Hoy, mire al cielo y había un arcoiris gigantesco en un Medellín a las 6pm.
Fue como un regalo. Nos equivocamos en la orientación, y terminamos viendo un espectáculo.Así fueras de afán, te detenías un instante a ver el cielo toxico, y el doble arcoiris que estaba sobre “Buenos Aires”.



Y para el occidente estaba todo el atardecer tóxico. Y más gente pensando en cosas bonitas mientras la tarde iba muriendo.


Recuerdo muy pocas momentos mágicos, pero los he tenido, como hoy.Momentos de belleza, instantes únicos, simplezas espectaculares, donde alcanzo a decir: Dios se hizo presente.
Dios es la belleza del instante que desde niño me ha sorprendido y me ha enamorado de la vida. Dios aparece cuando una bolsa vuela por el viento, o cuando recibes un beso por primera vez, o cuando un presentador de TV te habla a tí, si a tí, y cuando aprendes algo, y cuando dices una verdad y hay un silencio, o cuando miras al cielo y más que nubes y una promesa de paraíso ves colores sicodélicos.

Y la sonrisa, y el alma llena, y el corazón a toda, y las ganas de correr o hablar con alguien, y decir duro que estas feliz, y que la vida es una chimba, y que no importa los problemas o las malas cosas, todo, todo se justifica y se compensa, lo he sabido desde niño, con cualquier momento de belleza.
