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martes, 26 de mayo de 2009

Hoy, revisión del agua

En el día menos pensado, llegó el señor de EPM.
Le habíamos dejado las llaves a la vecina, por si no estábamos. No fue necesario.

-Jorge Andrés Escobar?

Hoy, vinieron a revisar la instalación de aguas, para revisar por qué pasamos de 8m3 el mes pasado, a 29m3 este mes.

“¿Ya vino el agua? Tan rápido!” Eso decía mi papá, caliente, molesto, incomodo de tanto trabajar para solo pagar agua y comprar carne; cada semana, cada mes, cada año.

Hace poco, en la otra casa, en Castilla, me estaban llegando los servicios públicos muy altos, porque el dueño de la casa tenia contrabando de luz de mi casa a su negocio. Y sospechamos que también la luz.

En El salvador, también se nos fue el agua un día que mi hermano pago primero Une que EPM. Eso fue histórico, y a demás, claro, teniamos ssopechas que los "negros" estaban pegados de algo de nosotros.

En San Javier, en la 105, también compartíamos agua con la vecina. Ella si nos pagaba, pero chuzados estábamos.

Y en el mismo San Javier, pero donde “Hedar”, en la pared comenzando “La Loma”, también estamos chuzados. Seguro estábamos que el tubo de afuera estaba chuzado, pero a nuestro favor. O sea, al favor del arrendatario.


Ya estamos cansados de llamar y visitar a EPM y Une. Ya hemos peliado con todos los arrendadores, vivos y buenas gentes, pero que tiran chuzo para ganar un poquito.
Ya sabemos que hemos comenzado una larga (o corta) vida de trabajar para pagar “servicios”, y comprar panes en la tienda.
Lo sabemos, y lo asumimos, pero no es justo que nunca pase nada. Que EPM diga que todo esta normal, y a uno le toque pagar 70 mil en agua y alcantarillado, y que el que tiene el chuzo vea llegar la moto de “Empresas” y cierre la llave del contrabando, y que asi te lleven dos tres meses, hasta que te mamas, y volvés a sacar fuerzas para buscar otra casa donde de pronto ni este chuzada, malar, rota, sospechoza, o compartida.

martes, 12 de mayo de 2009

Hoy, Una requisa!

Recién bañados, hasta perfumados, salimos a la calle a trabajar. Eran las 8,05am. No quise guardar la cámara, pensaba tomarle una foto a Medellín.

Hoy íbamos tarde y sin caminar media cuadra un carro blanco y verde que venia tras de nosotros y se detuvo bruscamente y una voz nos grito: ¡Una requisa!

“¿Usted donde vive?” Me han parado ya varias veces, y siempre respondo lo mismo. “A mitad de cuadra.”. “Abra las piernas”

Mientras me esculcan a las malas en un bonito día de sol sin un mediar un “buenas” , pienso en los estadios, en las esquinas, en las noches, en los “asaris” que me han requisado, la veces que me han empujado o dado una patada para revisar qué tengo encima.

No me gusta la policía. Ellos, y los ladrones son los únicos que te paran y te dicen para donde vas, de donde vienes, que tienes en el bolso, muchas gracias.
Los verdes, los polochos, los ochos, la bola, los gargajos, los tombos, la polí, esos, esos que llegan después de la balacera, esos, que llegan pateando, ellos, los que se disfrazaban para matar a los “desechables” del pueblo, claro, esos mismos que que te miran como un delincuente.

No tenia nada encima. Pocas veces tengo algo, pero hoy mucho menos.

“Ábrame el bolso”. Ya iba a abrirme el bolso, y yo le dije que no, que yo se lo abría. Y con tranquilidad, y con la cámara en la mano, le abrí uno a uno los bolsillo. Hasta le mostré las caletas vacía. Saco las gotas, las miro y cogió como si fuera un Condón usado, y las echo otra vez en el bolso.

“Papeles!!”

Saque la cedula pensando que aprendí a caminar con los papeles encima siempre. El temor que los soldados o los paras te llevara, nos acompaño muchos años en el pueblo, y eso no se olvida.

“70, 421”... Pensé en los amigos que se hicieron policías, y que las mamás ahora dicen que es como si ya no tuvieran corazón. Pensé en Silva, el policía que nos enseño a marchar y nos puso a escuchar una toma de un pueblo en los años que yo estaba en la Patrulla Cívica Juvenil de Ciudad Bolívar, y que murió un día cualquiera por balas que venían de arriba. Pensé en la cárcel, en los días o más bien, noches que pase en un calabozo por culpa de una pelea, o de una bolita de bareta.

Nos devolvieron las cedulas. Como llegaron se fueron, sin decir nada.
Yo tome la foto que me imagine tomar, y seguimos nuestro día, que hasta que aparecieran los “Héroes” Colombia estaba retranquilo.