lunes, 25 de julio de 2011

no hay tiempo sino de vivir

Junio 20 (2011)

Por supuesto aún cuento historias reales. Eso es lo que me sobra a mí: realidades!

Lo que pasa es que las historias reales las combino con otras historias del recuerdo o la invención, solo con el animo de imaginar, de divertirme.
Y de vez en cuando, como hoy, me da por contar cosas.

Qué ayer ande en moto unos 200 kilómetros en medio del agua, y fuí al pueblo, y comí en casa, y salí al parque ha conversar con los que se apuntaron sobre problemas, y hoy, de nuevo en Medellín en una mañana soleada, y hasta el Carmen lleno de neblina y agua. Más agua.
Me duele la nalga, sobre todo.

Es lunes, y mí cansancio parece de viernes.

Mis altos y bajos anímicos no son otra cosa que realidades.
Hay días que sonrío y saco el positivismo como el mago que saca su conejo blanco y asustado del sombrero. Y otros, como hoy, me desinflo, y me recuerdo que está vencida "La tecnicomecanica" de la moto, y que la próxima semana se vence el seguro obligatorio. Y debo mucha plata... A la mona 15o, a Carlitos 60mil, a mi papá casi medio millón... Y desde febrero no sé qué es hacer un "mercado" de cositas para mi casa. He aprendido, si eso se llama aprendizaje, a vivir a punta de raciones pequeñas de papel moneda. Ahh, y no tengo EPS, entonces, "nunca me enfermo", es mi lema.

Haciendo cuentas, llevó dos años bonitos, pero durísimos. Tal vez Dios no me quiere, y yo tampoco a él, pero ese es otro post.

Y en esos días buenos, en esos meses que saco la cabeza como perrito arrastrado en corrientes borrascosas, junto con los amigos, lanzamos proyectos alternativos de comunicación y resistencia, apostándole a múltiples maneras de contar.
Escribimos y grabamos nuestras realidades y verdades, para generar olas (muy pequeñas) de opinión.



En días malos, se decide estar lejos de las amistades que no comprenden los tiempos, ni los ánimos.
Y se decide no ir a Campus Party, por plata, por tiempo, por mente.

Estoy escogiendo qué peleas luchar.Tanto tiempo (desde que se nació) tan débil y tan frágil, pero tan terco y tan impetuoso, me tienen aquí, a los 2. Ni , ni . Si debo, pero no mucho como otros. Temo a algunas cosas, pero no demasiadas. Me falta, a veces, lo justo para lo necesario, pero a pesar de eso, se tiene el coraje de seguir en medio de la pobrecia que me hace ver más hippie, y las picaduras de pulgas que me hacen ver como un variceloso, y las carpas plásticas y los sueños rotos que me dejan ver como un niño mojado e inocente.
Soy libre, eso sí. Y sigo en la lucha por un mundo mejor, inspirado en los que están terminando su ciclo y nada tienen, o los jóvenes que nada saben y la sociedad les niega casi todo.
Yo los veo, los escucho, y sé masomenos quién y cuando los condenaron a la pobreza, a las enfermedades y al dolor, pero casi nada puedo hacer distinto a defender mi visión de un mundo diferente, aferrarme fuerte a un presente e imaginarme un futuro promisorio, y por más balazos me den más valor obtengo para no soltarme, porque hay días buenísimos, donde el equipo de uno gana el campeonato, o tu mamá te hable bonito y te embuta comida, o tu amor te diga en caracteres que aún te ama y te que te ayuda hasta con regalos de pesos oro... entonces, así sigues respirando, viviendo día a día, de ultimo y muy demalas para todo, buscando no sé qué....

viernes, 22 de julio de 2011

Leí Andrés Caicedo

Yo leí a Andrés Caicedo sin saber que era el, primero, en los muros de la habitación de una amiga. Frases bonitas, aforismos que resumía a los desahuciados que eramos, y que alguien fue. Sonreía con mucha tristeza al leerlas.

