sábado, 10 de mayo de 2008

Pensando en el trabajo, y por rebote pienso en lo que soy

Escapándome un poco del proyecto “El Junco” y todo su mundo. Y viéndolo rodar en youtube, me da para pensar que ciertamente se corrió el listón un poco más arriba. Que aprendimos muchas de cosas mientras respirábamos, mientras se creía que se andaba mal.

Mientras el viento me pega en la cara a 80 kilómetros hora bajando por la autopista, o cuando mi rostro se refleja en el vidrio de la puerta que no abre del metro, siempre ando pensando en mi ritmo de creación, en mis perdidas de tiempo, en mis excusas para no hacer, en mi falta de tiempo para tener tiempo, en mi abulia para el trabajo, en mi personalidad tan pusilánime para esta vida.

Entonces más bien cierro los ojos, y pienso en la cifra que esta en el banco, en la fotos que tome hoy, en las sonrisas que logre sacar, en las ideas que pude decir, en lo que aprendí, en todo lo que soñé, y eso lo equilibro con los dias y con las fechas importantes, y sigo mi vida como si nada.

Y otra vez al otro día es lo mismo de apurado, de azaroso, de ágil, de diferente. Pura angustia.

Por eso no se decir que voy bien o mal. Por eso dudo tanto cuando la voz de mi papá me pregunta qué como voy? Y siempre termino respondiendo que bien, pero que mal, pero que no se preocupe porque vivo feliz.

No se si me creen. No se si creerme. Pero esa es la verdad.

En cerca de 10 años construyendo mi vida de grande, he pasado por… a ver! Por, una, dos, tres… he vivido en siete casas diferentes. He tenido dos motos. Estudie en tres partes diferentes. Los amigos, no se cuantos son pero me alcanzan los dedos que tengo para contarlos.

He sido pueblerino, universitario, sureño, roquero, poeta, loco, caminante, practicante, graduado, desempleado, trabajador, independiente, aprendiz, obrero, jefe, desempleado, editor, camarógrafo, realizador, creativo, guionista, director, inquilino, deudor, codeudor, hermano, amigo, novio, amante, ciudadano…

También me han quebrado la mano derecha por robarme la bicicleta, me dio una ulcera por estrés y desorden alimenticio, me robaron la moto sin darme cuenta en un dia de lluvia, me operaron una pierna y tengo tornillos en mi tobillo porque una animal me atropello un día cuando llevaba a Wilson al metro…

Tantas cosas que he vivido y que me han pasado, y tan solo soy un puntito, una cabeza, un número más de esta ciudad que es un circo de mentiras.

Si entraras a mi casa, que es una casa grande de dos plantas y que es, como dicen los viejos, una casa oscura de esas que las ventanas dan a los muros o a los cables de energía, y seguro me preguntarías por mis cosas, por esas que he conseguido durante todos estos años de luchar. Y yo sinceramente te respondería señalándome la cabeza:

“No hay nada, todo esta aquí”

No tengo nada porque las cosas al fin y al cabo son un estorbo. Y uno, y todas sus vainas deberían, como dijo Fernando González, llenar solo una bolsa. Para poder viajar tranquilo.

Solo he tenido un préstamo en el Icetex (que aun debo ese hifuepueta), y uno en Flamingo. La pantalla donde veo que escribo esto, me la prestaron. Las sillas de la sala, la mesa, la nevera y el equipo de sonido, son regalos de amigos y familiares. Las ollas, en su totalidad, con o muy pocas excepciones, son regalos u olvidos de la gente cercana. La cama, las sabanas, las cobijas me las regalo mi mamá, o no se quien más, pero en definitiva yo no compre nada.

Toda esta casa es prestada, regalada, o aun debida. La billetera Billaborg por la cual cambie la Lesportsac que tenia desde noveno, aun le debo 50 mil a “Cucaracho”. La moto la debo enterita. Debo la silla donde me siento a escribir... En fin.

Tengo ahorros (muy pocos, porque en mi casa no sabemos de ese tema) pero los tengo que sacar para completar el arriendo de este mes.

De la cuenta del banco solo tengo los papelitos de los cajeros y todas las consignaciones para algún día hacer una obra de arte o un colax que diga cuanto me he ganado, y cuando me he gastado viviendo en el mundo de consumo en el que nací.

De nosotros hay muy poco en la casa. Tal vez estemos nosotros mismos, pero a veces ni para eso alcanza.

No sé. Lo único que soy, y donde están mis riquezas, es en lo que hago, en lo que digo, en este texto que leen, en los videos que pienso…

Entonces, les presento a ustedes mis últimos días, mis sueños, alegrías y pesadillas,

Estos son los personajes que me hacen (o me obligan) a levantarme, a seguir.

EL JUNCO. Un Pueblo de Colombia



"Pues el Junco podría ser muchas cosas. El nuestro es un pueblo en medio de las montañas antioqueñas. Es un pueblo de tres calles, 500 habitantes según los cálculos, y mas o menos 150 o 200 años de historia..."


Esto fue el resultado de viajar al cubo. De ser Narradores viajeros. Turistas documentalistas. Campesinos citadinos. Colombianos Blogueros. Productores de TV y Artistas.

2 comentarios:

medea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
medea dijo...

Gracias por el enlace a la historia de el Junco.

Por otra parte, yo también he vivido en condiciones inmateriales. Hasta ahora que tengo menos redes sociales para buscar las camas, mesas, sillas, muebles y ollas regaladas o prestadas es que he necesitado comprarlas o conseguirlas por mi cuenta. Pero trato de ir sin deudas. Trato. Siempre es complicado.

Vivir solo siempre es una aventura.