martes, 25 de noviembre de 2008

La vida como documental

Hace poco viaje al pueblo a dar una conferencia. Estaban en la semana del cine en Ciudad Bolívar, mi pueblo natal.

Entonces, ante la invitación, les lleve mis documentales y mi historia.
Ojalá algún chico o chica me haya escuchado, ojalá mis palabras y videos les cambié, para bien, la vida. Con eso quedo contento.

Bueno, una cosa. Mi familia estaba ahí. Mi papá y mi mamá me escucharon sentados calladitos atrás en el auditorio, con ellos mirándome estaba suficientemente fuerte la experiencia.

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Yo soy Juan David Escobar Álvarez, nacido en las perfumadas tierras antioqueñas, hijo de Alirio Escobar y Aleida Álvarez.

Mi papá es un jornalero, desde siempre y creo que hasta el día de su muerte lo será. Para mí es un intelectual de la vida, de la universidad de la vida.

Mi mamá, que antes era un ama de casa y que ahora es una apasionada enfermera, es la persona más practica y sincera que conozco. Una luchadora incansable.

Crecí, y me hice en Ciudad Bolívar, en esas calles mal adoquinas (y muy peligrosas) del barrio San Judas.

Allí sonreí, allí jugué, allí vi que la vida era una fiesta. Pero allí también vi morir a los jóvenes, a los parceros, a los conocidos…

Estudie mi primaria en la humilde Escuela Rural Integrada Isabel Solís.

Termine mi colegio, aquí, en este Colegio, en este Liceo, o como se llame hoy.

Mi título dice: Bachiller con media técnica en informática. Año 1999.

Tengo 25 años, y como dice (esperemos, el próximo Mister President de los EE.UU) Barak Obama: “Soy simplemente, un ciudadano del mundo”.

Soy alguien que mira e imagina el mundo en audiovisual, en imágenes en movimiento.

Y para comenzar este encuentro, es necesario definir dos palabras:

Uno, qué es la vida.

Según la Wikipedia:

“En general es el estado intermedio entre el nacimiento y la muerte”

Dos, documental es:

“Un género cinematográfico y televisivo, realizado sobre imágenes tomadas de la realidad”.

Y como nací hace 25 añitos en estas tierras montañeras y arrieras, y he aprendido tantas cosas, entre muchas a hacer TV, Video, y Documental.

En el 2007 vio la luz de esta realidad, con ayuda de los amigos y de gente cercana:

A ORILLA DE CARRETERA, un documental de viaje.

Escribí alguna vez en una invitación digital, para que la gente viese el documental en la red:

“Era un obsesión desde niño. O es una obsesión de todos los que viajamos:

Mirar la carretera.

Todos vemos la carretera infinitamente cuando nos trasladamos, en nuestro recorrido habitual de vacaciones, citas médicas, paseos, trabajo y ocio, desde Medellín hasta C. Bolívar, o viceversa, siempre veíamos las casitas que estaban a lo largo de la ruta, y pensábamos (y quiero imaginar que ustedes también piensan).

¿Cómo era vivir allí en esas casitas? ¿Cómo son sus vidas?

Y bueno, no pensé más, entonces cogí la moto y la cámara, y fui a preguntarles:
Cómo era vivir en carretera”.

Cómo dice Alberto Fuguet:

“A la larga, aquel que no viaja es aquel que detesta o no le interesa su vecino”.


Les presento un documental hecho con la estética “pura”. Esta vez con una Handycam, de la Sony, de esas que normalmente tiene una tía.


Son 23 minutos 45 segundos de video, de viaje, de casitas perdidas en medio de la nada, de planos que no le dan una segunda oportunidad al ojo ni a la mente.


(Si ya se lo vio, se lo puede saltar. Pero vale la pena volverlo a ver una y otra vez.)




“El internet es una bomba gigantesca puesta en un periodismo que sigue siendo terriblemente inercial, que no sabe contar historias, y que da noticias, pero no sabe contar historias, y la gente, cada vez quiere más historias, porque si historia, sin relato, sin duración, no hay comprensión de lo que pasa.”