Luego, por las manos de la que había escrito en la pared (que ya no era una amiga sino una compañera de viaje,) me llegaron algunos libros de andrecito. “Qué Viva La música”, con un sabor increíble, lleno de amor por la música, por el rock, por caminar en el campo, por Cali, por la salsa, por el amor... todas las cosas, que yo, 30 años después hacia al sur de Antioquia, en un pueblo al que le llega la brisa del pacifico a la misma hora que a Cali le llega, y que es vigilada, como Cali, por los Farallones imponentes y místicos. “Destinitos fatales”, unos cuentos y vainas inconclusas, "Angelitos Empantanados", y "Noche Sin Fortuna", en tiempos cuando yo tenia mi Angelita, a la que llamaba (gritaba) y me tenia loco, y con la cual tenia una carrera como la tuvo Caicedo, vivir y morir joven, dejar algunos buenos amigos, si se podía, y ya.

Hoy, que me leo sus cartas y diarios, uno de los últimos libros que han podido sacar de él un man que se mató a los 25 pero que le daba a la tecla como tartamudo con ganas de comunicarse, hoy, que yo ya no me maté a los 25 como Caicedo o Cobain, ni a los 27 como Morrison, y no creo que a los 29 como Silva, y que ya no hay Angelita (la maté), y que ya no hay caminadas llenas de tristezas rumbo al valle de los hongo, y que ya camine Cali, y vi esquinas que leí, y sentí escenas que me emocionaron antes, y busque a Caicedo en cada caleño que reía en la fresca tarde de cualquier día, y por suerte he visto audiovisuales que hizó e hicieron en su tiempo y otro en su homenaje, y otro, y otro, y he leído artículos de revistas y entrevistas fragmentadas en programas de TV o internet, y sigo buscando libros que gente como Romero o como Fuguet, aun siguen sacando obra de cada manuscrito, y que escuché a Fito Paez gritar que estaba feliz de estar en la tierra de Caicedo (30 años más tarde y en Bogotá), y que podíamos (como en el muro de mi antigua amiga) seguir acumilando frases lindas de las cartas de Caicedo:

Aun el mundo no me quiere, pero yo ya no soy un niño, y ya he crecido, y aun no tengo obra, y tengo menos amigo que ayer. Pero aun, Andrés Caicedo me inspira, para escribir, para tartamudear, para ver cine, para caminar, para inventarme amigos, para creer en el amor, para buscar en la música el aliento y la fuerza que necesito.

Hay que leer a Vallejo, prestar los libros de Andrés, hablar de él a otros adoloridos de vivir en este mundo, para que los salvé, como lo hecho con muchos.
Gracias Andrés, aquí estamos, escribiendo poemas en un mundo de mierda.

miércoles, 20 de julio de 2011

Domingo, más de las 10 de la noche

12/06/2011

Lo que escribí hace dos días es cierto, pero no es tan dramático y desesperado como lo escribí.
La gripe, la peste eterna, estar enfermo me destroza, me quita todo, hasta la ganas.

Sigo en la lucha, en medio de días soleados, siendo gris, paso los días luchando para hacer colores, lograr uniones, y en medio de las mañanas y tardes con cielos azules y vientos huracanados, ah y sin luz eléctrica! disfruto de todo lo que me pone mal los días fatídicos.
Camino por la mitad de muchos campesinos, o escribo esta carta con una vela que ilumina mis garabatos que hago en un cuaderno.

Eso era lo que tenía para decir. Y que hay afuera una linda noche, pero el frío aun pone mis pulmones a doler. Y toso, y toso, y toso como tísico.

Aprovecho que no puedo molestar por falta de luz, porque no hay celular ni pc que aguante batería, ni libro que no corra el riesgo de ser quemado en su lectura, me acuesto. Ha soñar que he vencido, y que vienen muchas más batallas.

lunes, 18 de julio de 2011

Un favor: una vida menos...

Junio 10/2011

A la hora en que algunos, muchos, se miran fijamente a los ojos y se dicen en silencio qué tanto o muchisimo se aman, o que tan bonito es ser amigos, yo, me miro al espejo con mis ojos café y negros profundos, y me digo: qué horrible estás, tienes cara de derrota.

Todo este tiempo he estado lleno de días soleados y trabajados, pero también llenos de nubes, truenos y centellas!

(me lo regalo un loco que vende en el peaje por subirlo)

Los últimos, las ultimas semanas han regresado los problemas que me ponen a prueba siempre.

Pobre, viviendo de raciones, racioncitas y traguitos de plata.

Un esfuerzo bonito que estaba haciendo por ahí, por el estrés y las obsesiones, no se me antoja seguir.

Ah, por hacer un cruce prohibido, yendo a la carrera para una (des)conferencia, me partieron.
Eso que el man del transito (uno de tantos gallinazos que había) me preguntó que qué hacía en la vida?, y bueno, les dije, y me cambiaron la infracción por una más barata, que no pienso ni averiguar cuanto es.

