sábado, 10 de septiembre de 2011

Los colores de la Montaña

Como la pobreza me ha tenido cogido fuertemente, no tuve plata para ir a cine, y bueno, un día buscando una copia pirata de “La Sociedad del Semáforo” por error disléxico dijé: “Los colores de la montaña”. (1000pesos valió). Y esa copia estaba por ahí guardada, porque estaba aguantando no verla, porque piratiar una película colombiana, de la tierra, que refleja nuestros problemas, hecha en mis montañas, era el colmo. Es. Y bueno, mi forma de devolver los nueve años y el dineral que invirtieron, fue defenderla sin haberme visto, a puños, a palabras, a ejemplos.



Un día, hace casi un año, en una fiesta del libro, discutí honestamente con un escritor (de guiones), sobre el poder de la ficción, y el abuso que se tiene en el cine de nuestros clichés y dolores para vender.
Yo le decía que dejara a la ficción en paz. Y él decía que poner una cámara de cine en cualquier parte ya no es el merito, el merito era hacer una obra tesa.
Me puedo alargar en el cuento, pero fue una discusión algo insulsa, porque ahora después de haberme la visto (piratiada) siento que si refleja un momento histórico, una guerra absurda que me toco a mí, un ritmo de vida que pasó y sigue pasando, gustele o no al que sea.

Mientras unos querían la fama, o el poder, otros trataban de refundar la patria. Y en esa dinámica, nos destrozaron como pueblo, como familia, como amigos. A punta de bala, motosierra y odio, nos descuartizaron el pedacito de paraíso donde existíamos.
Cuando uno discute la problemáticaparamilitar” siempre acusan que es por la guerrilla, y uno les dice que la guerrilla existe por la pobreza y por otras guerras anteriores, igual de idiotas y absurdas, y estas a su vez por otras guerras más huevonas e inexplicables de hace siglos.

A los ricos, a los que tienen mucho o poco poder, ya sean de izquierda, de derecha, de centro, y hasta los neutrales, les ha beneficiado esta guerra contra los pobres, que ha sido tan cruel que estamos que soltamos la toalla.
El combustible es el odio. Pero antes fue la tierra, o el oro, y hoy en día es la droga. Eso da alimento a la caldera que empuja la furia entre unos y otros.
No es cosa de medir dolores. Si a mi me secuestraron a mí papá, o a mi me mataron el mio.
La cosa es cómo estamos superando esos dolores, con venganzas más crueles? Con más guerras? Con más estrategias para estrangular al que algún día me hizó algo?

Y como siempre, hemos visto que todos los combatientes, y los jefes, y los jefes de los jefes, y los duros de los duros son exterminados, o encarcelados, o extraditados, y los únicos que gozan de la buena vida, del prestigio, de la moral intacta, de las familias completas, de la propiedad respetada, de los sueños cumplidos, saben quienes son? Los que autores intelectuales de las putas guerras. 5 o 6 familias que se rotan el poder.

Tranquilos putos, que ahí le dejamos la cruz de mi papá, o mi hijo que ustedes tiraron a un río y nunca lo volví a ver, o la finquita que tanto nos demoramos en pagar a la caja agraria, o las vaquitas que mucho cuidábamos, y la escuela que era dizque territorio de paz, y las abuelas y las madres vueltas mierdas tratando de hacer lo que sea para salir adelante, y las ilusiones, y el balón, y las ropita. Putos!

Ahí está, quedesen con Colombia, pero déjenos en paz!
Tranquilos que nosotros deambulamos por el país, comiendo sobras, viviendo como ratas, soñando con el fútbol, muriendo como pordioseros, fabricando las próximas guerras. Ahí les dejamos su país, sus fincas, sus carreteras, su departamento, su puta vida, para que estudien tranquilos, para que viajen por todo el mundo, para que organicen fiestas, para que acumulen mucho dinero en el banco, para que caguen flores, para que vivían como princesas, para que sean los putos reyes. Ahí los dejamos, tranquilos, incluso, si les molesta tanto las películas que digan o se atrevan a insinuar las injusticias y los dolores que no son los de ustedes, que no se hagan pues! Ahí los dejamos con ese país de mierda, no se preocupen, que somos la escoria, las sobras de esta canallada de la que nunca estuvimos de acuerdo, pero fuimos la carne, la bala, el trofeo, la derrota, la Colombia que a nadie le importa.

1 comentario:

yoyuncigarrito dijo...

Apenas ahora coincido con esas sensaciones, la puta rabia, la indignación, un salpicon de sentimientos violentos, las ganas de tirar la toalla, ya, ya, Ya!

Y uno que solo quiere vivir. Cabrones!