Jesús Martín Barbero (uno de los teóricos y expertos más lúcidos sobre comunicaciones y medios).

Y a propósito de los 150 años del natalicio de nuestro Tomas Carrasquilla Naranjo, quien decía hace tiempo, mucho antes de hoy:


“El mundo, ahora, se ve desde otros lados. De todos, si es posible. La estética de hoy es otra cosa”.


El próximo documental que veremos fue hecho para ser visto en la web, en un blog, en youtube, que son maneras modernas de documentar la vida.



Escribí alguna vez cuando terminó el proceso de creación:

“(El junco) Un blog de concurso, pero que terminó siendo de viaje, de visita, de hogar, de amigos, de política, de Colombia, del trabajo, del campesino, del arriero, de las montañas que perfuman.

Aquí encontrarás a la gente y a un pueblo que se llama El Junco.”

Esta historia no es originalmente mía, pero la idea de contar historias me atrae, y ante la posibilidad de participar en un concurso que organizó Semana Y Google llamado “El lugar mejor contado de Colombia”, le apostamos a contar una historia de un pueblo, de un caserío.
Que por más citadino que seas, por tu sangre corre estirpe montuna, alguien de tus antepasados nacieron adentro en las montañas.

Mi familia es de Salgar, Concordia y Bolívar, pueblos de Antioquia, tierras cafeteras. Vivian en finquitas a 3 o 4 horas en mula. Se comía quesito entero al desayuno, arepa hecha en fogón de leña, frutas, y plato de frijoles en las noches todos los santos días.

Yo no sé nada “nanas”, lo más parecido fueron mis primas que cuando crecieron se fueron para otros fogones.

El Junco es el lugar de Ana María, pero yo viaje con mi imaginario, la acompañe como contador de historia que soy, como amigo, como viajero, como pobre y campesino, como camarógrafo que mira y que es nada sin una cámara en la mano.

Ahora el Junco es un poco mío, y pronto de ustedes.

Y como contadores de historias, vuelvo y cito a Tomas Carrasquilla

“Hacemos realidad su idea, contamos su historia, la hacemos amable, poderosa, recordable.”

Entonces, les presento el resultado de de viajar al cubo. De ser Narradores viajeros. Turistas documentalistas. Campesinos citadinos. Colombianos Blogueros. Productores de TV y Artistas.


Aquí es el Junco from Juan David Escobar on Vimeo.



“La realidad es una historia que nos hemos querido creer”

La vida es un guión. Un recorrido de un punto a otro.

De un nacimiento en un hospital a un descanse en paz en un cementerio.

Tengo unos padres, una esposa, unos hijos, envejezco, y luego se me olvida todo.

¿Eso es la vida?

La pregunta que me hago desde niño ¿Existe el destino?

Y bueno, ahora esas preguntas se siguen haciendo, me las siguen haciendo, las seguimos haciendo:

¿A qué destino te dedicas?

¿Cuál es tu destino final?

O esta es para las mujeres: ¿Estás haciendo destino?

Destino? Hoy? Ahora? En pleno 2008?

Después de que nos salvamos del Y2K (del cambio de siglo) y de todas las guerras.

Ahora? un destino? que demonios vamos a saber de eso!!!

El mundo está cambiando.

No notan que los logos de las empresas ya cambiaron?

Ya los colores (de todo) son modernos, el lenguaje es fresco, y todas esas vainas que nosotros los jóvenes ya estamos puliendo para recibir el mundo de los mayores a los cuales se les van acabando las fuerzas, las ideas.

Nuestros padres nos entregaron un mundo muy empapado de sangre, y tal vez no nos podremos recuperar de tanto dolor y muerte, pero si podemos reconciliarnos, si podemos documentar la historia, mirar-nos de nuevo una y otra vez, y tal y como somos.

Nosotros recibimos su mundo: el contaminado, el miserable, el individualista, el apocalíptico...

