Hace poco viaje al pueblo a dar una conferencia. Estaban en la semana del cine en Ciudad Bolívar, mi pueblo natal.
Entonces, ante la invitación, les lleve mis documentales y mi historia. Ojalá algún chico o chica me haya escuchado, ojalá mis palabras y videos les cambié, para bien, la vida. Con eso quedo contento.
Bueno, una cosa. Mi familia estaba ahí. Mi papá y mi mamá me escucharon sentados calladitos atrás en el auditorio, con ellos mirándome estaba suficientemente fuerte la experiencia.
**** Yo soy Juan David Escobar Álvarez, nacido en las perfumadas tierras antioqueñas, hijo de Alirio Escobar y Aleida Álvarez.
Mi papá es un jornalero, desde siempre y creo que hasta el día de su muerte lo será. Para mí es un intelectual de la vida, de la universidad de la vida.
Mi mamá, que antes era un ama de casa y que ahora es una apasionada enfermera, es la persona más practica y sincera que conozco. Una luchadora incansable.
Crecí, y me hice en Ciudad Bolívar, en esas calles mal adoquinas (y muy peligrosas) del barrio San Judas.
Allí sonreí, allí jugué, allí vi que la vida era una fiesta. Pero allí también vi morir a los jóvenes, a los parceros, a los conocidos…
Estudie mi primaria en la humilde Escuela Rural Integrada Isabel Solís.
Termine mi colegio, aquí, en este Colegio, en este Liceo, o como se llame hoy.
Mi título dice: Bachiller con media técnica en informática. Año 1999.
Tengo 25 años, y como dice (esperemos, el próximo Mister President de los EE.UU) Barak Obama: “Soy simplemente, un ciudadano del mundo”.
Soy alguien que mira e imagina el mundo en audiovisual, en imágenes en movimiento.
Y para comenzar este encuentro, es necesario definir dos palabras:
Uno, qué es la vida.
Según la Wikipedia:
“En general es el estado intermedio entre el nacimiento y la muerte”
Dos, documental es:
“Un género cinematográfico y televisivo, realizado sobre imágenes tomadas de la realidad”.
Y como nací hace 25 añitos en estas tierras montañeras y arrieras, y he aprendido tantas cosas, entre muchas a hacer TV, Video, y Documental.
En el 2007 vio la luz de esta realidad, con ayuda de los amigos y de gente cercana:
Escribí alguna vez en una invitación digital, para que la gente viese el documental en la red:
“Era un obsesión desde niño. O es una obsesión de todos los que viajamos:
Mirar la carretera.
Todos vemos la carretera infinitamente cuando nos trasladamos, en nuestro recorrido habitual de vacaciones, citas médicas, paseos, trabajo y ocio, desde Medellín hasta C. Bolívar, o viceversa, siempre veíamos las casitas que estaban a lo largo de la ruta, y pensábamos (y quiero imaginar que ustedes también piensan).
¿Cómo era vivir allí en esas casitas? ¿Cómo son sus vidas?
Y bueno, no pensé más, entonces cogí la moto y la cámara, y fui a preguntarles: Cómo era vivir en carretera”.
Cómo dice Alberto Fuguet:
“A la larga, aquel que no viaja es aquel que detesta o no le interesa su vecino”.
Les presento un documental hecho con la estética “pura”. Esta vez con una Handycam, de la Sony, de esas que normalmente tiene una tía.
Son 23 minutos 45 segundos de video, de viaje, de casitas perdidas en medio de la nada, de planos que no le dan una segunda oportunidad al ojo ni a la mente.
(Si ya se lo vio, se lo puede saltar. Pero vale la pena volverlo a ver una y otra vez.)
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