lunes, 17 de agosto de 2009

Hoy, Patrullerito

En la fría mañana, mientras termino de entrar al Metro, veo a unos “Patrulleritos” formados adentro de la estación.

Hoy, mientras sacaba la Cívica, escuchaba las “voces de mando” que otro Patrullero bachiller gritaba a los niños uniformados de verde. Hoy, camine despacio, viendo la maldad en los ojos de los niños que están en la misma posición que estuve alguna vez.

Recordé que me metí a los “patrulleritos”, o “sapos”, porque mi hermanito se metío, y los amiguitos también, y ya un parcero de enfrente de la casa se había metido, y le decían que era un bobo, un “soplón”.
Yo quería saber cómo era el mundo de los señores de verde. “Los tombos”, que yo los reconocía por matar gente en la noche (encapuchados) mientras dormiamos, y porque se nos llevaban los balones con los que jugábamos “los pateos” en las calles adoquinadas de mi barrio.

Como todo en mi. Fui Patrullero Infantil del la Policía Nacional, Por llevar la contraria, y por saber una cosa más en la vida.

Había que disfrazarse. Dizque boina, y un overol que llevaba la bandera de Colombia en el hombro, y botas bien lustradas, y camisa blanca por dentro.
Y debíamos aprender a marchar. Y a ser respetuosos y elegantes, y silenciosos, y obedientes.

En esa vaina nos metimos un combo del barrio. Solo quedamos algunos Y aprendimos un montón.
Noches enteras de marcha, haciéndole caso a “Silva”, un soldado delgado, blanco, y muy amable, que nos puso a escuchar grabaciones de “tomas guerrilleras” que tenia tenia en cassettes, y que nos contaba chistes, y que nos regañaba por indisciplinados, y que un día no volvimos a ver, porque en un operativo en las afueras del pueblo, fue muerto “en situaciones confusas”.

No se si no volví por eso, o ya me había mamao desde hacia días. No importa. Tal vez solo tengo los recuerdos de estar en la estación de policía toda la tarde viendo TV (El Chavo), y enterándome que cogieron a yo no se quiencito, y que tal parte esta peligrosa, y que los policías se enamoraban, y que eran tipos hasta amables, y que otros eran unos Hijos de la Gran Puta (y todos lo sabíamos), y que la marihuana se sacaba de una mata, y que los calabozos eran miedosos, y que los polís también sentían miedo y, pues claro, también se reían, y que estar en la mitad de la población era un estrategia, y que la guerrilla no era derrotable, y que la guerra era algo absurdo.

En fin. Sigo mi vida. Ya de esos días (lindos de por si) no quedan sino los recuerdos, y una foto que algún día posteo.

3 comentarios:

Rafael dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Deprisa dijo...

Es curioso, jamás se me hubiera pasado por la cabeza que se reclutara niños en las fuerzas de seguridad de Colombia (aunque fuera de manera aparente o como si fuera un juego). No se acuesta uno sin aprender algo nuevo...

Juan David Escobar dijo...

Algo de cierto tiene lo que dices. Eso es catequizar en la policia, tal y como lo hacen los religiosos o los deportistas.

Pero yo soy una muestra, de que los adoctrinamientos sirven para ser y no ser.

Saludos!