Volvió la lluvia y me mojó. El veranillo a veces se retira, y deja sola a la niña.

A lo lejos, a 106 kilómetros, o a 180 más bien, decepciono, por la terquedad de la Temperancia de los más cercanos, por el maldito "qué dirán".

Hay, llegan, veo, siento, bellas muestras que me quieren, pero que no estoy en los planes cercanos, no medianos...

La moto pide a gritos arreglo urgente. Estamos pasaos de cambio de aceite. Y la "tecnicomecanica" se vence la próxima semana.

Matan a gente bonita. Se roban plata de todos los colombianos. Hay gente más putamente rica que uno.

Hasta subieron la marihuana 400%. Y es tan peligroso comprarla, que uno sale y no sabe si vuelve de "mercar".

Me cayó una gripe tremenda, que siento los pulmones llenos de agua, la nariz esta pelada de tanto rascarme, la sinusitis está fuertisima, el desaliento es anémico, el dolor de articulaciones es de la tercera edad, y llevó tres días rejodido, y hoy incluso, subí en la moto medio dormido, medio muerto, con el piloto automático salvándome la vida.

Y llego a casa, y nada, en los riconcitos de la casa, otra vez, llenos de mierda.

Vida de mierda pienso gritao. Otra vez otro ciclo de angustias y tristezas, me pregunto mientras limpio, y me enfado con los gaticos (que a partir de ese día me tienen fobia) pero no hay nada qué hacer, tengo una puta vida de mierda.

No entiendo de qué tierra roja soy. Ni de qué magnético y que rojo soy. Yo creo que nací el día que no era. Soy todo lo contrario a lo que dice el calendario.

Foto tomada una noche que se fue la luz (también se va la hifuepuerca luz) y un rayo iluminaba el firmamento.


Pero mañana, como muchos días, me levanto temprano para viajar a la ciudad. Y así no puedo limpiar (a menos que me levante a las 4am, y qué frío!), y no puedo pagar quién limpie (hay cero plata), no educar a nadie, no disfrutar la finca... por qué? porque me invento vainas para salvarme de la cadena que me echaron al cuello de mi mundo.


Entre más enfermo, más trabajo, más fuerzas saco.
Entre más triste este, más poeta soy. Poeta de mierda! Que ve luces, que deshila promesas, que apuesta distinto.

"Cae mierda, y la prensa dice que llovió".

Estoy derrotado, pero no me han matado.


Por eso, mañana seguimos, insistiendo en una vida menos perra. Por favor.

domingo, 17 de julio de 2011

Planet Terror, de Robert Rodriguez

Una película del 2007 (dice al final de los créditos), que es antes de Machete que me la en cine y me hizo reír mucho. Como dice Ana María, son muy malas, pero están llenos de recuerdos cinematográficos estupendos, que al final son buenas.



Tal vez los zombis (los muertos vivientes) me hacen perder un poco la conexión, el pacto con la historia. Es que esas historias no me las vi, en las pelis de muertos vivientes cerré los ojos y no escuché, al cine Gore no entré, el video de Michael Jackson no me lo vi todo.
No sé casi nada de Rodriguez´s, pero si puedo señalar que las película que tiene su sello, te divertirán mucho, porque tiene armas, sexo, sangre, música, músculos, carros, y le dan ese toque latino que te hace decir “estoy ahí”, como cuando gana tu equipo de fútbol: “ganamos”.

A medida que vaya regresando de nuevo a ver cine, a estar oscuras y ver y sentir por dos horas, seré capaz de decir que películas como "Planet Terror" son muy mala, o son muy buenas. Por ahora, tan solo, busco entretenerme en una tarde domingo, y los zombis texanos estuvieron apenas.

miércoles, 13 de julio de 2011

Persecución en carretera veredal

Nos bajamos del bus, y a pesar que habíamos cruzado los dedos rogando que parará de llover por dios bendito, en la carretera pavimentada que pisamos cuando nos bajamos las gotas chispoteaban anaranjado, y las gotas que escupía el cielo pegaba contra nuestra humanidades. Mire a mi amiga, y le dije que no había más remedio que cubrirse con lo que tuviéramos.

"Yo tengo una chaquetica", dijó.

