miércoles, 22 de septiembre de 2010

En la Costa Norte Colombiana, Barranquilla

Siempre que voy a las costas, a la "costa" como decimos los del interior, es rápido y pasan muchas cosas y no se pasea tanto como se trabaja. Y estos tres días no serán la excepción.

Después de meterme unos shots en la noche, me levante ni corto ni perezoso a las 4am, una ducha caliente, tragos sentado en al cocina, carro frío que se pasea recogiendo al equipo de trabajo por toda la ciudad, y a la hora del desayuno estaba sentado en una Airbus con pantallita para jugar y todo.

Un trayecto corto, que solo da para jugar un ratico, comer una galleta, y bajarse al frío capitalino.
Dos buñuelos para llenar el estomago.
Otro avión, menos lujoso que el otro, y con gente más alegre, habladora, y gordita, rumbo a la "Arenoza".
Bajando las escaleras del avión, te recibe el solazo, la humedad, el sofoco. De una. Te sientes pesado, no te hayas, buscas una zona con aire acondicionado, y tratás de no moverte.

el carro al final llegó, y desde Soledad (creo), donde quedá el Aeropuerto de Barranquilla, comenzamos adentrarnos en ese desorden bellísimo que es "Curraba".

Como íbamos en el carro, todo es muy rápido. Incluso, todos dicen: "Que miedo". Pues, por tanta pobreza y locura en la calle. Y yo todo encantado por ver colores y desordenes, y claro, porque el aire acondicionado me soplaba.

Hable con el parcero Alejandro Angel sobre su proyecto web Armadillo Media,

y nos dieron un juguito dulcísimo, más rico.
Desde su ventana vi las nubes pesadas y grises que cubrían la ciudad.

Logramos llegar a Narcobollo, un sitio que por su nombre y tradición, es llamativo para unos paisitas. Me atreví a pedir Mote, una vaina rarísima, y hasta buena. Pero llena mucho! Lo otro negrito, es carne (Posta) en salsa.

Después de esa gracia, nos fuimos a hablar con Bololó Lab, unos pelados que me sorprendieron con unas teorías experimentos bacanos, que son filósofos materiales, una vainas así. Ya verán.

La lluvia mermo, y salimos afuera, donde no hay ventiladores.
(los videos están buenísimos, pero no hay casi fotos...)

En un día en Quilla, vi una ciudad colorida y con mucho suavena, donde hay mucha riqueza y demasiada pobreza, donde hay puertas para la servidumbre y para los patrones, donde sudan más los de allá que uno que es visitante, donde los conductores pitan y pinta, donde los arroyos (la mala planeación de la ciudá) tiene avisos de precaución, donde hace calor pero hay sabor. Una ciudad tropical.
Y listo, teníamos que irnos, de una para Cartagena.

en una carretera llena de huecos y columpios pequeños, un viaje que se nos hizó larguísimo en un atardecer bellisimo de Domingo de Septiembre.

Este fue el primer día de tres. Así de rápido como lo leíste, así de rápido se vivió.

1 comentario:

Bololó-Lab dijo...

Bacano que la hayas pasado weno mi llave. Saludos desde Quilla y bienvenido cuando vuelvas.