jueves, 16 de septiembre de 2010

Secreto

como lo prometido es deuda, amanecí con la alarma, y con menos ganas que el resto de los días anteriores... pero qué va! si me quedo quieto muero, desaparezco, me extingo.

Tome mucho aire a eso de las 9am hasta las 10am, y me tranquilizaba pensando que necesito una casa en el campo, donde pueda tener mis gatos, y un conejo, y sembrar dos flores, y poder poner música duro y pueda vivir tranquilo, sin molestar a nadie.

Algunos de esos directores de cine que me ando leyendo, dice que hay peleas que no hay que dar. Y más o menos es lo ando haciendo, comenzando a escoger las batallas que me merezco vivir. Qué se joda el mundo, que acaba de perder un hippie más!

Fuí a casa a llevar lo que era urgente, escuche dos o tres canciones, y me fuí de nuevo para la calle. Camine en el centro a pie porque la moto roja está en mantenimiento.
Vi muchas cosas, entre esas a una adolescente que tenia un solo diente en su boca, y reía porque escuchaba una voz al otro lado del teléfono. La felicidad esta al alcance de todos. Solo hay que encontrar la formula de cada uno, pensé y escribí en mi twitter al entrar al lindo edificio de Comfama en la Plaza San Ignacio.

Me senté en una sombrita después de hacer la vuelta, y disfrute de un salpico de mil pesos que tiene casi todas las frutas.

Ya no me acuerdo en que tristeza iba, cuando se me acerca una morena, flaca ella, gastada por la calle, por estar de farra en farra y de esquina y esquina vendiendo poemas. Me dijo que era de Manizales, que estaban tirados, y yo como siempre, le dije que no, y que un papelito fotocopiados de esos que ella tenía ahí, cualquiera, saliera lo que saliera, no me iba a gustar y la iba a tomar de señal o predicción o...

"de buena". Me repite. Yo le señalo el monedero del pantalón, "si hay ahí monedas, le doy".

Habían docientos pesos, y yo acabo, a las 10.30pm, de abrir el papel que la parcera busco en su bultico después de recibir la moneda plateada... y dice:

SECRETO

Sois la flor más hermosa
Que tengo en en el jardín...
Pero no he palpado muy bien tu tallo,
para sentir si tienes tunas...
Tunas que podrían herir mis dedos
con los cuales te protejo
¡Soy tu jardinero!
Desee tenerte siempre allí...

Porque... solo tu y yo sabemos
este secreto...
o si no ya te hubiera arrancado
pétalo por pétalo de mi jardín.


Guardaré el papel hasta que un día se vaya a la basura junto con el de los confites.

Hace frío en la parte de la ciudad donde vivo, y ya se puede decir que otro día ya pasó, y que los que vienen son aún más rudos, y tendré que saber llenar con poemas de locos.

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