Mostrando entradas con la etiqueta colombiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colombiana. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de noviembre de 2011

Perro come perro

Estamos en el ciclo de las películas colombianas, mafiosas y efectistas, que me gustan, que están bien hechas, y que divierte con la mezcla de muchos trucos cinematográficos y narrativos, con la caracterización y actuación bien hechas, con historias que en algún grado te reflejan y te hacen recordar la vida de afuera, esa donde matan, roban, traicionan, embrujan, se ensangran, destrozan...

"Perro come Perro"
Una película de Carlos Moreno, patrocinada, como todas estas películas, de muchos traguitos de plata (hasta por el diablo, o sea, RCN):



Estos animales se volvieron malos!”.

Ese Cali se merece más películas como ésta, y mejores. Que la muestren, que la ficcionen.
A Blas Jaramillo, que no lo vuelva a hacer nunca más.
Y al director, y patrocinadores, que sigan intentándolo, que por ese camino hacemos entretenimiento, exorcismo, e historia, de esa Colombia cruel y víctima, que anda por ahí, hurgando en las basuras de los otros.
¿Por qué? Porque perro come perro, y viceversa y en el sentido contrario, hasta llegar a su puta madre y acabarte con la vida, ¿por qué? Porque sí, y punto.

La copia pirata que me vendieron en un centro comercial de Cali era una copia de la copia única que le mandaron al jurado del fomento al cine. Sigan así fomentandolo! (es un chiste cruel que siempre hago para que los amigos cineastas me puteen algún día y yo les pueda decir: para que se ponen a hacer cine, que es una cosa inviable).


como bonus, esta vez, la canción pegajosa y arrastrada de Perro come Perro que hizo Superlitio:

martes, 15 de noviembre de 2011

Saluda al diablo de mi parte

No es que quería ver películas de acción, pero en cartelera no había nada, entonces, toca apoyar las pelis Colombianas (que como han leído casi nunca lo hago) y entrar a sorprenderse con una que puede ser castigada a nivel de efectos (algunos estuvieron regulares, pero hechos en con el computador de la casa uno le da otra dimensión), y saltos de argumentos (grandes huecos que uno supone que es la tijera que le echaron los que saben y aconsejan sobre cine comercial), y tal vez los actores (que en su mayoría lo hicieron una chimba), o la historia (que algunos dirán y juraran que qué invento, qué aquí no pasa ), pero “Saluda al Diablo de mi parte”, de los hermanos Orozco (a quienes desconozco), te hace quedar en la silla clavado un rato largo y te toca y te pone a pensar sobre este puto conflicto humano de Colombia (y que resumen los del mundo) hermanos y amigos desapareciendosen, traumandosen, y descuartizandosen brutalmente por razones absurdas y estúpidas que nadie entiende, ni entenderá.


Mi alegato era, es, que las películas colombianas estaban hechas con trucos, historias, y moralejas distintas a las que necesitamos exorcizar/burlas/exaltar. Nos quedamos a medio camino en el arte de contar historias para emocionar, para fracturar ideas y prejuicios. Han hecho decenas de películas (que valen millones de millones) que reflejan superficialmemte un cachito (no más) del conflicto variopinto y macabro de Colombia. Suavizan las historias, o las ponen grotescas, pero evitan enlodar a políticos activos, y excusan por medio de las historias a los más canallas.

Pero Saluda al diablo, a pesar de ser muy efectista, cinematografica, y todos los etcs que dije arriba, si muestra y hace una cantidad de preguntas que seguro no sabemos responder y le metemos la culpa al cine, a los directores, incluso a uno mismo tan idiota de pagar plata para ver la realidad que siempre quiero ignorar.

Tal vez la respuesta es que desde siempre, por poder, por amor y por las propiedades, hemos matado y comido del muerto: hermanos con hermanos, hijos con padres, amigos con amigos. Toda una vergüenza. Todos somos malos, aunque vistamos de buenos.

sábado, 25 de septiembre de 2010

En la Costa Norte Colombiana, Cartagena (parte 2)

Después de comer en una sitio maluco, dizque Kokoriko, me acosté y me dormí despacio, mirando el televisor que estaba colgado en el techo, casi encima mío.

amaneció y en el mismo desayunadero, El palacio de la Frutas, al frente del hotel Almirante, comenzamos el día. Era día de Buques.

Un taxi que ando y ando muy lejos, hasta llegar a yo no sé donde, carretera Mamonal.

Ellos dicen que son el Astillero más grande de Colombia.
Ahí estábamos, casi dormidos porque nos toco esperar mucho, pero listos como siempre a aprender, y a vivenciar el clima de cada región.

No me compro unas gafas, porque quedo muy charro y me parece muy maluco hablar con alguien de gafas. Pero nunca tengo los ojos abiertos en fotos en el sol. Me pongo a llorar de una. Igual, con los ojos chinos, entendimos que se hacen barcos desde cero.

(La foto respectiva fue quitada, por petición de Cotecmar)

y a otros los mejoran o los arreglan. O sea, son Astillero y centro de investigación.
Obvio, no nos quedamos en el piso, subimos a bordo.

(Las fotos respectivas fueron quitadas, por petición de Cotecmar)

Soldadores y dobladores y chispas por todos lados en el Buque 20 de Julio, el más grande que se construye en Colombia para Colombia.

(La foto respectiva fue quitada, por petición de Cotecmar)

Gente de otro lado ahí varada, sin poder bajarse en Cartagena porque no hay visa o permiso, esperando que arreglen su barco.
De todo este paseo hice video para Todo Lo Que Hay.

Y claro, ver el mar, y pensar que me estaba derritiendo, y que la tranquilidad debe ser mi amiga, y que la calma una consejera, y que el mar es más que la tierra, y que buen negocio es el de los barcos.

Nos despedimos de otras personas que amablemente nos muestran sus empresas, confiando que los narraremos bien, y lo que siento hace rato ya, es que ellos (muchos de los contactos del programa) nos andaban esperando, quieren contar su historia.

Un taxi nos esperaba en la puerta, y más aire, y música, rumbo a una lancha.

No conozco algo más refrescante que montar en lancha, sea en el mar o en un lago. Tal vez meterse a una nevera y salir continuamente.

Disfrute el pequeño viaje, desde la Isla de la Naval, hasta Bocagrande, donde estaba el Buque de investigación "ARC Malpelo"

Nos dieron almuerzo, nos hicieron los honores, nos mostraron todo el barco,

Ya los habíamos molestado mucho, hasta los camarotes los grabamos. Debíamos volver.

Ya era el ultimo día, las fotos del recuerdo, Cartagena imponente al fondo.

Agradecimos enormemente. Una imagen diferente me lleve de los militares que estudiaron.

Regresamos al hotel, donde teníamos la ropa en un rincón, me cambie de camiseta, y fuimos a ver caer la tarde de martes en la playa

Dos cervezas, un porro, un masaje hecho por una negra ("dele trabajo a la negra!"), una caminadita, muchos colores, pura alegría y parche.

Quedaban segundos 30 segundos de video, que gasté para narrar la venida, que duró como 6 o 7 horas, una eternidad.

A esos lares debo volver para disfrutar. Pa´enamorarme más. Volveré.