle un video a una vaina que esperaba desde hace días: Que le bajaran al muro que pusieron en las cebras, y que te hacia brincar y tener el manubrio firme para no perder el equilibrio.



Eran (o son) minipolicias que estaban dañando nuestros amortiguadores; y Guías para invidentes, según la alcaldía.

Ya pase por los minipolicias acostados pulidos, y ya no golpean, ya se puede hacer una mini piques.

Hoy, un domingo de llanta chuzada

Iba por la Oriental, porque por debajo de los puentes estaba cerrado por ciclovia.
Después de la playa, acelerando porque el semáforo iba a ponerse rojo, cuando iba en la “cebra” la parte de atrás de la moto comenzó a “coliar”. “Marica me vare!”

Era la esquina contraria donde habíamos visto esta semana a un motociclista vararse a eso de las 10pm. Pase la calle con la moto en la mano, disfrutando el sol de Domingo. Me puse en una sombrita y busque el “chuzo”.

Casi me boto mis uñas (ya que nunca hay herramientas) sacando ese pedazo de lata. Pero no pude. No se pudo. Entonces, prendí la moto, y sabiendo que se iba a dañar (otra vez) el neumático.

Le había dicho a mi hermano esa noche cuando el motociclista miraba tristemente su llanta, que había tres opciones de desvare: Para la Bayadera (el sur), para Carabobo (el Norte), o para Buenos Aires (El Oriente). Escogí la ultima, porque son varias cuadras de cosas conocidas, y allí me he desvarado antes.

4000 mil valía la parchada. Miré mis billetes, y era exactamente lo que tenía. El “bacán” estaba ocupado, muy. Lo vi sufrí 15 minutos, o más con una llanta de repuesto de un taxi: “No! Esta muy vieja, no se deja sacar del ring”. Mientras tanto, me tapaba del sol, y hacia llamadas: “Me vare, no llegaré”.

Yo sabia que con 4 mil no iba a salir del asunto. Pero, mi hermano estaba lejos para traerme los billetes que deje en la mesita de noche, y la novia estaba lista para un streaming, y yo viendo el neumático todo mascado.

Salían muchas burbujas, muchas en el tanque cuando sumergieron el neumático súper teso que nos vendió hace un mes otro mecánico. “Es que no puedes andar mucho, y antes de eso, sacar el chuzo. Se tiró el neumático”.

Y uno sin plata, y domingo, y el calor, y el cajero no suelta mis 20 mil unicos pesos que tengo en la puta cuenta.

Me senté a ver pasar gente, mientras el “amor” me consignaba plata. Es bonito ese sector de la placita de Flores. Mucho loco, mucho enguayabado, mucho viejito.

Otra vez neumático 17. Otros 10 mil. Si, muy bueno la moto, pero a veces te ganas aventuras como las miás.

El chuzo se destruyo en la sacada. Así hubiese tenido aunque sea alicate en mi bolso, el pedazo de lata o bisturí, no hubiese salido nunca. Es más, la llanta se rajo un poco, y se tuvo que parchar la llanta por dentro.

Recordar las varias chuzadas en la vida de motoneto, no tiene precio. Volverlas a vivir, tampoco.
Tocá, en serio, conseguir herramientas, y disfrutar del viento, de los sucios en los ojos, de los acelerados que te tiran su carro.

Habrá siempre más aventuras, siempre. Esperemos salir de esas también.

jueves, 22 de octubre de 2009

Hoy, Prohibido la moto

Entre caminando al Jardín Botánico, así la entrevista sea allí, y así hayan dicho los políticos de turno que el ese espacio era de todos, y seria abierto y disponible para toda la comunidad, tuvimos que dejar la moto roja bien lejos de allí.

Una vez, de noche, a punto de comenzar el evento (cualquier evento), me dijeron que no guardaban motos, que mirara el prohibido, que era la administración, que despejara.
Despeje dejando la moto a un señor parecido al “Grasosos de los motoratones de marte”, que aprovechando el abuso de la empresa privada con el espacio publico, monta su negocio en un espacio de menos de 10 metros, que le estaban pagando para que “celara” (Malicia colombiana)

Hoy dejamos la moto a cuadra y media, y no peliamos con nadie, para evitar la fatiga.

