Volví a casa como a las 10, en medio de un torrencial aguacero, a 60k/h, porque ya se va aprendiendo el camino, y se va conociendo las mañas de las mulas y buseros.
Después de la ceremonia de quitada de impermeables y comida de gatos, y poner a calentar el chocolate, me encontré en el segundo piso con una casa llena de goteras. Encima de las escalas (cerca a la biblioteca) , y la humedad de la pared está grandisima, y como regalo para ayer martes, una goterota encima de la cama. Colcha, sabana, colchón, y un poquito del otro colchón se mojaron. Miércoles!!


Yo haciendo planes de ir a recorrer Colombia en moto, y me dio cuenta que no tengo plata (antier baje “rodando” por la autopista para ahorrar gasolina que andaba en neutra y solo tenía 1000pesos para vivir) y hoy solo tengo para el tanqueo de mañana, y me alcanzo para comprar tostadas y unos Doritos, y no me puedo varar. Que dizque me voy a ir para Los Llanos, a sabiendas que llueve en todas partes, y hay que cuidar una casa que se puede derrumbar de a pocos. Imaginandome ver el horizonte en el Cabo de la Vela, y nada, por aquí estaré cuidando el parto (el cuarto) a una gata que ya está vieja y cansada y gruñona.
Suenan las goteras en las cocas. Me tengo que ir a dormir, porque es gratis y me cae muy bien.
Mañana más huecos, humedades, y cuentos de una vida perra.
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