domingo, 29 de marzo de 2009

Hoy, Mangos

Camine dos cuadras, sin buso a pesar del día gris y la lluvia, hasta las escalas donde uno puede ver un pedazo de la ciudad por encima de un muro.
Allí estaba un niño con delantal blanco junto a un toldo lleno de mangos.

Mientras me acercaba, pensé en los magos que nos robamos en la finca de “Los Vélez”, o donde “Don Julio”, o en el colegio, o en todos lados.

Pensé, o mejor vi a mi papá sacar mangos de los bultos de papa, de zanahoria, o de la arracacha. Supongo que se los regalaban en la Mayorista, y para no cargarlos los metía a los bultos, y ya en Bolívar los lavaba, y los cortaba en gajos y nos daba para que comiéramos.

Recuerdo comprar mangos de 100 pesos, de los que tienen una fruta blanca. Me encantaban con mucha sal. Luego, tiraba la pepa para que se reventase contra un muro. Cualquier muro.

Volví a verme camino arriba, hacia una finca desconocida y alejada de todo, hasta de los niños y los adultos que cogen mangos de los palos, para coger mangos de arboles frondosos y altototes.
“Yaveria” se subía, y yo iba recibiéndole los mangos que me tiraba desde todos los copos. Bajábamos bulticos pequeños, y nos daban 5000 mil pesos por ellos. No recuerdo en qué nos gastábamos la plata, supongo que en mangos de 100 que comprabamos a entrada y salida de la escuela.

2 comentarios:

Ana Maria Vallejo dijo...

Al lado de mi casa siempre hubo un manguero. Y como el bus del colegio me dejaba ahi casi siempre le compraba mango pero en tiritas con mucha sal y mucho limon. El manguero se fue de ahí porque espacio publico lo empezó a molestar. Hace como un año me lo encontré ya con los mangos en bici, y me saludo, hola monita! que mas de su hermanito. Y así. Que antojo me dió ya...

Albornoz dijo...

Hay hombre, Usted y sus historias que llenas de recuerdos y descripciones nos hacen recordar las propias, o al menos a mí.
Ojalá nunca nos falten los recuerdos no todas aquellas cosas que los reactivan en nuestra mente y en el corazón.
Un abrazo.