Lo mismo pasa en muchos sitios: Los motociclistas no podemos parquear, o nos ponen al lado de la basura, o en una humedad de un sótano olvidado. Tanto en Centros Comerciales, en Urbanizaciones lujosas, o en Hoteles.
Parecemos los “desechables” de la movilidad de la ciudad. Nos pitan, nos echan el carro, nos mojan con los charcos, nos requisan cada cuadra, no atienden mal en las bombas, nos ponen leyes absurdas (otras necesarias) que nos hacen sacar plata de la poca que tenemos, y no nos dejan parquear ¡El colmo!

Somos la solución vial, mientras, algún día, esta ciudad se llene de Bicicletas. Eso es real.
Y es real, también, que las motos si generamos muchos accidentes, variados tacos (trancones, embudo, atascamiento), generamos desordenes, y claro, mucho parrilleros andan armados y dispara y roba. Si, lo mismo que en los taxistas, o en los buses, o los que manejan las 4x4: Muchos llegamos a casa sanos y tranquilos, otros pocos no llegan.

Pero así como vamos, nos están es obligando a tener un hijodeputa carro que bien costoso y contaminador y aparatoso es.
En vez de fomentar el uso del transporte liviano, en lo publico y privado, hacen todo lo contrario, nos castigan por ser motonetos.

martes, 20 de octubre de 2009

El Salmón Urbano



Los escuche con cuidado. http://elsalmonurbano.blogspot.com/ unos tesos. Cultura, comunicaciones, Ibagué. Cómo! Bacano!
Hablamos de a poquitos durante el día, y siempre terminamos diciéndonos que nos teníamos que unir. Con todos los panelistas, invitados, y publico nos dijimos lo mismo. Es increíble los esfuerzos que hacemos, y terminamos hablándole a nuestro circulo. Vale la pena esforzarnos cruzar esfuerzos.

Chicos del El Salmón, ya comenzó las colaboraciones, que la energía se acabe remando.


“Somos del mismo material del que se tejen los sueños”

lunes, 19 de octubre de 2009

Hoy, medio mojado

“Y es que no les da miedo de la lluvia, que los veo tan frescos”, ahí mire la lluvia que caía en las calles del poblado, que es la misma que me ha mojado en carretera, en la ciudad, en carretera destapada, en pavimento.

Le respondí al amigo periodista que ya se entraba para su casa mientras nosotros, que estamos duchos en el asunto de la lluvia y la moto.
Cogimos ruta para el occidente en nuestra moto roja, y nos encontramos con la lluvia, y ver la autopista por medio de las goteras, esa desproporción de ruta, y ver el retrovisor lleno de gotas que desproporciona los carros que vienen rapidísimo es un placer.

Parrillero con chaqueta que deja pasar el agua, yo con carpa de celador de plástico, medellín lluvia y motor revolucionando, y mucho cuidado en las pinturas de las señalizaciones, y paciencia en las calles con huecos, y el frío en la cara, y el susto en la esquina, y la casa pronto, y que bueno que llegamos.

Y que bueno una toalla, y que bueno un aguapanelita, y que bueno tener carro, pero mientras seria bueno tener mejor protección para la moto, mientras eso, un abrazo.

Aunque ya las gripas no me entran, porque mi pecho se enfermo para siempre con las lluvia de “Amaga”, o la brisa de este Medellín de lluvia ácida, o el granizo espontaneo. Reconozco que si debo equiparme mejor. Pero si no hay plata para hacer vueltas más fundamentales como hacer el traspaso de la moto, nunca compraremos otro casco, ni las gotas pegaran en nuevos plásticos.

viernes, 16 de octubre de 2009

Contravia



En un post de este mismo blog, tiempo atrás, alcance a decir lo que pienso del trabajo periodístico de Contravia.

Hoy solo tengo para decir que todas la energías de los Dioses, y las palabras bonitas, y las esperanzas de los hombres y mujeres de estos territorios protejan a Hollman Morris, y que lo guíen para que siga comunicando esas imágenes y sonidos de la Colombia olvidada.

Porque bien difícil es ir en Contravia. Tan difícil que te saca lagrimas, y tan complejo y absurdo que puedes perder la vida, tan poco valorado que te condenas a vivir casi en la miseria y mirado con odio.
Mis respetos señor Hollman, y a todo el equipo de Contravia.

http://www.contravia.tv/

Véalo en Canal Uno, los Jueves a las 11pm.