viernes, 20 de marzo de 2009

Hoy, las tiendas

Hoy, y desde niño me ha encantado ir a la tienda. Ese trayecto mágico entre casa y ese local, ventana, reja, vitrina o chaza, que algunos llaman tienda, otros abarrotes, ahora dizque Mini Mercados, y pronto no serán otra cosa que “microempresas que venden artículos de consumo”.

Recuerdo con cariño a “Doña Logarda” a “Don Gustavo” a “Doña Leonila” a “Don Juve” a “Don Bernardo” a “Don Jaime” al “Doctor”. En fin, tantas partes donde compré chucherías: confites de aguardientes, gomitas, chocolatinas (para el álbum), galletas, un bombillo, una libra de azúcar, las toallas higiénicas para mamá, el plátano, el bon your, la cerveza...



Hoy compre bananos en una tiendita que se parece mucho a las de mi infancia. Y el que vende, es un señor de esos que han estado ahí, vendiendo bananos, caldos maggies y cigarrillos President, toda la vida.

La tienda es una preciosura. Uno se puede quedar mirando los armarios repletos de artículos que tienen la misma edad de uno, y que aun están a la venta, y que me recuerda olores de panela revueltos con maíz, a parva metida en papel periódico, a confites de anís.

7 comentarios:

Ana Maria Vallejo dijo...

Al frente de mi casa estaba el Merca Fácil. Había que cruzar esa calle que siempre era peligrosa y gigante. Arribita esta Don Jorge, y ahí había una carnicería. Me gustaba comprar minisiguín, y cuadritos de chiclets de colores. Ya el Mercafacil no está porque el Exito lo compró y lo que abrieron lo cerraron como a los dos meses. Y don Jorge tampoco. La calle tampoco parece ya peligrosa ni grande.

Jorge dijo...

Parce, las tiendas son la base de muchas dinámicas de esta vida que llevamos, a lo bien.

Me acuerdo especialmente de una tienda donde me gustaba ir a meter la mano en el cajón del grano. Arroz, fríjoles, maíz, lo que fuera. Era chévere meter la mano en los granos :D

Me acuerdo también de una parcera que tiene tienda en la casa y que escribió un post al respecto.

Ah, y me acordé que me quedé sin cigarrillos, entonces me toca ir a la tienda...

Jorge dijo...

Ja, parce, lo que me acaba de pasar¡!

Me acuerdo ahora que de pequeño me decía: "Mucho cuidao pues, no sea elevao que bota la plata y se le olvida lo que tiene que traer". Y ve que por andar elevao en lo de me acuerdo boté la plata de los cigarros y me tocó devolverme :P

Juas.

Ana Maria Vallejo dijo...

Jajajaja, buena esa.

Eso si, a mi siempre se me olvida algo. Por eso me gustan las tiendas cerca a mi casa. Y ojalá no me castigue la lengua, pero espero vivir siempre donde no tenga que montarme en un carro para comprar la leche.

Juan David Escobar dijo...

Ana Maria,

Hoy las tiendas de mi infancia, ya no están sino en mis recuerdos. Ya los viejitos se nos fueron, y los hijos, o los dueños de esos sitios que quedaban pasando la calle, vendieron o se gastaron el surtido.

Jorge,

No seas charro! A mi se me olvidaba lo que debía comprar, pero después de unas "pelas" bien gravas por botar la plata, nunca deje de apretar los billetes duro en mi mano. De ahí nunca se iban :D

Y si, que bueno meter la mano en el maíz, en los frijoles, y, a mi me toco tiendas donde la sal y el azúcar estaba en bultos, y me quedaba ratos enteros con la mano adentro.

Alejandra Arboleda Tilano dijo...

yo creo que las tiendas continuan solo que tienen un lugar donde ocurren. donde las dejan vivir por que no hay exitos ni carrefur, ni mas super-mercados. por mi casa, de hecho, son cada vez mas y las hay de muchas formas y colores, desde la de don mario que tiene de todo desde hace muchisimo tiempo hasta la de juan el pinchadito que vende puro dulcecito americano. además son baratas y cerca. lo q yo creo es que se van convirtiendo no en las lineas de macato que estamos acostumbrados sino en las estanterias. la organization...

Fidel dijo...

Bacano el post, me deja pensando en la tienda de la esquina de mi casa que aunque todavía existe ya no es la misma, donde compraba el algo, el mecato y además nos fiaban el mercado.