Y yo, con mi morral de 10 kilos de peso, llena de vainas importantes como un computador, me tocaba a mí la carpa que tiene capuchita y que cubre hasta las rodillas, y a ella, que le había escuchado varias veces renegar que "lo que no le gustaba de los gaticos era su olor", le tocaba precisamente un pantalón plástico que huele a orines de gato de miles de años.

Las gotas sonaban en la carpa, mojaban los zapatos y los pies al pegar contra el asfalto, y nosotros con bolsos y bolsitas caminamos los primeros metros de 3 kilómetros que faltaban para llegar a casita.

Mi moto está mala, varada, "tirada" a 4 kilómetros en dirección contraria a la que caminábamos (hace dos días se varó), y mi amiga camina conmigo, porque le estoy ayudando a hacer un video, y como "nunca" hay tiempo, aprovechó mi subida en bus y el sábado (o sea mañana) para pegarse la rodadita conmigo hasta la puta mierda y camellar un poquito en la idea.

Y bueno, al pegarse el paseo, aceptó, firmó que iba a soyarse la lluvia, y la carpa cochina, y la conversa mientras se echaba pata, y el porrito que tratábamos de fumar cuidándolo que nuestros dedos mojados, y el aguantarse la carretera "destapada" llena de lagunas de pantano y ríos invisibles, y la oscuridad, y bueno, que nadie nos recogiera en todo el recorrido (normalmente pasa alguien y te dice qué si te arrima), y cuando íbamos llegando, di tú, a 600metros de la casa, a curva y una recta y una subida con rieles y un trayecto corto y una entradita y la manguita y la puerta de la casa, sentimos un carro acelerar y desacelerar el motor detrás de nosotros. La luz de las farolas que iban a pareciendo en la curva de la ye (donde uno deja la basura los lunes) dieron a entender que era un camioncito pequeño que cabía holgadamente en la estrecha carreterita .

No veíamos bien, las luces altas nos cegaban, y como ya no se necesitaba el "aventón", por intuición de caminantes nos corrimos para los borditos de la estrecha carretera de piedras y tierra mojada.
El carro frenó, como esperando. Supongo, no recuerdo bien. De verdad uno no recuerda bien cuando le pasan cosas extraordinarias. Tampoco creí que la escena que venia era importante, así que estaba ahí, poniendo poca atención, cansado y parado en un bordito y metido en una carpa que sonaba: "tas, tas, tas, tas, tas", y viendo el mundo por un pedacito en forma de rombo que la capucha formaba, miraba unos faros altos y luminosos me dejaban ver un paisaje de una vereda ya dormida, tranquila y oscura.

Seguro le volié la mano, para que pasara. Pero no se movió. Pensé que debía ir para una puerta de una finca vecina, y que era tan bacan que nos iba a dejar de caminar a los peatones primero.

Eran las 10.10pm de una lluviosa noche veredal, y regresamos a la marcha, y el camión también.
Volví a mirar, como a ver si es que nos quería llevar. Era un señor, sin duda, pero nada que lo podía ver. Nos quedamos quietos, esperando de nuevo. No hicimos ninguna seña ni movimiento. Yo estaba en la orilla derecha, y ella en la izquierda, y el carro como a 15 metricos. Varios segundos, solo el moto sonando y la lluvia contra el impermeable (tas, tas, tas, tas). Ni nos movíamos, ni pisaban el acelerador.
Ya con el sabor de la rareza en la boca, volvimos a caminar, sin mirarnos, como lo han hecho miles de veces antes de hoy, en muchas carreteras del pasado por donde se camino y se paseo. Y otra vez el bendito carro aceleró, y ese motor que suena muchísimo, y en ese silencio nocturno, mucho peor.
El pánico ya comenzaba a producirse quimicamente y se inyectaba en la circulación. Ahí si en rostro húmedo y encrispado de mi compañera de caminad debajo de una carpa rota.

Me acerco al carro. Es un camioncito pequeño, a contraluz lo veía más grande. Dos toneladas, cabina pequeña pero confortable.

"buenas?..." le dije al asomarme por la ventana que estaba abierta, y le vi la cara al señor. Su rostro decía que él, que tenia cara de Dario o Antonio, estaba algo loco gracias a la botella de Antioqueño que tenia al lado de la silla (y muchos tragos más que seguro se había tomado antes). El supuesto Dario no tenia las manos en el volante, y su cara no me miraba a mi, miraba al suelo, tal vez en ese momento veía borroso su pie puesto en entre el acelerador y el freno.

