miércoles, 10 de diciembre de 2008

¡Culpable!


Una conciliación, o juicio, o un careo siempre me dañan le día, la semana incluso.
Es una sensación incomodo estar acusado, y más cuando te dicen que sos culpable.

¿Soy culpable de ir con mi padre en la moto y chocarme con una moto y luego darme contra la maleta de un carro.?

No, no, de eso nos sos culpable.
Tenés la culpa de no pensar que eso podía pasar.

Ya le había pagado a Eliana C (=300.000 pesos).

Le pague después de que ella me llamara muchas veces, y hasta me llamo el novio, y yo hasta la grite a ella alguna vez, y le dije que si quería que robara?, si quería viniera por las ollas de la cocina y las vendiera.

Yo sé que ella sí que no tiene la culpa de nada. Y menos que yo sea un culpable pobre.

Ella, hay que decir la verdad, me ayudo un poco con su versión en la conciliación, pero nada me exoneraba, era inevitable.

No le hable. Se fue en silencio, corriendo, supongo para su trabajo. Le pido mil disculpas, fue un accidente, nunca quise que pasara un choque tan maluco.

Al señor Herman B. Que el día de choque estaba malacaroso (Post accidente), le dije antes que se fuera y le hiciera caso a la recomendación de la mala gente (HP) de la “conciliadora” del tránsito que le dijo:

-El transito no se mete con eso. Arregle eso con un abogado.

Le dije mientras se alejana, no señor, yo creo que no es necesario un abogado. Yo soy pobre, dame tiempo y una cuenta de un banco, y despacio, así sea de a 50, o 10 mil, te pago los 500 mil del hundido en el bomper y la cajuela, y la direccional que quebramos con nuestras fuerzas.
Así quedamos.

Y nada, soy culpable, y además un motociclista más precavido.

¡¡Y eso que falta hace el puto curso!! (y no reclame la citación, ¡ puta vida! Tengo que volver una vez más).

4 comentarios:

Albornoz dijo...

Fresco hermano, en ese curso al final no le van a decir nada que no sepa (o deba saber) y a la larga es hasta bueno que le recuerden a uno las normas. A mi me tocó hacer uno hace como 3 años por hacer un giro donde todo el mundo lo hace pero que al único güevón que han partido es a mí.
Todo se traduce en actitud... ¿Medio lleno o medio vacío?

catalinatrujillo dijo...

Lastimosamente hay mucha gente que va a ese curso y no tiene ni idea de lo que le enseñan.

Lo otro, no es que un montón de gente lo haga y uno sea el único güevón que sancionan. La cosa es que uno nunca la debe embarrar. Un solo error en tránsito puede significar la muerte de alguien. Si yo me manejo mal, doy licencia para que otros lo hagan. Y el que se maneja mal en otro punto de la ciudad puede estar llevándose por delante a alguien de mi familia y ahí, sin duda, si nos duele.

Hay que tener más conciencia y protegernos entre todos.

Albornoz dijo...

Huy.. Me acabo de sentir regañado :s

Y no es por justificarme, pero en todas partes hay diseños viales que parecen hechos por un abogado, un médico o un contador (sin querer ofender a nadie) y no por un ingeniero de tránsito o al menos con conocimientos de investigación de operaciones.

Juan David Escobar dijo...

Yo creo Catalina y Julián, que debemos entender que la ciudad está viva. No se rige por la lógica del que está en una oficina, o, jeje, es abogado o medico que por alguna razón está cumpliendo un cargo político.

Ojalá fuese que uno cumpliera, y no más. Pero en un momento quedas delante de un taxista afanado y delante ti, a la izquierda y al frente tuyo tienes dos buses, de Castilla, por ejemplo, que son lo más brutos. Y el taxista de pita porque vas muy lento y por la mitad de SU carril. Los buses frenan y aceleran compitiendo.
Y luego alguien en el tránsito, o en los comentarios del blog dice que uno maneja mal, o que no contribuye a la seguridad de todos.

Ojalá el movimiento vial dependiera de un motociclista como yo. O que mi estrellón fuera evitable al "tener más atención". A veces hasta poner mucha atención ni alcanza para nada.

Intuición, amor propio y paciencia son las claves para llegar vivo a casa en la noche, y no ser una estadística más de las estrellas negras.

Gracias por pasar por el blog, por pensar un momento en mis golpes y la movilidad de la ciudad.