Recibimos hasta el universo entero, le pusieron nombre a todas las estrellas, llegaron hasta la luna (aunque el video se haya hecho en tierra), se imaginaron el futuro, escribieron de nuevo el pasado, lo lograron todo,

Pero a nosotros no nos quedo nada.


Eso recibimos, un mundo desechable, que ya anda como en la tercera lavada. A nosotros nos corresponde la respectiva oportunidad de hacer lo que nos dé la gana.

Y lo que me da la gana a mí, a Juan David Escobar, después de sobrevivir a tanta bala perdida, a tanto odio, de ganarle a la miseria y la pobreza, de sobrevivir al suicidio casi obligatorio en este pueblo suicida, lo único que me queda, es contar mi historia.

Mi mundo desde niño me lo mostraron crudo, rudo, feroz, pero también todo lo contrario. Y desde entonces eligiendo un mundo que sea todo lo contrario.

Nosotros, o sea usted y todos los demás, sabemos, increíble, casi todo de aquí para atrás (historia, política, sociedad, economía…). Todo está en Google, o en las bibliotecas, en museos, en los parques, ciudades y los continentes.

El conocimiento universal se hizo posible en nuestra generación, y paradójicamente nosotros no sabemos qué somos, quienes somos.

¿Donde putas estamos?

¿Qué sigue?

Si muy bonito todo, Pero ¿cuál es mi papel en este mundo?

Como dice Cortázar:

“Todo lo que se escribe en estos tiempos y que vale la pena leer (y ver y escuchar agrego yo) está orientado hacia la nostalgia”.

Esto que digo yo hoy, no lo estoy inventando, ya muchos jóvenes, más apuestos e inteligentes lo han dicho. En otros años de cambio, en otras revoluciones.

Grandes vidas, hombres, e ideas se han perdido a nombre de la revolución o el orden. A nombre de contar el cuento.

De la izquierda o la derecha. De Lo ortodoxo y lo heterodoxo. De los paras y de los guerros. De nosotros y de ellos.

¡Basta!

Yo no quiero morir, y cada vez son menos los que darían su vida por la causa.
Al contrario, necesitamos estar libres, vivos, y en paz en estos tiempos del fundamentalismo.

Ya es hora del ser humano, ya es hora de las víctimas, de la paz, del amor, de vivir, de soñar, de cambiar, de sorprendernos con la increíble noticia de estar vivos en la mañana.

Como dice una famosa canción que todos nos sabemos:

“Me gusta el olor que tiene la mañana, Me gusta el primer traguito de café”.

Es hora de lo más mínimo en la época de los megaproyectos, los súper hombres y las súper mamis.

Yo, desde mi humilde educación, desde mi suerte y mi profesión practico la revolución, la crítica, la política, la ética, la estética y religiosidad. Desde adentro del sistema, y claro, sufriendo las consecuencias.

Desde mi posición, tratare de cambiar mi mundo, tratare de contar las historias que pueda, de luchar hasta las victorias necesarias,

Tratare de ser ejemplo de que otra vida si es posible.

“Los pueblos en que la juventud no piensa, por el miedo al error y la duda, están condenados a ser colonias”.

Fernando González


Es hora de contar nuestras historias, (LA TUYA, LA DEL VECINO) Es hora de coger esos nuevos medios, de aprovechar que ya no hay brecha tecnológica, es hora de pensar el mundo donde estamos, el lugar donde nacimos, el para donde vamos.


Después que la CNN trasmitió las guerras con cámaras caseras, y que ahora la publicidad más exitosa es la viral, que los blogs son la “Foqui Moda”, que los hechos y la noticia del momento somos nosotros, que el facebook hace que una marcha sea posible o que se pueda odiar con toda la fuerza virtual al vecino,

Es hora ya de contar con nuestra propia voz, cómo está el mundo, mi mundo.
Les presento mi última obsesión, Pura Cybershot:
Un canal hecho con las uñas, con el alma….

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