Me miro por un instante, y a la chica también, y con una voz de rascado, pronunció: "Suban!"
Con mi cara de serenidad sacada de la costumbre de vivir escenas excéntricas como estas o peores, le dije: "tranquilo, ya vamos a llegar".

Y con esa voz humedecida por muchos guaros dobles y triples con y sin pasante, gritó:

"suban!".

Carajo, estamos muy cerca. Camine hacia la casa, mi compañera al escuchar el acelerador me preguntí con sus ojos "qué es esto??!!". Y le hicé un gesto de que yo no sabia tampoco, pero que "todo bien", que es una rareza que no entiendo, pero que esperemos ver que de pronto es broma, o es simplemente es un borracho, o que es un vecino querido que no ha entendido las señas, y corrimos!!
En plena curva, donde el camino se hace estrechos, nos sentimos pisados en serio, y atravesamos la carretera y nos pasamos para la derecha donde había un morrito altico donde protegernos, creíamos.
En todo este rato, la lluvia no se ha ido por un instante, esta presente, mejorando la escena.
Nuestro susto estaba con todos sus muestras, ruidos vocales, nasales y gesticulares que solo se ven en las películas para adolescentes gringas.

Un muchacho en una carpa. Una muchacha en una chaqueta y un pantalón impermeables. Luz mortecina gracias al poste de la subidita. Carro furioso, embriagado y suponíamos, dispuesto a todo.

El morrito se desmoronaba con el peso y la fuerza de nuestro miedo.
"Marica, qué es esto? Falta mucho??!!" me preguntó una voz ya quebrada.
"Ya vamos a llegar, es que es arribita, no más, tranquila..." Respondió mi voz.

A pesar de estar asustado, cabeza loca y corazón acelerado, pensé qué por qué demonios había invitado de repente por chat a la nena que ahora estaba aterrada y con ganas de llorar, si no le hubiera dicho , no estaría involucrada en una escena de terror típica, donde ella, era el foco de la obsesión del conductor loco.
Mientras eso, me acerque, con cuidado para no caerme, y nunca tuve la calma para sacar la cámara y grabar, pero con mis manos mojadas me metí la mano en mis bolsillo, buscando el celular, y le prendí la linterna, y camine otra vez hasta la ventanilla apuntándole a la cara al señor, y darle a entender que estaba ahí, luchando, que también tenia una farolita que enceguecía.
Me acerque de nuevo a la ventanilla, y que el loco estaba aun más loco y más borracho.

"Parce, ya vamos a llegar a la casa. Es allí. Déjenos, déjenos parce!" Le grite un poco con un tono de cansando, de absurdo, de no me jodas parce que no me lo merezco.
Desde adentro la voz enredada me repite: "Montese que le va a ir bien...."

Con los ojos le dije a la nena que corriera, y ella lo hizó por una carretera que desconocía. Y él aceleró detrás de ella, y vi que casi la pisa . Las aceleraciones de los camiones en primera sacan mucha fuerza y levantan la trompa, como picando. Yo corrí al mismo tiempo con el carro, y me lo pase, y la alcance, y juntos buscamos la entradita a un mini caserío que estaba a 20metros al lado derecho. El carro loco nos paso muy cerca, y siguió de largo. El caserío estaba a oscuras y en silencio.

"Tocamos?" Me preguntaban mientras el camión afuera sonaba como si se hubiera encunetado, y su conductor seguía acelarando hasta el fondo para salir.
"pero donde?" respondí mientras buscaba alguna hendija que tuviera luz y me diera muestras de vida. Nada.
Me salí del caserío, y vi el carro encunetado, y sacándole chispas a las piedras y el barro. Me volví a entrar. Tocamos en la primera casa. Pero nada, nadie respiraba ni se movía adentro. Mierda!! Qué demalas, una escena de estas, mi me pasaba a mí, y acompañado con una niña que la quieren mucho en casa y que la llaman a ver cómo están, y que es nerviosa y que claro, tiene meras tetas y culo, y yo sin armas, y sin conocidos en la vereda, y sin fuerzas...

Pensé mientras buscaba más luces, y paraba la oreja a ver si alguien se baja del carro a matarnos, qué seria bueno llamar a la señora que me alquila la cabaña a ver si salia y me salvaba. Pero si la otra vez la llamé cuando me estaba inundando, y me dijo que me tranquilizará, que mañana, para qué putas la iba a llamar?!!

No sé cuanto nos quedamos escuchando, quietos.

Quisiera no contarles que el man se bajo tambaleando con la botella en la mano, y que nos gritaba que nos montáramos, que hifueputa, nos montáramos!! Y obligo (del pelo) a la nena a irse con él, a montarse en el camión blanco de estacas y carpa, mientras ella mordía y pataleaba. Y yo quieto, quietisímo. Y escuche que prendió el carro (casi no lo hace), y se subió los rieles, pero cogió a la izquierda, a una finca que linda con la mía por la parte de abajo.
Quisiera no decirles que me quedé frío, sin saber qué hacer. Y que minutos después, corrí a mi casa, aun asustando, sin saber qué hacer, sin tener los argumentos suficientes para explicarle a la mamá de mi amiga (que no conocía) a que se la llevaron y no sé íle fue bien o mal.
Quisiera no contarles que al otro día vi el carro mal parqueado en la subida, y no me atreví a entrar a la finca a buscar a Dario y a mi amiga (si aun estaba viva). Seguí mi vida, mi camino, mis problemas. Claro, no se me salia de la cabeza la noche anterior, pero había que seguir.


(Carretera donde pasó todo)

Pues, no es necesario contarles, porque no pasó eso. El borracho simplemente se fue, casi que no lo hace, y nosotros corrimos a la casa, y tomamos aguapanela, y pasamos la noche camellando, como si nada. Porque cuando la que se emborracha es la verga (como dijeron por ahí), y las tetas quedan intactas, y nadie graba y ni ve una escena de terror nocturna y veredal, no pasa nada y no es noticia y solo es una anécdota absurda más.

Morrito donde nos montamos para que no nos pisaran.


El caserío de los Vélez en una mañana tranquila.

La cuneta donde el carro rechinó.

Y este es el carro asesino. Bueno, el carro borracho y loco. Bueno, no, el dueño, que a veces lo veo en sano juicio por ahí en la carretera, y me saluda (me pita). Yo nunca me le treparé, pero un día, seguro, sí le digo lo que nos hizó pasar en una noche lluviosa y lejana.

lunes, 11 de julio de 2011

Quería contar tantas cosas, pero no tantas

Sábado 18 o 19 de Mayo

Quería contar tantas cosas. Qué bajé al mundo (me volvió a empujar Julián casualmente) , y luché por arreglar la moto, y perdí el día y las fuerzas,

Don Uriel. Mayordomo y mecánico (bomba San Antonio - La Ceja)

Pieza que compré, y que una si era, y la otra no, entonces, mamando.

y a los dos días, la pieza que me faltaba para la moto valió 500 pesos oro, con hoja manual de moto y todo. Faltaba ponerla.

y que subí en bus con una amiga,



y en la carretera sufrimos una persecución (de película B gringa) por un carro manejado por un borracho, a las 10.10pm en una vereda oscura y en una noche lluviosa. No pasó a mayores. La experiencia la escribiré en un cuentecito corto. Vale la pena.

Y que el prado de la casa está llenito de flores amarillas, y yo todos los días (yo que soy antiflores) mando digitalmente una flor distinta casa día.

Y que me llamaron de Cali, que fuera, que me ayudaban a ir en bus.

Siempre los Doritos!!

Aprendiendo (en la foto Internautismo), escuchando, hablando, en plena Celebración del Día de Internet Cali (made in Casa Occio).

Con el amigo Julián Mauricio Perez (profetaloco)

Quiere? Mmmmmm! en Cali lo compra, ve! (Plaza de la Gobernación)

Y que después de meses de no parar de camellar, tomé tres días de reflexión y ventiada, y volví a casa con más preguntas que respuestas. Con más miedos que seguridades. Pero voy recobrando la felicidad, el ánimo, la buena onda, las ganas de hacer de esta vida algo luminoso y poderoso en la sencillez de lo que somos.

Por eso no les cuento detalle a detalle, como siempre; pues, a nadie le importan mucho. Sólo a mi. Entonces, mezclare mis días con mis historias medio inventadas, con la anécdota de un día, con la ocurrencia que me provoco aquella señora, con la realidad que lo supera todo.
Cuentos mal escritos, para hacer de la realidad todo un cuento.

Deseénme suerte, tanto en la vida, como en la escritura.